Crónica y fotos del concierto de CRYPTOPSY, 200 STAB WOUNDS, INFERI y CORPSE PILE en la sala Revi Live de Madrid (11 de febrero de 2026)
Hay determinados discos que, para bien o para mal, marcan la carrera de algunos grupos y merecen ser reivindicados u homenajeados en el primero de los casos, y denostados y relegados al olvido en el segundo. Vivimos tiempos, por alguna razón, de profunda nostalgia del pasado y, desde hace algunos años, este hecho es aprovechado por grupos de estilos diversos para celebrar aniversarios de discos emblemáticos de su carrera y, de paso, vender más boletos para sus conciertos. Cuando la venta de discos no permite sobrevivir a los grupos (salvo que lo hagas por decenas de miles o más, y ni por esas) vender el mayor número posible de entradas para tus conciertos es la única opción para salir a flote. Sí, además, redondeas la jugada agotando tu merchandising (este día la cantidad de artículos de todas las bandas era ingente) o despachando gran parte de él, mejor que mejor. No lo pudo explicar más claro ni con más crudeza Gary Holt cuando afirmó que salía de gira para vender camisetas. “Sad But True”, que dirían los hombres de negro.
“None So Vile”, piedra angular
En el caso que nos ocupa, el de los canadienses CRYPTOPSY, parece claro que la piedra angular de su discografía (con el permiso de su debut “Blasphemy Made Flesh”) es su segundo trabajo, “None So Vile”, de 1996 que este año cumple tres décadas, que se dice pronto. Los seguidores del Brutal Death más técnico estaban de enhorabuena con el anuncio de una gira que conmemoraría esta onomástica y que, además de contar con grupos menores como CORPSE PILE e INFERI, traería por primera vez a nuestro país a los también estadounidenses 200 STAB WOUNDS que, con tan sólo dos discos completos editados, están dando mucho que hablar en el underground del estilo habiendo fichado incluso por la poderosa Metal Blade para la edición de su último trabajo.
Un lleno inesperado
Lo que nunca me hubiera imaginado es que vería agotarse una tras otra las tres fechas españolas llegando a venderse todo el papel incluso en una sala como la Revi metiendo casi 500 personas según me comentaron. Siempre me alegro de que haya buen ambiente en los conciertos, porque da mucha pena asistir a eventos y estar en familia, pero es de locos que un grupo de Brutal Death (aunque se llame CRYPTOPSY) reúna un miércoles a semejante cantidad de gente. Pero así fue, por lo que el ambiente fue inmejorable para que los grupos se contagiaran de él y dieran lo mejor de sí mismos. Seguro que la mayoría de los asistentes no estarán de acuerdo con esta afirmación, pero no cumplieron con mis expectativas.
CORPSE PILE y un arranque accidentado

Un tema personal que resolver, el horrible tráfico de Madrid con una lluvia que ya empieza a aburrir y hasta una carretera inundada camino de la sala propiciaron que no llegara a ver más que los tres últimos temas de los tejanos CORPSE PILE. Su mezcla de Brutal Death y Hardcore dio como resultado que, al acceder a la sala, hubiera un enorme circle pit donde los puñetazos al aire y los bailes típicos del Hardcore se sucedían mientras ejecutaban el final de “Reality” de su EP “Hardgore Deathmetal”.

Vi menos de diez minutos de actuación, pero como las canciones duraban unos dos minutos y medio, me dio tiempo a escuchar otros tres temas que, personalmente, no me dijeron demasiado. Sin embargo, muchos de los presentes parecían disfrutar como locos con “Fed to the Starved” o “Kicked in Cadaver”, ambos pertenecientes a la última entrega del cuarteto americano titulada “In the Beggining…” que, por lo que he podido ver, fue al que más recurrieron en su fugaz descarga de menos de media hora.

Mira que llegué casi al chimpún pero ni por esas me libré de un discurso de Jason Lionel Frazier sobre la unidad de la escena, cargando contra los políticos (me comentaron que se acordó de su actual presidente y no precisamente para elogiarle) que nos quieren enfrentar y dividir, y demás consignas aludiendo a la clase obrera que fueron recibidas con algunos aplausos. Lo gracioso es que duró más su discurso que “In the Hall of FYL”, el tema con el que se marcharon y único representante de “Holly Jolly Hardgore”, que apenas llega a un minuto. Poco más puedo decir de ellos dadas las circunstancias, pero, a nivel personal, considero que no me perdí gran cosa.
INFERI, una banda ya conocida por el público español

