SIDEBLAST – Cocoon

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Leyenda

Quizá en un futuro no muy lejano SIDEBLAST se convierta en una referencia en lo tocante a Metal Extremo de pensamiento avanzado y posicionamiento futurista. Mientras ese futuro que parece obsesionar a este grupo francés se convierte en presente, su trabajo debería pasar por reflexionar sobre lo que realmente significa componer canciones. O quizá no pensar demasiado como parece ser el caso ahora. En espera de ese golpe de varita mágica que distingue hacer buena música de hacer buenas canciones, la propuesta de SIDEBLAST resulta más efectista que efectiva. Con más ruido (mucho, mucho ruido) que nueces.

Se puede argumentar que hay fondo en este cuarteto francés y que quizá le espere algo brillante a la vuelta de la próxima esquina. Pero por ahora se queda en vaticinio voluntarista. Humo. Con fundamento y base pero humo. Hay algo seriamente atractivo en SIDEBLAST. Pero el disco, el segundo del grupo, fracasa en las pruebas del algodón: ¿Llama a una escucha sostenida en el tiempo más allá del primer contacto? No. ¿Recomendaría su compra? Con absoluta sinceridad, no. Por mucho que hablen maravillas de él músicos de la reputación de Gene Hoglan (de currículum extraordinario) o Mario Duplantier, de GOJIRA.

Este es uno de esos grupos y unos de esos discos a los que en seguida se encasilla y agranda con esas etiquetas estilo “el futuro de…“. Es fácil caer en la tentación promocional porque desde luego su sonido es futurista y desde luego una veta del Metal Extremo avanza en esa dirección. Pero como muchas veces la llave del futuro está en el pasado o ni siquiera sabemos dónde demonios puede estar, conviene no caer en una generalización barroca y limitarse a lo que hay entre manos: un disco interesante que se desinfla ante una mirada concienzuda en el análisis.

Este es uno de esos discos en los que la producción no sólo no pasa desapercibida: es parte esencial, factor tan clave como el propio trabajo de los músicos. Trillada en los Hertz Studios de Polonia (donde se sabe algo de pulir Metal Extremo con estilo actual y masivo: DECAPITATED, BEHEMOTH, incluso VADER), el resultado es expansivo y tremendo, crucial para sacar lustre a lo mejor que tiene este disco. Lo que el sonido no puede disimular, las carencias compositivas, es lo que finalmente acaba con “Cocoon”.

Su sello vende a SIDEBLAST como un grupo apto para seguidores de STRAPPING YOUG LAD, NASUM, BEHEMOTH, SLIPKNOT, GOJIRA, IMMORTAL, EMPEROR o BURNING SKIES. Algunos nombres están cogidos con alfileres (los de vertiente Black principalmente) pero sirva la aventurera afirmación para definir un disco difícil de definir, una apisonadora aventurera y sobrecargada. Esto es Metal Extremo furioso, violento, sintético y terriblemente expansivo. Una mezcla de Death Metal, Grindcore y Deathcore con constantes efectos entre sinfónicos, futuristas e industriales servidos por un torrente incesante de sintetizadores y samples. Aquí hay buenos músicos, perfectamente capaces, y buenas ideas. El problema es que quizá hay demasiadas ideas o una incorrecta canalización de ellas y que esas bondades interpretativas quieren ser demostradas constantemente, lo que mete a las canciones en un exceso saturado de giros, cambios, ambientes y ritmos divergentes. En un puñado de canciones funciona. En el resto, no. Todas tienen buenos momentos pero a muchas les falta pegamento. Es más, algunas suponen un conjunto laberíntico de buenos momentos sin argamasa. Puede ser falta de pausa o exceso de exotismo.  El caso es que, con excepciones, “Cocoon” acaba siendo un conjunto mal digerido de pasajes apabullantes, excesos cibernéticos, procesiones ambientales, samples de diversa índole y Metal Extremo de raíz tradicional pero pensamiento y producción de última tendencia. Hay algo de la esquizofrenia de STRAPPING YOUNG LAD, algo de la pulsión épica y maquinal de FEAR FACTORY y algo del grosor atmosférico de GOJIRA. Hay Death, Thrash, Deathcore (brutal y melódico), un pellizco post Industrial… y hay muy pocas canciones que, como tal, realmente transmitan de forma concluyente. A años luz de los mejores momentos de monstruos como los tres anteriormente citados.

