Crítica de ASPHYX - "Necroceros"

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Asphyx Necroceros

Hay muchas cosas que juegan a favor de "Necroceros". Tiene un artwork excepcional, obra de un Axel Hermann habitual en los discos de ASPHYX (este es el décimo del grupo holandés) pero especialmente inspirado esta vez. Tiene un sonido aplastante, que es algo más crudo que en anteriores trabajos, en parte porque no han contado esta vez con esa masterización de Dan Swäno que produce resultados brillantes pero ya omnipresentes en la escena. Algo menos domesticada, la producción seguirá sin convencer al 100% a los de purísima old school pero es la mejor de ASPHYX en los últimos tiempos.

Y sí, "Necroceros" es exactamente lo que parece, la unión de la muerte (en griego) y un rinoceronte (rhinoceros, en inglés). Un punto a favor de la perturbada mente de Martin Van Drunen, que define con este término a un ente del espacio exterior que consume mundos y que viene de visita al planeta Tierra. Tal y como van las cosas por aquí, sobre todo de un tiempo a esta parte, más le vale darse prisa o poca cosa que devorar le va a quedar. En fin…

Todo el envoltorio es estupendo. Y el contenido, que es lo importante, está a la altura. ASPHYX ha grabado disco antes de tiempo y en pleno confinamiento, adaptando sus planes (como tantos) a una excepcionalidad trágica y a, de pronto, un calendario desierto de actividad en directo. "Necroceros" se ha adelantado, cosas de la pandemia, pero llega en todo caso casi cinco años después de "Incoming Death", un buen disco pero no un gran disco. Un trabajo que cumplía con cierta sensación de rutina (brutal, pero rutina), por debajo de los dos anteriores desde el regreso del grupo en 2007, (siempre con la muerte en el título) "Death… The Brutal Way" y "Deathhammer". En términos generales, y más como totalidad que en sus picos de mayor nivel (puede que ahí cambie el debate) "Necroceros" puede ser el mejor disco de esta segunda y ya (por suerte) larga etapa de uno de los grandes bastiones del Death Metal europeo. En su trayectoria, de hecho, solo estarían seguro por delante, creo, los intocables "The Rack" y "Last One Of Earth" y el ciertamente olvidado y absolutamente infravalorado "On The Wings Of Inferno", el último disco (2000) antes de la ruptura y la posterior recomposición.

"Necroceros", una monstruosidad de puro Death/Doom

Para empezar, juega a favor de "Necroceros" que ASPHYX mantiene formación estable, algo que ha acabado siendo noticia. Una en la que ya no hay miembros originales porque Van Drunen, aunque lo parezca, no lo es. Casi, pero no. Para cuando llegó a ASPHYX ya había grabado dos discos seminales con PESTILENCE, "Maellus Maleficarum" y "Consuming Impulse". Dos clásicos. Además, creo que el fin de HAIL OF BULLETS le ha hecho bien a ASPHYX. Ya sin Van Drunen (y con el también carismático Dave Ingram a las voces), la encarnación de BOLT THROWER que era HoB contaba con el guitarrista Paul Baayens, en ASPHYX desde el regreso del grupo en 2007. Da la sensación de que el hecho de que haya podido concentrarse al 100% en una única banda, sin repartir esfuerzos, ideas y riffs, puede tener una conexión obvia con lo formidable que es el trabajo que ha hecho en "Necroceros".

Los riffs son una permanente marea afilada, perversa y amenazadora. Olas oscuras que galopan sobre una base de ritmo aplastante y culebrean entre los legendarios alaridos de Van Drunen, una voz que es parte de la realeza del Death Metal. Pero es el citado trabajo de Baayens el que sobresale y da una nueva dimensión a un sonido que, en esencia, es 100% ASPHYX: más fresco, más brutal, más pegajoso y más melódico. Un éxito rotundo que envuelve historias que van de las pesadillas de Lovecraft al reverso más odioso del ser humano o las vanidades más decadentes de esta sociedad en descomposición. Una hoja de ruta hacia la podredumbre de la era de la pandemia en formato Death Metal.

En esencia, "Necroceros" se divide en dos mitades prácticamente gemelas. Dos bloques de cinco canciones con la misma estructura: una descarga de energía frenética para empezar y un recorrido por laberintos cada vez más cavernosos, de lo más crujiente a lo más oscuro, hasta derivar en dos piezas monumentales, seguramente los dos grandes bastiones del disco, "Three Years Of Famine" y "Necroceros". Las dos por encima de los siete minutos, las dos mastodónticas y atmosféricas, grandiosas; la segunda con un aire de apocalipsis onírica y tremendista y la primera con unos riffs que podrían ser obra de CANDLEMASS, unas armonías sacadas directamente del libreto de IRON MAIDEN y algunos ritmos que pasarían por una versión Death Metal de DIO. Una conexión clásica y una vibración épica emocionante que supone uno de los puntos álgidos del disco. Y, en realidad, de toda esta segunda parte de la carrera de ASPHYX.

La tremenda "The Sole Cure Is Death", con un fantástico influjo Thrash, y la vertiginosa "Botox Implosion" son dos descargas de adrenalina que facilitan conexiones con los abismos más profundos a los que llega un disco que (no podía ser de otra manera) se mete de lleno en los terrenos de BOLT THROWER en la apabullante "Molten Black Earth". Y coquetea con formas muy clásicas de Doom Metal, sin salirse de lo que en términos generales es la receta habitual de la casa ASPHYX, en la heroica "In Blazing Oceans", de una resonancia inconmensurable, y la imponente "The Nameless Elite", un viaje por todas las aristas de un trabajo que es épico, profundo, clásico, apabullante, oscuro, ominoso, frenético y venenoso.

En un primer vistazo, este disco no se separa del camino, muy definido, que han seguido los trabajos de ASPHYX en esta segunda etapa del grupo. Pero estas nuevas composiciones acaban reluciendo de una forma que no lo hacían las de "Incoming Death". "Necroceros" acaba resultando inamovible, incuestionable, brillante. Un disco impresionante de un grupo esencial en el Metal Extremo europeo, uno que ha sabido cambiar de marcha justo cuando parecía que estaba poniendo el piloto automático. Y el resultado es óptimo, apabullante. Música para sumirse en la tragedia de estos tiempos en los que, al fin y al cabo, la única verdad sigue siendo una que jamás ha cambiado y que nos vuelve a recordar la legendaria voz de Martin Van Drunen: cuando todo lo demás ha fallado, la única cura es la muerte.

Esperemos que todo vaya bien y el concierto de ASPHYX en 2022 en Zaragoza pueda llevarse a cabo.


Discográfica: Century Media Records

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