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JUDAS PRIEST celebra 35 años de "Painkiller" en Bilbao con un concierto con más luces que sombras

Crónica y fotos de JUDAS PRIEST y PHIL CAMPBELL AND THE BASTARD SONS (Bilbao Arena, 30 de junio de 2025)

Si cuando empecé a escuchar Heavy Metal, hace algunos años ya, me hubieran dicho que tendría la oportunidad de ver en España en la misma semana a dos titanes del estilo como IRON MAIDEN y el que nos ocupa, JUDAS PRIEST, pensaría que me estaban tomando el pelo. Pero no, hete aquí que, cinco décadas después de su fundación en el caso de los primeros, y todavía incluso más en el de los segundos, íbamos a tener la posibilidad de hacer doblete. Desde luego, el sueño húmedo de cualquier seguidor del Heavy Metal más clásico. Sí, ya sé que sus mejores tiempos en directo pasaron en ambos casos, pero ya veremos qué pasa el día que no los tengamos más encima de un escenario.

Como no me cuadraba ver a los de Birmingham en ninguno de los tres festivales patrios en los que actuaban los días previos, la opción de Bilbao (pese a ser lunes laborable) se antojaba como mi única oportunidad para presenciar la segunda manga de presentación de “Invincible Shield” con el tremendo aliciente de la celebración del 35º aniversario de “Painkiller”, una de las obras cumbres del quinteto inglés y del estilo, así, sin paños calientes.

Además, al ser el único concierto en nuestro país fuera del circuito festivalero, supuse (ya adelanto que erróneamente) que ofrecerían el repertorio que estaban interpretando fuera de esos eventos. Lástima que no fuera así finalmente, ignoro la razón (aunque me puedo hacer una idea), pero esta circunstancia me produjo bastante indignación, para qué mentir, porque tocar tres canciones menos no es de recibo. Las entradas no eran baratas precisamente y no sé por qué Bilbao tiene que ser menos que Turku, Hamar o Stuttgart. En fin, uno más a sumar a la larga lista de repertorios recortados en España respecto a otros lugares a igualdad de condiciones.


El Bilbao Arena es un pabellón de baloncesto de dimensiones sensiblemente menores al Movistar Arena madrileño, pero que, precisamente por eso, resultó perfecto para albergar la descarga de los británicos ya que la sensación de ver al grupo desde la lejanía no tuvo lugar, como suele suceder en los grandes festivales o recintos, aunque estuvieras incluso en la segunda planta del mismo. No se vendieron todas las entradas por lo que, a pesar de que se notaba mucho calor dentro, tampoco tuve sensación de agobio ni siquiera en las primeras filas de la pista. Además, el sonido fue bueno en todo momento permitiendo disfrutar tanto de JUDAS PRIEST como del telonero que le acompañaba para caldear el ambiente, PHIL CAMPBELL AND THE BASTARD SONS.

PHIL CAMPBELL AND THE BASTARD SONS

Phil Campbell en Bilbao
Phil Campbell

Reconozco que el interés que despertó en mí el nuevo grupo del otrora guitarrista de MOTÖRHEAD tras la muerte de Lemmy fue más bien escaso. Les di una oportunidad en su día pero no me atrajeron demasiado sus composiciones por lo que, con todo lo que hay para escuchar, quedaron relegados para mí en el más absoluto ostracismo. Tampoco los había visto con anterioridad ya que cuando vinieron con SCORPIONS no llegué a su descarga por temas personales. De esta forma era mi primera vez con Phil, sus tres retoños (Todd, Tyla y Dane) junto al vocalista Joel Peters. Ellos hicieron su concierto, pero creo que tampoco cuajaron demasiado sus temas entre la escasa audiencia congregada a las 19:30 que fue aumentando, moderadamente, durante el transcurso del mismo.

Concierto de Phil Campbell and the Bastard Sons en Bilbao


Con la bandera de Gales en uno de los amplificadores y un telón con el nombre del grupo de fondo, puntuales salieron a escena Phil y los suyos a ritmo de “We're The Bastards”, toma declaración de intenciones, a la que le siguió “Step Into The Fire”, otro tema de su discografía. Quitando algún cabeceo aislado la respuesta del respetable fue totalmente nula a ambos. Lo sorprendente fue que tampoco aprecié una gran mejoría cuando Phil recordó a su anterior banda, apelando a sus seguidores, y se marcaron el “Going to Brazil”. Ellos lo estaban intentando pero había más expectación que pasión en la pista y el desangelado graderío.

