Crónica y fotos de la tercera jornada de Hellfest Open Air 2026
- Primer día | Hellfest 2026: ALICE COOPER, BORKNAGAR, THE HALO EFFECT y Mikkey Dee brillan
- Segundo día | IRON MAIDEN y HELLOWEEN se dan un baño de masas en el retorno de THE GATHERING en Hellfest 2026
La tercera jornada de Hellfest Open Air 2026 iba a ser más de lo mismo a nivel climático. La gracia de todo es que una semana antes habían anunciado tormentas en Clisson durante el desarrollo del festival. La realidad fue bien distinta: salvo un minuto en el que pude contar literalmente nueve gotas de agua cayendo sobre mi piel, en el total de los cuatro días, la tónica siguió siendo la misma: fuego ambiental.
No ayudó para nada mantener todo el tinglado de llamaradas en el entorno del festival, porque cada vez que se encendía una próxima (y las puedes sentir a 100 metros, y hay una en cada rincón) la situación se hacía más desagradable. A pleno sol, en el escenario principal, comencé la jornada con Death Metal estadounidense.
GATECREEPER

Tras su fichaje por Nuclear Blast, cuya decisión a nivel comercial pareció acertada, GATECREEPER ha capturado más atenciones gracias a ablandar su propuesta en “Dark Superstition”. Avanzar hacia un lado más accesible y melódico en el Death Metal tiene sus peligros, y como ya he comentado en alguna ocasión, los de Sonora están justo en el límite de resultar prescindibles para la vieja guardia de seguidores de la escena.

Pero al menos el grupo está en forma, no así su sello: si GATECREEPER fue capaz de dar un muy buen concierto de Death Metal, en el que esta vez les saqué más su puntito Hardcore, su sello Nuclear Blast estuvo desaparecido: este año no tuvieron puesto en el Hellcity, aunque para la variedad y tipo de discos y material a la venta que traían otros años, tampoco nos perdimos nada. Puede que estuviera muy ciego, pero no lo vi.

Tras la intro de BON JOVI “It´s My Life”, los desérticos de Arizona salieron a comerse el escenario. Usando fuegos y adornando aquello con cadenas y calaveras, volvimos a ver a Metal Matt, Chase, Eric, Israel y Alex: una formación que se ha solidificado y mantenido unida desde 2022. Esa solidez es la que también les está permitiendo dar conciertos destacados en cada ocasión, aunque cada vez, entiendo, ganando un poco más de dinero gracias a haber crecido su nombre. Su vida como músicos, claramente, ha subido un peldaño en fama. Bien podrían haber estado en las carpas, pero alguien se había encargado (y ellos mismos con sus decisiones) de reservarles un puesto en el escenario principal. Supongo que en esto aún Nuclear Blast funciona bien.

Con Eric Wagner hipermotivado (que siempre me le encuentro con camisetas de OBITUARY) y solicitando circle pits como un descosido, por fin logró convencer al público en el tercer tema para que desatase el caos. El tema de vestir mangas largas, tanto él como sus otros dos compañeros a las cuerdas, llegó a resultar agobiante. No era el día… pero quizá no tenían más ropa limpia: no le encuentro otra explicación.

En fin, entre sopa de sudor y protector solar, GATECREEPER hizo sonar con más dureza (lo habitual en directo) las canciones de su más reciente y amable trabajo, con Matt agarrando su micro desgañitándose, pero enfrentándose al público de perfil en buena parte del concierto. Postura corporal extraña, pero que no restó energía a la actuación, en la que respetaron sus anteriores obras. Temas antiguos como “Craving Flesh”, “Ruthless”, o “Flamethrower” (que dio por concluido su concierto) compartieron sitio con el más nuevo megasingle “Black Curtain”, la no menos conocida “Caught In Threads” o “Dead Star”, y todas sonaron pesadas y convincentes.

El grupo está de dulce y simplemente espero que no se dejen caer por la vertiente fácil de la melodía sin octanaje e insulsa. Ya de paso, no estaría de más que mejorasen el diseño de su merchandising: está muy acertado el tema de hacer un montón de carteles old school distintos para cada actuación, pero contar con unos mejores artistas para sus camisetas sería un puntazo.
Frustrado por no coincidir en eso con ellos, me fui de Hellfest sin dejarles un duro. Al menos, eso que me ahorré.
1914

El Black Metal de tinte histórico y bélico parece estar siempre bajo la sospecha de una posible simpatía con las ideas ultras. Ese no parece ser el caso de los ucranios 1914, que centran su temática, igual que KANONENFIEBER, en los dramas de los campos de batalla de la Primera Guerra Mundial, trasladándolos a nuestros oídos más de un siglo después. Las referencias a la guerra, sin embargo, no fueron solamente históricas en esta actuación.

