THEATRE OF TRAGEDY – Last Curtain Call

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Con una portada que ya desde el primer roce evoca reminiscencias al tacto de terciopelo, la sugerente imagen de su tapa luce consciente, en sí misma, de su condición de auto homenaje. Y no es para menos, pues es por este motivo que los noruegos THEATRE OF TRAGEDY editan este recopilatorio en directo, en el cual encontramos temas que repasan su amplia y diversa trayectoria.

Valga como condición sine qua non, más que evidente pero necesariamente introductoria, que los noventa quedaron atrás. Lejos. Una época en la que las tragedias que los de Noruega nos presentaron crearon escuela, pues si de algo desde luego se les puede presentar a la hora de comenzar esta función, es sin duda alguna de precursores. De innovadores, dentro del estilo antaño denominado como Gothic Metal, que poco o nada tiene que ver con la acepción edulcorada y casi adolescente de la etiqueta actual.

Pero si de ángeles y demonios hablamos, en este “Last Curtain Call” encontramos una buena mezcolanza de sonidos, canciones y épocas. Así, “Hide and Seek” desgarra la primera parte del telón de esta obra que deja entrever, ya desde el primer momento, que está especialmente dedicada a los más nostálgicos. Principalmente por el tema que le sigue a la zaga, pues la sin par “Bring Forth Ye Shadow” del afamado y admirable álbum “Velvet Darkness They Fear”, hace que hasta a los más duros y/u oscuros se les encoja un poco el corazón. A pesar de ser un tema que, personalmente se me antoja casi insultante de escuchar, al estar carente de la voz que le dio vida en su origen. Y es que, a mi modo de ver -y como apunte puramente subjetivo- la voz de la señorita Nell nunca ha cuajado en esta banda, siendo en concreto en estos temas, de carácter tan sumamente clásico, donde se encuentra perturbadoramente fuera de lugar, demasiado lejana y extraña a la dulzura de la garganta de la dama de platino, la señora del “atroz” Krull:  Liv Kristine Espenæs.

Hemos dicho que íbamos a hablar de ángeles y demonios, y es lo que estamos haciendo, además esto nos acerca también a los contrastes, al ámbito de los éxitos y los errores, de las luces y de las sombras, pues esto es lo que está reflejado en “Last Curtain Call”. Un directo que prosigue su andanza en el reproductor  con temas de la etapa más clásica como “A Rose For The Dead”, “Venus”, “And When He Falleth” o sobre todo “A Hamlet For A Slothful Vassal”, perteneciente éste a su primer y homónimo álbum que viera la luz allá por 1995, tras su exitosa demo. Canciones que conviven con la cara más actual de la formación o con esa era extraña en que la banda sorprendió a propios y extraños con su perfil más electrónico, y que en este álbum se refleja en temas como “Fragment”, “Machine” o “Image”.

En resumen, el directo se presenta como una procesión de temas, que cual comitiva fúnebre, conforman unidos un legado que mantiene aun el alma de lo que esta formación fue en vida. Dejándonos con la respuesta al interrogante acerca de que realmente cualquier tiempo pasado fue siempre mejor.

Así, podemos concluir, que en este “Last Curtain Call” la banda baja para siempre el telón de la función de su teatro. Un drama de variedades por el que se han paseado las más oscuras tragedias, y que tiene como nota final el detalle algo cicatero y ruin de ser un disco financiado en parte por la ayuda de sus fans (a los que la propia banda llegó a pedir incluso donaciones…). Y es que, como ya dijo uno de los maestros de la verdadera tragedia, “más vale caer con honor que ganar con fraude”. Si Sófocles levantara la cabeza.

 

Jessica Tornos-Ybes

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