POWERWOLF – Blood Of The Saints

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Bien conocida es la costumbre del lobo de atacar en manada. Aunar fuerza, pensamiento y presencia es siempre sinónimo de triunfo letal. Y así es precisamente como actúan los germanos POWERWOLF en este, su cuarto trabajo de estudio en el cual, bajo el título de “Blood Of The Saints”, exponen sus virtudes ilícitas y misticismo beato corrompido en lo más alto del altar.

Y es que el carisma de estos condes del Heavy Metal parece que se expande como la sombra de la luna llena, pues tras tres anteriores discos, este cuarto vástago de la manada trae consigo la misma fórmula que ya aplicaran en su anteriores álbumes: guitarras enérgicas, voces poderosas llenas de melodía, estribillos en forma de himnos y sonidos de órgano eclesiástico, son los elementos que configuran la marca de la casa. O mejor dicho de la guarida, porque en POWERWOLF todo tiene tintes siniestros, desde su oscura – y algo gótica-  estética, hasta el halo tétrico que rodea incluso al más Heavy de sus temas, sin olvidar el misticismo que destilan sus letras en las cuales, con frecuencia, emplean títulos y frases en latín, tal es el caso en este álbum de cortes como la intro “Agnus Dei”, con la que directamente nos metemos en la boca del lobo.

“Sanctified With Dynamite” arranca la vena más Heavy Metal de POWERWOLF con un tema cuyo principio, y en especial las guitarras, guardan ciertas reminiscencias con los RUNNING WILD más clásicos, un corte seguido a la zaga por el single del álbum lanzado como videoclip promocional, “We Drink Your Blood”, una canción con gancho y cierto aire a los suecos SABATON, con estribillos pegadizos en forma de himno, que invitan a levantar un cáliz y brindar bajo una sonrisa malvada.

Con todo, quien no haya escuchado a estas alturas a POWERWOLF quizá se encuentre un poco perdido a la hora de ubicar el estilo concreto que practican estos chicos. Algo harto complicado quizá debido a la mezcolanza de subgéneros que cohabitan en este álbum, desde las guitarras con riffs clásicos hasta percusiones de doble bombo pasando por toques muy ambientales. Es el caso del comienzo de “All We Need Is Blood” o “Dead Boys Don’t Cry”, en los que encontramos unos primeros acordes con un clima muy eclesiástico, dominados por la singular armonía del órgano y la poderosa voz de su cantante Attila Dorn. Y es que llegados a este punto resulta inevitable la mención especial del vocalista de origen rumano que exhibe POWERWOLF. Quien con un garganta versada en escuelas de ópera y en musicales, es ostensible que luce su máximo potencial entonando las melódicas canciones de la banda. Lo mismo viene ocurriendo con el teclista Falk Maria Schlegel y su sonido de órgano, un elemento primordial en la música de POWERWOLF y que dota a las canciones de una aureola misteriosa. Como hemos dicho al principio, de regalo con el sello de la casa.

Pero la formación de los hermanos Greywolf, no deja nada al azar, así podemos comprobar que el excelente sonido de producción del disco (uno de los mejores y más limpios que he podido escuchar) es simplemente impecable, y no es para menos, pues “Blood Of The Saints” ha sido elaborado en varios estudios de grabación bajo la supervisión del ingeniero de sonido Daniel Bergstrand (IN FLAMES, MESHUGGAH) así como en dos antiguas iglesias. Pero los mordiscos de originalidad continúan en este trabajo de mano de tracks como “Night Of The Werewolves” la cual nos trae el marcado acento de Attila regado de rápidas guitarras y ritmos metálicos o “Son Of A Wolf”, ante la que poco queda por añadir, pues qué se puede decir ante quienes afirman ser hijos de un lobo, guardando las distancias ante ciertos americanos detractores del falso metal en su coreado “Hail And Kill”.

Pero volviendo a POWERWOLF, el disco da los últimos coletazos con cortes como “Phantom Of The Funeral” o “Die, Die, Crucified” cerrando con el místico “Ira Sancti (When The Saints Are Going Wild)”. No podía ser de otra manera, después de tanta sangre derramada queda claro su talento, carisma y originalidad. Unas bendiciones casi sacrílegas para estos  mesías oscuros de la sangre, caninos salvajes con hambre. Cuidado, que viene el lobo.

 

Jessica Tornos-Ybes

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