Crónica y fotos del concierto de JINJER, UNPROCESSED y TEXTURES en Madrid (sala Lab Wagon)
JINJER hace mucho tiempo que dejó de ser una prometedora banda ucraniana que empezaba a dar que hablar para convertirse, aunque a pequeña escala, en una especie de fenómeno global. Llevan más de tres lustros trabajando duro para posicionarse a la cabeza del Metalcore con tintes progresivos (ellos prefieren la etiqueta Groove Metal progresivo, pero para que nos entendamos) y, pasito a pasito y disco a disco, parece que lo están consiguiendo a tenor del reconocimiento, en forma de presencia en todos los festivales de renombre y entradas agotadas para sus conciertos, obtenido. Madrid, como otras ciudades, sucumbió ante los ucranianos siguiendo esta tendencia y agotando las entradas para una sala de capacidad media como la Lab Wagon (antigua Macumba) mostrando que, en nuestro país, siguen ascendiendo con paso firme y seguro.
Horarios poco habituales
Supongo que debido a los horarios de la sala y a que había dos teloneros acompañando a Tatiana y sus compinches, la apertura de puertas fue a una hora intempestiva, en mi opinión. Aunque más absurdo que abrir puertas a las 17:30 me pareció el hecho de que el concierto terminara a las 21:30 pasadas. No recuerdo salir de un bolo tan pronto un sábado por la noche (ni entre semana tampoco) pero igual que me fastidió bastante tener que salir de casa casi con la comida en la boca, reconozco que aproveché la temprana hora de finalización del evento para otros menesteres. Una cosa por la otra para mantener el equilibrio del universo.
Un público diverso
A pesar de la hora de apertura, ya había bastantes asistentes haciendo cola cuando llegué a la sala minutos antes de la misma, señal inequívoca de que, para muchos, era una cita especial la actuación de JINJER. Aunque había entre los presentes muchas Vans, tatuajes y dilataciones de oreja (lo que me esperaba, vaya) he de reconocer que me sorprendió un poco el eclecticismo, al menos en lo que a indumentaria se refiere, de otro sector de seguidores en el que yo también podría encajar, todo sea dicho. Además, al ser una banda relativamente joven, la media de edad era bastante baja si la comparamos con otros estilos dentro del Metal. Sin embargo, de nuevo, me sorprendió que una parte nada desdeñable del público (cosa que comprobé a la salida) sí peinaba canas. Que hayan sido capaces de conectar con un público también veterano dice mucho de su música que, dicho sea de paso, cada vez me parece más inclasificable y personal. Esto, dentro de cualquier estilo, siempre lo he valorado positivamente.
TEXTURES, un concierto sólido pero condicionado

Resulta curioso que la banda más veterana de las tres en liza fuera la encargada de abrir la tarde. TEXTURES es, desde hace más de veinte años, un referente (incluso los propios JINJER los citan como influencia) dentro del Metalcore progresivo y el Djent cuando muchos no teníamos ni idea de lo que era eso.
En su momento llegué a verles en directo pero en aquella época su música no era la que sonaba precisamente en mi reproductor con asiduidad. No es que ahora lo haga, pero, al formar parte de esta gira, me ha dado por volver a escucharlos y, con el paso de los años, los veo con otros ojos. Desgraciadamente, ser el primer grupo de la velada hizo que la audiencia fuera menor y, por lo que pude comprobar, no había demasiados acólitos de los neerlandeses en ella. Que estuvieran separados durante casi siete años supongo que tampoco ayuda a estar en boca de los nuevos seguidores del estilo…

“Void”, el corte que abre “Genotype”, su retorno discográfico recién salido del horno días antes tras una década de silencio, sirvió de intro antes de que “Closer to the Unknown” iniciara el concierto propiamente dicho. Un concierto que, dadas las circunstancias, fue bastante corto (algo menos de 40 minutos) donde dejaron fuera sus dos primeras obras para darle cancha, no demasiada lógicamente, al resto de su discografía. De este modo, el baterista Stef Broks y Bart Hennephof, únicos miembros originales del combo desde 2010, junto al bajista Remko Tielemans, el guitarrista Joe Tal, el teclista Uri Djik y el vocalista Daniël de Jongh ofrecieron una actuación sólida, pero marcada en cierto modo por su papel de grupo de apertura.