Show de Phil Campbell and the Bastard Sons en Bilbao

He leído que este año están celebrando el quincuagésimo aniversario de MOTÖRHEAD tocando sólo temas de la banda de Lemmy, pero en Bilbao el repertorio fue un compendio de temas propios, versiones de los MOTÖR e, incluso, hasta tocaron una canción del disco de Phil Campbell en solitario para completar el repertorio. Así, el propio guitarrista presentó “Straight Up”, posiblemente el tema que más me gustó de cuántos interpretaron, en cuyo final Dane hizo un pequeño solo mientras era presentado por Joel.

Actuación de Phil Campbell and the Bastard Sons en Bilbao


También hubo referencias a su último trabajo “Kings of The Asylum”, que data de 2023, primero con “Hammer And Dance” y posteriormente con “Strike The Match”, que sería su último tema esa tarde para mi sorpresa ya que pensaba que cerrarían con algo de su antigua banda. Sin ser malos cortes, en mi opinión se quedan un poco en tierra de nadie y siguieron contando con el pasotismo de un público que en su mayoría era muy veterano con el que, en líneas generales, parecía que no iba el concierto. Los esfuerzos del vocalista por interactuar con nosotros y lograr alguna respuesta, aunque fuera tímida, se vieron en parte recompensados al presentar “Born To Raise Hell” (ya hubiera sido increíble que este corte también hubiera pasado sin pena ni gloria) y tras la introducción de la lenta “Dark Days”, donde pidió mover los brazos de un lado a otro como si fuera un concierto de DEPECHE MODE.

Phil Campbell and the Bastard Sons en Bilbao

Pese a que su música no me diga demasiado, es innegable que estaban muy compenetrados. Sonaron a “grupo” y eso es algo que creo que debe ser reseñado porque Phil tuvo un papel bastante secundario, no musicalmente sino en escena, dejando recaer el protagonismo en Joel que no paró de moverse por el escenario al igual que Tyla y Todd, los cuales además apoyaron con unos notables coros que se escuchaban en su justa medida. Aunque llevan casi una década en activo, está claro que hacen este tipo de música porque les divierte y lo que empezó casi como una gracia familiar parece que se ha consolidado. La mayor pega que le veo al proyecto es que editando discos propios recurran al reclamo de MOTÖRHEAD tocando tantos temas suyos (no fue el caso de Bilbao, pero sí el de otros festivales y actuaciones) porque Lemmy sólo hay uno y, por momentos, se les pega la etiqueta de banda “tributo”. Supongo que con Mikkey Dee en otros menesteres mucho más lucrativos a Phil se lo ofrecen y hay que pagar facturas…

Phil Campbell and the Bastard Sons en directo en Bilbao


Una tediosa “High Rule” completó el catálogo de temas propios antes de que Joel nos pidiera insistentemente, llegó a ser realmente pesado, que mostrásemos el dedo corazón justo antes de presentar al bajista Tyla Campbell y que este se arrancara con el bajo que abre “Ace Of Spadesprovocando la mejor respuesta, y no fue gran cosa, de su actuación. Pensé que seguirían perseverando en las versiones pero tras la citada “Strike The Match” se despidieron creo que dejando a la gente tan sorprendida como a mí. Ni “Killed By Death”, ni “Overkill” ni ninguna otra canción de MOTÖRHEAD puso el colofón sino que lo hizo un tema propio y, además, del último disco, como comentaba antes. Fueron tres cuartos de hora que, sinceramente, no aportaron gran cosa al evento en sí y un mero trámite para la inmensa mayoría de los presentes, entre los que me incluyo.

JUDAS PRIEST

Richie Faulkner, guitarrista de Judas Priest, en Bilbao

Media hora tuvimos que esperar para que recogieran el equipo de Phil Campbell y sus hijos bastardos y terminaran de acometerse los últimos preparativos del montaje que JUDAS PRIEST llevaban. Un montaje que, aunque a priori no parecía demasiado vistoso, creo que cumplió con creces su cometido de aportar visualmente al concierto. Los cañones de humo, las dos pantallas laterales más la gran pantalla de fondo, en la que salían tanto imágenes grabadas como los músicos, los paneles traseros junto al emblema gigante del grupo, dieron el suficiente juego para que en ese aspecto nadie saliera defraudado. Además, el juego de luces me pareció muy completo y bien utilizado para lograr los efectos deseados según el tema en cuestión. No es lo principal para mí, pero a una banda de su envergadura se le exige algo más que un telón y cuatro focos.

