NOCTEM – Oblivion

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El misticismo y el pasado ignoto vuelve a nuestros días de manos de los valencianos NOCTEM, que acaban de editar su segundo álbum de estudio, “Oblivion”, siguiendo el lóbrego camino del Black-Death Metal, con pinceladas Thrash, que recuerda a formaciones como BEHEMOTH o los modernos BELPHEGOR.

Con una producción de lujo llevada a cabo por Daniel Cardoso en los estudios portugueses Ultrasound e impactante portada del renombrado diseñador brasileño Marcelo Vasco, NOCTEM sigue manteniendo intacta su ambición por crear y crecer con miras al mercado internacional.

El misterio de tiempos antiguos se respira no sólo desde la portada, sino de forma musical gracias a la intro que abre paso a un desbordante, fortísimo y técnico “The Arrival Of The False Gods”, posiblemente el mejor tema del trabajo, muy variado y con una curiosa interpretación serpenteante hacia el último cuarto de canción. En esta primera parte del álbum también son apreciables el machacón “Universal Disorder”, en el que se agradece la irrupción de la parte acústica y la posterior melodía, o temas con más cambios de ritmo como “Abnegation And Brutality”.

“Invictus” es de los cortes más atractivos por sus guitarras, pero no me acaba de convencer si tenemos en cuenta su ligero parecido con el posterior “Sons Of Hun-Vucub”, y es que se echa en falta una mayor variedad en las canciones, puesto que la escucha de “Oblivion” se puede hacer un poco pesada por momentos y, en consecuencia, saturar. Quizá los elementos sinfónicos y coros y samples diversos (bien empleados en “Unredemption”) podrían ser un poco más aprovechados en aras de la espectacularidad y añadir un poco más de diversidad. Tampoco es que sea buena idea pasar completamente a realizar música en la onda de DIMMU BORGIR o SEPTICFLESH, pero es posible que un mayor uso de las melodías fuese deseable. Incluso la pausa que representa “Q’Uma’Rka’Aaj” se agradece, aunque después llegue un corte como “A Boring Winged Snake”, muy del estilo de BEHEMOTH pasado por un filtro más Black, pesado, pero fuerte y heterogéneo. La despedida “Oblivion” dura 13 minutos, pero curiosamente su extensión no es algo negativo porque da pie a que NOCTEM realice dos partes diferenciadas que son prácticamente canciones distintas, separadas por una especie de largo trance espiritual.

Lo más positivo de este trabajo es que NOCTEM sigue creciendo a pesar de que cierto sector del público no pare de arrojar piedras a los valencianos, criticando su excesiva promoción, sus maquillajes y sus videoclips, opinión dañina que a mi humilde juicio no procede, porque NOCTEM al fin y al cabo se mueve en terrenos underground y lo que hace es aprovechar las herramientas que tiene a su alcance. El caso es que su propuesta no se queda sólo en la superficie, sino que musicalmente hay cosas que rascar y, por supuesto, también que mejorar, ya que como decía más arriba el trabajo puede hacerse un tanto espeso, lo cual para algunos oyentes puede ser el principal inconveniente. No obstante, algo me dice que la perseverancia de los valencianos y sus buenas ideas darán mejores frutos en el futuro.

 

Enrique Herrero

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