Crónica y fotos del primer día del festival portugués SWR Barroselas Metalfest 2025 (jueves 22 de abril)
Portugal es un país tan pequeño en extensión como grande en todo tipo de atractivos. Lamentablemente muchos españoles lo hemos tenido al lado cual espacio ignorado, una nación increíble con la que hemos tardado en interaccionar. Una de sus maravillas, para los seguidores del Metal Extremo en particular, es el SWR Barroselas Metalfest que viene aconteciendo desde 1998 en la pequeña localidad de Barroselas, casi de manera ininterrumpida.
El 25 aniversario de SWR Barroselas Metalfest fue mi bautismo de fuego en este festival familiar. Si bien cuando entrevisté a Ricardo Veiga (miembro fundador y parte vital de la organización) pensaba que no era un evento con arraigo en España, pude comprobar que estaba realmente equivocado.
No solamente desde la frontera gallega, si no de otros puntos de la geografía española, se acercan muchos interesados a disfrutar de cuatro días de una genial selección de bandas de Grindcore, Death, Black, Speed Metal… e incluso Epic Heavy Metal. Este festival se mostró familiar hasta en eso: caras conocidas de Madrid, Burgos y la ya mencionada Galicia, eran muy abundantes entre el público presente.
El festival se celebra en una explanada adoquinada, pegada a las instalaciones deportivas de la localidad. Ubicada a las afueras, cuenta justo delante con una zona de acampada verde, muy arbolada y fresca. La comodidad del acceso para aquellos que quieran ir con su tienda de campaña es total.
Además, como llevan repitiendo en esta ubicación varios años (que no se me olvide agradecer desde aquí Jaime de Burial Records y Anxo de IRON HUNTER su colaboración, que fueron mis cicerone en el festival) la organización se ha permitido presentar un entorno cuidado a nivel estético, aunque sin un exceso de florituras. Ya a la entrada de además a SWR Barroselas Metalfest puedes hacerte una foto frente a la espada de hierro, que permanece allí de manera indefinida todo el año.
Los escenarios Arena y Abyss, el bar y el mercado también presentan distintos elementos visuales en los que predomina el blanco y negro, como caricaturas de músicos relevantes o espacios sacados de los paisajes biomecánicos más retorcidos del universo VOIVOD. Desconozco si estos son obra de su batería Michel 'Away' Langevin, pero si no es así, tienen una fuerte inspiración en su arte.
Este tipo de detalles dotan al festival de una identidad propia muy fuerte y que ayuda a afianzar al público, al verse siempre inmersos en esta experiencia que va un poco más allá de los conciertos.
DOLMEN GATE

La vigesimoquinta rebelión de los guerreros de acero comenzaba para mí el segundo día de festival. Curiosamente, mi primer concierto de todo el festival iba a ser con la única banda un tanto alejada de la idiosincrasia del evento, por pertenecer a un género poco representado en el SWR Barroselas Metalfest: DOLMEN GATE es una de las promesas del Epic Heavy Metal europeo.
Afincados entre Armada y Lisboa, el grupo lusitano se mostró como una banda muy sólida en directo, mejorando las prestaciones ofrecidas en su disco debut “Gateway Of Eternity”. Esto se debe a que las canciones resultan algo más dinámicas respecto a la grabación en estudio, pero sin perder ese punto dramático que les asemeja a formaciones más asentadas del género como SMOULDER, aunque sus temas no son tan complejos ni espesos como los de los norteamericanos.

Junto a los temas ya grabados en su debut como “Retribution”, “The Wheel” y “Chambers Of Magic”, su vocalista Ana nos presentó un adelanto de su próximo disco, una canción titulada “The Maze” y que sigue la onda que ya viene mostrando desde el principio DOLMEN GATE. Quizá cuando he hablado de promesa debería haber dicho realidad: un concierto corto, pero muy convincente gracias a su buen sonido, mostró a una banda muy atractiva dentro del género y que ofrece guiños a los MANOWAR del “Into Glory Ride” o los viejos OMEN.