A partir de su aptitud y su abundancia de ideas SIDEBLAST debería analizar su propia obra y comprobar que la respuesta no está tan lejos sino a un paso. Su propuesta funciona cuando no termina por resultar invertebrada, cuando le ponen cierta economía y consiguen estructuras más reconocibles y accesibles, con más gancho. Están bien los samples, las atmósferas modernas y abigarradas y por supuesto está muy bien el Death/Grincore que no olvida su punto de partida más convencional. Lo mejor de este disco son seguramente los ambientes más densos, oscuros y épicos, con los sintetizadores en función sinfónica, ritmos pesados y líneas vocales más expresivas.  Entonces SIDEBLAST se convierte en un grupo menos volátil, con más poso. Es el caso de “Discordant Symphony”, que además tiene algunos de los mejores riffs del disco, y es el caso sobre todo de la envolvente “Signs”, “The Fall” o la poderosa “Insomnia”. Sin ser himnos monumentales, son canciones más o menos redondeadas que perfilan una fórmula que podría ser ganadora en el futuro. En el presente, ahora, SIDEBLAST es un grupo de talento no demasiado bien canalizado y que resulta impactante en el corto plazo pero cuya mejor definición ahora mismo es la indefinición. Pueden hacerlo pero necesitan mejorar. Necesitan respirar hondo y sentarse a componer.

 

Juanma Rubio

 

Quizá en un futuro no muy lejano SIDEBLAST se convierta en una referencia en lo tocante a Metal Extremo de pensamiento avanzado y posicionamiento futurista. Mientras ese futuro que parece obsesionar a este grupo francés se convierte en presente, su trabajo debería pasar por reflexionar sobre lo que realmente significa componer canciones. O quizá no pensar demasiado como parece ser el caso ahora. En espera de ese golpe de varita mágica que distingue hacer buena música de hacer buenas canciones, la propuesta de SIDEBLAST resulta más efectista que efectiva. Con más ruido (mucho, mucho ruido) que nueces.

 

Se puede argumentar que hay fondo en este cuarteto francés y que quizá le espere algo brillante a la vuelta de la próxima esquina. Pero por ahora se queda en vaticinio voluntarista. Humo. Con fundamento y base pero humo. Hay algo seriamente atractivo en SIDEBLAST. Pero el disco, el segundo del grupo, fracasa en las pruebas del algodón: ¿Llama a una escucha sostenida en el tiempo más allá del primer contacto? No. ¿Recomendaría su compra? Con absoluta sinceridad, no. Por mucho que hablen maravillas de él músicos de la reputación de Gene Hoglan (de currículum extraordinario) o Mario Duplantier, de GOJIRA.

 

Este es uno de esos grupos y unos de esos discos a los que en seguida se encasilla y agranda con esas etiquetas estilo “el futuro de…“. Es fácil caer en la tentación promocional porque desde luego su sonido es futurista y desde luego una veta del Metal Extremo avanza en esa dirección. Pero como muchas veces la llave del futuro está en el pasado o ni siquiera sabemos dónde demonios puede estar, conviene no caer en una generalización barroca y limitarse a lo que hay entre manos: un disco interesante que se desinfla ante una mirada concienzuda en el análisis.

 

Este es uno de esos discos en los que la producción no sólo no pasa desapercibida: es parte esencial, factor tan clave como el propio trabajo de los músicos. Trillada en los Hertz Studios de Polonia (donde se sabe algo de pulir Metal Extremo con estilo actual y masivo: DECAPITATED, BEHEMOTH, incluso VADER), el resultado es expansivo y tremendo, crucial para sacar lustre a lo mejor que tiene este disco. Lo que el sonido no puede disimular, las carencias compositivas, es lo que finalmente acaba con “Cocoon”.

