PUTERAEON – The Esoteric Order

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PUTERAEON no suena bien en castellano puro. Cierto. Pero perdonemos a Jonas Lindblood, artífice y cerebro de este grupo, porque es sueco, supongo que no tendrá noción de castellano y además el nombre no es malo: Puter (podrido en latín) + aeon (eón, eternidad). Y porque al principio PUTERAEON fue MEUS OBSCURUM, que tampoco suena muy bien si se trata de buscar chascarrillos fonéticos.

El nombre en cuestión (y la portada y en gran medida el sonido…) hace referencia a la influencia de Lovecraft en temas y atmósferas. Buena cosa. Por lo demás, este es un disco de Death Metal clásico al estilo sueco y habrá que convenir que los caminos del Swedish Death Metal son a veces inescrutables. Porque este proyecto nace cuando Lindblood se devanaba los sesos en busca de riffs enrevesados y su novia le aconsejó dejarse de historias y tocar “Death Metal de verdad”.

Pues póngame a los pies de su señora, Jonas Lindblood. El resto es la historia que conduce a “The Esoteric Order”. Historia al estilo (cómo no) old school: tres demos, ruido en el uderground y contrato con Cyclone Empire, uno de los sellos que está peinando de forma impecable la escena extrema de un tiempo a esta parte. Primero Lindblood solo, ahora en versión cuarteto. Cuatro músicos expertos, veteranos, ya padres de familia, rindiendo tributo al primer sonido que les cautivó. Y que todavía les cautiva, y cito al propio Lindblood: “Hay días en los que sólo me apetece escuchar “Like An Everflowing Stream”, “Left Hand Path” o “You’ll Never See””. Pues ya somos dos.

El caso es que repaso el currículum de estos músicos y encuentro cosas muy interesantes (NOMINON, THORIUM) y otras mucho menos excitantes. El grupo principal de Lindblood ha sido TAETRE. Poca cosa, mejor PUTERAEON con su falta de originalidad y su ausencia de sorpresas. En serio, Jonas, haz caso a tu chica: mucho mejor PUTERAEON. Porque este primer disco es una máquina bien engrasada de Swedish Death Metal old school hecho con papel de calco y sin rubor. Es además una recopilación de temas de las tres demos regrabados ya con la formación completa y pasados por la mano de Andy LaRocque que ha sacado en sus Sonic Train Studios un sonido respetuoso con el pasado -oscuro, podrido, crujiente- pero que no oculta, aunque disimula, que estamos en 2011. Buena producción para el gusto de un Lindblood que hasta ahora grababa en su pequeño estudio de nombre Stunlight. Homenaje a los Sunlight de Tomas Skogsberg, claro. Hasta ahí llega la devoción old school del asunto.

Al que en este punto siga interesado no habrá que explicarle mucho más. Esto suena a ENTOMBED, DISMEMBER, UNLEASHED y preferentemente GRAVE. Muchas canciones combinan la sierra eléctrica de ENTOMBED con el martillo neumático de GRAVE. Hay ritmos rápidos, sucios y añejos y mucho medio tiempo cruel y oscuro, grooves aplastantes, riffs afilados y atmósferas densas y tétricas. Hay riffs Thrash, riffs melódicos marca registrada Estocolmo y ritmos masivos. Todo en una línea muy homogénea (todo salido de una única mente creativa: la de Lindblood). Por salir de Suecia también se puede citar a AUTOPSY, ASPHYX, FUNEBRE o FUNEBRARUM. Por la producción y el tono, por los pasajes más horripilantes, se permiten comparaciones con otros enfermos de lo añejo como DECREPITAPH. Todo por darse una vuelta fuera de Estocolmo, cosa que no es en absoluto necesaria para entender de dónde viene y a dónde va este disco.

“The Esoteric Order” es, en definitiva, un panzer de trece canciones que nunca baja la intensidad ni el nivel y nunca es tampoco, también hay que decirlo, superlativo. Todo es puro y sin adulterar y eso significa también que todo es previsible. Cada uno lo interpretará según su paladar. Hay atmósferas podridas (“Graverobber”) y funestas (“The End Of All”), hay melodías tan envolventes y épicas que se acercan a HYPOCRISY (“Re-Animation”). Hay puentes tremendos entre el Thrash y el Death (“The Extraordinary Work Of Herbert West”). Y hay toneladas de sonido Estocolmo a lo largo de todo el disco, brillantes “Storm Of The Devil’s Reef”, “Experience Zombification”, “Dead Once More”, “Castle Of Despair”, “The Plague”… Esto es lo que hay para aquellos a los que les guste este estilo hasta el fanatismo, nunca les canse y siempre (cuando está bien hecho) les deje satisfechos. Le pasa a Jonas Lindblood, me pasa a mí, le pasa a mucha gente. Todavía y para siempre, espero. Si eres uno de esos (uno de nosotros) te gustará este disco.