Hará falta dejarles tiempo para que sigan desarrollándose como entidad propia, pero las maneras de Kiko, Nuno, Artur y Alex, varios de ellos con experiencia en otras bandas de Heavy Metal como RAVENSIRE o MIDNIGHT PRIEST, les avalan para ir más arriba en cuanto a popularidad, porque la calidad ya la tienen.
PHENOCRYST

Una salvajada lo que nos cayó encima con los lisboetas PHENOCRYST: un Death Metal de ultratumba, profundo y abismal. Con un sonido terrorífico y opresivo, estos portugueses ofrecieron un conciertazo en el que solamente penaron los punteos de guitarra, un tanto tapados en la mezcla en vivo por el resto de instrumentos.

La banda contó con un público que atendió a la descarga en el escenario principal sumido en un trance pesimista. Es una maravilla sentirse así cuando la sensación emana de una música bien ejecutada acompañada por un buen sonido. PHENOCRYST, con sus letras inspiradas en fenómenos geológicos violentos (no en vano su nombre hace referencia a una roca magmática) como los volcanes y sus devastadores efectos, nos envolvió con ese sonido tan corpulento, recordando a los mejores momentos de grupos como FUNEBRARUM o BURIAL INVOCATION.

El grupo basó el set en su único disco “Cremation Pyre”, que publicaron el pasado 2024, salpicado de material del EP debut “Explosions”, pero esperemos que venga más material en un futuro. Una sorpresa dentro del festival y que nos recuerda que en cualquier lugar y situación puede emerger, cual mineral fluido candente, una banda de proporciones geológicas como esta.

RAZORVOID
Si algo tuvo este SWR Barroselas Metalfest fue Speed Metal bien escogido. Distintas fórmulas dentro de este subgénero tuvieron lugar en esta 25 edición del festival, y RAZORVOID salió triunfante dentro de su perfil más Black Thrash. Es ese oído tan bien afinado de los organizadores el que llevó a contratar a esta joven formación sueca, y lo visto sobre las tablas del escenario pequeño, su buen gusto solamente les dio la razón: ni un solo disco en su haber (solo un EP) pero unas tablas brutales.

Si tienes a VENOM entre ceja y ceja, si suenas a un Punk macarra y sucio a toda hostia, si juegas bien la baza de usar tres voces... es difícil que la cosa salga mal. Si además hay detalles como que tu bajista lleve un pin de VAMPIRE, la cosa ya va sobre ruedas. Cuero, sudor y pinchos bajo una distorsión arenosa.

Sin larga duración por el momento y formados en 2021, me sorprendió muy mucho lo que este cuarteto fue capaz de ofrecer: un concierto salvaje y profesional, con un nivel difícil de encontrar en una formación de reciente creación y con poco bagaje.

“Midnight Siege”, “Sonic Decay” o “Murder My Dreams”, una canción que trata sobre “la miseria sueca” según el vocalista principal Stefan Eliasson, fueron algunas de las elegidas para el frenético show de RAZORVOID. Solamente “A Future In Pieces” dejó respirar un poco al personal, inmerso en pogos constantes. Espero que el futuro les sonría de manera equivalente al talento bruto que tienen: llevan dentro pura energía del infierno.

AHAB
Para rebajar la tensión frenética a la que nos sometió RAZORVOID, los germanos AHAB venían para poner el punto totalmente opuesto. Calmar las cosas al ritmo de su Doom Death es su especialidad y así lo volvieron a mostrar en el escenario Abyss. Quietud, atmósfera y carga emocional en el plano musical, pero con un guiño también a las emociones que evocan de los desfavorecidos, y es que a nadie se le escapó que había un claro mensaje de crítica humanitaria: “Free Palestina” rezaba la guitarra de Daniel Droste.

Los cantos casi eclesiásticos de Stephan Andernoth y Chris Hector nos llevaron a un estado de quietud rápido, saliendo prácticamente aplastados por el pesar. Y es que si hay algo que domina AHAB son las emociones grises, el movimiento hipnótico del oleaje en las grandes masas oceánicas y la parsimoniosa existencia de los grandes cetáceos que tantas veces han inspirado su música.

Si bien hacía años que no me topaba en directo con la formación, tuve la misma sensación de siempre: músicos asentados, muy concentrados, con no demasiada comunicación con el público y absorbidos por su propio ambiente musical. Uno ya no sabe si en AHAB disfruta más el músico o el público.