Tras sonar como introducción el himno de Alemania -“War In (The Beginning Of The Fall)”- los músicos tomaron las trincheras figuradas, con sus ropajes de guerra antiguos, y por el despiste de alguien, con un micrófono apagado o bajado, el del tiznado cantante Dmytro Ternushchak. Allí estaba, con la bandera ucraniana en la mano, pero le tardamos en escuchar unos segundos tras el arranque del concierto y de su propia voz, que al principio fue un mero susurro, por tener el volumen de su micrófono bajado desde la mesa de sonido.

1914 actuó por delante de los telones con el lema “Viribus Unitis”, en referencia a su último trabajo. El grupo desgranó parte de este trabajo, con canciones como “Easter Battle For The Zwinin Ridge” o “1917 (The Isonzo Front)", aunque para empezar se decantaron por una de su aclamado tercer álbum “Where Fear and Weapons Meet”: el pistoletazo lo puso “FN .380 ACP#19074”, un resumen del atentado de Sarajevo con el que también arrancó la primera gran guerra. Todo un inicio y toda una declaración de intenciones de lo que pretendían recrear.

Con unas cuantas pistas pregrabadas de vientos (trompetas o trombones) 1914 cimentó su actuación en un Black Metal cargado de melodías y, entre canción y canción, referencias varias a la guerra entre Ucrania y Rusia, agradeciendo a Francia el apoyo que ofrecen a su país. Tampoco tuvo a mal meternos el miedo en el cuerpo de que después de Ucrania vendrá Polonia y comentarnos la impresionante maldad que se concentra en Moscú. Todo sea para seguir justificando el gasto en armamento… Hellfest también es un altavoz y sirve para todo tipo de discursos.

Más allá de su capacidad dialéctica, además de los ropajes y maquillajes, Dmytro demostró ser un frontman de cuidado, bajando a cantar con el público rodeado por un circle pit. Siempre mantuvo el rostro serio y apesadumbrado, así que ni un pero se le puede poner a sus dotes como intérprete, ya sea la voz, o la gestualidad.
En el conjunto global, me pareció un buen concierto, pero discreto y con potencialidad de poder ofrecer algo más: 1914 podría tratar de ser más real, interpretando los instrumentos adicionales con un teclista de apoyo, porque tanto arreglo, que queda genial cuando lo idean en estudio, les acaba pasando factura cuando no piensan en cómo llevarlo a cabo ante el público.
OBSCURA

Han pasado muchísimos años desde la última vez que me encontré con el grupo, y muchos acontecimientos han pasado en el seno de OBSCURA. Las acusaciones de robo de canciones por parte de los exmiembros Christian Münzner y Alex Weber dejaron en mal lugar a Steffen Kummerer, pero parece haber salido adelante con el fichaje de cuatro músicos en 2024.

Kummerer mantiene el nombre del grupo, y parece que también la esencia musical. El toque técnico y progresivo de su Death Metal sigue ahí, muy bien defendido, y quizá mostrándose algo más accesibles, menos pesados y brutales, al menos en comparación con el recuerdo que guardo de aquellas veces que tocaron tan seguido en varias giras por España y festivales de toda Europa en la década del 2010.

En una carpa a poco gas (pero hasta arriba de humo) con un público escaso, los que nos quedamos disfrutamos de lo lindo. Como siempre hay algún escenario en marcha, a pesar de la cancelación de los hermanos Cavalera, muchos se esfumaron. Ellos se lo perdieron.

Un batería muy competente como Clément Denys, un bajista que se dejaba el cuello (Robin Zielhorst) y Vincent Wilquin punteando como loco junto a Kummerer, nos recordaron que el legado de Chuck Schuldiner aún puede ser recreado a partir de nuevas composiciones, pero con ese enfoque en los riffs y líneas de bajo tan peculiar que fue desarrollando en DEATH con los años.
Piezas de su reciente y discutida obra y otros temas ya clásicos como “Akroasis” dejaron claro su talento y trabajo técnico como instrumentistas, aunque no les faltó un error de bulto precisamente en “A Sonication”. El batería no entró y obligó a parar la canción, algo que Kummerer se tomó con humor diciendo “es un disco muy corto” antes de volver a empezar a tocarla.

