VOMITORY – Opus Mortis VIII

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Expreso y solicito el máximo respeto para VOMITORY, uno de esos grupos a los que a veces se subestima porque trabaja duro y sólo hace ruido (y del bueno) con sus instrumentos. Lleva en el negocio casi un cuarto de siglo y sigue, sin grandes aspavientos, una rutina que garantiza material de calidad (ruido del bueno) cada dos o tres años. Su producción nunca baja del notable alto, nos ha malacostumbrado y le tratamos con una familiaridad que a veces nos lleva a no hacerle justicia. VOMITORY es un grupo mayúsculo de Death Metal que jamás ha comprometido su identidad ni renegociado su mensaje. Ni cuando su primer disco (“Rape In Their Own Blood”: 1996) llegó en tiempos de yermo desierto para el género ni cuando dio el salto a un sello grande como Metal Blade. Nacido en la ola de agitación que conmocionó Suecia desde Estocolmo, VOMITORY es un grupo fiel, orgulloso y sincero. Y tremendo, una máquina perpetuamente engrasada. Así que respeto, máximo respeto.

VOMITORY marcha en los últimos años con el piloto automático en un estándar de calidad notablemente alto. Y eso merece una valoración justa. Hace su trabajo, el que todo el mundo espera y con el que nadie queda decepcionado. Cada veinticuatro meses entrega una nueva ración que sus seguidores se pueden llevar a la boca con los ojos cerrados. Un oasis salvaje en el que no hay sitio para experimentaciones ni salidas de tono, cada disco una dosis de algo más de media hora de brutalidad incesante y crujiente. A veces notable y a veces sobresaliente, unas veces más redonda que otras pero en una línea homogénea de estilo y calidad. La diferencia va en matices y criterios y por eso algunos dirán que “Opus Mortis VIII” es el mejor disco del grupo y otros que está por detrás de su producción más celebrada (con “Revelation Nausea” siempre a la cabeza). Para algunos estará un pelo por encima o un pelo por debajo de “Carnage Europhia” del mismo modo que éste les pareció ligeramente mejor o peor que “Terrorize Brutalize Sodomize”. Buen síntoma.

La certeza para la comunidad Death es que VOMITORY no falla. Gira, graba, gira, graba, gira… y ni decrece la energía ni se agotan los riffs ni queda duda de que aguarda un bombazo cuando suenan tambores de nuevo disco. Y en eso, por encima de poses y artificios, consiste ser un grupo grande. A partir de ahí, y como todo queda en una cuestión de detalles y del punto último de inspiración, diré que “Opus Mortis VIII” (obviamente su octavo lanzamiento) me parece el mejor disco de VOMITORY en el último lustro. No por enorme diferencia pero sí por detalles que incluyen el excelente artwork de Lukasz Jaszak y la estruendosa producción que se beneficia de la ya asentada relación entre VOMITORY y Rikard Löfgren y sus Leon Music Studios, garantía de sonido arrollador, nítido y brutal; obsceno y moderno y esta vez con una crepitación especialmente orgánica y un crujiente equilibrio que hace retumbar el suelo. Literalmente.

VOMITORY apenas se sale de la línea habitual y las pequeñas adiciones y sustracciones resultan beneficiosas. Peter Östlund está ya plenamente asentado en su puesto de guitarrista y su labor solista brilla sobremanera en unas canciones en las que hay más grooves aplastantes y rabiosos, un punto (el justo) menos de velocidad Grind, cambios de ritmo y equilibrio. Son pizcas de más o de menos de este o aquel ingrediente que no trastocan una receta por lo demás absolutamente centrada en el habitual Death Metal descarnado, brutal pero (entiéndase el uso del término) accesible y vicioso. Entre el sonido clásico y el Brutal Death, con mucho de Estocolmo y la dosis justa de Florida. Con una obvia base Thrash y referencias ineludibles a SLAYER (atención a “Hate In A Time Of War”), UNLEASHED, GRAVE, CANNIBAL CORPSE, NAPALM DEATH, BOLTH THROWER o ASPHYX. Es decir: VOMITORY de nuevo a la carga con canciones excelentes, unas guitarras expertas que no paran de sacar buenos riffs, la dosis justa de melodía, bestialidad caníbal, una base de ritmo colosal (apuntalada desde la producción), un trabajo vocal especialmente amenazador de Rundqvist y títulos de canciones tan encantadores como “Regorge In The Morgue” o “Torturous Ingenious”.

“Opus Mortis VIII” quedará como uno de los mejores discos de VOMITORY y podría pasar a la historia como un clásico en su género si esta distinción no estuviera tan restringida en estos tiempos de fórmulas ya claramente establecidas y patentadas. Pero la realidad es que VOMITORY, que ya en sus inicios llegó un poco tarde, pasa por un momento de forma excepcional y ha perfeccionado plenamente su propia fórmula. En esta nueva entrega concentra en diez canciones y apenas 36 minutos un torbellino monstruoso en el que hay espacio para al menos media docena de composiciones soberbias y llenas de guiños a la vieja escuela sueca, pasajes americanizados y unos grooves mucho más insistentes y protagonistas que en el anterior “Carnage Euphoria”. A golpe de épica oscura “They Will Burn” se convierte en una de las mejores canciones de la historia de VOMITORY y forma un comando terrorista de primera magnitud con “Bloodstained”, la marcial y amenazadora “The Dead Awaken” y las frenéticas “Forever Damned”, “Combat Psychosis” y “Requiem For The Fallen”. Siempre a base de buenos riffs, perfectos cambios de ritmo e intensidad abrasiva: aptitud y actitud.

Aptitud, actitud y música auténtica, de la que separa a los niños de los hombres y a la tropa de advenedizos o reinventores (hola, Deathcore, hola, ¿hay alguien ahí?) del auténtico espíritu del Death Metal. “Opus Mortis VIII” es corto y en absoluto original pero es bestial, contagioso, sincero y tremendamente inspirado. Un disco magnífico de un grupo magnífico. VOMITORY es uno de los nuestros y este disco es un triunfo para el grupo y un placer extremo para sus seguidores. Respeto, máximo respeto.

Juanma Rubio

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