UZZHUAIA – 13 Veces Por Minuto

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Riffs sencillos, estribillos pegadizos y ritmos duros y potentes. Escrito así parece que dispongo a hacer una reflexión sobre un disco de AC/DC o alguna banda ya consagrada y abierta al gran público. Ni mucho menos. Aunque no son novatos, para una gran mayoría del público de nuestro rollo sí que son desconocidos. Uzzhuaia ha estrenó en noviembre de 2010 su quinto disco, “13 Veces Por Minuto”, el que esperan que sea el definitivo para salir de una (puta) vez como los abanderados del Hard Rock nacional.

Si te gusta el Rock que hacen por California, puede que este grupo valenciano te llame la atención. Si ya les conoces y no has escuchado su último álbum… no pierdas más tiempo.

Desde la ‘Baja California’, como ellos llaman a su tierra valenciana, “13 Veces Por Minutos” se presenta como una continuación más áspera de su anterior disco llamado “Destino Perdición”. Se acercan al consagrado “Uzzhuaia” por su potencia y contundencia.

Diez temas que ninguno sobra. Son fieles a un estilo y la experimentación es algo poco habitual en ellos. Directos, secos, con un sonido de mucha calidad y una diferencia que les separa del resto: la voz de Pablo Monteagudo. Ha asumido que su rol lo ha de compartir con las guitarras -sin ser el único protagonista- y la mezcla ha dado resultado.

No es ni mejor ni peor que los dos CDs anteriores. Es una prueba más de que tienen un armario lleno de ideas similares, para lo bueno y para lo malo (personalmente pienso en lo primero). Eligen un single para enganchar -en este caso el que da título al álbum-, una buena balada (“Desierto”) y el resto son temas que poco a poco van entrando en la mente del oyente. Simplemente eso.

A la segunda escucha ya hay temas que llaman la atención. Como el segundo corte con su groove y estribillo (“La Mala Suerte” ) o la pista llamada “O.C.K.”, que recuerda a un Rock sureño tocado vertiginosamente. Sin duda, “Durango” es la que más se sale de la línea; en la que llegan a experimentar hacia fuera de su estilo y el resultado es un riff de los sesenta pero traído a nuestros tiempos (por cierto, esta canción es un homenaje a la sala valenciana de dicho nombre).

El resto tampoco tiene desperdicio. Por señalar alguna de sus letras, en “No quiero Verte Caer” se acuerdan de artistas que nos han dejado como Dio o Steven Lee (GOTTHARD).

Si el disco gusta, el concierto también gustará porque suenan igual o más contundentes si cabe.

Víctor García

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