Andy Sneap en el concierto de Judas Priest en Bilbao
Andy Sneap en el concierto de Judas Priest en Bilbao

El típico fragmento de “War Pigs” -que precisamente JUDAS PRIEST ha versionado en honor a BLACK SABBATH- anunció que aquello iba a comenzar mientras la intro grabada de tormenta y voces de “Painkiller” y “All Guns Blazing” dio paso a la aparición de Rob Halford, provocando el estallido del público. Este se plantó en medio del escenario y, desde la mesa de sonido, lanzaron la mítica frase que abría ese temazo, “All Guns Blazing”, porque aunque el vocalista se pusiera el micrófono en la boca, no lo cantó él. Al menos aquí se sincronizaron y no pasó lo mismo que el día anterior en el Rockfest que fue para no creerlo. Como se suele decir, “la primera en la frente”, volviendo a poner sobre la mesa el tema de las ayudas vocales que la tecnología brinda a cada vez más grupos. Ya me explayaré más sobre esto luego pero en este concierto también las hubo.

Rob Halford en directo con Judas Priest en Bilbao

La verdad es que, más allá de la emoción que pueda producir escuchar canciones de “Painkiller”, que a mí me lo hace y por eso fui, este primer corte al Metal God no le quedó especialmente bien mejorando en gran medida con “Hell Patrol”, siguiente en sonar sin respiro. De hecho me sorprendió el vertiginoso ritmo que tuvo el concierto enlazando prácticamente canción tras canción sin apenas pausas. No es que me parezca mal, más bien al contrario, pero realmente sólo recuerdo una intervención larga de Halford en todo el concierto más allá del típico y consabido “The Priest Is Back” tras los tres primeros temas. Está claro que es mejor esto que interminables “chapas” como dan otros cantantes, pero me resultó curioso.

Concierto de Judas Priest en Bilbao Arena

El eje vertebrador del concierto fue el aniversario de “Painkiller”, hasta siete fueron los temas ejecutados del mismo dejándose únicamente en el tintero “Leather Rebel” (una pena porque me encanta, pero ¿cuál no de esta maravilla de trabajo?) y “Metal Meltdown”. Sobre este “esqueleto” fueron intercalando canciones tanto de épocas pasadas como de su último disco. El precio a pagar por escuchar tantas “no habituales” del trabajo de 1990 fue que apenas hubo sitio para otras “golosinas” de su amplísimo catálogo por lo que el único tema realmente raro fue “Solar Angels”.

Scott Travis, batería de Judas Priest, en Bilbao
Scott Travis

De todas maneras, visto el bajón total y absoluto en la respuesta del respetable, imagino que por desconocimiento porque fue la peor recibida de todas, más que las de “Invisible Shield” incluso, casi mejor no ahondar sobre ello. Eso sí, “Freewheel Burning”, que reapareció tras ser baja en su anterior gira, la manida “You Got Another Thing Comin'” y la obligatoria para mi desgracia “Breaking The Law” levantaron los ánimos de la audiencia, sobre todo esta última. Luego nos quejamos de que los grupos siempre tocan las mismas, pero si cuando se “arriesga” un poco la respuesta es la obtenida por la del “Point Of Entry”, normal que no quieran salirse del “sota, caballo y rey”. Y eso que en este apartado JUDAS PRIEST, a diferencia de otros grupos de su quinta, siempre suele alegrarnos la vida variando y rescatando en cada gira algunas joyitas olvidadas de su discografía, cosa que les honra y algunos agradecemos mucho.

Andy Sneap con Judas Priest en Bilbao

Vuelta al disco que cumple 35 años con una de las mejores del mismo, “A Touch of Evil”, que sonó rotunda en lo instrumental y acertada en lo vocal. Lo que pasa es que aquí fue notorio el tema de las partes vocales grabadas en estribillos y en el grito “you´re possessing me”. Cada uno tendremos nuestra opinión sobre ello y toleramos, o no, que Halford las use pero lo que creo que tampoco se puede decir es que no hubo “ayuda” de la tecnología para salvar algunas de las partes más exigentes de ciertas canciones a lo largo del concierto. En este sentido “Night Crawler” creo que fue defendida con más honestidad aunque no le quedara tan bien.

Show de Judas Priest en Bilbao Arena

Ya que he abierto este “melón”, seguiré con él comentando lo que me pareció la actuación del Dios del Metal, que para mí siempre lo será pase lo que pase. Siendo uno de mis grupos favoritos del estilo (aunque los que me conocen saben que si tengo que elegir entre JUDAS PRIEST y IRON MAIDEN soy de los que se quedan con los segundos) pensar que aún lo podemos ver sobre un escenario ya me parece milagroso porque no canta rancheras precisamente. Yo fui de los que sufrí en 2012, en su supuesta gira de despedida, viendo a uno de mis héroes siendo incapaz de defender con dignidad prácticamente ningún tema. Ni con reverb ni con nada. Por eso pasé de verles en la gira del “Redeemer of Souls” posterior pero, sin embargo, sí les vi en 2018 en el Download madrileño presentar el fantástico “Firepower” y me sorprendió su estado vocal pese a que le costara moverse bastante. ¿Cómo era posible que seis años después sus prestaciones en directo fueran mejores? No lo sé, o no quería saberlo.