Entre solos vertiginosos y cambios de ritmo locos, creo que OBSCURA convenció y se reconcilió, al menos parcialmente, con los seguidores que tuvieran dudas sobre el grupo. Evidentemente, ha habido una evolución y cierto ablandamiento de su música, pero ello no hace necesariamente peor a esta versión del grupo.
ORANSSI PAZUZU

Una sorpresa inesperada en este Hellfest llegó con el grupo finlandés blackmetalero (aunque de esto les queda muy poco) ORANSSI PAZUZU. A pesar de llevar ya muchos años grabando discos, jamás me había molestado en investigar y conocer su propuesta progresiva y vanguardista.

Su show en Hellfest me dejó boquiabierto. Fue todo un ejemplo de cómo ser extremo al límite en el plano meramente musical, rozando el ruidismo, y provocando un nivel de perturbación en el oyente como hacía mucho no sentía. ¿La clave? Pues fue el conjunto de su sonido, pero si tuviera que personalizarlo, diría que mucho tuvieron que ver los instrumentos meramente electrónicos, manejados por el bajista Ontto y el guitarrista Ikon.

Un trance total fundamentado en una distorsión hiperbólica del bajo y voz, junto a unos teclados cargados de un toque industrial realmente siniestro. No voy a decir que sintiera miedo, pero sí una sensación de peligro y desasosiego notable y constante, por lo que se llevaron mi aplauso y reconocimiento. Así, su nombre, inspirado en El Exorcista, puede equipararse a la leyenda de la película.

Repeticiones en bucle terroríficas, construcciones extrañas, voces cavernosas y aullidos… lo de ORANSSI PAZUZU fue una experiencia rara, por lo poco habitual, y por el cuerpo que nos dejaron. Una banda para no perderse.
SEPTICFLESH

El nombre adquirido por SEPTICFLESH, por su persistencia en la escena del Metal Extremo durante tantos años, quedó un poco dañado tras su paso por Hellfest. Si bien los griegos fueron aclamados por muchísimos oyentes, agolpados para ver su descarga, a mí me dejaron frío y decepcionado.

Un despreocupado exceso de pistas pregrabadas, que más allá del estudio hay que saber sostener, acabó por sacarme por completo de la propuesta de SEPTICFLESH. Recargar tanto el sonido con arreglos, si no vas a tener una orquesta al lado (o por lo menos un teclista) como en su directo de México, la experiencia va a bajar muchos enteros.

En fin, creo que de los presentes, yo debía ser de los pocos que pensaba así. Al contrario, los helenos fueron agasajados con palmas, gritos… un calor del público que, a mi entender, no se merecían. “Portrait Of a Headless Man”, “Neuromancer” o “Hierophant”, tras la cual hubo un breve receso, sentaron la primera parte del show.

Volvieron para “Coming Storm”, con Spiros Antoniou demostró su grado de atrevimiento al decir que “la orquesta se va a volver loca en esta”. El patetismo del comentario quedó opacado, parcialmente, por su espectacular batería Kerim Lechner, que me pareció lo más destacable de SEPTICFLESH.

Si hubiera quedado en casa reproduciendo un disco suyo, al menos no habría estado casi una hora de pie, penando, viendo algo tan incompleto y falso. Las suplicas para que acabara esta tortura tardaron en ser recibidas, contempladas y atendidas.
AURA NOIR

Menos mal que llegó una leyenda noruega para moverme, en lo anímico, del día a la noche: la simpleza y falta de sofisticación del grupo de Thrash Black AURA NOIR reventó a patadas la vergonzante propuesta “en directo” de SEPTICFLESH. Básico, crudo y a pecho descubierto, Aggressor, Apollyon y Blasphemer demostraron que lo elemental funciona casi siempre bien.

El concierto, que arrancó bien, fue siempre in crescendo para acabar de manera apoteósica. Si en el festival Barroselas de 2025 los noruegos lo hicieron muy bien (con un setlist algo más largo y diferente) aquí estuvieron de matrícula de honor, y todo ello con un guitarrista que toca sentado sobre una silla. La cojera, desde luego, no le impide poner los puntos sobre las íes cuando se trata de tocar Metal con autenticidad.