 

Su sello vende a SIDEBLAST como un grupo apto para seguidores de STRAPPING YOUG LAD, NASUM, BEHEMOTH, SLIPKNOT, GOJIRA, IMMORTAL, EMPEROR o BURNING SKIES. Algunos nombres están cogidos con alfileres (los de vertiente Black principalmente) pero sirva la aventurera afirmación para definir un disco difícil de definir, una apisonadora aventurera y sobrecargada. Esto es Metal Extremo furioso, violento, sintético y terriblemente expansivo. Una mezcla de Death Metal, Grindcore y Deathcore con constantes efectos entre sinfónicos, futuristas e industriales servidos por un torrente incesante de sintetizadores y samples. Aquí hay buenos músicos, perfectamente capaces, y buenas ideas. El problema es que quizá hay demasiadas ideas o una incorrecta canalización de ellas y que esas bondades interpretativas quieren ser demostradas constantemente, lo que mete a las canciones en un exceso saturado de giros, cambios, ambientes y ritmos divergentes. En un puñado de canciones funciona. En el resto, no. Todas tienen buenos momentos pero a muchas les falta pegamento. Es más, algunas suponen un conjunto laberíntico de buenos momentos sin argamasa. Puede ser falta de pausa o exceso de exotismo.  El caso es que, con excepciones, “Cocoon” acaba siendo un conjunto mal digerido de pasajes apabullantes, excesos cibernéticos, procesiones ambientales, samples de diversa índole y Metal Extremo de raíz tradicional pero pensamiento y producción de última tendencia. Hay algo de la esquizofrenia de STRAPPING YOUNG LAD, algo de la pulsión épica y maquinal de FEAR FACTORY y algo del grosor atmosférico de GOJIRA. Hay Death, Thrash, Deathcore (brutal y melódico), un pellizco post Industrial… y hay muy pocas canciones que, como tal, realmente transmitan de forma concluyente. A años luz de los mejores momentos de monstruos como los tres anteriormente citados.

 

A partir de su aptitud y su abundancia de ideas SIDEBLAST debería analizar su propia obra y comprobar que la respuesta no está tan lejos sino a un paso. Su propuesta funciona cuando no termina por resultar invertebrada, cuando le ponen cierta economía y consiguen estructuras más reconocibles y accesibles, con más gancho. Están bien los samples, las atmósferas modernas y abigarradas y por supuesto está muy bien el Death/Grincore que no olvida su punto de partida más convencional. Lo mejor de este disco son seguramente los ambientes más densos, oscuros y épicos, con los sintetizadores en función sinfónica, ritmos pesados y líneas vocales más expresivas.  Entonces SIDEBLAST se convierte en un grupo menos volátil, con más poso. Es el caso de “Discordant Symphony”, que además tiene algunos de los mejores riffs del disco, y es el caso sobre todo de la envolvente “Signs”, “The Fall” o la poderosa “Insomnia”. Sin ser himnos monumentales, son canciones más o menos redondeadas que perfilan una fórmula que podría ser ganadora en el futuro. En el presente, ahora, SIDEBLAST es un grupo de talento no demasiado bien canalizado y que resulta impactante en el corto plazo pero cuya mejor definición ahora mismo es la indefinición. Pueden hacerlo pero necesitan mejorar. Necesitan respirar hondo y sentarse a componer.

 

 

Juanma Rubio

Quizá en un futuro no muy lejano SIDEBLAST se convierta en una referencia en lo tocante a Metal Extremo de pensamiento avanzado y posicionamiento futurista. Mientras ese futuro que parece obsesionar a este grupo francés se convierte en presente, su trabajo debería pasar por reflexionar sobre lo que realmente significa componer canciones. O quizá no pensar demasiado como parece ser el caso ahora. En espera de ese golpe de varita mágica que distingue hacer buena música de hacer buenas canciones, la propuesta de SIDEBLAST resulta más efectista que efectiva. Con más ruido (mucho, mucho ruido) que nueces.

 

Se puede argumentar que hay fondo en este cuarteto francés y que quizá le espere algo brillante a la vuelta de la próxima esquina. Pero por ahora se queda en vaticinio voluntarista. Humo. Con fundamento y base pero humo. Hay algo seriamente atractivo en SIDEBLAST. Pero el disco, el segundo del grupo, fracasa en las pruebas del algodón: ¿Llama a una escucha sostenida en el tiempo más allá del primer contacto? No. ¿Recomendaría su compra? Con absoluta sinceridad, no. Por mucho que hablen maravillas de él músicos de la reputación de Gene Hoglan (de currículum extraordinario) o Mario Duplantier, de GOJIRA.

