Crónica y fotos de la actuación de D.R.I. y AVLAK en Madrid (sala Nazca, 7 de julio de 2025)
Todavía con la resaca del concierto de IRON MAIDEN del pasado sábado tocaba cambiar de registro pasando de las audiencias multitudinarias de los ingleses a las más modestas, pero no por ello irrelevantes, de los pioneros americanos del Thrashcore DIRTY ROTTEN IMBECILES, D.R.I si usamos el acrónimo por el que son comúnmente conocidos.
Con más de cuatro décadas de historia, son una institución dentro del género y sus conciertos suelen contar con una sucesión de pogos y stage diving de lo más intensa, aunque no siempre que les he visto han colmado mis expectativas en directo. Como no hay dos sin tres, y hacía bastante que no les veía sobre un escenario, me acerqué a la coqueta Nazca para comprobar su estado de forma actual y, de paso, amenizar un anodino lunes laborable (para más de uno, entre los que me incluyo) de julio.
AVLAK

Buen ambiente el que se respiraba en los aledaños de la sala momentos antes de la apertura de puertas con bastante gente tomándola en el bar cercano lo que se transformó en una entrada razonablemente buena para presenciar la descarga de AVLAK, grupo encargado de abrir para las huestes de Spike y Kurt en la fecha madrileña. No conocía su existencia más que por haber leído su nombre en algún cartel de eventos pasados, pero lo que había escuchado de ellos los días previos me resultó bastante interesante. Es una banda relativamente novel y joven, por lo que tenía curiosidad por ver cómo se desenvolvía sobre las tablas y si notaría la presión de abrir para un grupo con tanta solera como D.R.I. Lo cierto es que, pese a su juventud, vi a sus músicos bastante sólidos sobre las mismas.

Con puntualidad, y gozando de un sonido más que correcto, aparecieron en escena Caín, Álvaro, Aston y Jorge dispuestos a ofrecernos una dosis de Thrash Metal aderezado con algún que otro ramalazo Death. El pasado marzo editaron su segundo trabajo “Blasphemous” y en él basaron casi íntegramente su actuación dejando caer, de modo casi testimonial, un par de temas de su debut “Portal” como fueron “Shooting Platform” o la jocosa “Gremlins (In The Pool)”, bastante celebrada por sus seguidores, con la que cerraron su actuación de tres cuartos de hora.

El sencillo “Adrenochrome” enlazado sin tregua con “Eradicate”, ambos de su última entrega, fue su carta de presentación ante una sala que, como decía, mostró un aspecto bastante bueno teniendo en cuenta su poco tiempo de existencia y que, por lo general, el seguidor medio de D.R.I. ya peina canas y va a lo que va.

Buena culpa la tuvieron, me dio la sensación, la cantidad de colegas que consiguieron movilizar los madrileños para esta actuación. Inicialmente no hubo demasiado movimiento entre el respetable, pero bastó la petición del guitarrista Jorge Fernández justo antes de la presentación de “Shooting Platform” para que se formara un pequeño, pero intenso, pogo. Eso sí, fueron cuatro seguidores contados los implicados aunque sirvieron de germen para lo que vino después.

Tanto el vocalista Aston como Jorge, con muchísima presencia en las segundas voces y coros de los temas, se mostraron muy activos y comunicativos a lo largo de la descarga. En ellos recayó el peso fundamental de su actuación ya que vi bastante más tímido (apenas se movió de su lado del escenario), aunque cumplidor, al bajista Álvaro Idrogo. Junto a él, formando la base rítmica, estaba Caín Sánchez cuya actuación me sorprendió positivamente también, sonando realmente bien su instrumento en el conjunto.

Desde luego el buen sonido que tuvo AVLAK desde el inicio hasta el final ayudó a mejorar la percepción de su notable concierto. Da gusto, te interese más o menos el grupo, que las prestaciones sonoras de la sala no sean un impedimento para el disfrute de una actuación y volví a preguntarme cómo es posible que en otras ocasiones, hace no demasiado, en el mismo lugar, hayamos sufrido tanto en este aspecto arruinando conciertos enteros.

Agradecidos por nuestra presencia y la oportunidad de abrir para un grupo que, en palabras del vocalista, tanto les ha influido prosiguieron con “Fron The Abyss”, donde la vena más Death del combo afloró, y una celebrada por sus seguidores “Waves Of Malevolence” en la que pidieron nuestra colaboración para cantar una frase de la misma que Jorge repitió varias veces para que nos la aprendiéramos. No soy muy amigo de estas cosas, pero, de nuevo, sus colegas respondieron para evitar que la petición cayera en saco roto. Sin duda estuvieron muy arropados por ellos en todo momento.