Sin superficialidades, y mucho mejor que el año anterior con BLOOD FIRE DEATH (donde ya habían estado Apollyon y Blasphemer) los músicos de AURA NOIR dieron una lección a base de un sonido clásico que nace de las raíces de VENOM, SODOM o los primeros BATHORY: “Sons Of Hades”, “Conqueror”, “Black Thrash Attack”, “Pest” o “Fighting For Hell” fueron un reparto de hostias sonoras y, todo hay que decirlo, también repartos vocales. Cada tema se lo iban pasando entre unos y otros al micrófono, lo que les facilita también mantener la frescura en las cuerdas vocales a lo largo de tan intenso show.

Al que no tenía nada controlado es a su batería Kristian Valbo: el tío se consagró ante mis ojos con unos blastbeats loquísimos, y una capacidad para meter toques de batería entre cada ciclo de riffs que me voló la cabeza. Muy, muy rápido este tío, que fue a nivel individual, en más destacado de todos, junto a un Apollyon que lleva el mayor peso escénico de AURA NOIR: no dejó pasar la ocasión para lanzar un beso, de los que suenan, a la audiencia.

En la despedida, preguntaron por sudamericanos en la audiencia… ya que iban a interpretar un “Death sudamericano”: la canción “Condor” puso la despedida a unos AURA NOIR que destruyeron Clisson sin comerse mucho la cabeza.
CARCASS

Con los últimos coletazos de la seudopolémica en redes sociales sobre la posición del nombre de CARCASS por debajo de un grupo de versiones de BATHORY como BLOOD FIRE DEATH en un cartel de un festival europeo, los británicos salieron a hacer lo que siempre hacen: comerse el escenario.

Nadie de AURA NOIR (que como ya hemos dicho, son integrantes de BLOOD FIRE DEATH) parece que alimentó más las llamas (o rescoldos, mejor dicho) de una discusión de tan baja identidad que fue, más que nada, un comentario gracioso de Walker y Steer, pero al que no le faltaba razón.
Pero bueno, volviendo al estado del grupo, hay que recalcar que tras su reunión y grabación de “Surgical Steel” y “Torn Arteries”, en este periodo tan amplio de años viviendo su segunda juventud, han ido llegando a cuotas de calidad en directo cada vez superiores, superándose y alcanzando, ahora mismo, un momento de gloria como banda en directo absoluto, diría que imposible de superar.

Como peculiaridades, esta vez vimos a Walker hablando en francés, tirando púas y botellas de agua por doquier, a Steer con unos pantalones de campana más exagerados y, esta vez, nada de proyecciones: solamente el telón fijo. Parece que se han dado cuenta de que, utilizándolo a tanta distancia, no tenía demasiada lógica.

Los británicos volvieron a estar perfectos. Solo unos problemas de ecualización, con un sonido de caja un poco alto, y algún problema adicional en la batería, salpicaron su impecable show. No sé si sería cosa del agarre por el calor y humedad de la carpa, pero de nuevo teníamos a los micros de la batería moviéndose, y aunque ahí estaba su técnico de escenario al quite, le costó un buen rato dar con la tecla.

“Unfit for Human Consumption”, “Buried Dreams”, “Incarnated Solvent Abuse”, “Dance of Ixtab (Psychopomp & Circumstance March No.1 in B)”… excepto “Genital Grinder”, “Exhume To Consume” y “Foeticide”, CARCASS se está centrando en su etapa más melódica. Aún así, cuando saltaba de sus más recientes trabajos a los viejos discos fundamentales para la creación de la cátedra del Goregrind, había cohesión total en su sonido. Canciones viejas y nuevas, está actualmente bastante fuerte, y no se nota en directo a qué época pertenece cada tema.

En fin, Death Metal tocado muy bien, limpio… pero sangriento y visceral. Va todo tan sobre ruedas que hasta las pintas de “personas normales” (oficinistas vestidos de viernes) de sus líderes no chirriaban en el concepto de CARCASS. Hay elegancia en el gore…
Tras las referencias a que MEGADETH estaba tocando, y que agradecían el apoyo a los que allí estábamos dándolo todo con el grupo, hubo una más… “ya os podéis ir a ver a MEGADETH”, espetó Walker… un troleo final, porque aún les quedaba por tocar “Heartwork”. En fin, una maravilla.
Una vez más, esta leyenda de la música demostró ser el cirujano perfecto para nuestros oídos, y corazones.
OLD MAN'S CHILD