A diferencia de sus predecesores y de los que saldrían a renglón seguido a escena tras ellos, INFERI ya habían tocado anteriormente en nuestro país puesto que formaron parte de la gira de ARCHSPIRE en 2019. Incluso estuvieron presentes en el cartel del festival Move Your Fucking Brain de Molins de Rei el verano del 2008 como se encargó de recordar su simpático y activo vocalista, Stevie Boise, en una de sus intervenciones entre canciones preguntándonos quiénes habíamos visto antes en directo al grupo.
Una formación atípica sobre el escenario

Escalando una posición en el cartel respecto a su última visita a la capital, el cuarteto de Nashville se presentó en esta ocasión sin bajista, algo que no es la primera vez que veo en grupos extremos, pero que creo que no ayuda lo más mínimo a dar credibilidad a un grupo en directo, mucho menos si haces música técnica. De este modo, con los guitarristas Sanjay Kumar y Malcolm Pugh, líder del grupo y único miembro original, quien también se encargó de algunas voces guturales apoyando a las más chillonas de Stevie, el baterista Spencer Moore fue el encargado en solitario de la base rítmica y, la verdad, es que daba gusto verlo tocar.

Como suele pasar en este tipo de carteles con tantos grupos, el de INFERI, al igual que sucedió con CORPSE PILE, también fue un miniconcierto ya que ni media hora estuvieron en escena. Sé que este concepto de especie de “minifestival” es del agrado de algunas personas que consideran que es una buena manera de ver muchos grupos, normalmente afines estilísticamente, por un precio relativamente razonable. Mi problema es que ver cinco canciones de cualquier banda me aporta entre cero y nada a estas alturas de mi vida. Por este motivo me cuesta bastante valorar este tipo de actuaciones positivamente por muy bien que ejecuten los temas. La ínfima duración siempre la va a lastrar.

Un repaso imposible a dos décadas de carrera
Con un par de minutos de antelación sobre el horario previsto saltaron INFERI con “The Promethean Kings”, de su ya lejano “The Path of Apotheosis”, como carta de presentación para ofrecer una pincelada de su extensa discografía. Evidentemente resumir en cinco canciones 20 años de carrera, seis discos completos y algún EP no es que sea complicado, es que es imposible. Imagino que, por este motivo, exceptuando su arranque, optaron por tocar algunas de sus canciones más actuales como representación del presente (o pasado cercano) de la banda. Además, le veo bastante sentido puesto que es un combo que ha sufrido numerosos cambios de formación a lo largo de su historia y ninguno de sus miembros, excepto Malcolm, estuvieron en sus inicios.
Mirando al futuro inmediato
De este modo sonó su último sencillo “Eyes of Boundless Black” de 2023 y, curiosamente, decidieron tocar un par de temas de su séptimo disco (más que de cualquier otro editado), que llevará por título “Heaven Wept” y verá la luz a principios de abril como comentó su vocalista en otra de sus intervenciones. Las elegidas fueron “The Rapture of Dead Light” y la que le da nombre que, sin sorpresas y como suponía, son continuistas con el Death Metal técnico y melódico que ha definido hasta ahora la propuesta del combo de Tennessee.

Sin tiempo para más decidieron dar carpetazo a su descarga con “Heirs of the Descent”, tema de su último trabajo editado hasta la fecha, “Vile Genesis”, dejándome la sensación de que es una lástima que cuando el grupo empezaba a despegar y más a gusto se les veía sobre las tablas, las tenían que abandonar porque su tiempo había llegado a su fin. Personalmente me gustaron bastante más de lo esperado, pese al hándicap de la ausencia del bajo y algún teclado grabado en un par de canciones, pero ya digo, me resulta complicado valorar este tipo de pseudoactuaciones de menos de media hora.
Expectación antes del asalto de 200 STAB WOUNDS

Con la sala ya mostrándose prácticamente en todo su esplendor, se notaba cierta expectación momentos antes de la salida al escenario del cuarteto de Cleveland afirmando mi sensación de que su presencia en el cartel había motivado a muchos asistentes a pagar su entrada y a acercarse a Vicálvaro esa noche. Esta se produjo tras escuchar por la PA de la sala “Crazy Train” de Ozzy que enlazaron con el tenebroso inicio de “Hands of Eternity”, a modo de introducción ya que estaba grabado, hasta que aparecieron al fin los americanos para atacar el tema propiamente dicho y desatar los primeros pogos en el foso.
Death Metal directo

