Crónica del tercer día de Hellfest Open Air 2024 (Clisson, Francia)
- Primer día: DARK TRANQUILLITY toca la fibra y SODOM fusila en Hellfest 2024
- Segundo día: Hellfest 2024 | AMORPHIS y un trío de Black Metal noruego en todas sus formas
El sábado 29 de junio, Hellfest 2024 nos iba a dejar quizá una de las jornadas más disfrutables de esta edición, y que quedarán para el recuerdo, aunque lamentablemente no solo por los inmensos conciertos que vivimos.
Además de los todopoderosos METALLICA o el fenómeno de masas que es en Francia MASS HYSTERIA, teníamos una pléyade de grandes nombres. Bandas noveles de Heavy Metal, de Epic Heavy Metal, clásicos del Power Metal como STRATOVARIUS, mitos del Death sueco como DISMEMBER o alguno de los grupos más grandes de las islas británicas de todos los tiempos. No se congregarán 90.000 personas para ver sus conciertos, pero tampoco tienen nada que demostrar a estas alturas y, para el resto, cuanto más cómodos, mejor.
SUMERLANDS

El día amaneció lluvioso, nublado… cosas del clima de la costa atlántica francesa, sí, pero en esta jornada ese tono plomizo tenía una carga simbólica importante: la ausencia del bajista Brad Raub, fallecido semanas antes de esta edición del Hellfest. Su muerte hizo de la actuación de SUMERLANDS y la posterior de ETERNAL CHAMPION, banda en la que también participaba, algo muy emotivo.
Cuando se supo del fallecimiento de Brad, pensé que inmediatamente ambas actuaciones se cancelarían más pronto que tarde, y que con ello caía una parte importante de lo más goloso del cartel. Finalmente, con el paso de los días y tras no anunciarse reemplazo alguno, pensé que habrían encontrado a un bajista de urgencia para preparar un set corto con ambas bandas. Tampoco era descabellado: montar dos sets de 45 minutos para cada banda con un bajista de entreguerras… pero al final ni cancelación, ni sustituto.
¿La solución? Tocar sin bajista, directamente, pero con la fotografía que más se ha difundido de Brad desde su partida reinando en el fondo del escenario, sujetando su bajo, con sus gafas y su pitillo, sentado en la terraza de algún hotel. Así que, de algún modo, Brad estuvo sin estar: su imagen gigante en la pantalla de leds y su alma en la música le hicieron presente en nuestro recuerdo.
La camiseta de FOREIGNER que portaba su vocalista Brendan Radigan o los sintetizadores (pregrabados, lástima…) dejaban a las claras claras cuales eran las reminiscencias de su Heavy Metal afincado en los 80: “Twilight Points the Way”, “Dreamkiller”, “Blind”, “Force Of A Storm”, “Seventh Seal” y “Edge Of The Knife” fueron una brevísima exposición del potencial tremendo del grupo. Solo seis temas y además en los dos primeros el sonido estuvo un poco flojo… hubo que conformarse.
Quizá tampoco era el día para dar más, afectados aún por la muerte de su colega: “El de la foto era nuestro bajista Brad, ese es el motivo de actuar solo con dos guitarras. Su familia nos quería aquí, y sé bien que él también lo habría querido...”. Los llantos contenidos solamente fueron rotos por unas carcajadas cuando Radigan continuó, mientras apuntaba al cielo con su dedo: “...para poder decirnos desde ahí arriba ¡parecéis unos gilipollas tocando ahí abajo sin mí!” Una frase que resume lo entrañable que era Brad, y el tipo de humor que debía gastar.
ETERNAL CHAMPION
El pobre Brad debió haber hecho doblete en la mañana del sábado 29 de junio de 2024, pero justo este día estábamos celebrando, si es que se puede celebrar algo así, un mes desde su ya mencionado fallecimiento. Respecto a SUMERLANDS, en ETERNAL CHAMPION repetían Arthur Rizk (tapado casi todo el tiempo por su rizada media melena al viento de tormenta que nos rodeaba) y John Powers a las guitarras.