Juanma Rubio

PUTERAEON no suena bien en castellano puro. Cierto. Pero perdonemos a Jonas Lindblood, artífice y cerebro de este grupo, porque es sueco, supongo que no tendrá noción de castellano y además el nombre no es malo: Puter (podrido en latín) + aeon (eón, eternidad). Y porque al principio PUTERAEON fue MEUS OBSCURUM, que tampoco suena muy bien si se trata de buscar chascarrillos fonéticos.

 

El nombre en cuestión (y la portada y en gran medida el sonido…) hace referencia a la influencia de Lovecraft en temas y atmósferas. Buena cosa. Por lo demás, este es un disco de Death Metal clásico al estilo sueco y habrá que convenir que los caminos del Swedish Death Metal son a veces inescrutables. Porque este proyecto nace cuando Lindblood se devanaba los sesos en busca de riffs enrevesados y su novia le aconsejó dejarse de historias y tocar “Death Metal de verdad”.

 

Pues póngame a los pies de su señora, Jonas Lindblood. El resto es la historia que conduce a “The Esoteric Order”. Historia al estilo (cómo no) old school: tres demos, ruido en el uderground y contrato con Cyclone Empire, uno de los sellos que está peinando de forma impecable la escena extrema de un tiempo a esta parte. Primero Lindblood solo, ahora en versión cuarteto. Cuatro músicos expertos, veteranos, ya padres de familia, rindiendo tributo al primer sonido que les cautivó. Y que todavía les cautiva, y cito al propio Lindblood: “Hay días en los que sólo me apetece escuchar “Like An Everflowing Stream”, “Left Hand Path” o “You’ll Never See””. Pues ya somos dos.

 

El caso es que repaso el currículum de estos músicos y encuentro cosas muy interesantes (NOMINON, THORIUM) y otras mucho menos excitantes. El grupo principal de Lindblood ha sido TAETRE. Poca cosa, mejor PUTERAEON con su falta de originalidad y su ausencia de sorpresas. En serio, Jonas, haz caso a tu chica: mucho mejor PUTERAEON. Porque este primer disco es una máquina bien engrasada de Swedish Death Metal old school hecho con papel de calco y sin rubor. Es además una recopilación de temas de las tres demos regrabados ya con la formación completa y pasados por la mano de Andy LaRocque que ha sacado en sus Sonic Train Studios un sonido respetuoso con el pasado -oscuro, podrido, crujiente- pero que no oculta, aunque disimula, que estamos en 2011. Buena producción para el gusto de un Lindblood que hasta ahora grababa en su pequeño estudio de nombre Stunlight. Homenaje a los Sunlight de Tomas Skogsberg, claro. Hasta ahí llega la devoción old school del asunto.

 

Al que en este punto siga interesado no habrá que explicarle mucho más. Esto suena a ENTOMBED, DISMEMBER, UNLEASHED y preferentemente GRAVE. Muchas canciones combinan la sierra eléctrica de ENTOMBED con el martillo neumático de GRAVE. Hay ritmos rápidos, sucios y añejos y mucho medio tiempo cruel y oscuro, grooves aplastantes, riffs afilados y atmósferas densas y tétricas. Hay riffs Thrash, riffs melódicos marca registrada Estocolmo y ritmos masivos. Todo en una línea muy homogénea (todo salido de una única mente creativa: la de Lindblood). Por salir de Suecia también se puede citar a AUTOPSY, ASPHYX, FUNEBRE o FUNEBRARUM. Por la producción y el tono, por los pasajes más horripilantes, se permiten comparaciones con otros enfermos de lo añejo como DECREPITAPH. Todo por darse una vuelta fuera de Estocolmo, cosa que no es en absoluto necesaria para entender de dónde viene y a dónde va este disco.

 

“The Esoteric Order” es, en definitiva, un panzer de trece canciones que nunca baja la intensidad ni el nivel y nunca es tampoco, también hay que decirlo, superlativo. Todo es puro y sin adulterar y eso significa también que todo es previsible. Cada uno lo interpretará según su paladar. Hay atmósferas podridas (“Graverobber”) y funestas (“The End Of All”), hay melodías tan envolventes y épicas que se acercan a HYPOCRISY (“Re-Animation”). Hay puentes tremendos entre el Thrash y el Death (“The Extraordinary Work Of Herbert West”). Y hay toneladas de sonido Estocolmo a lo largo de todo el disco, brillantes “Storm Of The Devil’s Reef”, “Experience Zombification”, “Dead Once More”, “Castle Of Despair”, “The Plague”… Esto es lo que hay para aquellos a los que les guste este estilo hasta el fanatismo, nunca les canse y siempre (cuando está bien hecho) les deje satisfechos. Le pasa a Jonas Lindblood, me pasa a mí, le pasa a mucha gente. Todavía y para siempre, espero. Si eres uno de esos (uno de nosotros) te gustará este disco.

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