ARCH/MATHEOS - Sympathetic Resonance

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Es complicado describir las emociones, trasladar a palabras lo que determinadas formas de arte generan en tu mente. Estados de euforia, alegría, excitación, incluso pena y depresión bien entendida. Cada expresión tiene su momento y, muchas veces, no sirve con escribir un puñado de frases más o menos conexas o inspiradas. Hay que experimentar esa sensación para vivirla plenamente. Seguro que a todos os ha pasado, dependiendo de la intensidad y pasión con que afrontéis cada reto, cada posibilidad, cada situación. No voy a engañar a nadie. “Sympathetic Resonance” no es el mejor álbum de la historia (ahí el “Operation: Mindcrime” de QUEENSRYCHE es intocable, por supuesto); ni tan siquiera hablaría de la obra más destacada de sus protagonistas. Sin embargo, puedo afirmar que es el disco de Metal Progresivo de 2011 y quién sabe si mi elección como trabajo del año.

A priori, la unión de John Arch y Jim Matheos había generado muchas expectativas. El EP que sacaron (como ARCH) en 2003, “A Twist Of Fate” (con Mike Portnoy a la batería), era una pasada pero no llegaba ni a la media hora. Sirvió para volver a escuchar las privilegiadas cuerdas vocales de Arch, que desde mediados de los ochenta estaban en silencio, pero poco más. Tan rápido como llegó se difuminó. Casi una década después, estos dos viejos amigos vuelven a juntar fuerzas y lo hacen desde una perspectiva similar, si bien con una idea de banda que puede generar confusión. “Sympathetic Resonance” viene firmado por ARCH/MATHEOS, no hay duda, pero cuando uno mira el resto de participantes empieza a dejar volar la imaginación. El segundo guitarra es Frank Aresti, un omnipresente Joey Vera se encarga del bajo y el gran Bobby Jarzombeck golpea su kit sin desfallecer.

¿Os suena? Pues sí, es nada menos que la formación actual de FATES WARNING con el primer vocalista del grupo. Es decir, solo cambiamos a Ray Alder por el tipo al que sustituyó. Entonces, ¿por qué no hablar de la reunión de FATES WARNING con su cantante original? En un acto de honestidad, tanto Jim como John han querido eludir esa denominación que, por otra parte, habría resultado sencilla y económicamente más fructífera. Quizá podréis pensar que es lógico si el estilo es apartado de lo que hacían un cuarto de siglo atrás. Ahí también habría un error preconcebido porque si escucháis “Sympathetic” estoy convencido de que convendréis conmigo en que es la evolución natural de cómo habrían sonado FATES WARNING si Arch nunca se hubiera marchado. Es hasta sorprendente cómo encajan las piezas.

No obstante, que nadie se equivoque. Para nada hablamos de un “Night On Broken”, “Spectre Within” o “Awaken The Guardian” segunda parte. Este álbum posee personalidad. Simplemente nos referimos a la progresión de un conjunto siempre abierto a la experimentación. En inevitable comparación (aunque no queramos debe ser así), las dos últimas entregas oficiales de FATES WARNING (los ya lejanos “Disconnected” y “Fates Warning X”) sucumben ante esta joya, no solo en lo compositivo sino también en lo que los cánones deberían dictar, porque “Sympathetic Resonance” es infinitamente más reconocible dentro del universo de la “formación madre” que los discos mencionados, por mucho que Ray Alder me parezca un dios de la voz e, incluso, lo prefiera por muy poco a John Arch.

Este punto es el adecuado para hablar de Arch. De acuerdo que no ha tenido que forzar por haber estado alejado de la música; es cierto que tampoco, obviamente, ha hecho giras, con el cansancio y desgaste que conlleva para las cuerdas vocales, pero su labor es alucinante. En los primeros dos minutos del tema de apertura, “Neurotically Wired”, una se queda boquiabierto porque los registros son clavados a los que escuchábamos en “Awaken The Guardian”. Esos agudos imposibles permanecen intactos pero con un tono de madurez que supone que no sean tan exagerados. Otro aspecto a resaltar técnicamente es que no estamos ante una obra especialmente compleja o bien tocada. Me explico. Es Metal Progresivo y como tal requiere cierto grado de dificultad, pero salvo Jarzombeck ninguno de los músicos nos deleita con ejercicios imposibles. Los riffs son contundentes y los solos más elegantes que correrías por el mástil; la base rítmica apuesta por la contundencia. No falta diversidad en los pasajes pero tampoco hay que volverse loco creando algo que solo aprecien los “entendidos”. Dentro del género es bastante accesible y eso es otro punto a favor. Estamos más ante un brillante trabajo compositivo que instrumental.

