Crítica de THE SEA WITHIN – The Sea Within

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The Sea Within

Fans del Metal Progresivo y de la experimentación musical, estáis de enhorabuena, pues tenemos nueva banda del género en el candelero. Se trata de THE SEA WITHIN, que, con su disco homónimo, ahonda en las raíces del género, ofreciendo al oyente una propuesta más que interesante.

Formada en Suecia por el guitarrista y compositor Roine Stolt (THE FLOWER KINGS, AGENTS OF MERCY), el bajista Jonas Reingold (THE FLOWER KINGS, KARMAKANIC), el guitarrista Daniel Gildenlöw (PAIN OF SALVATION), el batería Marco Minnemann (THE ARISTOCRATS) y el teclista Tom Brislin (MEAT LOAF, YES), nos ofrecen un disco de calidad con multitud de influencias, elaborado, bien producido, atmosférico y profundo.

Talento y grandes invitados en “The Sea Within”

El álbum se compone en su edición especial (que es la que hemos tenido el gusto de escuchar) de dos discos, el primero con ocho temas, y el segundo con cuatro, a modo de bonus tracks, todos ellos con una media de cinco-seis minutos de duración (aunque alguno tiene más de diez), como viene siendo habitual en este tipo de bandas. Asimismo, tiene el privilegio de contar con las colaboraciones de Jordan Rudess (DREAM THEATER) a los teclados, Jon Anderson (YES) y Casey McPherson (ALPHA REV, ENDOCHINE) a las voces, y Rob Townsend (STEVE HACKETT) al saxo. Con todos estos ingredientes, ¿qué podría salir mal?

Es tanto el talento y tantas las colaboraciones en cada uno de los cortes que, a fin de no hacer una crítica pesada, voy a pasar brevemente por cada uno de ellos, dando una visión general de los mismos. Para todo lo demás, un favor os pido. Si podéis, escuchad “The Sea Within”, pues está lleno de matices, estructuras y composiciones que no tienen desperdicio. Eso sí, a fin de ser sincera, he de añadir que a los que no sean amantes del Metal Progresivo no les va a gustar. Trabajo que os ahorro.

Dentro del primer disco nos encontramos con “Ashes Of Dawn”, representativa del estilo, con guitarras suaves en ocasiones y pesadas en otras, y donde debe destacarse la inclusión del saxo en la parte instrumental del tema. A continuación, “They Know My Name” se sale de este estilo más directo, para, con una base de teclado, dar paso a la voz de Daniel Gildenlöw, soberbio. Es un tema mucho más melódico, un medio tiempo muy al estilo PAIN OF SALVATION, cuya estela prosigue con el siguiente corte, “The Void”, tema intimista, profundo y desgarrador donde los haya.

“An Eye For An Eye For An Eye”, resulta un tema mucho más poderoso, más enérgico, con un tinte más rockero que los anteriores, y con un solo de teclado espectacular. A este tema sigue “Goodbye”, más electrónico, da pie a que Casey McPherson se luzca a nivel vocal, siendo un corte con pinceladas en ocasiones Funky, aunque sin perder la esencia del género. Por su parte, “Sea Without” concentra, en los escasos más de dos minutos que dura, un ambiente etéreo, dando muestras de lo que viene siendo una experimentación instrumental en toda regla.

Y llegamos al corte más denso del álbum, “Broken Cord”, que con sus más de catorce minutos de duración, comienza siendo un homenaje a THE BEATLES (en su época más psicodélica) para finalizar con sonidos más Progresivos, que es lo que, en esencia, venimos a escuchar en este disco. Tema largo, para saborear despacio. Por último, este primer CD se cierra con “The Hiding Of Truth”, de nuevo con McPherson a la voz, de nuevo un tema melódico, profundo e intimista, para escuchar tumbado en la cama, con los cascos a tope y con la luz apagada.

Los temas extra de “The Sea Within”

El segundo álbum, el de los bonus tracks, se inicia con “The Roaring Silence”, en el que los efectos de una tormenta dan lugar a un tema en ocasiones más atmosférico, apreciándose perfectamente la influencia del bajo, con numerosos matices en su composición. “Where Are You Going?”, en el que Jon Anderson presta su voz a los coros, es algo más electrónico y psicodélico, aunque no por ello deja de ser desgarrador y bien ejecutado (el solo de guitarra en la parte instrumental es de destacar). Y ya por último, nos encontramos con “Time”, otra balada oscura y emotiva, ambientada perfectamente con los toques de teclado,  y “Denise”, corte lleno de arrepentimiento y remordimiento, donde la voz de Daniel Gildenlöw luce de manera espectacular. Una buena forma de cerrar el álbum.

Estamos ante un disco hecho por grandes músicos, que han hecho con quien les ha dado la gana, lo que les ha dado la gana, y eso sin duda se desprende de la escucha del álbum. Se nota mucha exploración musical, improvisación en ocasiones… vamos, que no es un disco de Metal Progresivo al uso. Y precisamente es ahí donde reside su grandeza. Es necesario disfrutarlo despacio, como el buen vino, para poder apreciar todos sus matices.

Muy buena obra de debut de esta superbanda a la que, sin duda alguna, seguiremos la pista.


 

Discográfica: Century Media

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