Solamente se necesitó un cambio de batería y vocalista, entrando en escena el imponente Jason Tarpey (más conocido como “el tío de la cota de malla”) y volvíamos a tener un grupo de Heavy Metal de nuevo en el escenario principal. Rizk y Powers ni se cambiaron de vestuario (a pesar de tener una hora para hacerlo) pero ya estaban en una tesitura diferente: se dejaba atrás el sonido casi cinematográfico de los años 80 de SUMERLANDS para contarnos cosas sobre armaduras y espadas… ofreciendo el lado épico y algo más retorcido de su creatividad.

Así, ambos guitarristas conforman un dúo (antes un trío con Brad) relevante: estas dos bandas son brújulas de las que fiarse para guiar el camino del viejo Heavy Metal, el de regusto clásico, en esta década. Con ETERNAL CHAMPION despacharon también un concierto corto, seguramente influido por la ausencia de su bajista, al que recordaron al grito de ¡Brad! ¡Brad! ¡Brad! contando con el griterío del público.
Después de una introducción grabada, que fue “El Bolero De Ravel”, abrieron su mañanero concierto con “A Face In The Glare” y “Raveging Iron”. Siguieron con “Coward´s Keep” recordándonos que “actualmente, no luchamos, somos civilizados…” para posteriormente dar la impresión contraria al presentar “Armor Of Ire” diciendo que “esta trata de cortar cabezas a unos hijos de puta…”.
"The Last King Of Pictdom" nos dejó a Tarpey lanzando mandobles con su espada de aire, para acabar con “Skullseeker”, “Worms Of The Earth” y tomar un breve descanso antes de “I Am The Hammer”, donde por fin vimos al musculado vocalista quitarse su camiseta de H.P. Lovecraft para enfundarse a pecho descubierto su cota de malla cubriéndole el rostro. Un buen concierto, pero, al igual que el de SUMMERLANDS, con un sonido mejorable en el micrófono y algo más de empaque en las guitarras. Esperemos que ambos grupos sigan adelante y honren la memoria de Brad Raub en toda ocasión.
SANGUISUGABOGG llevó su Death Metal atronador a Hellfest 2024
Me hace gracia la lluvia de hostias que se ha llevado un grupo como SIX FEET UNDER, más allá de lo mal que suele caer Chris Barnes, por su simpleza a la hora de tocar. Al menos así era con los primeros discos del grupo. Bueno, pues si queremos respeto y simpleza sin par aunados en el Death Metal, ahí tenemos a SANGUISUGABOGG.
Qué pastosidad de sonido, qué básicas las canciones… pero cómo mola cuando se hace con un sentido claro. Los de Ohio están redefiniendo el groove en el Death Metal, llevándolo a una nueva dimensión, a lo más profundo de una poza de sangre coagulada y pus. Y todo ello sin bajista: la banda de despacha con las guitarras de Ced Davis y Drew Arnold, ultradistorsionadas y con un cuerpo viscoso insondable.

Con títulos como “Face Ripped Off”, que fue presentada como “esta es sobre arrancarle la maldita cara a alguien”, “Permanently Fucked, “Necrosexual Deviant” o “Dragged By A Truck”, está claro que a estos chavales les gusta el gore. Pidiendo incansablemente circle pits y walls of death, el concierto de los estadounidenses fue más aplastante que impactante, porque después de tanto machaque monótono por el estilo de Death Metal tan elemental que practican, acabas desconectando un poco.
Devin Swank no olvidó, desde una humildad tremenda, que hace unos años él era “el chaval que veía los vídeos del festival desde el sofá de su casa” o que “hasta hace un par de años tocábamos en un garaje y mirad dónde estamos ahora”. Una banda que seguirá siendo de nicho y nunca accesible a todos los públicos, desde luego, pero ni a los del Metal Extremo… a ellos parece que les da exactamente igual, y eso es genial.
WAYFARER
Después de ver lo bien que funciona el Black Metal inspirado en el orgullo indígena norteamericano de BLACKBRAID, ¿por qué no puede haber otra banda de Black Metal inspirada en la conquista del oeste? Con el disco "American Gothic" todavía fresco, publicado en 2023, los de Colorado se presentaron delante de la audiencia de Hellfest dando bastante cancha a este último trabajo, y explicando a las claras cuál es su propuesta, acentuada por el aspecto de Joe Strong-Truscelli, gracias a su gorro al estilo Lee Van Cleef en "El Bueno, El Feo Y El Malo".

