THE DEVIN TOWNSEND PROJECT – Deconstruction

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Comentábamos en la reseña de “Ghost”, la otra mitad de este puzzle, que es indudable el talento de Devin Townsend. Independientemente de mi moderado amor por sus originales locuras, el tipo sabe lo que se hace cuando se sienta a escribir una canción. No deja indiferente al oyente y eso siempre es positivo a pesar de que algunos tengamos determinados problemas para escuchar cosas como “Ghost”, no por el estilo sino por la calidad de la propuesta. Quien afirme que este álbum no se puede comparar a nada porque nadie ha compuesto una obra parecida, simplemente no está en lo cierto. Por ello, ya decíamos que con el ying a Devin le había salido el tipo por la culata, al menos en opinión de este comentarista.

Afortunadamente, “Deconstruction” es el yang de “Ghost”. Devin Townsend en su máxima expresión: impredecible, grandilocuente, excesivo, genial… Vaya por delante que, en mi opinión, no es su mejor obra pero sí que, probablemente, represente el culmen creativo de nuestro protagonista. De nuevo, más de setenta minutos pero, en esta ocasión, no se hacen tediosos e insoportable porque cada composición es un universo a explorar. Como es mi caso, unas te gustarán más; otras menos; e, incluso, encuentro momentos absurdos en este álbum y es que no siempre entiendo el humor y la teatralidad de Devin pero es indudable que el Progresivo está de enhorabuena gracias al canadiense. Para añadir diversidad, la nómina de colaboradores es interminable, algunos de ellos aparecerán en las siguientes líneas; otros no, porque, de lo contrario, necesitaríamos un artículo el doble de extenso.

“Deconstruction” no posee, precisamente, un buen inicio. El ritmo electrónico del arranque te deja un poco desconcertado. Según avanza el tema va ganando en intensidad y fiereza. Batería, guitarras y la descomunal aparición de Paul Kuhr, vocalista de NOVEMBERS DOOM, para envolver “Praise The Lowered” con sus gruñidos. Aun así, este Avant Garde a mitad de camino entre ULVER, ARCTURUS y NINE INCH NAILS no me convence. Bien distinta es la percepción que queda una vez escuchados los casi diez minutos de “Stand”. Orquestal, grandiosa, pomposa, todos los adjetivos que queráis, con un duelo entre Townsend y Mikael Akerfeldt en el estribillo. Por establecer una comparación, aunque sea con grupos menos conocidos que Devin Townsend, intentad desproveer a los SEPTIC FLESH de “Communion” de su parte Death y mezcladlo con SAMAEL.

La breve “Juular” podría pasar desapercibida pero sus coros y orquestas son fantásticos. Es curioso porque los coros parecen un poco “de broma” pero quedan perfectos. La irrupción de Ihsahn (ex EMPEROR) es de las más significativas y no es descabellado pensar que la influencia de “Prometheus”, la entrega póstuma de los dioses noruegos, se halla presente aunque sea de forma sutil. Quizá donde más problemas de digestión tengo es en las composiciones largas de “Deconstruction”. Así, “Planet Of The Apes” no está mal pero tanta “genialidad” me supera porque, si he de achacar algo a este álbum, es que, para mí, el intento de alcanzar la perfección compositiva hace que, en ocasiones, quede desprovisto de alma, de feeling. Esto sucede con “Planet” porque su segmento central me parece superfluo y, por qué no, aburrido a excepción de una parte de guitarra acústica típicamente OPETH.

“Sumeria” nos muestra un comienzo sensacional, entrando, nuevamente, unos coros ampulosos pero que encajan a la perfección cada vez que ganan protagonismo. Dos invitados imprimen su personalidad al tema: Joe Duplatier de GOJIRA  en la parte más pesada, cañera y marcial, y el gran Paul Masvidal (CYNIC) que, en el final pausado, elimina el Metal de la canción hasta convertirla en un pasaje atmosférico de despedida para la notable “Sumeria”. “The Mighty Masturbator” es un título idóneo, un ejercicio de onanismo musical de Devin Townsend, ideal para que sus seguidores reciban dosis elevadas de placer durante más de un cuarto de hora. Seguramente sea considera el cenit de “Deconstruction” pero, honestamente, me sucede algo similar a “Planet Of The Apes”. Es verdad que esta composición tiene tantas vertientes que unas te agradarán y otras provocarán indiferencia. Lo importante es que la cohesión es buena, si bien hay trozos que, personalmente, me chirrían como esa parte teatral del minuto diez en adelante, en la que Devin se encuentra como pez en el agua.

Sorprendentes han de ser calificados los registros que utiliza Floor Jansen (REVAMP, ex AFTER FOREVER) en “Pandemic”. Con unos tonos operísticos que los que la valkyria holandesa nunca nos había deleitado previamente, contribuye en una canción casi Black melódico, que podría recordar, musicalmente, a DIMMU BORGIR, ARCTURUS acelerados o, incluso, BORKNAGAR. En el lado opuesto, “Deconstruction” es el tema más puramente Metal Progresivo, si podemos denominarlo así, del disco, con un aire MESHUGGAH (no en vano la guitarra de Fredrik Thordendal suena en este corte) en los momentos potentes. Una hora y pico después “Poltergeist” da carpetazo de manera intrascendente a “Deconstruction”, un trabajo monumental, con luces y sombras pero donde predomina, con claridad, lo primero.

Con esta tetralogía THE DEVIN TOWNSEND PROJECT o, lo que es lo mismo, Devin Townsend, completa una obra que quedará para la posteridad entre sus partidarios. Cada una de las cuatro entregas nos ha ofrecido una cara diferente aunque no sé si tanto como para considerarlo un apartado distinto de los álbumes normales del canadiense. Supongo que se basará en que el concepto difiera pero es que todo lo que hace este hombre es tan heterogéneo que uno nunca sabe qué esperar, cuál será su próximo paso, a dónde se dirigirá. Esto, que intrínsicamente es positivo, implica también toparte como cosas como “Ghost” pero el contrapunto de “Deconstruction” hace que merezca la pena. Personalmente, como antes comenté, no creo que éste sea su disco más brillante. Pienso que “Terria”, “Infinite” o lo que hizo con OCEAN MACHINE son superiores pero sería una locura obviar el talento desbordante de Devin Townsend, uno de esos tipos impredecibles que, por suerte, caminan por el mundo del Metal.

 

Marco-Antonio Romero

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