OSI - Fire Make Thunder

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De vez en cuando resulta refrescante sumergirse en los llamados “proyectos paralelos” de los grandes creadores del Metal Progresivo. Es en estos trabajos donde podemos apreciar la enorme creatividad de esos grandes maestros que, en el seno de sus bandas “oficiales” tienden a veces a ser demasiado autocomplacientes o incluso a no salirse del patrón establecido que les ha hecho bandas de éxito. Así, los proyectos de Mike Portnoy mientras estaba en DREAM THEATER resultaron de especial interés (TRANSATLANTIC, LIQUID TENSION EXPERIMENT, entre otros) o los trabajos de Pete Trevawas de MARILLION con los mismos TRANSATLANTIC o con los KINO  de John Mitchell. Otro de esos “culos inquietos” que no puede permanecer inactivo mientras su grupo está en el dique seco es Jim Matheos, alma mater de los legendarios FATES WARNING. Hace una década Jim retomó su vieja amistad con Kevin Moore, ex teclista de DREAM THEATER y líder de CHROMA KEY y juntos montaron OSI (OFFICE OF STRATEGIC INFLUENCE), un proyecto de música experimental cimentada principalmente en la música más reciente de FATES WARNING y en el gusto por la música electrónica de CHROMA KEY; un proyecto, en definitiva, hecho para satisfacer sus propias necesidades creativas y, de paso, alegrarle el oído a los fans más selectos del llamado Metal Progresivo.

“Fire Make Thunder”, el disco que nos ocupa ahora, es el cuarto esfuerzo creativo de este sensacional tándem que tan sólo ha requerido del trabajo en la batería de Gavin Harrison (PORCUPINE TREE) habiendo sido ellos solos los responsables de todos los demás instrumentos. Como en ocasiones anteriores la lánguida voz de Kevin Moore ha sido la que ha trenzado este sugerente disco que paso ya a comentaros. En el arranque tenemos un claro ejemplo del estilo inconfundible de OSI: guitarras colosales, arreglos electrónicos que como pulsiones cibernéticas ribetean toda la partitura y teclados delicados que abarcan todas las texturas y sonoridades posibles. “Cold Call” tiene todo lo que acabo de citar y yo personalmente destacaría el sensacional sonido de guitarra de Jim Matheos, que regala riffs aplastantes sin parar mientras se disparan grabaciones de voces radiadas, los teclados “vintage” de Moore no paran de dibujar filigranas sonoras y la batería de Garrison se deleita en redobles muy acertados y bombos contenidos. Gran tema de apertura que hace que sacudas la cabeza, aunque no demasiado, y que da paso a “Guards”, un corte en el que la batería de Garrison marca un imposible patrón rítmico al que se suman Moore y Matheos con soltura en el desarrollo de un tema inopinadamente vigoroso. Puede que alguno eche de menos un vocalista algo más variado que Moore y de hecho el mismo Matheos intentó subir al carro a Steven Wilson (PORCUPINE TREE) y a Daniel Gidenlöw (PAIN OF SALVATION) aunque ambos declinaron por diferentes motivos. Una pena, porque realmente uno puede llegar a acostumbrarse a la monótona voz de Moore, pero un vocalista más versátil haría más atractivas aún las canciones de OSI. El tercer tema de “Fire Make Thunder” arranca con sutileza acústica y nostalgia melódica gracias a la guitarra acústica de Matheos. “Indian Curse” marca un pequeño alto en el camino en el que apreciamos claras influencias de los FATES WARNING más tranquilos de “A Pleasant Shade Of Grey”.

“Prayer Missiles” es un tema instrumental que vuelve a la fórmula de sonidos sutiles que dan paso a riffs gruesos, de baja afinación y ataque furioso que tan bien ejecuta Matheos en FATES WARNING y que son seguidos con destreza por Garrison, un gran batería que en cuanto el tema se acelera se luce con su deslumbrante dominio del doble bombo y la nítida pegada que le caracteriza. Un tema que demuestra que Matheos y Moore, cada uno en la soledad de sus estudios de grabación domésticos, comparten una visión musical similar que les permite generar temas tan compactos como este o como “Wind Won't Howl”, una de las mejores composiciones del disco. El comienzo delicado, casi intimista, es marca de la casa, y los riffs secos y desgarrados que se pasan por múltiples efectos de distorsión y procesamiento también. Lo que destaca sobre todo en este gran tema es la voz de Moore y los teclados sencillos pero a la vez elaborados. Se merecen una escucha detallada porque son una parte esencial de la melodía principal y pueden pasar algo desapercibidos en la mezcla. Casi sin darnos cuenta estamos en la recta final de un álbum que se pasa en un suspiro y que en muchas ocasiones es pura poesía musical que sugiere más cosas de las que dice. “Big Chief II” tiene un toque a lo FAITH NO MORE por los teclados y la soberbia batería así como por la sólida pista de guitarras de Matheos. Un tema corto y directo que por su intensidad y crudeza puede ser de los más sorprendentes del disco.

El single de adelanto de “Fire Make Thunder” y, a la vez, videoclip del disco es “For Nothing”, una canción melancólica en la que la guitarra de Matheos dibuja arpegios nostálgicos tamizados por un filtro retro que solo brillan un poco cuando entran los cristalinos teclados de Moore. Me sorprende mucho que sea este el tema elegido como “single” representativo del disco porque si tradicionalmente se ha reservado este status al tema más pegadizo o representativo de los discos está claro que esta no era la intención de OSI. El tema es un ejemplo clásico de la música que empezó a hacer Kevin Moore nada más abandonar DREAM THEATER: música electrónica con voces deshumanizadas y programaciones electrónicas salpicando la composición por doquier. En mi opinión había otros temas más apropiados para ser el “single” del disco pero está claro que hasta para esto son especiales OSI.

Llegados al final del disco nos encontramos con “Invisible Men”, otro ejemplo más del carácter hierático y minimalista del grupo. Un buen tema que parece pensado para servir de compendio de todas las virtudes de OSI. De nuevo los teclados sutiles, las guitarras bien afiladas, las baterías contundentes y los parones súbitos que nos asoman al abismo de ensimismamiento vocal de un Moore que o lo odias o lo amas, no hay término medio.

Al final me quedo con los momentos de reflexión musical y de elegancia compositiva que jalonan este “Fire Make Thunder”, un disco imprescindible para los fans de FATES WARNING o de CHROMA KEY y que para el resto de mortales puede sonar como una curiosidad a la que acercarse con prudencia y cierto temor reverencial. Porque esto es un licor de alta graduación musical que se ha de degustar a tragos cortos e intensos.

 

Carlos Fernández

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