 

Este es uno de esos grupos y unos de esos discos a los que en seguida se encasilla y agranda con esas etiquetas estilo “el futuro de…“. Es fácil caer en la tentación promocional porque desde luego su sonido es futurista y desde luego una veta del Metal Extremo avanza en esa dirección. Pero como muchas veces la llave del futuro está en el pasado o ni siquiera sabemos dónde demonios puede estar, conviene no caer en una generalización barroca y limitarse a lo que hay entre manos: un disco interesante que se desinfla ante una mirada concienzuda en el análisis.

 

Este es uno de esos discos en los que la producción no sólo no pasa desapercibida: es parte esencial, factor tan clave como el propio trabajo de los músicos. Trillada en los Hertz Studios de Polonia (donde se sabe algo de pulir Metal Extremo con estilo actual y masivo: DECAPITATED, BEHEMOTH, incluso VADER), el resultado es expansivo y tremendo, crucial para sacar lustre a lo mejor que tiene este disco. Lo que el sonido no puede disimular, las carencias compositivas, es lo que finalmente acaba con “Cocoon”.

 

Su sello vende a SIDEBLAST como un grupo apto para seguidores de STRAPPING YOUG LAD, NASUM, BEHEMOTH, SLIPKNOT, GOJIRA, IMMORTAL, EMPEROR o BURNING SKIES. Algunos nombres están cogidos con alfileres (los de vertiente Black principalmente) pero sirva la aventurera afirmación para definir un disco difícil de definir, una apisonadora aventurera y sobrecargada. Esto es Metal Extremo furioso, violento, sintético y terriblemente expansivo. Una mezcla de Death Metal, Grindcore y Deathcore con constantes efectos entre sinfónicos, futuristas e industriales servidos por un torrente incesante de sintetizadores y samples. Aquí hay buenos músicos, perfectamente capaces, y buenas ideas. El problema es que quizá hay demasiadas ideas o una incorrecta canalización de ellas y que esas bondades interpretativas quieren ser demostradas constantemente, lo que mete a las canciones en un exceso saturado de giros, cambios, ambientes y ritmos divergentes. En un puñado de canciones funciona. En el resto, no. Todas tienen buenos momentos pero a muchas les falta pegamento. Es más, algunas suponen un conjunto laberíntico de buenos momentos sin argamasa. Puede ser falta de pausa o exceso de exotismo.  El caso es que, con excepciones, “Cocoon” acaba siendo un conjunto mal digerido de pasajes apabullantes, excesos cibernéticos, procesiones ambientales, samples de diversa índole y Metal Extremo de raíz tradicional pero pensamiento y producción de última tendencia. Hay algo de la esquizofrenia de STRAPPING YOUNG LAD, algo de la pulsión épica y maquinal de FEAR FACTORY y algo del grosor atmosférico de GOJIRA. Hay Death, Thrash, Deathcore (brutal y melódico), un pellizco post Industrial… y hay muy pocas canciones que, como tal, realmente transmitan de forma concluyente. A años luz de los mejores momentos de monstruos como los tres anteriormente citados.

 

A partir de su aptitud y su abundancia de ideas SIDEBLAST debería analizar su propia obra y comprobar que la respuesta no está tan lejos sino a un paso. Su propuesta funciona cuando no termina por resultar invertebrada, cuando le ponen cierta economía y consiguen estructuras más reconocibles y accesibles, con más gancho. Están bien los samples, las atmósferas modernas y abigarradas y por supuesto está muy bien el Death/Grincore que no olvida su punto de partida más convencional. Lo mejor de este disco son seguramente los ambientes más densos, oscuros y épicos, con los sintetizadores en función sinfónica, ritmos pesados y líneas vocales más expresivas.  Entonces SIDEBLAST se convierte en un grupo menos volátil, con más poso. Es el caso de “Discordant Symphony”, que además tiene algunos de los mejores riffs del disco, y es el caso sobre todo de la envolvente “Signs”, “The Fall” o la poderosa “Insomnia”. Sin ser himnos monumentales, son canciones más o menos redondeadas que perfilan una fórmula que podría ser ganadora en el futuro. En el presente, ahora, SIDEBLAST es un grupo de talento no demasiado bien canalizado y que resulta impactante en el corto plazo pero cuya mejor definición ahora mismo es la indefinición. Pueden hacerlo pero necesitan mejorar. Necesitan respirar hondo y sentarse a componer.

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