Actuación de Judas Priest en Bilbao Arena

Esta noche tenerle a tan poca distancia he de reconocer que me impresionó porque su carisma y todo lo que representa para el Heavy Metal, y los que lo amamos, es incontestable. Que aguantara el calor insoportable que hacía bajo los focos con semejante atuendo, que cual folclórica (del Metal, por supuesto) fue cambiando numerosas veces a lo largo del show como de costumbre, ya merece todos mis respetos pero creo que, obviando todo el reverb, los ecos y las pistas grabadas, lo que cantó a sus 73 años Halford fue mucho mejor y más digno que lo que presencié en 2012. No quiero excusarle por su edad, pero simplemente pienso en mi padre con sus años y no le veo haciendo lo que él hace. Soy crítico como el que más con el playback, pero también quiero ser justo con lo que no lo fue (la inmensa mayoría de lo cantado) y la balanza se salda, en mi opinión, a favor de Rob.

Rob Halford de Judas Priest en Bilbao

Del mismo modo me gustaría resaltar la labor, como siempre “en la sombra” y en segundo plano, del incombustible Ian Frank Hill a las cuatro cuerdas. Él es el único miembro original que queda en el grupo y, clavado para no variar en la parte trasera del lado derecho del escenario, marcó el ritmo y el pulso del concierto con su bajo. Siempre se ha movido menos que Espinete en una cama de velcro y esta noche no fue la excepción ya que no se marcó carreras por el escenario, pero si le vi más activo de lo que recordaba agitando su bajo y su melena al son de las canciones en no pocos momentos. Es más mayor aún que Halford y tampoco me imagino a mi padre en esa tesitura. Grande el señor Hill.

Ian Hill, bajista de Judas Priest, en Bilbao
Ian Hill, bajista de Judas Priest, en Bilbao

“Gates of Hell” fue el primero de los tres temas que sonaron de “Invincible Shield” y el único que repitieron respecto a su anterior visita. No me extraña porque me parece una canción fantástica y les quedó genial a todos.

A partir de aquí, ya confirmado que nos iban a escamotear tres canciones (puedo vivir sin volver a escuchar “Metal Gods”, pero me entristeció que dejaran fuera "Firepower" porque es buenísima y, especialmente, “doloroso” no poder escuchar la repescada y tremenda “Judas Is Rising”), la recta final de la parte regular del concierto fue un mano a mano entre “Painkiller” y su última entrega. Así, “Battle Hymn” fue disparada por la PA anunciando sin remisión “One Shot at Glory”, otra de las que mejor le quedó al vocalista, seguida por “The Serpent and the King” que sonó demoledora dejando patente lo bueno que es el último disco y la gran “culpa” que tiene Richie Faulkner en ello y en la segunda juventud que está viviendo JUDAS PRIEST desde su entrada para sustituir al insustituible K.K. Downing.

Richie Faulkner de Judas Priest en Bilbao
Richie Faulkner de Judas Priest en Bilbao

A estas alturas de la película me parece un poco estéril perpetuar el debate sobre por qué ha seguido el grupo una vez que la enfermedad de Glenn Tipton también le apartó de los escenarios y sus inolvidables, características y grabadas a fuego en nuestra memoria guitarras gemelas no iban a volver a verse en vivo. Que es una pena a nadie se le escapa, pero tampoco debería perderse de vista lo sensacionales que son las dos últimas entregas de nuestro sacerdote favorito y que, si lo hubieran dejado, nunca habrían visto la luz. Que con casi cinco décadas de historia hayan facturado algo como “Firepower” es de quitarse el sombrero y, en mi opinión, “Invincible Shield” no le va muy a la zaga.

Judas Priest en vivo en Bilbao Arena

Es por esto que quiero romper una lanzar en favor de Richie porque no sólo es un grandísimo guitarrista sino que es el que ha insuflado vida a un grupo que parecía moribundo tanto en estudio como en directo. Puede que toque algunos temas algo diferentes, para mí la esencia sí que la respeta aunque varíe algunos solos, pero creo que se ha convertido en una pieza clave para Judas y lo volvió a demostrar esta noche. Por su parte, su compañero a las seis cuerdas Andy Sneap, cumplió con su labor sin demasiados alardes pero también sin fallos. Reconozco que donde me gustaría verle de nuevo es en SABBAT o en HELL, pero como eso no parece posible a día de hoy, nos conformamos con que siga aportando la segunda guitarra y algún solo a los ingleses en directo además, por supuesto, de su característico sonido a los discos como productor.