Gozaron de buen sonido, pero, al estar las baterías del resto de bandas ya montadas, apenas tuvieron espacio para moverse transmitiendo un poco la sensación de estar enjaulados, sobre todo en el caso de Remko que fue el que más se movió (o lo intentó) del sexteto.
Un público frío ante TEXTURES
Mientras el público seguía accediendo al recinto a cuentagotas, el ya presente permanecía expectante y, con honrosas excepciones, muy parado ya fuera ante temas de su anterior “Phenotype”, como “New Horizons” o “Timeless”, o cortes más antiguos como “Singularity”. Daniël intentó animar a los asistentes en alguna ocasión, sin demasiada fortuna todo sea dicho, y cantó con acierto durante toda la descarga tanto las partes guturales como las voces limpias. Buena demostración de esto último fue el arranque de “Measuring the Heavens” donde lo hizo sólo con el teclado de Uri de fondo antes de que se unieran sus compañeros al tema.

Despedida con sabor agridulce
Para la presentación de “Awake” el vocalista pidió que el que se la supiera les acompañara cantando todo lo alto que pudiera y, aunque fue una de las canciones más antiguas que tocaron y fue sencillo de “Silhouttes” cuajando bastante, muy pocos fueron los que se la sabían y unieron sus gargantas a la de Daniël confirmando mi anterior afirmación. Sin tiempo para más, se despidieron con “Laments of an Icarus”, otro tema del mismo disco, recibiendo los aplausos de una sala que empezaba a mostrar un mejor aspecto ante la llegada de UNPROCESSED. Veremos qué les depara a TEXTURES su retorno a la actividad y si, poco a poco, recuperan el estatus que tenían en la segunda década de este siglo. Pese a todo, buen inicio.
UNPROCESSED sube la apuesta técnica

A pesar de llevar más de una década en activo, no tenía conocimiento de la existencia de los chavales de UNPROCESSED hasta verles embarcados en la gira de JINJER, pero, por lo que pude presenciar, bastantes de los asistentes estaban muy interesados en ellos. A diferencia de sus predecesores, ellos llevaron partes de sintetizadores y otros elementos grabados aunque su bajista, David John Levy, sea el encargado de esos elementos en estudio.
Lo que no varió respecto a TEXTURES, más bien se incrementó, fue el tema técnico. Los alemanes subieron la apuesta y si TEXTURES lucieron guitarras de siete cuerdas, tanto Christoph Schultz como el también vocalista Manuel Gardner Fernandes (único miembro original del combo actualmente), en varias canciones sumaron una cuerda más al instrumento alternando guitarras de seis cuerdas, incluso sin clavijero, con otras de ocho.

“Angel” como eje central del repertorio
Al parecer “Angel”, su sexto esfuerzo discográfico, ha sido aclamado por crítica y seguidores por lo que, pese a su papel de teloneros, decidieron presentarlo a conciencia tocando hasta siete cortes del mismo. En ellos la técnica, los guturales y los ritmos salvajes de batería cortesía de Leon Pfeifer se mezclan de manera casi imposible en muchos momentos con estribillos poperos, samplers cuasi industriales, melodías de guitarra y hasta pasajes relajados que hacen de contrapunto. A mí se me hizo una mezcla difícil de digerir ya que no termina de llegarme el tipo de música que practican los alemanes, pero no por ello les negaré su buen hacer y el competente directo que ofrecieron, haciendo las delicias de sus seguidores y terminando por cansar a los que no lo somos.

Un arranque demoledor y participativo
También con puntualidad una intro dio paso del tirón a “111”, “Sleeping with Ghost” y “Beyond Heaven´s Gate” es decir, el trío de canciones que abren su última obra. Para esta última Manuel pidió el primer circle pit, que no el último de su descarga, recibiendo la inmediata respuesta de las primeras filas que comenzaron a liarla parda, en el buen sentido, ante la mirada complaciente del vocalista y el resto de sus compañeros. Si de algo pueden presumir es de lograr movilizar a gran parte de la audiencia.

Protagonismo compartido y conexión total
Tras este arranque centrado en “Angel” echaron la vista atrás, no demasiado eso sí, para recalar en su antecesor “…And Everything in Between” y ofrecer dos de los temas más celebrados de su también escueta actuación de algo menos de tres cuartos de hora. “Thrash”, el primero de ellos, contó con las linternas de los móviles a petición de Manuel y en ella David tuvo algún momento de lucimiento con su bajo dejando patente la importancia y el peso que ha adquirido en el cuarteto desde que se unió a ellos en 2018, junto a su compañero en la base rítmica. De hecho me sorprendió el protagonismo que tuvo en no pocos momentos siendo incluso el encargado de dirigirse a nosotros en más de una ocasión entre tema y tema. También en el apartado vocal tuvo mucha presencia, no sólo en los coros, sino incluso cantando partes completas de algunas canciones.

