ALTARAGE - Succumb

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Altarage Succumb

Es probable que todo esté, sencillamente, resumido en el título de este disco, el cuarto en poco más de un lustro en la extraordinaria, trascendente, trayectoria de ALTARAGE: "Succumb".

"Succumb": Una pesadilla dentro de otra

Sucumbir, según la RAE “ceder, rendirse, someterse”. Y, en su segunda acepción, morir. Y es probable que, aunque se nos programa para pensar precisamente lo contrario, haya una parte de nosotros que (secretamente) encuentra algo profundamente liberador en eso, en la idea de sucumbir. En abrir las compuertas que separan una percepción coherente de seguridad de las tormentas del caos, que conducen a la locura que hay más allá del pensamiento civilizado, sea este una cuestión de naturaleza salvaje, virgen, o de arquetipo oscuro, casi magia negra. Ilusionismo tenebroso o arquitectura malvada, todo acaba confluyendo, perdiendo completamente el sentido antes de emerger a través de uno nuevo. Este disco es despertar en una pesadilla dentro de otra pesadilla. Es plantearse con incomodidad cómo puede sentirse uno tan bien después de escuchar algo tan perverso, si tal cosa puede ser señal de demencia o es síntoma inequívoco de buena salud: la fortaleza de resistir, la purificación de la catarsis. “Succumb” es onírico en el peor sentido del término. El del Oscar Wilde que afirmaba que quienes nos dicen que todos los sueños se cumplen se olvidan de que las pesadillas también son sueños.

Cuando lo peor de una pesadilla es despertar sin poder alejarse de ella. O no tener claro siquiera si has despertado. Cuando las paredes de la mente se comban en ángulos ilógicos y la misma noción de realidad se escurre entre los dedos en una conmoción que acaba en trance. Una transformación sensorial, un viaje plagado de peligros y sin hoja de ruta, del que no sabes dónde emergerás ni cómo lo harás. Allí, en un lugar al que de otra manera seguramente no querrías ir, no si hablara la razón, te lleva “Succumb”. A la nada, a la zona cero de un juego de espejos en el que, entre muchas imágenes deformadas y grotescas, la peor seguramente sea la real, la que marcha hacia ninguna parte en una conjunción amorfa de horas, días, semanas, meses... Allí, en ese infierno tan profundamente íntimo, solo el Metal Extremo entendido como un ritual de asfixia y liberación perturbadora sirve como contexto.

Y eso es ALTARAGE, el colectivo sin rostros ni huellas dactilares de Bilbao que en menos de una década (una demo, cuatro discos) se ha puesto a la vanguardia a nivel mundial de ese sonido que emana de PORTAL, ABYSSAL o IMPETUOUS RITUAL. La disonancia maliciosa, el caos como vehículo y la violencia más perversa como punto de partida, más como martillo hidráulico que como metáfora. Es música que solo se entiende cuando dejas de intentar entenderla, cuando te sumerges en la pesadilla que llama a tu puerta con ese talante, a su manera constructivo, que definió bien Stephen King: “En ellas todos podemos pensar lo peor; para eso están, supongo”. Y para eso existen grupos como ALTARAGE y su recreación musical de las profundidades más insondables. De la mente y del alma, de la tierra y del sueño. Una cartografía leprosa y purulenta.

El punto culminante de la carrera extraordinaria de ALTARAGE

Cada disco de ALTARAGE ha mostrado crecimiento: más precisión perniciosa, más carisma obsceno, más control de unos espasmos, aunque sea paradójico, cada vez más sísmicos. Ya a través de las cicatrices del majestuoso y sofocante “The Approaching Roar” era legitimo debatir si este grupo vasco estaba superando, ante nuestros castigados ojos, a sus maestros. La realidad es que está como mínimo a la misma altura, a la vanguardia de esta veta cacofónica y surrealista del Metal Extremo que fusiona la sensibilidad misántropa del Death Metal con tracciones de Black de segunda ola y viscosas atmósferas Drone/Doom.

A diferencia de otros grupos que también basan su música en sepultar trances rítmicos bajo riffs disonantes y venenosos, ALTARAGE crea pasajes adictivos y en cierto modo accesibles (tomada la palabra en su muy resbaladizo contexto), sabe integrar todos sus elementos, hasta algunos riffs de origen Thrash, en un miasma que nunca deja de ser peligroso, nocivo, malvado. Con una producción oscura pero poderosa, el resultado tiene un fulgor negruzco y grueso, un brillo alienígena y lovecraftiano. Es música enfermiza, blasfema, de verdad estrangulante, que altera los nervios, se agarra al estómago y agrede con un racimo de detonaciones brutales y nihilistas. Es música en el extremo, de los sentidos y del mundo. Música más allá.

ALTARAGE te consume y aterra con "Succumb"

A veces en el barro y a veces en alturas incomprensibles, a veces crudo y goteando sangre y a veces refinado hasta una síntesis casi perfecta de la maldad, “Succumb” entra en combustión con una violencia sádica en himnos claustrofóbicos y triunfales, en un sentido puramente maníaco, como “Magno Evento”, Foregone”, “Watcher Witness”, “Lavath” o “Vour Concession”. Laberintos que acaban conduciendo, se recorran como se recorran, al monstruo final, el reto hercúleo que supone “Devorador De Mundos”, una bestia jurásica de más de 21 minutos que deriva hacia una inacabable conflagración cacofónica tras construir una atmósfera funesta a partir de unos riffs descomunales y obsesivos. Más allá de lo épico, está canción es un trance que acaba desquiciando, demasiado que digerir después de todos los golpes recibidos antes; un bodegón de funeral, la sinfonía de un apocalipsis maquinal y macabro.

Cuando termina, y “Succumb” se apaga definitivamente, eres consciente de que la escucha te ha vaciado, agotado, aterrado. Te debates entre correr y dejarlo lo más atrás posible o volver a este disco una y otra vez. Muchos optarán por la primera opción, pero quienes regresen, quienes se aferren con formulación masoquista a los preceptos de ALTARAGE, quedarán atrapados en ellos. Sin salida y para siempre. Es el sino de un grupo grandioso que ha facturado otro trabajo grandioso. Una obra maestra, una pesadilla abrumadora y violenta que solo entenderás cuando decidas no intentar hacerlo. Cuando elijas sucumbir.


Discográfica: Season of Mist Underground Activists

Más información sobre ALTARAGE en su página de Facebook y en su Bandcamp.

Reseña
Nota
9
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De la vieja guardia a base de cumplir años, y ya van suficientes como para que cumplirlos sea una putada. Me gano la vida escribiendo y llevo más de un cuarto de siglo escuchando Metal. La gran constante de una vida que me paso intentando cumplir aquello de que hay que ser de los buenos porque ya hay demasiados de los malos en el mundo.

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