RED ROSE - Live The Life You’ve Imagined

Desde tierras israelíes, cuna de bandas como los blackers sinfónicos BISHOP OF HEXEN; los grandiosos MELECHESH y su Black Metal de corte oriental, donde se da cita un rico universo sonoro que casi parece una plasmación metalizada de las consecuencias de la Diáspora; y sin olvidar a los controvertidos y cada vez más famosos ORPHANED LAND; nos llega el primer disco de RED ROSE, una banda formada en 2010 y que solo un año después pone en circulación su primer larga duración bajo los auspicios de Bakerteam Records, una subdivisión de la italiana Scarlet Records.

“Live The Life You’ve Imagined” se descubre como un disco bastante ecléctico dentro de unos cánones que se pueden corresponder, en general, con los de un Metal Melódico a la europea, siendo este aderezado con altas dosis de teclado y en el que son frecuentes los ramalazos de Hard Rock de corte clásico, toques progresivos e incluso AOR. El regusto de los ochenta también queda patente en diversos pasajes de la obra, pero siempre bajo los parámetros sónicos que aportan las producciones del siglo XXI. Parcela esta que está más que cubierta, ya que el álbum ha sido producido por el mismísimo Tommy Hansen en sus Jailhouse estudios de Horsens, Dinamarca, lugar por el que han pasado ilustres como HELLOWEEN, JORN, BEYOND TWILIGHT, TNT, PAGAN’S MIND o PRETTY MAIDS.


Una de las características que me ha llamado la atención y me gustaría resaltar es la similitud que tiene su vocalista, Leve Laitner, con Klaus Meine de SCORPIONS, del que parece, salvando las distintas con el maestro germano, una versión más joven.

Pues bien, entrando directamente en materia, la primera toma de contacto con el trabajo nos llega de la mano del in crescendo que abre “Turn Back The Time”. Un dinámico tema comandado por los grandes teclados y la melodía de voz, poniendo todas las cartas sobre la mesa desde el principio. A partir de este mismo instante ya tomamos conciencia de que estamos ante canciones que llevan un considerable trabajo de composición detrás; sin grandes alardes técnicos pero ejecutadas con solvencia y con cada instrumento ocupando el lugar que le corresponde.

El segundo corte, “Name On The Stone”, tiene un comienzo mucho más duro. Abre con un potente riff de guitarra que da paso a la voz de Leve Laiter, recordando ahora claramente al gran Klaus Meine, tal y como indicamos al principio de la crítica. Posee un pegadizo estribillo de los que se graban en tu cabeza y te sorprendes tarareando en el momento más inesperado. La base más Heavy y dura se encuentra en todo momento endulzada con el trabajo del teclado (solo incluido) y unas cuidadas guitarras que ejecutan un buen solo de guitarra, limpio y emotivo.


“The Last Drop” posee una breve apertura con la guitarra de regusto clásico, que incluso puede llegar a recordarnos al tristemente desaparecido Gary Moore. Es un corte comandado por la voz, que vuelve a ser la estrella de un tema que gana mucho con todos los arreglos con los que cuenta gracias a su gran producción. También destaca el trabajo del guitarrista, Elnur Aliev, con un solo lleno de emoción y sensibilidad.

A continuación tenemos uno de los cortes más duros del álbum y donde los elementos progresivos tienen una mayor presencia. “Gone With The Sunrise” no es un mal tema, pero posee un carácter más oscuro que las anteriores que no termina de enganchar. La interpretación es buena, pero no tanto la composición, un tanto insulsa y que nos muestra que el vocalista no se encuentra tan cómodo en los temas potentes, con mucha presencia de guitarras, como en los que tiene más espacio para desplegar todas sus facultades. Prácticamente es una canción que baja el nivel del disco, más aún colocada donde está, en el ecuador de la obra, cuando el oyente está más ensimismado en la obra.

Curiosamente, a la canción más floja del álbum le sigue la que para mi gusto es la mejor: “Live The Life You’ve Imagined”, que da título al disco y que es un temazo en toda regla. Comienza con un riff puramente hard secundado por el teclado sonando a Hammond. Aquí ya destapan el tarro de las grandes esencias. Leve Laiter está inconmensurable, dibujando una gran melodía que nos brinda los momentos más emotivos de todo el largo. El solo es precedido por una brevísima parte que me ha traído a la mente a los geniales KANSAS, con esos característicos golpes secos de bombo mientras guitarra y órgano sobrevuelan hacia sus respectivos solos. Todo un señor tema este corte.

Tras el momento más intenso de la obra, nos encontramos ante la apacible y preciosista “Dreamer”. Tema de igual título al que hicieron famoso los suecos  allá por 1984 y que perfectamente podría haber sido creado por ellos mismos. Por el tipo de composición del teclado y la propia voz, nos pueden venir a la mente unos SONATA ARCTICA de los momentos más íntimos de temas como “Shy”. Es una bella balada, conmovedora y hermosa. Es una de esas canciones que busca directamente tocar la fibra sensible del oyente y hacer aflorar su vena más sensible y, la verdad sea dicha, estos chicos lo consiguen con este tema.


Para desprendernos de tal cantidad de azúcar nos vuelven a abordar con “Tough To Love”. Tema dinámico y divertido. Además, por su brevedad compone todo un soplo de frescura para encarar la última canción del disco. Gran riff y el teclado nuevamente sonando a Hammond. El cantante nos vuelve a recordar a Klaus Meine mientras se desenvuelve sobre una base de puro hard rock clásico, de fuerte impronta RAINBOW y los primeros discos de DIO.

El álbum se cierra con “When The Sun Goes Down”, un corte ligero y de escasa duración, con la guitarra acústica como protagonista y que parece estar despidiéndonos tras el camino que hemos recorrido descubriendo los entresijos de la ópera prima de RED ROSE. La verdad es que es una pieza agradable y que te deja con buen sabor de boca.

Esta es la forma en la que RED ROSE ha puesto la primera piedra en pos de labrarse una carrera en el difícil mundo de la música. El primer paso está dado, superando con creces la prueba de fuego que supone la publicación de un primer disco. Ahora tiene que dar un pasito más, asentarse y confirmar esa buenas maneras que aquí ha plasmado. Estaremos atentos.

 

Pedro Jesús Cuadrado Redondo

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