Dejaron la sensación de tener todo calculado y previsto, y ofrecieron un concierto con un sonido plagado de matices, sin salirse eso sí de un ambiente místico y atmosférico, adornado por dos voces principales que por momentos se hacían indistinguibles. Tesituras muy similares, aunque Shane McCarthy sí era capaz de lanzar aullidos para sobresalir sobre la mezcla creada entre sus cuerdas vocales y las del bajista Jamie Hansen.
Con canciones de mucho minutaje como "The Crimson Rider" o "The Iron Horse", pertenecientes a trabajos previos, WAYFARER demostró ser un grupo con capacidad de gustarse, desarrollando amplios pasajes instrumentales de lo más envolvente. Gran concierto para aquellos que gusten de las sonoridades clásicas pero con reminiscencias folklóricas (sin necesidad de instrumentos no eléctricos) y de las bandas sonoras de westerns de los años 50 y 60.
"Luego nos vemos con METALLICA", espetaron desde el micrófono, y aunque aún quedaban bastantes horas para eso, el ambiente ya se notaba. No en vano, la explanada ya estaba un tanto impracticable entre la cantidad de público (que también era notoria por MASS HYSTERIA, todo un fenómeno en Francia) y la fina capa de barro que aparecía por algunos puntos.
Emotivo pero muy breve concierto de STRATOVARIUS en Hellfest Open Air 2024

Hace ya bastantes años, en una emisora de radio dedicada al Rock, un guitarrista prominente del Heavy Metal español decía no entender por qué la gente adoraba a STRATOVARIUS cuando Yngwie Malmsteen había hecho lo mismo y mejor mucho tiempo antes. Creo que cuando comparas ambas trayectorias y te plantas en un escenario a ver a ambos, la respuesta es muy obvia y sencilla.
También se podría obtener respuesta preguntando de nuevo a Jens Johansson, que ha vivido sendos puestos de teclista en ambas entidades, pero más fácil aún lo tenía el público francés el sábado. ¿Cómo? Pues permaneciendo en el escenario principal y esperando menos de una hora, entonces podías ver la comparación (si es que hubiera comparación posible) entre lo que es un grupo de verdad y, por contra, un puñado de músicos ninguneados por su jefe, intentando seguir el ritmo del narcisista sueco.
En tres cuartos de hora, los finlandeses STRATOVARIUS demostraron su grandeza a base de una mínima muestra de las canciones que les hicieron estar en la cima y ser un estandarte del Heavy Metal en la segunda mitad de los años 90. También demostraron su resiliencia, con un par de canciones de la era post Timo Tolkki, que aún sin tanto brillo como los hits de antaño, son muy buena muestra de la capacidad de un grupo vigente y que no vive del pasado.
Con una urgencia tremenda, dado el poco tiempo disponible, nos cayeron encima "Survive", "Eagleheart" y "Paradise" de inicio. Si bien Timo Kotipelto en las dos primeras tiró del talento innato, rayando a un nivel sobresaliente, en la tercera optó por resguardarse más en la técnica pura. Qué bueno es todavía, y qué consciente ha sido para llevar una carrera dosificándose y conociendo mejor su garganta. Esto a la larga le ha permitido cantar regularmente, perdiendo la capacidad de mantener sus tonos imposibles para sobrevivir, pero a la vez estando cerca de aquel nivel, todo ello sin perder su bonito y personal timbre.
A pesar del sonido a "cable pisado" que se coló varias veces en su concierto, lo de STRATOVARIUS fue un conciertazo de libro. "World On Fire" (con circle pit de banderas finlandesas y disfraces de dinosaurios) y un trío compuesto por "Black Diamond", "Unbreakable" y "Hunting High And Low" fueron el finiquito de su cortísimo show. Al día siguiente, dijeron que iban a jugar en casa (festival de Tuska), donde seguro contaron con algo más de tiempo.
Muy breve, pero aún así llenaron mi corazón: una demostración de señorío y de poder totalmente vigente con grandes melodías grabadas en oro en la historia del Power Metal. Ojos vidriosos, pelos de punta... y la mente llena de recuerdos de juventud.
