OCEANO – Contagion

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Supongo que entre las peores cosas que se pueden decir de un disco están que hace que el género al que se adscribe parezca fácil, manido y sobado a las primeras de cambio y que resulta tremendamente aburrido. Con el Deathcore de nuevo cuño pienso en cosas como estas casi con cada lanzamiento que llega a mis manos. Me alcanza tan poco que acabo por plantearme si se trata de una cuestión de prejuicios o salto generacional. Pero el caso es que no hay manera. Y lo que he sentido con bandas como JOB FOR A COWBOY, SUICIDE SILENCE, THE LAST FELONY o WHITECHAPEL (que incluso resulta un grupo más o menos salvable) lo siento también con OCEANO: un profundo aburrimiento que me impide ir más allá de las primeras escuchas y me inhabilita para encontrar razones profundas para recomendar su adquisición aunque le pueda descubrir algunas virtudes a fuerza de acercarme a él con la máxima benevolencia.

No hablo de viejas conexiones entre el Metal Extremo y el Hardcore ni de algunas de las cosas interesantes que en su día se aglutinaron bajo etiqueta Crossover. Ni siquiera hablo de posteriores buenos comienzos como los de ALL SHALL PERISH (aquel impactante “Hate.Malice.Revenge”) o DESPISED ICON (interesantes cuando “The Healing Process”…). Revisando los nombres del primer párrafo, creo que resulta diáfano de qué demonios hablo: de la moda que fluyó del Metalcore al Deathcore, de los fans de MySpace y vídeos de Youtube (y que nadie saque esto de contexto, por favor), de la brutalidad empalagosa y superficial. Hablo de tomar el libreto de SUFFOCATION y darle vueltas sin entender absolutamente nada. Aprendérselo de memoria y sin razonar, el sello del mal estudiante.

Sé que este estilo está en auge (al menos en el mundo anglosajón), sé que garantiza (más o menos) el fichaje por una carrocería de primer nivel e imagino que como ha venido se irá con contadas excepciones. Supongo que en la métrica anfetamínica de los tiempos que corren pronto tendrá reemplazo igual que él mismo fue reemplazo a la velocidad del rayo. Sé que eso supone muchas veces nacer, crecer, reproducirse y morir sin tener tiempo ni siquiera de madurar (como instrumentistas, como compositores…) y sé sobre todo, insisto, que este estilo tiene sus seguidores. Y a ellos, que me imagino que no me aplaudirán precisamente por todo lo dicho anteriormente, me dirijo ahora: comprad “Contagion”. Haceos con este disco y darle vueltas a su bucle de potencia (que la hay a raudales, eso es innegable). Si os gustó u os gusta JOB FOR A COWBOY o THE LAST FELONY os gustará OCEANO, que no tiene nada que envidiar a esas bandas y en algunos apartados incluso les supera. ¿Otro consejo? Este es gratis: escuchad Death Metal. Del de verdad: Old School, Brutal, Technical Death Metal… del que gustéis. Se hizo, se hace y, por suerte y por lo que parece, se seguirá haciendo.

Earache (nada más y nada menos) presenta, en su papel, a OCEANO como la banda más enfadada de la tierra. Más bien parece una de las bandas que más energía gasta en parecer enfadada de la tierra. Por si no te enfadas lo suficiente, los pitidos antipiratería de la copia promocional echan una mano. Por lo demás tenemos a un grupo que edita su segundo disco tras un bien recibido (dentro de su territorio) “Depths”. “Contagion” narra la historia de un virus letal introducido entre las masas por las corruptelas del poder. Cuesta resistirse a hacer metáforas con la masificación de ciertos estilos musicales. No llegaré a tanto aunque creo que ya lo he hecho… así que seguiré diciendo que lo que más me disgusta de este tipo de grupos es su necesidad de rellenar cada canción con los mismos elementos aunque a veces parezca tan forzado como rellenar un pavo (la metodología es conocida, creo). No me gusta que me llega la pegada pero no el sentimiento, que me resulta sintética y descorazonada su mezcla de Brutal Death moderno y Metalcore. Que las composiciones pierden el hilo y se enredan en un miasma de grooves, riffs repetitivos, voces que apenas dejan respirar la música y un sonido tan bien producido (con la mano de Zeuss, que sabe un par de cosas en lo referente a Metal moderno) que resulta sobreproducido. “Contagion” suena impecable, suena bruto, suena violento… y suena aburrido, manido y artificial.