“The Sea As A Desert”, “Old Thunder” o “The Hunt” fueron algunas de las piezas elegidas para ambientar la tarde noche de Portugal, un país marítimo como pocos hay. Y es que estando tan próximos al océano Atlántico… ¿Qué mejor lugar para escuchar esta música que evoca constantemente al mar hay en nuestro planeta?

MALPHAS
Desde Suiza, la formación de Black Metal MALPHAS venía con un nuevo disco bajo el brazo, “Extinct”, recién sacado de los fuegos del infierno este mismo mes de abril. Gente seria, pasaron mucho tiempo haciendo pruebas en el escenario hasta que todo estuvo a su gusto, y el puro ansia les hizo empezar con un par de minutos de adelanto. Nadie se opuso a su convencimiento.

Desde el minuto uno, la banda salió a darlo todo. El cantante Szivilizs fue un torbellino toda la actuación, interpretando con una energía inusitada, haciendo incluso el molinillo con su cuello, algo quizá no tan propio del Black Metal a nivel de interpretación. Corpsepaint blanco y negro, y algo más de sobriedad en los gestos en el resto de integrantes, fueron su seña de identidad. Se juntaron en el centro del escenario de manera coordinada durante un lento pasaje de su último tema, en el que el propio Szivilizs se unió con una tercera guitarra a sus compañeros Xezbeth y Raven.

Y siguiendo con el apartado visual, hubo tiempo hasta para montar fuego en el escenario, delante de la batería, y ofrecer un ritual frente a la misma. Menos mal que en esos momentos no subió nadie al escenario, porque la ausencia de foso en ambos escenarios no favorecen la sensación de seguridad.

Aunque el público portugués normalmente se comporta de un modo bastante cuidadoso dentro del desenfreno, pensé que montar un fuego en esas condiciones quizá no era lo más apropiado, incluso aunque estuviera contenido dentro de un pebetero. De cualquier modo, cumplió su función: atmósfera oscura y peligrosa la proporcionada por MALPHAS para su audiencia.

La intro “Beyond” para darle paso a “Evil”, “Armageddon” y “Astral Melancholy” demostraron ser buenas canciones. Gracias a ello y a este tipo de apariciones en directo, habrá un público que les pondrá en el mapa del Black Metal internacional siempre que MALPHAS no deje este camino tan pulcro en cuanto al trabajo como banda.

GEHENNAH
Para volver al Speed Metal, en este caso el de tipo más rockero y alcohólico, siempre macarra (la esencia del estilo) los suecos GEHENNAH tenían la misión de desatar la locura en el escenario principal. Vinieron a destruir Portugal al ritmo frenético de “Six-Pack Queen”, “Too Loud To Live, Too Drunk To Die” o “Beat That Poser Down”, y cerca estuvieron de conseguirlo, o al menos de destruir para siempre a algún portugués por la intensidad demostrada tanto por la banda como por su público.

Estos deudores de MOTÖRHEAD, sucios y barriobajeros, subieron exponencialmente el ánimo ya un tanto etílico del público. Las constantes subidas al escenario de sus acérrimos seguidores pusieron en aprietos a los fotógrafos y a cualquiera en las primeras filas. Menuda fiesta… aunque solo para algunos, claro.

La autorregulación de los asistentes ha funcionado hasta ahora durante muchos años en cuestiones de seguridad. En palabras del propio Ricardo Veiga, a la organización no le gusta poner seguridad en esa primera fila. No será por falta espacio, pero ahí queda su intención, y de momento es algo que no les ha ido mal.

El peligro llegó a un punto en el que, desde el escenario, una muchacha empujó sin contemplaciones a otro tipo que había por allí, hacia el borde y por una esquina en la que abajo no había mano alguna para sujetarle… tan solo le recibieron los adoquines de granito que forman el empedrado de SWR Barroselas Metalfest. Pudo haber sido una desgracia, pero a pesar de la cara de disgusto del tipo y el susto que nos llevamos, la cosa siguió adelante.

