TOXIC HOLOCAUST - Chemistry Of Consciousness

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A estas alturas el tema está clarísimo con TOXIC HOLOCAUST: o lo tomas o lo dejas. Lo suyo es el inmovilismo musical y la adhesión a una forma de entender el Thrash Metal perfectamente establecida en una carrera de casi quince años y ya cinco discos con este “Chemistry Of Consciousness”. Es lo que hay y es lo que hace Joel Grind, al que el ascenso de la ola retro Thrash pilló con las manos en la masa si bien él ha ido siempre a lo suyo, primero solo y desde hace algunos años en formato trío con la llegada de Philthy Gnaast y Nikki Rage.

El sonido de TOXIC HOLOCAUST no se toca y quien critique eso debería plantearse el poco o ningún sentido que tendría ver a este grupo meterse en camisas de once varas evolutivas o pseudo progresivas. Supongo que nada de eso pasa por la cabeza de un Grind que hace unos meses lanzó un disco en solitario en el que de nuevo repetía aunque matizaba la fórmula. En ese “The Yellowgoat Sessions” profundizaba en la veta de su sonido que toca más directamente con los orígenes del Metal Extremo y con naves nodrizas como BATHORY o VENOM. De hecho, la escasa evolución que ha sufrido TOXIC HOLOCAUST con los años apunta en esa misma dirección si tenemos en cuenta el anterior “Conjure And Command” y este “Chemistry Of Consciousness”, que tiene una forma muy básica de evitar la redundancia y la repetición manoseada: con poco más de 28 minutos se convierte en el segundo disco más corto del grupo por detrás de aquel tremendo “Hell On Earth”. Como todo lo que hace este grupo, es sencillo: no se hace repetitivo porque no da tiempo. Todo lo que se percibe es una ola de energía metálica que te deja noqueado y con ganas de más. Con la fórmula de siempre y esa sensación inequívoca de que a Joel Grind le hubiera gustado nacer un buen montón de años antes. Quizá entonces sus discos serían clásicos del género y no una mera diversión thrashera de, eso sí, primera categoría.

Once canciones y sólo una por encima de los tres minutos. Ráfagas relampagueantes de Speed/Thrash absolutamente puro, básico y genuino: sin adulterar y sin más adornos que esos coqueteos con el embrión de lo extremo, con el Hardcore más callejero o con un Punk de esencia rockera que no hace más que recordarnos que a Joel Grind le encanta MOTORHEAD (véase esta vez “Acid Fuzz” o “Internacional Conspiracy”), una leyenda que va a la coctelera junto a EXODUS, DISCHARGE, NUCLEAR ASSAULT, SLAYER, SODOM, WIPLASH, D.R.I. y un largo etcétera que le saldrá de carrerilla a cualquiera con un mínimo bagaje en estos sonidos. Así que esto es más de lo mismo pero si cabe más rápido y sucio, todavía más frenético. Una galopada que se sale de las habituales historias de satanismo y catástrofes nucleares para describir un mundo en el que el poder se mantiene a base de drogar a la ciudadanía. Ese es el gran hallazgo creativo de Joel Grind para la ocasión. El resto es lo de siempre. Para lo bueno y para lo malo.

En mi caso para lo bueno. Sé que es fácil criticar un disco como este y yo mismo podría hacerlo con argumentos de peso, el principal su absoluta falta de originalidad. Pero es que me lo paso condenadamente bien escuchando este disco y a este grupo y guardarme la estopa para mejor ocasión es algo que le debo al desquiciado y casi, casi alcohólico quinceañero thrasher que fui y que siempre vivirá dentro de mi. Hay muchos grupos llevando más allá todas las fronteras habidas y por haber en el Metal y hay muchos que ribetean la perfección técnica hasta alcanzar nuevos y asombrosos niveles instrumentales. Y así tiene que ser. Pero también sienta de maravilla pegarse una buena sesión de Metal cazurro y salvaje, de ese que te golpea en la mandíbula y cuya energía parece llevarte a empujones de lado a lado de la habitación. Y eso es algo que me está garantizando con regularidad y fiabilidad TOXIC HOLOCAUST a lo largo de lo años y de los discos. Y lo aprecio. Y creo sinceramente que a veces no hace falta pensar demasiado ni ser extremadamente ambicioso para ser genuinamente feliz.

Así que, y por lo que a mí respecta, “Chemistry Of Consciousness” tiene mi bendición aunque tampoco me vaya a poner de pie a aplaudir. Las cosas como son pero un hurra por una nueva remesa de piezas de Thrash/Speed/Crossover que son pura dinamita, las mejores “Silence” (un cruce entre la Bay Area y SODOM), “Salvation Is Waiting”, la pegajosa “Out Of The Fire”, la callejera “Deny The Truth” o la rabiosa “I Serve…”, muy en contacto con la primera ola de Metal Extremo.

Y nada más puedo decir. A quien todo esto le resulte redundante, innecesario o reduccionista, que le vaya bien y que ni se acerque a este disco ni a los anteriores… ni a los siguientes, se puede aventurar sin correr demasiados riesgos, de TOXIC HOLOCAUST. Pero el que quiera media horita de trepidante diversión metálica tiene una dosis supersónica en “Chemistry Of Consciousness”. A veces las cosas son así de sencillas: o lo tomas o lo dejas. Y yo lo tomo.

 

Juanma Rubio

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