Dicho todo lo anterior, este disco tiene detalles que me aportan más que los de algunos de los compañeros de hornada citados al principio. Aunque me faltan riffs y estructuras, gancho y personalidad, reconozco el intenso trabajo musical (en lo suyo) y la intención de aportar atmósfera y cohesión. Simplemente, y para mí, todo se viene abajo a la tercera o cuarta escucha. A veces aparece un Death Metal más canónico decente, a veces incluso con cierta base Thrash. A veces el feeling se multiplica gracias a unas atmósferas más densas y épicas (incluso melódicas) y por ahí pienso, a pesar de todo, que este grupo podría llevar dentro una propuesta mucho más interesante. No me disgustan canciones como “Quarantine” o “Weaponized”, y me sorprende que en medio de un terremoto sólo vagamente natural aparezca una instrumental (con la aportación narrativa de la voz) como “Exist In Confinement”, donde explotan unas melodías de guitarra clásicas y donde la estructura coge cosas del Doom / Death e incluso del Post Rock. Una canción donde se conserva como una especie exótica y en extinción algo de lo que carece prácticamente todo el resto del material de OCEANO: la emoción.

Mi opinión del disco es obvia como lo es mi divorcio ya casi irremediable con respecto a este Deathcore moderno. No puedo añadir mucho más. Con absoluta franqueza, creo que el disco es bueno en su estilo y que tiene ingredientes para estar a la altura o por encima de los JOB FOR A COWBOY o THE LAST FELONY de turno. A los amantes de este sonido les recomiendo el disco y les aseguro que entiendo que me consideren un periodista abyecto. Para gustos, colores. Y opiniones. Y la mía no saca, en absoluta pureza subjetiva, prácticamente nada bueno de un disco de estas características por mucho que lo intente. Es lo que hay.

Juanma Rubio

Supongo que entre las peores cosas que se pueden decir de un disco están que hace que el género al que se adscribe parezca fácil, manido y sobado a las primeras de cambio y que resulta tremendamente aburrido. Con el Deathcore de nuevo cuño pienso en cosas como estas casi con cada lanzamiento que llega a mis manos. Me alcanza tan poco que acabo por plantearme si se trata de una cuestión de prejuicios o salto generacional. Pero el caso es que no hay manera. Y lo que he sentido con bandas como JOB FOR A COWBOY, SUICIDE SILENCE, THE LAST FELONY o WHITECHAPEL (que incluso resulta un grupo más o menos salvable) lo siento también con OCEANO: un profundo aburrimiento que me impide ir más allá de las primeras escuchas y me inhabilita para encontrar razones profundas para recomendar su adquisición aunque le pueda descubrir algunas virtudes a fuerza de acercarme a él con la máxima benevolencia.

No hablo de viejas conexiones entre el Metal Extremo y el Hardcore ni de algunas de las cosas interesantes que en su día se aglutinaron bajo etiqueta Crossover. Ni siquiera hablo de posteriores buenos comienzos como los de ALL SHALL PERISH (aquel impactante “Hate.Malice.Revenge”) o DESPISED ICON (interesantes cuando “The Healing Process”…). Revisando los nombres del primer párrafo, creo que resulta diáfano de qué demonios hablo: de la moda que fluyó del Metalcore al Deathcore, de los fans de MySpace y vídeos de Youtube (y que nadie saque esto de contexto, por favor), de la brutalidad empalagosa y superficial. Hablo de tomar el libreto de SUFFOCATION y darle vueltas sin entender absolutamente nada. Aprendérselo de memoria y sin razonar, el sello del mal estudiante.