Como decíamos, “Neurotically Wired” es un inicio que estalla en la cara. Al principio, una atmósfera tranquila y oscura da paso a John Arch que, una vez desplegadas sus armas, provoca un cambio de ritmo que nos envuelve en un corte típico de Metal Progresivo atemporal en donde Arch utiliza una líneas vocales que enlazan con “Awaken The Guardian”, a lo mejor para recordarnos de dónde proviene. Sin embargo, no es la tónica del disco y esas melodías arábigas únicamente se repiten un instante en “Stained Glass Sky”. Después de estos once minutos de intensidad, llega “Midnight Serenade” que dura prácticamente la mitad, marcada por un riff sencillo, potente y muy de los noventa que contrasta con una base rítmica lenta que determinan el fluir de la composición. Queda un poco oculta entre el resto pero es notable.

Cuatro minutos instrumentales es lo que nos depara “Stained Glass Sky”. De ella podríamos decir muchas cosas, la principal es que podría estar escrita en cualquiera de estos últimos veinte años y podríamos seguir oyéndola dos décadas más. Ni sé la de veces que la he escuchado y cada vez descubro un matiz nuevo. Completamente adictiva, te puedes fijar en cada detalle. Arch se sale literalmente; los cambios son tan naturales que no te das cuenta que el tema va pasando por diversos estadios emocionales; el solo es el más pinturero de “Sympathetic Resonance” y la parte acústica es memorable con un John que más que cantar parece un ministril del siglo XXI. Al principio, te choca esa aproximación “medieval” pero, otra vez, el encaje es ideal dentro de casi un cuarto de hora excepcional.

Las guitarras acústicas inician “On The Fence” mezcladas con una línea de bajo magnífica cortesía de Joey Vera. Rápidamente, todo va in crescendo y un riff poderoso es el hilo conductor. Buscan contundencia, no velocidad. Es una estructura relativamente sencilla pero muy original porque inserta pinceladas de melodía, en particular vocales, que contrastan con una atmósfera oscura hasta crear un halo de positivismo que desaparece cuando las guitarras vuelven a cobrar protagonismo. La composición más Heavy del disco es “Any Given Day (Strangers Like Me)”. Otra vez un comienzo lento rompe en riffs metaleros y una canción muy dinámica que se ve alterada por un cambio a los cuatro minutos que nos enseñan un precioso ejercicio de platillos de Jarzombek. Es solo un interludio para darle fuerte a la caja y el bombo durante el solo. ¡Grande Bobby!

El final a más de cincuenta y cinco minutos de placer sonoro no podría ser mejor. “Incense And Myrrh” es el tema que menos dura pero es tan increíble que, probablemente, sea mi preferida junto a “Neurotically Wired”. No sé si hablaría de ella como una power ballad pero unos acordes acústicos y la voz de John introducen el resto de instrumentos. Cuando se acelera, las emociones siguen desbordadas llegando a desgarrar al oyente por la pasión que le imprime Arch a su interpretación. A caballo entre los introspectivo y lo épico, estamos ante una de esas canciones geniales que en directo, bien ejecutadas, se te quedan grabadas para siempre. El solo de guitarra está cuidado hasta la perfección y el intenso final, con los cinco miembros dejándose el alma, completan “Sympathetic Resonance”.

Uno puede buscar todo tipo de epítetos para intentar concluir esta reseña pero la idea con la que me he quedado es que ojalá que este proyecto no quede en saco roto. No sé si se podrá compaginar con los “otros” FATES WARNING; si será inteligente tener a Arch por un lado y a Alder por otro; o habrá que sacrificar una de las dos opciones para concentrar esfuerzos, pero sería una lástima que John Arch volviera a desaparecer del mapa, quien sabe si definitivamente pues este hombre tiene cincuenta y dos años. De momento, al menos tendremos ocasiones de verles en directo en el próximo Keep It True. En el calendario voy tachando los días, soñando con un tete a tete “Awaken The Guardian” Vs “Sympathetic Resonance”. Mientras llega el momento, disfrutemos en casa con este disco. Imprescindible.

 

Marco-Antonio Romero

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