ACCEPT

Wolf Hoffmann es la única pieza clave que queda para que ACCEPT pueda mantener su nombre, aunque ni eso probablemente ya sea suficiente para convencernos. Seguido por Mark Tornillo en cuanto a antigüedad en la banda, tras la marcha de Peter Baltes, poca motivación provoca ya el grupo, que lleva dos discos intrascendentes, más fruto de la inercia que de la frescura de ideas.
Tras una aparición un tanto justita en el pasado Rock Imperium 2024, volvía a encontrarme con los germanos en un gran escenario al aire libre. Curiosamente, el montaje que la banda llevaba en Cartagena había desaparecido para ofrecer algo mucho más currado y vistoso. Quedaron fuera los telones laterales y entró una estructura de engranajes oxidados alrededor de la batería de Christopher Williams, junto con unas torres de luces led, elementos que daban una estética futurista que encaja muy bien con el concepto visual que se propone en su nuevo trabajo "Humanoid".
Así, visualmente, el concierto fue más atractivo que en la visita a Cartagena, aunque musicalmente fue bastante parecido. Quizá, después de la decepción sufrida, en esta ocasión rebajé mis pretensiones y disfruté más de lo que hoy por hoy da este grupo, con buenos músicos, pero casi sin alma, y a una velocidad no acorde a la que fueron ideados los temas. También con un setlist recortado, nos privaron del medley que venían haciendo con "Demon's Night", "Starlight" y "Losers And Winners", que era casi lo más divertido que plantea ACCEPT a día de hoy, ofrecieron un total de diez canciones.
Uwe Lulis con Martin Motnik (que cambió su hebilla de cinturón con la bandera de España por una de Francia) y Joel Hoekstra trataron de dar espectáculo, a base de coreografías y lucimiento subiéndose a las tarimas, ejecutando "The Reckoning", "Restless And Wild", "Midnight Mover", "Straight Up Jack" y "Princess of the Dawn" en la primera mitad del concierto. La llovizna que caía en esos momentos me recordó a aquel épico concierto de reunión con Udo en el Metalway de Gernika (¡hace ya 19 años!) pero solo por lo climatológico, porque de la magia de entonces ya queda poquito.
A pesar de que fueron a toda prisa y casi sin dirigirse al público, tras "Fast As A Shark", "Metal Heart", "Teutonic Terror" y "Pandemic", el tiempo de actuación previsto para ACCEPT había terminado. Aún así, con la hora pasada, tuvieron las pelotas de salir a tocar "Balls To The Wall", retrasando el concierto que estaba por comenzar en el otro escenario principal. Actuación correcta, con buenos momentos, y ya... tuve que salir corriendo y esquivar a la gigantesca cantidad de gente en la explanada congregada para ver a MASS HYSTERIA y su gran montaje visual, yendo por un lado y luego teniendo que darme media vuelta a mitad de camino ante la imposibilidad de avanzar.
NILE
Uno ya sabe más o menos lo que va a ver de manera indefectible en un show de NILE: Death Metal técnico con pergaminos de protección ante malos espíritus, mitología lovecraftiana, dioses vengativos y posesiones en el antiguo Egipto... y todo comandado por Karl Sanders, claro. Pues no. A eso de las 21:35 la configuración de batería, prueba de sonido y todo lo que requiere un concierto sencillo pero apabullante como el que suelen ofrecer los de Carolina del Sur ya estaba montado y testeado, y por allí no se veía al inconfundible y orondo guitarrista. Cuando diez minutos después el grupo ya estaba interpretando su primer tema, todavía pensaba que era una canción de prueba, porque ¿dónde estaba Sanders, acaso iba a salir detrás del escenario como factor sorpresa en mitad del tema? Pues tampoco.
Por primera vez en la historia del grupo, Karl Sanders se ausentaba de un concierto de su propio grupo. Todo ello vino motivado por un problema grave de salud, según comentó el propio Sanders por redes sociales, pero era una cosa que desconocía hasta que terminó el show. Tras un accidentado inicio, en el que no sonaba la intro del grupo, George Kollias, Dan Vadim Von y Zach Jeter trataron de llenar el escenario lo mejor que podían, sin embargo, el peso de su líder se nota demasiado, más allá de sus kilos de más, y es que recrear con una sola guitarra el sonido de NILE es tremendamente complicado. Tras "Sacrifice Unto Sebek", el grupo daba la noticia: "Como ya os habréis dado cuenta, nuestro hermano Karl no está esta noche, aunque sí en espíritu. Vamos a dedicarle esta canción". Y así llegó "Defiling The Gates Of Ishtar".