Judas Priest en directo en Bilbao Arena

“Between the Hammer and the Anvil” era otra de las que más esperaba y no me decepcionó. La disfruté mucho y vi muy bien en ella a la dupla de hachas repartiéndose los solos. Tras ella Rob se dirigió a nosotros agradeciéndonos la paciencia por el tiempo que no tocaban en Bilbao, el apoyo mostrado a los largo de las décadas permitiéndoles vivir una vida de Heavy Metal, elogió a la comunidad metálica por su unidad y remató hablando del “poder sanador” de la buena música, algo en lo que no puedo estar más de acuerdo con él. Fue su única intervención, realmente, y recibió tras ella una ovación justo antes de presentar la lenta “Giants in the Sky”, el sentido homenaje a todos esos grandes artistas que ya no están con nosotros como Dio, Lemmy, Taylor Hawkins, Freddie Mercury, Eddie Van Halen, Paul Di'Anno o Janis Joplin entre otros que aparecieron en la pantalla trasera durante y al final de la canción.

Rob Halford de Judas Priest en Bilbao

Momento para dejar solo al gran Scott Travis, cuya inestimable labor tras los parches todos estos años volvió a ser cuasi perfecta y nunca se lo agradeceremos lo suficiente, quien, tras un breve discurso grabado, afrontó en solitario una de las introducciones más icónicas y reconocibles del Metal. De este modo el Bilbao Arena estalló con la interpretación de “Painkiller” y Halford sufrió encorvado, como siempre, para sacarla adelante como pudo. Da igual cuál fuera el resultado final porque fue otro de los momentos, lógicamente, más celebrados por la audiencia pese a que, desde luego, no fue la que mejor les quedó por razones obvias. Con ella abandonaron apenas unos instantes el escenario (poquísimo fue el tiempo antes de los bises) para que “The Hellion”, por supuesto grabada, iniciara la recta final junto a su inseparable “Electric Eye”.

Tan sólo un par de cartuchos le quedaban al grupo y, lógicamente, no iban a ser ni sorpresas ni golosinas sino las clásicas “Hell Bent For Leather”, para que el vocalista gorra en calva acometiera su habitual ritual de sacar la moto al escenario y cantar sentado en ella, y la fiestera “Living After Midnight”, con todo el pabellón, ahora sí, cantando el manido tema en el mayor momento de karaoke Metal de la velada, las que supusieran el fin de fiesta (nunca mejor dicho) y colofón a 90 minutos clavados de una actuación que me dejó un poco sensación agridulce. A pesar de todo, disfruté las canciones que nunca había escuchado, pero, lógicamente, se quedan tantas en el tintero que siempre echas demasiadas en falta. Es lo que tiene ir a ver grupos con semejante trayectoria.

Richie Faulkner de Judas Priest en Bilbao

No sé los años que le quedarán a uno de los estandartes del Heavy Metal para seguir en pie tocando por los escenarios de medio mundo, pero esto es lo que hay en 2025 y lo tomas o lo dejas. Tan legítima me parece la postura de aquellos que dicen que esto “no son JUDAS PRIEST” o “Halford está acabado” y deciden no ir a verlos como la de aquellos, como es mi caso, que hacemos un poco la vista gorda y seguimos aferrándonos a lo que queda de ellos para seguir recordando algunas canciones que forman parte de la banda sonora de nuestra vida aderezada, no lo olvidemos, con canciones de nuevo cuño más que disfrutables.

En mi opinión, sólo por lo que nos han hecho disfrutar a lo largo de los años, y siguen haciendo sobre todo en estudio, los británicos se han ganado el derecho a hacer lo que les dé la real y metálica gana. No sé si el eslogan que rezaba en la pantalla al final del concierto donde se leía “The Priest Will Be Back” será cierto, pero, de ser así, intentaré acudir a la llamada a renovar mis votos. Que cada cual haga lo que considere.


Promotora: Resurrection Fest

Más sobre JUDAS PRIEST en su web oficial.

David Ortego
David Ortego
David Ortego es un apasionado de la música, en su más amplio espectro, y de los conciertos de casi todo pelaje. Coleccionista de música en formato físico, colaborador desde hace más de dos décadas en diversos medios de Rock y Metal y otros géneros musicales -como Cuantoyporquetanto, Dark Music Site y The Concert in Concert- como cronista y fotógrafo ocasional y padre de familia a tiempo completo.

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