No sé si al principio fue la palabra (y no sé si sería una buena forma de iniciar este blog…), o la luz o tal vez el sonido, una opción que me gusta más. Al principio fue el sonido y por el sonido de la música, que es ruido que piensa, este nuevo inicio es Hellpress. El sonido está al principio de este camino y estará al final: un vínculo, una conexión invisible que nos comunica, la pasión por devolver y compartir parte de la pasión que recibimos: vasos comunicantes con una sola razón. Un medio, un mensaje, un principio y un final: el sonido.

A su alrededor surgen y crecen amistades, se acumulan vivencias y se articulan los recuerdos que va dejando la vida. Recordar es hacer poesía. Algunos cuando recordamos hacemos música. Lo que he caminado y cómo lo he caminado es una banda sonora y el sonido, la música, es mi ancla, el factor invariable que me ha acompañado siempre. Y lo hará: siempre. Hay un momento en el que descubres al menos una pequeña parte de lo que eres y anida en ti la certeza de que un sentimiento, uno al menos, no es pasajero ni casual. Forma parte de lo que eres, lo define (al menos en parte) y lo corrige y aumenta. Así que jamás pensaré que escuchar Heavy Metal es algo accesorio o secundario. Forma parte de lo que soy, es algo tan mío como mi sangre y mis huesos, algo de lo que ni quiero ni podría desprenderme. Hay quien necesita vivir junto al mar. O en la montaña. O en la locura de asfalto y neón de la gran ciudad. Mi lugar, mi única exigencia, aquello a lo que no he podido ni querido renunciar, y por lo tanto mi hogar, es el sonido, la música: el Heavy Metal.

No pretendo hacer apología sectaria o populista. Escribo con las vísceras y la razón. Escucho, respeto y opino. Pero no dejo de pensar que he tenido la fortuna, el buen gusto o la lucidez de dejarme implicar en algo que me divierte, enorgullece, acompaña, satisface y en buena medida realiza. ¿Es un hobby? Es más que eso. ¿Es una forma de vida? Al menos es una forma de vivir, de sentir y de expresar. Y para mí, con las vísceras y la razón, sí es un mecanismo primordial de mi forma de vida. Ni reduzco ni excluyo. Ni soy sólo una persona que escucha Heavy Metal ni me rodeo sólo de personas que escuchan Heavy Metal. Pero conozco pocas formas mejores de expresarme, definirme y comprenderme. Me llamo Juanma Rubio y una de las cosas que deberías saber de mí para entender quién soy y cómo soy es que escucho Heavy Metal. Es así de sencillo.

Hellpress está aquí porque el Metal está aquí. Inamovible en tiempos revueltos. Los que acumulamos años vividos hemos conocido sus épocas de bonanza y flaqueza, le hemos visto destinado a la conquista global y al olvido. Hemos asistido a su crecimiento, multiplicación y diversificación. Ha cambiado en un mundo que ha cambiado. Ahora, con las industrias culturales ante la espada de Damocles de un cambio de paradigma en las formas de consumo, se convierte en una entidad extraña en algún lugar de un vórtice cuyo efecto transformador no ha hecho más que comenzar. Nuevos soportes, nuevos formatos, nuevas formas de relación con las creaciones de otros. Crisis en la industria, distinta valoración de lo que significa y lo que cuesta la música. Y todo en un mundo cada vez más pequeño y más digital. Todo al alcance de tu mano. Sin kilómetros ni océanos por el camino y sin tiempos muertos: todo aquí y ahora. El Heavy Metal cojea como cojean otros géneros y formas de cultura. Pero mientras las cartas se vuelven a repartir y la partida cambia de reglas, el género resiste y quiero pensar que lo hará aferrado a sus valores y a su tozuda lateralidad con respecto a todo lo demás. Entre muchas señales de corrosión veo mucho de eso en mi entorno, veo mucho de eso en quienes van a poner (vamos a poner) cariño, pasión, tiempo y esfuerzo en Hellpress. Y eso me reconforta. Y eso me hace pensar que nuestra música seguirá caminando. Incomprendida y olvidada, con su propio código y su propio universo. También con sus travestismos, sus defectos y sus contradicciones. Pero caminará y así tiene que ser.

Al fin y al cabo este blog, y evidentemente no hay nada de casual en ello, debe su nombre a “Scream Bloody Gore”, un disco que va camino de los 24 años de edad y que persiste, como toda obra capital, congelado en algún lugar en el tiempo, que no es más que el rincón de la memoria que nos une a él desde la primera vez que lo conocimos, lo escuchamos y aprendimos a valorarlo y amarlo. Todo ha cambiado y la confusión amenaza a la vuelta de la esquina. Todo ha cambiado menos los sentimientos. Escucho ese disco, perfecto ejemplo, y siento lo mismo que la primera o que la vigésima vez. Siento lo mismo que hace cinco o diez o quince años. Siento lo mismo y por eso estoy aquí agradecido por la oportunidad de hacer aquello que más me gusta hacer en la vida: hablar de música.

“Scream Bloody Blog” es, al menos nace con esa intención, un blog de Metal Extremo, una celebración de un camino en el que creo que se conservan muchos de los principios esenciales del Metal como género, unas derivas evolutivas que superan el cuarto de siglo y que creo que fueron un paso lógico y fundamental en cuanto a ideario y también en lo estrictamente musical. Ni excluyo ni infravaloro al resto de estilos, sólo opino y espero que en este mismo espacio tenga ocasión de explicarme mejor. Será un lugar para el Death, el Black, el Doom, el Thrash, el Grindcore… pero sobre todo, y vuelvo al principio, para el Metal: el sonido, la palabra y la luz. El principio: la música, nuestra música. Disfrutaré escribiendo y espero que alguien al otro lado disfrute leyendo, opinando y compartiendo. Y me daré por satisfecho si transmito y devuelvo apenas un poco de toda la pasión y la emoción que el Metal ha aportado y aporta mi vida. Este blog, como todo en Hellpress, no deja de ser un homenaje y una excusa puesta a su servicio. Una ocasión para en carne viva, con la mente, las entrañas y el corazón, hablar de música. De nuestra música. Que no deja de ser, al fin y al cabo, hablar de nosotros mismos. Por eso para quien quiera y cuando quiera, aquí estaré. Hasta entonces, Scream Bloody Gore!

Inject the reborn terror, the blood comes spurting out
Another to control, add it to your count
Orders to destroy, rip and tear apart
Wishing for the end, your dead is just the start

(DEATH: Scream Bloody Gore)

scream-bloody-blog

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