La cosa sin él estuvo descafeinada: faltó pegada, faltaron sus agudos y vertiginosos solos de guitarra, sus sonrisas... y sobró humo, que dominó el escenario cual tormenta del desierto, muy propio de NILE. Mientras, fuera de la carpa, caía un diluvio como si fuera obra de Tefnut o Min, respondiendo a las plegarias y rezos de su pueblo. "Kafir!", "Call To Destruction", "Vile Nilotic Rites", "Lashed To The Slave Stick", "Sarcophagus" o "Black Seeds Of Vengeance" sonaron un tanto cacofónicas, con ausencia de detalles.
Jeter y Vadim Von, anclados a sus micros para sacar adelante todas las voces, no pudieron dar el dinamismo sobre el escenario que habrían tenido estando los cuatro. No fue su culpa no llegar a más, tampoco había tiempo de cancelar y buscar un reemplazo, ya que el problema que les llevó a presentarse como trío fue un tanto repentino e inesperado. Contundente, bien ejecutado, con sus sonidos pregrabados para generar ambiente... pero falto de gracia. Habrá que esperar hasta septiembre para poder ver al grupo al completo, cuando se supone los problemas de salud estarán superados. Hasta entonces, desear una pronta recuperación a Sanders.
DISMEMBER, un concierto dedicado al Metal en Hellfest 2024

Mientras METALLICA aunaba hordas de miles de devotos en el escenario principal de Hellfest, otros nos íbamos a ver un concierto mucho más humilde, aunque seguramente más auténtico y de los que hacen afición. Damas y caballeros, allí todos nos pusimos en pie ante uno de los pretores del Death Metal sueco: DISMEMBER. Con los bombos de batería de Fred Estby decorados con la portada de "Pieces" y una puesta sencilla a la par que tremendamente ruidosa, las motosierras salieron quemando gasoil como si no hubiera mañana, a todo volumen y con agresividad desde el segundo uno.
La autenticidad de estos tíos es de agradecer, por su más que consolidada trayectoria, su carisma y su declarada antipatía por todo aquello que no represente el Metal como debe ser, con respeto y sin venderse. Así, hubo dos detalles de chapó por parte de Matti Kärki (que sigue mejorando en su parecido a Santa Claus) aunque seguro que a alguno le habrían sabido a cuerno quemado, pero que a mí me conquistaron. El primero de ellos fue casi al inicio del show, tras "On Frozen Fields" y "Tragedy Of The Faithful", cuando nos dio las "gracias por estar aquí en vez de estar viendo a METALLICA... la siguiente canción se la dedico a la mejor banda del mundo" mientras el tipo se sonreía y apuntaba con el índice a su camiseta de IRON MAIDEN. Eso es actitud.
El segundo detalle vino cuando estaba acabando su actuación y despidiéndose entre el cariño y vítores de sus fieles. Entonces se escucharon los fuegos artificiales que venían del escenario principal y que pertenecían al ya consabido y habitual final de METALLICA en sus conciertos al aire libre. En ese momento, un Kärki muy venido arriba, se giró hacia el lado del que provenía el ruido y con el ceño fruncido y cara de mala leche, se llevó el índice y el pulgar a la boca en claro gesto de mandar callar y dejándonos a unos cuantos los pelos de punta. A pesar del agotamiento, de nuevo me dejé allí las palmas, reventadas de tanto aplaudir.
Con este par de mínimas anécdotas que agrandan la historia de DISMEMBER, si es que eso fuera posible, poco más podría añadir de la magia que se respiró esta velada. Pero bueno, ¿qué pasó entre medias? Pues una sucesión de vísceras y sudor: "El trato es que si nosotros hacemos ruido, VOSOTROS hacéis ruido". Eso es pedir colaboración y así, entre el regocijo de unos cuantos, cayeron "Fleshless" y "Casket Garden". También sonó una canción mítica que con sorna se le dedicó a las esposas y novias de los asistentes... "¡sed buenos y no las despellejéis vivas!", que no podía ser otra que "Skin Her Alive". El opíparo festín siguió, y nos cebaron con riffs cual tornillo sin fin obligándonos a tragar carne picada con "Where Ironcrosses Grow", "Time Heals Nothing", "Dreaming In Red" o "Skinfather" entre algunas otras.