200 STAB WOUNDS era la banda menos técnica del cartel, pero eso no supuso impedimento alguno para que su Death Metal plagado de riffs asesinos hiciera las delicias de un público que ya abarrotaba la sala. Menos mal que el aforo de la Revi es mayor que la gente que, a día de hoy, les permiten meter (para su desgracia y nuestra comodidad) porque el agobio hubiera sido tremendo de no ser así. Curiosamente volvieron los bailes hardcoretas con ellos, ni idea de por qué, mientras los circle pits se sucedían con o sin la petición de Steve Buhl, su guitarrista y voceras.
Luces apagadas y problemas de sonido

Con tan sólo dos discos, un sencillo de dos canciones y un EP en su haber, los de Ohio han conseguido cierta repercusión entre los seguidores del género y llegaba el turno de comprobar en directo cómo se las gastaban los americanos. A pesar de la gran iluminación que tiene la sala, decidieron prescindir de las luces frontales para crear un ambiente más oscuro, literalmente. Lo malo no fue que las luces no fueran las habituales, sino que el sonido tampoco acompañó y, en numerosos momentos, la guitarra de Raymond McDonald no se escuchaba apenas nada desluciendo en buena medida su descarga. De hecho, el propio Steve también tuvo que indicar a los técnicos de escenario, antes de iniciar “Masters of Morbidity”, que uno de sus monitores no funcionaba.

Repertorio de 200 STAB WOUNDS centrado en su etapa reciente
Aunque “Manual Manic Procedures” va camino de cumplir dos años desde su edición, al ser su obra más “reciente” fue en la que más veces recalaron a lo largo de sus casi tres cuartos de hora de actuación. Así fueron desgranando temas del mismo como “Gross Abuse”, “Defile Gestation”, “Ride the Flatline” o “Parricide”, ante la atenta mirada de un público que parecía satisfecho, en líneas generales, con lo que estaba ofreciendo el cuarteto. Aunque musicalmente me convencieron, la voz de Buhl no terminó de casarme del todo con la música y, en determinados momentos, no me gustó cómo cantó porque en estudio todo se puede retocar, pero, en directo, berrear bien es más difícil. Para gustos, colores, claro.

Como la duración de las canciones es bastante escueta, tuvieron tiempo de darle cacha también a “Slave To The Scalpel” de la mano de “Milk Skin” y “Tow Rope Around The Throat”, enlazadas sin descanso entre ellas, y, ya en los compases finales, “Itty Bitty Pieces” para regocijo de sus seguidores más antiguos que, a buen seguro, las disfrutaron de lo lindo porque me parecen composiciones bastante inspiradas.
Un cierre intenso
Nos estábamos acercando al final de su actuación y, para finiquitarla, optaron por el otro tema que forma parte de su sencillo “Masters of Morbidity” de 2023, es decir, “Fatal Reality”. Sin embargo, el último coletazo corrió a cargo de “She Was Already Dead”, tema perteneciente a su primer EP “Piles of Festering Decomposition”, que volvió a desatar la algarabía en el foso y me pareció de lo mejorcito de su concierto. No estuvieron mal, pero me resultan chocantes todas las alabanzas que están recibiendo porque considero que su música no es para tanto. De cualquier manera, la gente pareció disfrutar mucho con ellos y fueron una buena antesala para el plato fuerte de la velada. Para mí, dejando a un lado los problemas técnicos, simplemente correctos.
CRYPTOPSY reúne una asistencia difícil de explicar

Como comentaba en la introducción de la crónica, no encuentro una explicación lógica para entender cómo un grupo que en 2013 congregó a unas 150 personas siendo generoso (y con Cattle Decapitation de teloneros presentando uno de sus mejores discos) ha sido capaz de triplicar esa cifra un día de diario trece años después con la misma formación. Que esa es otra. Si todavía hubiera vuelto Lord Worm para esta gira o algún otro miembro clásico hasta podría entenderlo, pero desde hace bastantes años (desde 2011 para ser exactos) Flo Mounier ha encontrado la estabilidad en Christian Donaldson, Matt McGachy y Olivier Pinard para seguir con su aventura musical.

La promoción en redes posiblemente tenga mucho que ver porque había bastante gente joven junto a los seguidores más veteranos ya que, si nos ceñimos a datos objetivos, aquel día en la sala Cats tocaron cuatro temas de “None So Vile” (sólo dos menos que el concierto que nos ocupa), tres de “Whisper Supremacy” y un medley de su debut. En mi opinión, fue mejor repertorio el que ofrecieron hace más de una década, pero la gente no respondió como sí lo hizo en esta ocasión. Expedientes X del Metal o lo mismo es que en 2026 el Brutal Death Metal técnico es un estilo en auge y no me he enterado, que todo puede ser.

