PENTAGRAM – Last Rites

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Pioneros del Doom en todas sus versiones (desde el Heavy Doom de sus coetáneos BLACK SABBATH hasta el Doom bruto y denso de grupos como WINTER o MOSS) y del Heavy Metal junto a los propios SABBATH, ZEPPELÍN y JUDAS PRIEST, la carrera de PENTAGRAM tiene tantos altibajos que es un mérito en sí mismo que sigan creando música. Para comenzar a hablar de PENTAGRAM, hay que reseñar que, junto a ellos, de múltiples bandas de Inglaterra (PAGAN ALTAR, WITCHFINDER GENERAL), Estados Unidos (PENTAGRAM, SAINT VITUS, TROUBLE) y Suecia (CANDLEMASS, COUNT RAVEN), no sólo definieron el Doom Metal como un género distintivo sino que cogieron el testigo, tras la ausencia de Ozzy (y su influencia) de BLACK SABBATH (y la posterior transformación de su banda en un grupo de Heavy Metal moderno).

Así pues, aunque con la formación actual (Bobby Liebling, Victor Griffin, Greg Turley y Tim Tomaselli) y la lista de ex miembros (Gary Isom, Lee Abney, Vance Bockis, Kelly Carmichael, Jon Cook, Ted Feldman, Joe Hasselvander, Adam Heinzmann, Marty Iverson, John Jennings y Richard Keuht entre otros) se podrían montar diez bandas más, el alma mater de este grupo será el impredecible e histriónico Bobby Liebling. Único miembro “constante” (sus recaídas y abandonos del grupo han sido también numerosos) junto a Victor Griffin (guitarras) su cabezonería y el hecho de que a día de hoy publique discos de la calidad y potencia de este “Last Rites” es testimonio suficiente del nivel de esta banda y de su longevidad ganada a pulso.

Comienza el disco con un tema abrasivo, corto y a la yugular, “Treat Me Right” y se ve, junto a la corta duración del LP, que los de Virginia no se andan por las ramas. Más tarde “Call The Man” muestra un camino claro a seguir que no abandonan en ningún momento. Guitarras densas y sacadas de la biblia del DOOM más clásico (no en vano Mr Griffin ha militado entre otros en CATHEDRAL, DEATH ROW y BEDEMON) junto a un sentido más moderno y conciso de producción, nos muestran a unos PENTAGRAM convencidos de que densidad y el grosor y velocidad contenida tienen tanta efectividad como zapatilla y técnica en el Metal.

Para comprobar todo eso, sólo hay que ver el comienzo elefantíasico de “8”, el más puro estilo baladero de “Windmills & Chimes” y el himno rockero (alà Heavy Doom) pero mucho más intenso de “Into The Ground” con un estribillo de poner los pelos de punta para darse cuenta de que este disco tiene todas las trazas de un clásico (tardío) del género. Liebling esta en forma durante todo el disco aunque su registro haya bajado unas cuantas octavas desde sus comienzos con la banda en 1972. Más contenido y menos operático, sigue siendo el portavoz de estos iconos incansables del Rock verdaderamente duro.

El otro peso pesado de la banda, Victor Griffin, suelta riff tras riff denso y contudente (como es menester en este estilo) y rasga la guitarra con unos punteos llenos de intensidad y firmeza. Hay un detalle curioso sobre el hacha de Knoxville. El hecho de que unos de las decenas de grupos en los que militó, los inmensos CATHEDRAL (que mencionaban a PENTAGRAM en sus discos como una influencia más clara que los mismos Sabbath) son ahora una influencia clara a su vez en canciones como “American Dream”, cuyos ritmos evocan discos de los ingleses (como el clásico del Doom Stoner, “Ethereal Mirror”). Y como no, para terminar un guiño a los que empezaron todo, Ozzy y Co. se ven con gusto reflejados en la infecciosa “Walk In The Blue Light”.

Aunque es un disco casi redondo, hay que reseñar algunos contras después de tanto pro. Primero, muchas de las canciones parecen sketches más que temas redondos como la propia “Treat Me Right”. También quizá se nota unas diferencias en el sonido de los temas, lo que le resta al disco de homogeneidad amén de parecer como si hubieran ido reciclando ideas de su larga y atribulada carrera. Pero a pesar de estos detalles, este álbum es un largo sólido, efectivo, que no efectista y rotundo, con guitarras rítmicas y riffs que apelan a las tripas y a gargantas desgarradas. Auténtico favor arqueológico del Heavy Metal y del origen del Doom (y sus subgéneros asociados) el que nos hacen estos estadounidenses cada vez que sacan un disco, y “Last Rites” no es una excepción.

 

Pedro Blackearth

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