Clásicos del “Decibel Rebel” (1997, ahí es nada) como “We Love Alcohol” o “666, Drunks & Rock'n'Roll” fueron tan celebrados como las primeras piezas, todas ellas con un tono humorístico sobre mujeres, Metal… y alcohol. Estoy convencido de que Mr. Violence, Stringburner, Hellcop y Knuckleduster son un cuarteto de borrachos, pero su puesta en escena fue impecable.
Las cervezas vendrían después: GEHENNAH mostró su estatus de banda de culto sabiéndose vencedor desde el minuto uno. Gran concierto plagado de pogos y mosh por doquier.
KAWIR
Otro de los platos fuertes de la jornada del jueves era KAWIR, una banda griega de Black Metal que lleva en pie desde 1993. Como curiosidad de lo familiar que resulta SWR Barroselas Metalfest, dos horas antes de empezar el concierto de los atenienses, su vocalista Porphyrion se fumaba un cigarro totalmente maquillado y vestido para la actuación delante del bar del festival, como uno más.

En cuanto a su actuación, si bien ya solo queda como miembro original el bajista Therthonax, el conjunto fue capaz de sonar de manera más que convincente tanto en su material más crudo y reciente como en los momentos más épicos de su glorioso pasado. KAWIR amalgamó ambos ambientes eficientemente. No abusaron de esos arreglos pregrabados, pero cuando aparecían, cumplían su función, a pesar de dotar de menor autenticidad a su música.

Eso no nos hizo desconectar de su propuesta. Lo que sí nos desconectó más fue que, a esas horas y después de lo vivido con GEHENNAH, había una parte del público que no supo interpretar el ambiente oscuro que propone KAWIR y siguió subiéndose al escenario y montando pogos cual concierto de Punk.

Creo que en un ambiente de sala, ese ambiente del Black Metal tradicional habría sido más respetado. En un festival, solamente queda cruzar los dedos y que tratar de que nadie te fastidie el concierto. Si incluso en un evento como este, tan enfocado al Metal Extremo, siguen apareciendo personas disfrazadas de pollo o unicornio, mal vamos.

Desde sus viejos clásicos “Προς Κάβειρους (To Cavirs)”, pasando por piezas de la década anterior como “Χαίρε Βάκχε (Hail Bacchus)” y llegando hasta sus recientes creaciones como “Εχετλαίος - Echetlaeus”, el quintento actuó con la grandeza que les precedía.

REPULSION
Es innegable que el mayor atractivo de todo el SWR Barroselas Metalfest era un nombre esencial para entender la historia del Metal Extremo, en este caso para el desarrollo del Grindcore. REPULSION quizá no fuera una banda tan seminal para el género debido a haber publicado su debut “Horrified” con tres años de retraso respecto a su grabación, pero su peso aún así ha sido innegable, del mismo modo que el cariño y admiración de sus seguidores.
“Hemos tardado 40 putos años, pero al final estamos en Portugal. Gracias, Ricardo. Vamos a hacer un poco de ruido, perdón por las molestias. Pero antes de hacerlo, meted vosotros un poco de ruido”… y tras el griterío, el grupo retomó su presentación: “Nos hemos olvidado de la intro, pero… somos REPULSION”. Pocas pretensiones. Gente sencilla, y precisamente por ello, aún más grande.
Es entonces cuando todo se puso patas arriba con “The Stench Of Burning Death”, seguido de prácticamente todo el álbum “Horrified”. Historias de zombies, películas de terror y gore en “Eaten Alive”, “Acid Bath”, “Radiation Sickness”, “Festering Boils”… Joder, es que cualquiera que tocasen iba a resultar un recuerdo inmediato: los cerebros de la gente sencilla nos rendimos ante unos ritmos tan atropellados (increíble el batería Chris Moore, por cierto) empujando esa sencillez pegadiza hasta la locura.

Un recuerdo a los niños dañados por la guerra en “Slaughter Of The Innocent” o las recomendaciones para ver a Jeffrey Combs interpretando a Herber West en “Reanimator” al hilo “Splattered Cadavers” y “Driven To Insanity” hicieron de este show de Grindcore algo que va mucho más allá de un concierto estándar. Tantos detalles que les engrandecen…
Poco riesgo dirán algunos, porque REPULSION vive de su único trabajo y desde 1989 pero, al fin y al cabo, ¿qué más da? Hasta lo usan como coña durante su actuación al preguntar al público “¿Sabéis de qué disco es la siguiente?”

