RIVAL SONS – Rival Sons EP

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Bienvenidos a la década de los setenta. Es reconfortante sentir cómo unos cuantos temas pueden seguir sorprendiendo dentro de un estilo que está sobradamente explorado. Si hace un lustro WOLFMOTHER impactó con una versión 2.0 de LED ZEPPELIN y anteriormente WHITE STRIPES nos recordaba a algo similar, ahora, los americanos RIVAL SONS esperan ser los siguientes. Desde California, Jay Buchanan (vocalista), Scott Holiday (guitarra), Robin Everhart (bajo) y Miley (batería) se presentan en Europa con un EP de seis cortes cien por cien clásicos. Es un anticipo de lo que en mayo se convertirá en su primer disco: “Presure & Time”. Dos temas de impresión (“Get What’s Coming” y “Torture”) y una soberbia voz dan una idea del recorrido que puede tener el grupo angelino.

Con algún toque psicodélico, sus influencias son palpables y no inventan nada nuevo. Como LED ZEPPELIN o DEEP PURPLE no sacarán disco este 2011, es bueno que RIVAL SONS aparezca y llenen ese vacío.

Que no cunda el pánico si alguien le parece escuchar a LEÑO durante los primeros segundos del primer tema, “Get What’s Coming”. No, la batería de Ramiro Penas no ha aportado nada a RIVAL SONS, estas son otras “Maneras De Vivir”. La mencionada canción podía pertenecer a uno de los dos primeros álbumes de KISS. Han clavado su esencia y, al ser todavía desconocidos, puede imaginarse a Genne Simons y Paul Stanley (con otra voz) saltar y mover la cabeza delante del micrófono cantando este “Get What’s Coming”. Muy salvaje, con tiempos que agradan al oyente y cargada de mucho Rock & Roll. Es la mejor carta de presentación del grupo dentro de este EP.

El resto del disco camina sobre los pasos que escribieron los británicos de LED ZEPPELIN. Respiran sus mismas notas musicales y la mayor diferencia es que este EP de RIVAL SONS no necesita ninguna remasterización para que suene a la perfección. “Torture” y “Radio” son dos cortes puramente zeppelianos. El toque moderno en “Torture” lo aportan unas voces que acompañan a la melodía en un estribillo muy pegadizos. Riffs que recorren el mástil para reclamar el Rock clásico sobre las nuevas tendencias. “Radio”, quizá más plano que el anterior, no tiene un estribillo tan poderoso; la batería y el sólo de guitarra tapan cualquier carencia comercial para rozar el purismo de los setenta. Sin duda, son dos temas que acompañan a “Get What’s Coming” para ganar adeptos.

Con la canción lenta hay que tener paciencia, “Sacred Tongue”. Escucharla un par de veces seguidas para extraerse del resto del disco y contemplarla de una manera aislada. “Sabemos hacer baladas”, parecen decir los norteamericanos. Con toques folk, sirve para disfrutar de un té relajadamente o de una conversación romántica (dura menos de tres minutos y medio, así que no da tiempo para intimar mucho). Pero no pasará a la historia.

Seguimos bailando lento para escuchar “Soul”, su nombre lo dice todo. No es virtuosa pero tiene mucha calidad y aquí, la voz de Jay Buchanan toma protagonismo y grita: “¡hey, aquí estoy yo!. Suena a película romántica y es muy fácil de escuchar. Muy recomendable para esa carpeta de ‘Canciones lentas’ (si se pone en la de Janis Joplin nadie notará la diferencia).

El otro tema del EP se llama “Sleepwalker”. Es la tímida, la que menos cosas tiene que decir en la carta de presentación de los californianos. Ritmo pausado, riffs demasiado explotados y, de nuevo, la voz de Buchanan sale con fuerza para competir con una armónica que le pone algo de chispa a la canción. No impacta tanto como “Torture” o “Get What’s Coming” pero defiende al grupo dignamente.

Víctor García

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