PRETTY MAIDS - Motherland

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El diccionario de sinónimos en castellano sería muy prolijo a la hora de definir a PRETTY MAIDS. Muchísimos epítetos podrían ser dedicados al conjunto danés. A saber: Constancia por llevar más de tres décadas; tesón por no desfallecer ante momentos bajos en popularidad, problemas con discográficas o cambios de componentes; coherencia porque se ha mantenido en el camino sin altibajos; evolución ya que, si bien puede ser identificado por ese sonido de Heavy Melódico, se adaptó, en cada uno de sus discos, a un estilo definido pero para nada repetitivo; talento, algo indudable para cualquier que ame la música que practica; humildad, sabiendo en qué lugar se encontraba en cada momento; etc. Así podríamos tirarnos párrafos y párrafos sin escatimar elogios a este veterano combo que, una vez más, vuelve al ataque con “Motherland”.

En una primera escucha, es importante reseñar cómo esta nueva entrega no es tan directa y accesible como sus antecesoras, “Pandemonium” y “Wake Up To The Real World”. Probablemente, la razón estribe en la mayor diversidad y grado de experimentación que se puede encontrar en “Motherland”. Si hay que buscar un responsable en el quinteto, además del sempiterno dúo motor de PRETTY MAIDS, Ronnie Atkins y Ken Hammer, ese sería el teclista Morten Sandager. El haber pasado años en un grupo como MERCENARY, alejado del estilo de su actual banda, pero con un gusto excepcional, le ha llevado a meter arreglos y elementos ajenos a la idiosincrasia de PRETTY MAIDS pero que utilizados con inteligencia, como es el caso, hacen de este álbum un paso adelante más en su longeva carrera.

Pruebas se encuentran a lo largo de los trece cortes, ora en temas atípicos como “Hooligan” (al principio la consideré pobre por el riff machacón pero es una composición muy trabajada, si bien el estribillo no termina de convencer), ora en cortes marca de la casa (“To Fool A Nation”), ora en aquellos más cañeros, también un clásico de los daneses, véase “The Iceman”. Hasta en la final “Wasted”, un medio tiempo introspectivo, Morten se saca de la manga una mezcla de piano y sintetizador excelente que domina los cuatro minutos que dura.

Con Ronnie Atkins sucede algo curioso. No es un vocalista excepcional pero sí muy identificable. En directo siempre que le he visto parece llegar ahogado en los instantes más exigentes. Sin embargo, en estudio posee unas cuerdas vocales muy naturales, que se adaptan de maravilla tanto a los pasajes melódicos, en los que “Sad To See You Suffer” sería un ejemplo, o a los que entroncan con Heavy de “Future World” o “Back To Back”, que el quinteto de Horsen clava y en “Motherland” tiene sus representantes en el tema título o la mencionada “The Iceman”. En relación a Hammer, poco que comentar. Siempre ha sido más valorado como compositor que como guitarrista, algo quizá injusto para el músico pero que sirve para ensalzar la calidad de PRETTY MAIDS a la hora de escribir una canción. El gusto de hombre se refleja en solo breves pero efectivos y aquí hay que acudir, de nuevo, a la canción homónima, y es que en “Motherland” se puede resumir todas las virtudes de este disco.


Vídeo de "Mother Of All Lies"

 

Un aspecto fundamental en la validez de PRETTY MAIDS en 2013 es su capacidad para tocar la tecla adecuada en el siempre difícil equilibrio entre clasicismo y modernidad. Ese espíritu inquieto le obliga a ofrecer cosas distintas y, por ello, cuesta mucho aferrarse al estilo cuando te topas con determinadas canciones como “Hooligan”, “I See Ghosts” o “Who What Where When Why”, actuales en fondo y forma. Lo excepcional y mágico de este grupo es que sale airoso del envite. En los aspectos inherentes a las canciones no creo que ningún fan de “Red Hot And Heavy” o “Future World” pueda sentirse incómodo con “Motherland”, a diferencia de otros coetáneos como EUROPE que sí han metido un cambio radical (y acertado, considero) en su propuesta. Distinto es que en plano externo sí se vean las diferencias. Una producción en 1984 nada tiene que ver con otra realizada tres décadas después, máxime si trabajas junto al gurú de los controles danés, Jacob Hansen. Aquí sí se pueden encontrar sustanciales diferencias con, sobre todo, “Wake Up To The Real World” y “Pandemonium”. ¿Demasiado moderna? No lo creo. Simplemente, más arriesgada.

Como antes se resaltaba, esta obra gana muchísimo con las sucesivas rotaciones. Inicialmente, las canciones más impactantes son las rápidas “Mother Of All Lies”, “The Iceman” o “Motherland”, y las que asocias a los PRETTY MAIDS melódicos tipo “To Fool A Nation”, “Sad To See Yu Suffer” y Wasted”, pero cada vez que lo oyes descubrirás que tu favorita varía en el tiempo y eso solo puede ser sinónimo de trabajo bien hecho. Luego, cada uno podrá decir si prefiere “Pandemonium”, añora los días de “Future World” o, incluso, su vertiente americana en “Sin Decade”, pero cada vez que sale la noticia de un nuevo disco del “gran danés” solo cabe esperar que no defraudará. Este es el caso. Los seguidores del grupo podrán gastarse dinero, sin problemas, en adquirirlo en formato original. Merece la pena invertir en un valor seguro como PRETTY MAIDS.

 

Marco-Antonio Romero

Madness Live!

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