Por su parte “Glass” mostró el lado más relajado del cuarteto, a pesar de tener partes industriales y más agresivas intercaladas, al igual que “Sacrificie Me”, con la que volvieron a recalar en su último trabajo. Canción a canción sus músicos se fueron creciendo y conectando cada vez más con un público muy entregado a su causa. Daba igual que pidieran saltar, otro circle pit o un wall of death, la audiencia respondía sin dudar a cualquier requerimiento de los alemanes mientras sonaban más cortes como “Snowlover”, “Lore”, tercera y última parada en su penúltimo trabajo, o “Solara”, con Levy encargándose de algunas de las partes rapeadas por el cantante de PALEFACE SWISS en su versión de estudio. Que UNPROCESSED haya contado con la colaboración de un peso pesado del estilo como Marc Zellweger denota, sin duda, el gran momento en el que se encuentra y su repercusión dentro de esa escena.

Un cierre sampleado antes del plato fuerte
El colofón a su actuación lo puso la sampleada “Terrestrial”, ahondando en esta faceta de su música como hicieron en casi toda la segunda parte de la descarga (y que tan poco me gusta, para qué mentir), dejando con ganas de más a sus seguidores que, a buen seguro, hubieran deseado que interpretaran un par de canciones más, o tres.

Yo ya había tenido suficiente con lo presenciado ya que terminó por hacérseme bastante cuesta arriba su recta final, pero lo que está claro es que dejaron el ambiente bien caldeado para los ucranianos, aunque, en realidad, ni falta les hacía.
Una espera tensa antes del estallido de JINJER

Con una sala a reventar, y todo probado y listo, tuvimos todavía que esperar un cuarto de hora hasta que llegó la hora prevista para el inicio de la actuación del cuarteto ucraniano. Una calma tensa que desembocó en un estallido cuando, con la intro correspondiente, aparecieron en escena Vlad Ulasevich, Eugene Abdukhanov y Roman Ibramkhalilov mientras que, el eje sobre el que pivota el grupo desde su incorporación en 2009, Tatiana Shmayluk, esperaba en el lateral izquierdo del escenario haciendo acto de presencia con las primeras frases de “Duél”, el tema que da nombre y cierra su última entrega discográfica. Un disco que, por cierto, me ha convencido ya que creo que muestra una evolución natural y la madurez que atesora el grupo. Espero que el resto de asistentes compartiera mi opinión porque lo interpretaron casi íntegramente.

El carisma y la versatilidad de Tatiana
Por unas cosas u otras, era la primera vez que podía ver al grupo en directo (mira que han tocado veces en nuestro país) y tenía curiosidad por ver cómo se desenvolvía la menuda vocalista con todos sus registros, sobre todo con las voces limpias. Bastó “Green Serpent” para disipar todas mis dudas. ¡Qué manera de clavar esas partes! ¡Qué facilidad para cambiar de registro gutural a voz armoniosa y delicada sin despeinarse! No me extraña que sea el centro de todas las miradas (incluso influencia para algunas seguidoras que llevaban sus trenzas o hasta los ojos pintados parecidos).

Ella es la estrella del grupo y la que le ha dado la marca diferencial a JINJER sin querer, por ello, desmerecer la increíble labor instrumental de sus compañeros que, como suponía, fue perfecta durante poco más de 75 intensos minutos que duró la descarga. Ellos son conscientes de esto y asumen su papel “secundario” con naturalidad. Ninguno se movió de su posición, aunque Eugene sí transmitía una emoción y energía que no atisbé ni en Roman (aunque a él lo tenía más lejos) ni en Vlad, desde su posición elevada presidiendo todo, que parecían robots. Ya tienen a Tatiana para compensar con su carisma y movimientos ese déficit.

Intensidad, técnica y compenetración total
La brutal “Fast Draw” provocó pogos y mostró que, aunque las voces limpias estén muy presentes en su última entrega como certificaron “Tantrum”, “Hedonist” o “Kafka”, también saben dar tralla sin tregua si se lo proponen. Lo interesante es que la vi igual de cómoda desgañitándose sin piedad que bajando revoluciones y ofreciendo un contrapunto de dulzura vocal. Todo ello sin parar de moverse de lado a lado del escenario acercándose a sus compañeros, al borde del mismo para deleite de las primeras filas o marcándose alguno de sus peculiares bailes mientras sonreía. A todos los niveles la vi impecable y a un nivel tremendo. Se nota, y mucho, la cantidad de conciertos que llevan juntos tocando los cuatro porque el grado de compenetración que tienen sólo así es posible conseguirlo. Tocando, tocando y volviendo a tocar en vivo.