Aunque Aston se mostró bastante comunicativo, el ritmo del concierto fue adecuado para lo que se espera de un telonero. No obstante, al ser su tiempo limitado, Jorge se apresuró a presentar “Hostile Resolution” comentando que era un tema que iba de “darse de hostias”. Dicho y hecho porque eso fue lo que sucedió, en cierta medida, en el pogo que se formó. Tampoco faltó una dosis de humor cuando antes de la cuasi instrumental “Terror Máximo” comentó Jorge que, dado el calor que hacía, debería llamarse “quiero un Maxibon”. Bromas aparte, este corte sirvió de descanso para la voz de Aston de cara a afrontar el final de la actuación.

“Hellbreaker” continuó con la presentación a conciencia de “Blasphemous” (interpretaron siete de sus diez cortes) mientras que para la cachonda “Gremlins (In The Pool) Jorge pidió un aplauso para su padre quien, ataviado con una camiseta de AVLAK, se subió al escenario para tirar una camiseta del grupo de su hijo (obviamente) al foso. Fue un bonito gesto para con sus seguidores, y hacia su padre, pero creo que debió estar menos tiempo en las tablas y tirar la camiseta antes porque le sobraron, a mi modo de ver, algunos minutos en ellas. De cualquier manera, un detalle sin importancia que no empañó una concierto entretenido que, tras las presentaciones por parte de Aston de sus compañeros, terminó con la típica foto del grupo y una merecida ovación. Buen calentamiento para lo que se nos venía encima.
D.R.I.

La sala se había ido llenado paulatinamente durante el concierto de AVLAK hasta mostrar un aspecto realmente bueno cuando, supuestamente, D.R.I. debía salir a tocar. Salir, salieron, pero a hacer los últimos ajustes y pruebas de sonido por lo que aún tuvimos que esperar algo más de diez minutos para que, realmente, arrancara el concierto propiamente dicho.

Sin previo aviso y sin esperárnoslo lo hizo a golpe de “The Aplication” y “Dry Heaves”, ambas de “Definition”, seguramente su disco menos inspirado aunque me mole mucho “Acid Rain”, que sonó hacía la mitad de la descarga. Daba lo mismo lo que tocaran en realidad ya que la mezcla habitual de thrashers, heavies y hasta algún punki de los de cresta, que los había, tenía ganas de liarla (en el buen sentido) y darlo todo en el pit desde los primeros segundos. Y eso fue exactamente lo que ocurrió.

Así, desde ese instante y durante los siguientes 88 minutos, la sala Nazca se convirtió en una auténtica Thrash Zone donde los pogos no pararon un momento y la gente incluso se animó a hacer stage diving. Lo cierto es que tanto el ambiente como el sonido fueron sensacionales y esto, sumado a una perfecta ejecución por parte del grupo, consiguió elevar muchos enteros una actuación que me pareció tremenda.

Es verdad que hubo algún momento de parón para que Kurt Brecht y Spike Cassidy recobraran el aliento (son 63 castañas las que tienen estos dos veteranos) o el vocalista dijera algunas palabras, pero el ritmo no se resintió demasiado pese a que este tipo de música demande, en cierto modo, que se toque a piñón sin ninguna pausa. Lo pasaremos por alto por lo bien que nos lo hicieron pasar y porque también hay que ser conscientes de sus limitaciones dada su edad y el estilo que practican.

Cierto es que el alma del grupo, y núcleo duro, desde sus inicios lo forman el dúo Spike/Kurt pero creo que han encontrado en el bajista Greg Orr (con ellos desde 2018) y la reciente incorporación el año pasado tras los parches de Danny Walker una formación increíble para sus directos. Sin desmerecer a anteriores bateristas que han tenido a lo largo de su historia (he visto a dos de ellos en vivo y ambos han cumplido en escena, sobre todo el clásico Rob Rampy que tantos años les acompañó) creo que el pluriempleado Danny es el mejor de cuantos he visto. ¡Qué barbaridad lo que tocó y cómo tocó esta noche el de Santa Mónica! Simplemente brutal y de quitarse el sombrero la lección magistral que nos dio. Para mí, sin dudarlo, una acertadísima incorporación que espero dure en el tiempo, si su militancia en tantos proyectos se lo permite, porque lo bordó.