Una barbaridad de concierto, memorable, y que me borró el mal recuerdo que me habían dejado en el Netherlands Death Fest de 2022, gracias a un sonido con mucho cuerpo en esta ocasión. Gracias a Cabeza, a Blomqvist, a Sennebäck... los cinco integrantes estuvieron de diez, simpáticos y entregados a tope. Se les vio pasarlo en grande, y a nosotros disfrutarlo como nunca. Comunión total entre fans y una banda para quitarse el sombrero, o directamente quitarse la cabeza entera. Si además de sacársela por el fondo y las formas, te recomiendan ir a ver a SAXON hacia el final de su show, ya tienen ganado el cielo. DISMEMBER, una enorme banda de metalheads para metalheads.
SAXON, castillos y águilas en Hellfest

Con un subidón del copón bendito después de ver a unos DISMEMBER en estado de gracia, hubo que esquivar durante diez minutos a aquellos que venían de ver a los cuatro jinetes de las limusinas. Avanzando como pude, logré llegar al inicio del show de SAXON, aunque no hasta el foso de fotógrafos. Desde aquí pido disculpas por no tener más que una foto panorámica de la actuación, pero más me fastidia a mí no poder haberlo hecho, me hacía mucha ilusión.
Primero, porque los británicos siguen adelante con su gira "Castles And Eagles", lo que significa, efectivamente, que su concierto está recargado de elementos visuales de lo más atractivos: sus luces, sus fuegos, su decorado con leones y la vidriera, humo, visuales... y el águila luminosa mirando desde arriba, planeando incluso cuando toca. Me habría encantado capturar esos momentos con algunas imágenes. Y segundo, porque actualmente SAXON está en un estado de forma pletórico e increíble, como si la edad no fuera una carga para ellos, y verlo desde tan cerca en el foso de fotógrafos, aunque solamente hubiera sido un tema, habría sido un privilegio mayúsculo.
Con una limpieza y potencia de sonido tremendas, allí nos soltaron una retahíla de clásicos junto a "Hell, Fire And Damnation" (que ya cogí empezada) y "Madame Guillotine", dos temazos del nuevo disco que para nada desentonaron en el cómputo global del concierto, que fue a base de una selección de algunos de sus mejores temas del año 84 hacia atrás. Con un público demasiado frío y con poca implicación, algo evidente y de lo que Biff fue consciente al ver la poca reacción ante sus comentarios, SAXON siguió dándolo todo, exprimiéndose incluso ante una audiencia demasiado pasota.
No se arrugaron ni se fueron antes de tiempo, y aunque el programa de Hellfest 2024 rezaba que aquella sería una actuación de una hora pelada, creo que la cosa se estiró un poquito más. Así, vimos prácticamente el mismo concierto que los ingleses dieron en el Rock Imperium de Cartagena, exceptuando "Ride Like The Wind", que se cayó del set. Casi el mismo concierto, exceptuando el público, que fue muchísimo más afectuoso y caliente en tierras españolas.
"Motorcycle Man", "Power And The Glory", "Heavy Metal Thunder", "Dallas 1 PM", "The Eagle Has Landed", "Strong Arm Of The Law", "And The Bands Played On", "Denim And Leather", "747 (Strangers in the Night)", "Wheels of Steel", "Crusader" y "Princess of the Night" fueron los clásicos que nos llevamos de regalo en la madrugada de Clisson... y digo regalos porque fue inmerecido el nivel de entrega de SAXON respecto a lo que el público les dio a cambio.
SAXON, a pesar de este inconveniente, de nuevo fue el rey en el castillo y el águila en el cielo. La grandeza sin aditivos, aquella que no se mide en ventas de discos ni en la cantidad de muñecos, zapatillas o tablas de monopatín que pueda llegar a sacar una franquicia, si no la que vive en los corazones de los seguidores del Heavy Metal. ¡Gloria y honor al sajón!
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