Sé que este estilo está en auge (al menos en el mundo anglosajón), sé que garantiza (más o menos) el fichaje por una carrocería de primer nivel e imagino que como ha venido se irá con contadas excepciones. Supongo que en la métrica anfetamínica de los tiempos que corren pronto tendrá reemplazo igual que él mismo fue reemplazo a la velocidad del rayo. Sé que eso supone muchas veces nacer, crecer, reproducirse y morir sin tener tiempo ni siquiera de madurar (como instrumentistas, como compositores…) y sé sobre todo, insisto, que este estilo tiene sus seguidores. Y a ellos, que me imagino que no me aplaudirán precisamente por todo lo dicho anteriormente, me dirijo ahora: comprad “Contagion”. Haceos con este disco y darle vueltas a su bucle de potencia (que la hay a raudales, eso es innegable). Si os gustó u os gusta JOB FOR A COWBOY o THE LAST FELONY os gustará OCEANO, que no tiene nada que envidiar a esas bandas y en algunos apartados incluso les supera. ¿Otro consejo? Este es gratis: escuchad Death Metal. Del de verdad: Old School, Brutal, Technical Death Metal… del que gustéis. Se hizo, se hace y, por suerte y por lo que parece, se seguirá haciendo.

Earache (nada más y nada menos) presenta, en su papel, a OCEANO como la banda más enfadada de la tierra. Más bien parece una de las bandas que más energía gasta en parecer enfadada de la tierra. Por si no te enfadas lo suficiente, los pitidos antipiratería de la copia promocional echan una mano. Por lo demás tenemos a un grupo que edita su segundo disco tras un bien recibido (dentro de su territorio) “Depths”. “Contagion” narra la historia de un virus letal introducido entre las masas por las corruptelas del poder. Cuesta resistirse a hacer metáforas con la masificación de ciertos estilos musicales. No llegaré a tanto aunque creo que ya lo he hecho… así que seguiré diciendo que lo que más me disgusta de este tipo de grupos es su necesidad de rellenar cada canción con los mismos elementos aunque a veces parezca tan forzado como rellenar un pavo (la metodología es conocida, creo). No me gusta que me llega la pegada pero no el sentimiento, que me resulta sintética y descorazonada su mezcla de Brutal Death moderno y Metalcore. Que las composiciones pierden el hilo y se enredan en un miasma de grooves, riffs repetitivos, voces que apenas dejan respirar la música y un sonido tan bien producido (con la mano de Zeuss, que sabe un par de cosas en lo referente a Metal moderno) que resulta sobreproducido. “Contagion” suena impecable, suena bruto, suena violento… y suena aburrido, manido y artificial.

Dicho todo lo anterior, este disco tiene detalles que me aportan más que los de algunos de los compañeros de hornada citados al principio. Aunque me faltan riffs y estructuras, gancho y personalidad, reconozco el intenso trabajo musical (en lo suyo) y la intención de aportar atmósfera y cohesión. Simplemente, y para mí, todo se viene abajo a la tercera o cuarta escucha. A veces aparece un Death Metal más canónico decente, a veces incluso con cierta base Thrash. A veces el feeling se multiplica gracias a unas atmósferas más densas y épicas (incluso melódicas) y por ahí pienso, a pesar de todo, que este grupo podría llevar dentro una propuesta mucho más interesante. No me disgustan canciones como “Quarantine” o “Weaponized”, y me sorprende que en medio de un terremoto sólo vagamente natural aparezca una instrumental (con la aportación narrativa de la voz) como “Exist In Confinement”, donde explotan unas melodías de guitarra clásicas y donde la estructura coge cosas del Doom / Death e incluso del Post Rock. Una canción donde se conserva como una especie exótica y en extinción algo de lo que carece prácticamente todo el resto del material de OCEANO: la emoción.

Mi opinión del disco es obvia como lo es mi divorcio ya casi irremediable con respecto a este Deathcore moderno. No puedo añadir mucho más. Con absoluta franqueza, creo que el disco es bueno en su estilo y que tiene ingredientes para estar a la altura o por encima de los JOB FOR A COWBOY o THE LAST FELONY de turno. A los amantes de este sonido les recomiendo el disco y les aseguro que entiendo que me consideren un periodista abyecto. Para gustos, colores. Y opiniones. Y la mía no saca, en absoluta pureza subjetiva, prácticamente nada bueno de un disco de estas características por mucho que lo intente. Es lo que hay.

 

Juanma Rubio

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