Un repertorio equilibrado y coherente
Aunque “Duél” copó la mitad del repertorio, también tuvieron cabida en él cortes de otros trabajos como no podía ser de otra forma. “Vortex” y “Disclosure!” fueron las representantes elegidas de “Wallflowers”. Ambas, sobre todo la primera, obtuvieron una entusiasta respuesta por parte del público provocando el delirio generalizado. ”Teacher, Teacher!” fue otro ejercicio de versatilidad vocal de Tatiana (incluso le quedaron bien esos fraseos medio rapeados que tiene al inicio), pero también de sus compañeros pues la cantidad de pasajes instrumentales que tiene te deja loco. Lo increíble para mi es que todos estos elementos encajan a la perfección en sus composiciones y no me resultan forzados como sí me pasó con UNPROCESSED. En mi opinión, la forma de componer de JINJER muestra una coherencia y un hilo conductor que no consigo ver en los alemanes. Supongo que por ese motivo la música de unos me llega y la de los otros no.

Valentía estilística y clásicos imprescindibles
“Judgement (& Punishment)” es un buen ejemplo de que, desde hace bastante tiempo, hacen lo que les apetece y no tienen miedo a mantener temas, incluso de influencia reggae como este, en su repertorio aunque se salgan un poco de lo que en ellos es habitual. JINJER sigue sus propias directrices y es consecuente con ellas. Obviamente no es mi tema favorito de su discografía, pero les alabo la valentía de no esconder sus variopintas influencias (que van más allá del Metal) y mostrarlas en vivo. Pero, sin duda, si hablamos del disco que les puso en el mapa musical realmente tenemos que nombrar a “King of Everything” del que la larga “I Speak Astronomy” fue la primera en hacer acto de presencia para regocijo de todos aunque volverían a recalar en él en los compases finales.

Una puesta en escena a la altura
Algo que me gustó mucho fue la cuidada puesta en escena que los ucranianos trajeron para la ocasión. Entiendo que en otros lugares más pequeños no lo puedan desplegar pero en la Lab Wagon les quedaron perfectas las variadas imágenes proyectadas a lo largo del concierto tanto en la pantalla trasera como en las tres más pequeñas que estaban a pie de escenario. También llevaban un gran juego de luces que aportó dinamismo y vistosidad en todo momento. Por supuesto, al igual que sus antecesores, tuvieron muy buen sonido que fue indispensable para poder disfrutar de sus complejas composiciones llenas de matices. La verdad es que todo estuvo a la altura y jugó a su favor para engrandecer su excelsa ejecución.

Exigencia física y conexión total
Sin prisa, pero sin pausa avanzaba el concierto y los instantes iniciales de “Perennial”, otra de las que mejor respuesta cosechó esa noche, sirvieron a Tatiana para abandonar el escenario un momento para beber agua y recobrar el aliento porque, realmente, su papel es muy exigente físicamente. Cantar a ese nivel sin parar de moverse, sin fallar o escatimar una nota es, desde luego, digno de elogio y el motivo por el que es reconocida por todos como un auténtico animal de escenario. Todo un portento la amiga Tati.

Un cierre por todo lo alto
La presentación de su última entrega concluyó con “Someone's Daughter” y “Rogue”, otro de los cortes más contundentes del mismo que, sin remisión, desembocó en el que probablemente sea el tema estrella de los ucranianos. Efectivamente, me estoy refiriendo a la genial “Pisces” que, lógicamente, no podía faltar a la fiesta y puso la sala patas arriba como era previsible. Tras ella abandonaron breves momentos el escenario para volver a ofrecer un único bis que, de nuevo, fue un tema de su tercer disco. De este modo “Sit Stay Roll Over” volvió a desatar la locura y puso el punto y final a otra actuación sobresaliente de JINJER.

Imparables y con margen de crecimiento
No sé hasta dónde será capaz de llegar JINJER, pero, actualmente, parece que siguen imparables creciendo disco a disco y concierto a concierto. Su música no es para todos los públicos, pero, visto lo visto, la banda no parece haber tocado techo aún y tiene margen para seguir creciendo. Sin ser mi estilo de música favorito disfruté mucho con lo que ofrecieron y, sin duda, recomiendo verles en directo al menos una vez en la vida para poder valorarles donde creo que ofrecen su mejor versión. Muy buenos.

Más información sobre JINJER en su página de Facebook, Instagram y web oficial.
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