Crítica de "Halo": Inagotable fuente de creatividad para AMORPHIS

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Halo: disco de Amorphis
Portada de Halo

"Halo" engatusa con su propuesta musical

Cuatro años sin nuevo material de AMORPHIS es una eternidad. Al menos para mí. Casi un lustro ha tenido que pasar para que el sexteto de Helsinki le haya dado continuidad a aquel "Queen Of Time" con "Halo", su nueva obra. No sé tú, pero yo necesitaba como el respirar empaparme de nuevo de esas letras ancestrales, de esa imaginería nórdica, de ese ambiente gélido de sus canciones y de esas epopeyas dibujadas en la boscosa Escandinavia. Y es que pocas bandas están a la altura de AMORPHIS a la hora de engatusarte con su propuesta musical y de seducirte con su, cada vez más, particular universo mitológico.

Joutsen-Holopainen, un binomio de éxito en AMORPHIS

Cierto es que la banda lleva ya unos años visiblemente encorsetada en un modo de construir canciones bastante académico donde casi todo lo que acaba proponiendo el sexteto se intuye como previsible, que no por ello fatigoso o caduco. Esto es: la mala bestia Tomi Joutsen vocifera abruptamente y con potencia en cada estrofa, mientras que procede a amansar y edulcorar sus estribillos. A su vez, Esa Holopainen, brillante guitarrista en el género donde los haya, lo refuerza todo incrementando el estatus de los temas con su lúcido y particular sentido de la musicalidad. Creo que en ese binomio radica el éxito de una banda cuya reconversión se produjo hace ya casi dos décadas, dejando de lado la crudeza del Death/Doom europeo más áspero y artesanal para darle cabida a nuevos derroteros en los que cada vez aparecen más y más elementos sin que la impronta de la banda y buena parte de sus orígenes dejen de estar presentes.

En esa segunda etapa de la formación finlandesa cabe resaltar esa difícilmente igualable trilogía compuesta por "Eclipse-Silent Waters-Skyforger", siendo el tercero de todos ellos mi predilecto y, a mi parecer, una de sus obras cumbres y a día de hoy ya históricas. De ahí en adelante, la banda ha seguido apostando fielmente por ese concepto mediante el cual pueda introducir en su propuesta mucha más melodía. Melodía, eso sí, siempre enraizada en el Metal más épico e insertada brillantemente, con elegancia y perspectiva, con contundencia y vigorosidad. Melodía capaz de embriagarte de infinitos sentimientos, que abarcan desde la tristeza y la melancolía al ímpetu y la belicosidad. Multitud de caminos por los que perderte y dejarte arrastrar, siempre acompañado, una vez más, del dueto Joutsen-Holopainen, artífices de sueños y fantasías, de atractivo misticismo.

No es un reto fácil escuchar, asimilar y, finalmente, entender y descifrar el nuevo disco de AMORPHIS. Casi nunca lo es. Dentro de esa apariencia sencilla que presentan sus temas observados desde la barrera, convergen tantos elementos que se antoja como algo necesario darle numerosas escuchas y bien espaciadas a su nuevo trabajo para poderlo dictaminar adecuadamente y que este madure en nuestros oídos, en nuestras mentes.

Elementos enriquecedores en las canciones de "Halo"

"Halo", como en anteriores lanzamientos, traza recurrentes lazos con el Heavy Metal más épico, el Death Melódico y parte del Doom más asequible, pero redecorando el producto final con componentes algo escurridizos en una primera toma de contacto, aunque firmemente enriquecedores tras sucesivas escuchas. Y es que resulta curioso a la par que fascinante comprobar cómo toda una nueva generación de exitosas bandas que han ido emergiendo en la actualidad beben del cáliz de AMORPHIS. INSOMNIUM, WOLFHEART, OMNIUM GATHERUM... Son numerosas las agrupaciones europeas que no disimulan el influjo del sonido finlandés en sus canciones, mientras que los propios AMORPHIS logran hacerse eco de las ocurrencias de muchos de sus vástagos, como demuestra "Northwards", donde la inclusión de un órgano Hammond y de un leve y envolvente pasaje de corte setentero recuerda y mucho a agrupaciones como BARREN EARTH.

No faltan los elementos étnicos y la fragancia del mestizaje en piezas como “The Moon” o “Windmane” que, al igual que bandas como ORPHANED LAND, el combo finlandés lleva tiempo incorporando a su oferta musical.

Las guitarras más eufóricas y vertiginosas perfectamente aliadas a la voz de Joutsen siguen estando presentes en cortes como “When The Gods Came” o “Halo” cuyos poderosos estribillos se te impregnan con extraordinaria facilidad. Tampoco está exento el álbum de la más exhaustiva y relajante calma a través de “My Name Is Night”, donde presta su voz la cantante sueca Petronella Nettermalm. Por supuesto, también hay crudeza y una mayor aproximación al Death Metal más venenoso en cortes como “A New Land”, donde el imponente gutural de Joutsen toma la voz de mando en cada estrofa.

AMORPHIS te pasa de nuevo por encima

"Halo", el decimoquinto álbum de los finlandeses, se erige como otra inagotable fuente de creatividad para nuestros oídos, de generosidad para nuestras almas mortales. Una obra de factura bella, pero mordiente y categórica. AMORPHIS consigue darle una apariencia sencilla a lo que no lo es: seguir confeccionando temas de envergadura que, en ocasiones, te pasan literalmente por encima, que te enamoran, que te remueven por dentro, y lo hacen muchos años después de sus primeros pasos en la industria musical. La calidad está servida. Encomiable.


Discográfica: Atomic Fire Records

Más información sobre AMORPHIS en su Facebook.

Reseña
Nota
8.5
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Licenciado en Comunicación y redactor en varias webs especializadas en Rock y Metal desde hace más de una década, plataformas que me han servido, al igual que el actualmente aparcado mundo radiofónico, para darle rienda suelta a mi creatividad enfocada a una de mis grandes pasiones: la música. A su vez, soy un gran entusiasta del cine en todas sus vertientes, especialmente en la rama dedicada al terror, fantasía y ciencia-ficción.

2 COMENTARIOS

  1. Coincido en todo contigo Yorch, ya que como «reciente» fan de estos mendas (justo antes del Queen), me admira cojón la creatividad del de la Silver Lake, que acaba casi de sacar su disco y aún así le queda sopa con plomo para su hacha principal Amorphis, y del talento de la mala bestia como dices de Joutsen, al que tengo ahora mismo en lo más alto de los altares del metal por su técnica única de limpio/gutural, -mejorando la segunda con mucho más colorido en este Halo-, por encima del mismísimo Jorn o de los emergentes Jesulick o Romero.
    U.n.i.c.o.s.

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