TOPO – Prohibido Mirar Atrás

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Mucho, mucho tiempo llevábamos esperando la vuelta definitiva de TOPO. Tímidamente, como el mar en la orilla, iban y venían. Decían que eran ASFALTO + TOPO y tocaban en acústico, poco después, casi sin enterarnos, volvían a llamarse como siempre, y entre concierto y concierto nos decían que estaban preparando ese dichoso disco que confirmarse su vuelta a los estantes de las tiendas.

Mucho, mucho tiempo ha pasado desde que publicasen allá por 2001 un fantástico regreso titulado “La Jaula Del Silencio”, un disco que miraba atrás y nos recordaba temas del ayer. Muy nostálgico, no por ello menos elaborado, pero arrastrando recuerdos de temas de los años 80. “Prohibido Mirar Atrás” se sitúa justo en la otra orilla. Unos TOPO mucho más maduros buscando hacer cosas nuevas aconsejados por la voz de la experiencia.

Junto a los dos fantásticos Jiménez y Laina aparecen completando la formación Bulli, el batería que les lleva acompañando desde hace años, y una de las leyendas guitarreras de este país: el no menos mítico Luis Cruz. El disco, producido por los propios TOPO primigenios, se compone de once cortes acompañados de cuatro bonus tracks, donde se incluyen tres temas clásicos de la banda en directo.

La cosa comienza con mucha fuerza con tres de los grandes ases del disco: el tema título, “Los Celtas” y “El Bosque”. En el primero ya se adivinan los famosos coros y juegos de voces de TOPO, mientras que en “Los Celtas” destaca más la labor de las guitarras, con una tarea mucho más rápida que en “Prohibido Mirar Atrás”. La cacareada “El Bosque”, que ha sonado bastante en directo en estos últimos años, ha quedado con un sonido muy propio del grupo, con ese sabor a Rock Urbano del primer álbum.

Otro de los grandes temas del disco es “Canciller”, especialmente por la historia que cuenta. Se trata de un relato basado en la experiencia de dos personas unidas en un concierto de TOPO en la mítica sala madrileña.

De aquí al final, el último triplete de temas antes de los bonus recupera la esencia del buen inicio del disco. “Fantasmas del Celuloide” es inevitable que recuerde a “Días De Cine” en un primer momento, al menos por la inclusión del cine en una canción de TOPO, quizás sea uno de los pocos guiños al pasado. Finalmente, el último corte, “El Dorado”, es un fantástico himno que a buen seguro resultará una bomba en directo.

Una vez escuchados los bonus, el conjunto del disco deja un buen sabor de boca. Un regreso acertado, demostrando madurez y, como es costumbre en TOPO, buena música y magníficas voces. Bienvenidos una vez más.

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