Aunque siempre han estado en activo, D.R.I. lleva desde 1995 sin sacar un disco nuevo (más allá de algún split y EP aislado como “But Wait… There's More” de 2016 del que ejecutaron “Against Me” esta noche) por lo que, aunque van cambiando el repertorio ligeramente metiendo y quitando algún tema cada vez que giran, el grueso de lo que íbamos a escuchar ya sabíamos todos en qué iba a consistir. Por ello siguen llenando las salas, aunque sean de un aforo discreto… es lo que tiene el underground, y la gente sigue yendo a verles cada vez que giran por nuestro país. A pesar del paso del tiempo es un valor seguro en directo y posee un buen puñado de temazos clásicos para dejarse las cervicales cabeceando y la garganta coreándolos. Esta noche no fue la excepción.

En esta ocasión el cancionero de los americanos estuvo bastante repartido entre “Deal With It!”, “Crossover” y “Thrash Zone”, que fueron los que mayor representación tuvieron esa noche, sin olvidarse del resto de discos y EPs que también tuvieron su cuota de protagonismo, aunque menor.

La alternancia de temas más fugaces del tipo “How To Act”, “Mad Man”, “Hooked”, “Fun And Games”, “Gone Too Long”, coreada a rabiar, “Couch Slouch”, “Drown You Out”, “Problem Addict”, “Who Am I” o “Worker Bee”, ya en la recta final, cuajaron a la perfección con otros algo más largos como “Nursering Home Blues”, “Argument Then War”, “Thrashard”, “Syringes in the Sandbox”, “Think for Yourself”, “Beneath the Wheel”, “Suit and Tie Guy” o “Abduction”. Y así hasta un total de 29 canciones que, si bien no son las máximas que les he visto tocar, no está nada mal.

Todas, en cierta medida, tuvieron su encanto aunque algunas gozaran de mejor respuesta que otras como es lógico. Acertadamente, en mi opinión, no sólo jugaron con la duración de los temas a la hora de colocarlos en el repertorio sino también con la pesadez de la guitarra de Spike, muy buena su actuación pese a su desmejorado aspecto (bastante peor que el de su compañero a las voces para ser de la misma quinta), y las partes más frenéticas y aceleradas. No hubo lugar para el aburrimiento con su ya habitual manera de estructurar el concierto en “bloques” de canciones.

Que si un “Commuter Man” por aquí, un “Probation” y un “Wages of Sin” por allá o un “Violent Pacification” seguían haciendo las delicias del personal. La gente lo estaba pasando en grande y conforme transcurría la actuación el calor se hacía más presente, y eso que, afortunadamente, pusieron el aire acondicionado de la sala porque de lo contrario a alguien le hubiera dado una lipotimia. Tanto fue así que empezaron a desaparecer las camisetas de algunos de los asistentes y el circle pit se volvió más sudoroso si cabe. Pero como se suele decir, sarna con gusto no pica, aunque mortifica. Eso sí, a alguien tanta intensidad le salió un poco más caro que al resto porque en el fragor de la batalla aparecieron unas gafas en el suelo que, por supuesto, quedaron inservibles siendo el propio Kurt el que se percató y alertó sobre ello. Cosas que pasan en los pogos.

El concierto se estaba pasando volando, señal inequívoca de que estaba siendo muy disfrutable, y llegamos a la recta final del mismo con el último de los bloques que lo conformó. Obviamente para finalizar se reservaron algunas de sus mejores canciones y favoritas del respetable. De este modo la citada “Nursering Home Blues” inició este último tramo seguida por la punki “I Don't Need Society” (que seguro que les sigue representando más de cuarenta años después de haberla grabado) y la escueta pero contundente “Working Bee”, con la gente subiéndose y tirándose del escenario sin parar.


La variada “Abduction”, con el bajo de Greg taladrándonos y la guitarra de Spike haciéndonos cabecear sin descanso, dio paso al último de los himnos que sonó esa noche y en el que la comunión entre grupo y público volvió a hacerse patente. Así, toda la sala coreó puño en alto junto a Kurt el “I Lose, You Win” que inicia “The Five Year Plan” y el “I Win, You Lose” con el que terminó tanto el tema como su gran concierto. Creo que, por diversas razones, es la vez que más me ha gustado de las tres que les he visto (y eso que la primera de ellas fue hace 21 años) y salí de la sala con un gran sabor de boca. Si te gusta el Thashcore y el Crossover es un grupo al que hay que ir a ver si se tiene la oportunidad porque Kurt y Spike son leyendas vivas del estilo y siguen ofreciendo descargas más que recomendables.

Fotos: Jorge Riquelme
Crónica: David Ortego
Promotora: HFMN Crew
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