También hubo espacio para las versiones, como “Death Dealer” de SLAUGHTER (banda canadiense en la que militó Chuck Schuldiner) y una no tan underground: desde las primeras escuchas hace ya muchos años que le había dado a la banda, siempre había pensado que VENOM era uno de sus grupos de cabecera. Por si hacía falta aclararlo, allí se presentó una versión de los de Newcastle. “¿Os gusta VENOM?” espetó Matt Olivo a una audiencia un tanto despistada “¡He dicho que si os gusta VENOM!” desatando la locura de los presentes al comenzar a sonar “Schizo” a toda velocidad.

Los chicos de REPULSION saben jugar con la nostalgia, incluso con su propia historia. “¿Os suena de algo el grupo DEATH?” para presentar “Six Feet Under” diciendo “esta la compusimos en el dormitorio de Chuck”. Incluso “Black Breath” fue presentada recordando que está inspirada en La Tierra Media (¡Tenemos a Tolkien hasta en el Grindcore, madre mía!) y diciendo que “esta también la toca el chico de ENTOMBED” en referencia a la banda BLACK BREATH de Nicke Andersson.

Tipos divertidos a la par que agradecidos estos chicos de REPULSION, como si el mito no fuera con ellos. Todo el peso de la comunicación la llevó Scott Carlson, enfundado en una camiseta de Henrik Palm (quien fuera guitarrista de IN SOLITUDE) inspirada en el logo de Neat Records. Fue presentando todos los temas con algún comentario o chascarrillo y dejando a Matt Olivo centrado en sacar el sonido de su guitarra y sonreír durante toda la actuación, casi siempre cubierto por sus rizos.
El trío estadounidense estuvo a la altura de su historia. Una sobrada de ruido y velocidad, riffs tan sencillos como efectivos que nos volaron la cabeza. Su sonido imperecedero y difícil de sentir en directo, al menos en Europa (y tampoco es que toquen mucho, por no decir nada, en Estados Unidos) hicieron de su actuación algo casi mágico e increíble. Cada vez que se suben al escenario es un evento para ellos, dado lo poco que suelen hacerlo, así que su placer fue el nuestro y viceversa. Menudo regalo nos dieron.
STEELHARMONICS
El cierre de la noche lo puso la orquesta STEELHARMONICS, que básicamente es la Banda Nova de Barroselas adaptando clásicos del Metal a la música sinfónica. Empezando por material de DIMMU BORGIR y pasando por BLACK SABBATH, MEGADETH, AT THE GATES, SLAYER o IRON MAIDEN, dieron un repaso a una pequeña parte de los géneros e historia que han habido a lo largo de décadas de Metal.

Como curiosidad personal, lo cierto es que a mi mente vino el recuerdo del difunto Joao Monteiro, quien fuera batería de IRONSWORD, ya que solía participar en orquestas interpretando música clásica dada su formación de conservatorio. Supongo que asocié el mundo sinfónico con Portugal y las altas horas de la noche y mi mente decidió rescatar ese pequeño recuerdo a este gran músico que nos dejó en 2023.

El ambiente era tan desenfadado y atípico para un festival de Metal Extremo que a veces resultaba confuso. Costó integrar la presencia de niños pequeños y familiares de los músicos de STEELHARMONICS entre un público lleno de crestas, melenas, tachuelas, cuero… pero al fin y al cabo, la música es música.
De todo su amplio repaso, cabe destacar “Alma Mater” de MOONSPELL como punto más relevante de la velada. Las luces del escenario formaban la bandera del país y con el público cantando las letras en portugués, funcionando esta canción como un canto a la tierra lusitana por parte de sus hijos e hijas. Más de uno tenía los pelos de punta en ese momento.

También hubo espacio para otros grandes como METALLICA, JUDAS PRIEST o MOTÖRHEAD. Si bien algunas canciones costó reconocerlas, al ser adaptaciones bastante libres y enfocadas a que tengan fluidez en un formato no eléctrico, fue un muy buen broche para la noche del jueves.