Las decisiones difíciles en la vida te llevan, en muchos casos, a grandes éxitos. Galder, tras haber prestado sus servicios a una formación que paga las facturas como DIMMU BORGIR durante casi 25 años, decidió reflotar (que no reunir, porque actualmente está él solo con músicos para el directo) a su vieja creación, OLD MAN'S CHILD.
El caso es que siempre fue un grupo tenido en cuenta como la segunda fila del Black Metal de Noruega, a la cola de EMPEROR o los propios DIMMU BORGIR, un poco como le sucedió a COVENANT. Pero ahora parece que, con más apariciones en directo y un poco de ruido tras su salida de DIMMU, el nombre de OLD MAN'S CHILD está recogiendo más respeto y parabienes que nunca. Ya era hora, y me alegro por él, porque viendo cómo se desenvolvió el grupo en Hellfest 2026, mucho tardó en dejar atrás a Sagrath y Silenoz.

Tras la intro de teclados conveniente, el grupo se lanzó a “Towards Eternity”, para dejarnos los oídos apabullados por un Black Metal atronador. Aún así, la humildad de Galder, quizá excesiva (como si con él no fuera la cosa) dejaba en primer plano la grandeza de sus creaciones musicales: el viaje mental a los mediados de los 90 fue totalmente inmersivo desde el minuto uno.
No lo sabíamos algunos, otros lo habían olvidado… pero OLD MAN'S CHILD era necesario en la escena del Black Metal: con EMPEROR apareciendo solo para el directo (aunque siempre de manera brillante) y unos COVENANT (o THE KOVENANT) resucitados pero sin grabar, ponerle una tercera pata al taburete noruego gracias al grupo de Galder -que estuvo bastante bien a la voz- ha resultado clave para reverdecer unos laureles un tanto marchitos.

Conciertazo de libro, pasando por esos ambientes misteriosos de “King Of The Dark Ages”, “Hominis Nocturna” o “Twilight Damnation”, siempre bajo un sonido superpulido y con mucho empuje. Para poder hacer esto bien, la veteranía es un grado, así que entiendo el criterio para elegir a Tjodalv y Elvorn de ABYSSIC y Cyrus de SUSPERIA ha ido por ahí: elecciones muy acertadas los músicos seleccionados por Galder para recrear sus canciones.
Un show notable el de OLD MANS CHILD, del que rebrota la ilusión por la nostalgia bien entendida. A pesar del olor a orín a esas horas (un defecto que sigue siendo habitual en la carpa, por desgracia) y la ausencia de un teclista, el grupo entró con letras de oro, en el libro de mejores shows esta edición de Hellfest.
DEICIDE

Solamente una vez había visto a DEICIDE en vivo, hace ya muchos años, en un Summer Breeze alemán. Entonces, el grupo me pareció desdibujado, con un exceso de fuerza en las canciones que ocultaba los matices de sus riffs, necesarios para conectar a tope con su salvaje Death Metal clásico, blasfemo y terriblemente adictivo. Quizá Steve Asheim y Glen Benton no habían contado con los guitarristas adecuados, pero ahora con Taylor Nordberg y Jadran González, van perfectamente sobrados.
Entonces (hablo del 2019) el grupo sonaba mucho más brutal, pero sin nivel de detalle que recordase a su sonido noventero, algo contraproducente que al final le hacía perder pegada. Ese es un síndrome que viene también arrastrando PESTILENCE desde hace años, pero eso ya es harina de otro costal. En esta aparición de Hellfest, sí me encontré un DEICIDE reconocible, cargado de clásicos de los primeros álbumes como “When Satan Rules His World”, “Once Upon The Cross”, “They Are The Children Of The Underworld”, “Serpents Of Thy Light”, “Bastard Of Christ” o “Dead By Dawn”.

Por el contrario, poco material de su último disco (solamente “Bury The Cross... With Your Christ” y “From Unknown Heights You Shall Fall”) y retazos de otros trabajos, empleando para finalizar esta abominación ritual contra el cristianismo la canción “Homage For Satan” de su álbum “Stench Of Redemption”.

Limitando la iluminación a un sencillo rojo y blanco durante prácticamente todo el concierto, sin florituras, el sabor a vieja escuela impregnaba la atmósfera. Con cada canción cortada en seco, con cada bramido gutural de Benton, con cada solo cortante… DEICIDE convenció tanto a su público como a los aficionados casuales que por allí andaban, que alguno debió quedar flipando si no tenía mucha idea de lo que ha sido y es este grupo. Genial fin de noche, con un concierto increíblemente poderoso e infernal.
Fotos de Déborah Bernard excepto AURA NOIR por Jaime García.