Arranque clásico y presencia del nuevo disco
Sea como fuere, tras escuchar “For Whom The Bell Tolls”, un griterío ensordecedor recibió a los canadienses que, sin sorpresas, abrieron el concierto con el clásico “Slit Your Guts” provocando movimiento en las primeras filas. Aunque tengo la impresión de que a la mayoría del público le daba un poco igual el resto del repertorio mientras tocaran muchas del disco motivo de la gira, que los canadienses hayan editado un nuevo trabajo en 2025, “An Insatiable Violence”, hacía prever que lo presentarían en mayor o menor medida. “Until There's Nothing Left”, la siguiente en sonar, confirmó este hecho.

Decisiones discutibles en el setlist
Sin embargo, en su habitual rácano repertorio, intercalaron más cortes de este como “Dead Eyes Replete” y, de manera errónea bajo mi punto de vista, “Malicious Needs”, fue la que puso el punto final a su descarga. Entiendo que quisieran defender sus trabajos actuales para no dar la sensación de vivir de las rentas, pero relegar al ostracismo su tercer disco y tan sólo repescar “Serial Messiah” de “Blasphemy Made Flesh” me pareció curioso cuando centras tu repertorio en un disco clásico de tu discografía y pones su portada en el cartel del evento. Es lo que hay.

Solvencia instrumental
Cualquiera que haya visto a Christian y a Olivier tocar, sabe que van a cumplir con su labor de manera más que solvente. Tanto el primero, más centrado y comedido, como el segundo, haciendo headbanging sin parar y cambiando de vez en cuando de lado del escenario, tienen calidad suficiente para emular lo que en su día grabaron Jon Levasseur y Éric Langlois. Por lo que a ellos se refiere, canciones como “Benedictine Convulsions”, “Graves of the Fathers”, “Crown of Horns” o la tremenda “Phobophile”, otro de los momentos más destacados, que coparon la parte central del concierto con el permiso de “Godless Deceiver” de “As Gomorrah Burns”, sonaron fieles a lo que uno espera de ellas.

Obviamente, al igual que la última vez que vi a CRYPTOPSY, la parte más complicada recayó en Matt McGachy teniendo que calzarse las botas de Lord Worm, pero creo que también cumplió con su cometido. He visto a ambos en directo y, aunque Dan Greening tiene una voz muy característica en algunos registros, tratándose de Brutal Death, es difícil reparar en ellos en vivo. Matt lleva mucho tiempo en el grupo y creo que es un gran vocalista para él. Además, es joven y no paró de moverse, animar y conectar con la audiencia, incluso con alguna charla entre temas como la que se marcó antes de “Phobophile” pidiendo un gran circle pit.

Problemas de sonido en la batería
Respecto al líder y legendario baterista Florent Mounier, Flo para los amigos, poco puedo decir que no se haya dicho ya sobre su increíble manera de tocar. El problema esa noche fue que, por alguna razón que se me escapa, más allá de usar trigger para el bombo (altísimos en la mezcla, por cierto, “comiéndose” al resto de instrumentos en no pocos momentos), el sonido de su caja fue, sinceramente, horrible. No me entra en la cabeza cómo pudo sonar tan mal y cómo el técnico de sonido no se daba cuenta de ello para remediarlo. Daba la sensación de que algún micrófono estaba mal colocado o defectuoso porque resultaba hasta molesto. Esta circunstancia sí que, a mi modo de ver, afectó negativamente a las canciones.

Final agridulce para CRYPTOPSY
Mientras ejecutaban “Orgiastic Disembowelment”, el corte que pone fin a “None So Vile” y que hizo lo propio con la celebración de este, me preguntaba qué les hubiera costado tocarlo entero teniendo en cuenta que dura 32 minutos y por qué dejar fuera “Dead and Dripping” y “Lichmistress”. Para colmo, y fieles a su política de tocar poquísimo, la citada “Malicious Needs” dio por concluido el evento (no son banda de hacer bises) tras 58 minutos de concierto, lo que, sumando a todo lo dicho anteriormente, me dejó una sensación bastante agridulce. Creo que, salvo sorpresa mayúscula o teloneros increíbles, esta será mi última vez con los canadienses.
Promotora: Madness Live!
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