Crónica de ANNIHILATOR y THE GENERALS en Madrid

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Promotora: Madness Live!

Buena noche la del pasado viernes 18 de octubre para disfrutar en pleno centro de Madrid de una intensa velada metalera, dado que ANNIHILATOR, que está en plena gira europea presentando su recién estrenado disco “Feast”, se dejó caer en la capital para ofrecer un show abrasivo y sin concesiones, como ya viene siendo habitual en el cuarteto canadiense, y, de paso, despejar una vez más las dudas sobre la capacidad de liderazgo de Dave Padden, aún criticado por un amplio sector metalero a día de hoy, y es que seguirán pasando los años y el grupo se verá obligado a seguir ofreciendo conciertos como el que pudimos ver en la madrileña sala But para intentar callar las pocas bocas que sigan alzándose contra la labor de Padden, cosa que nunca entenderé, todo sea dicho.

Corrían las 20:20 de la tarde cuando entré, por primera vez en mi vida, en la sala But, ubicada en Tribunal, el epicentro de la juerga nocturna madrileña, todo un acierto de cara a la celebración de eventos de este tipo, si es que de cara a un futuro siguen celebrándose conciertos de este calibre y de la música que nos compete en dicho establecimiento. Nada más entrar, pude comprobar el amplio espacio del que disponía el local, el cual facilitaba el que se pudiera ver el concierto en condiciones desde cualquier punto del mismo, hecho que no sucede en otras salas de Madrid en caso de que estén abarrotadas.

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Debido a mi trabajo, y a la lejanía del mismo con respecto a la But, no pude llegar antes al bolo y solo me dio tiempo a presenciar tres temas de los suecos THE GENERALS, una banda que recuerda mucho a sus compatriotas ENTOMBED, moviéndose en ese subgénero denominado Death N’ Roll en el que predominan las bases machaconas representadas por una guitarras inyectadas en afinaciones graves y llenas de groove y voces cavernarias y crudas, propias del puro y duro Death Metal de la vieja escuela.

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Lo poco que vi tampoco es que me llamara en exceso la atención, si bien, cabe resaltar que el combo escandinavo sonó con fuerza y potente, provocando el headbanging entre las primeras filas, aunque no todo lo nítido que hubiera deseado. La gente más aferrada al Metal de vertiente más clásico no quedó del todo satisfecha con la elección de los teloneros en la nueva visita de ANNIHILATOR a Madrid.

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No obstante, THE GENERALS, banda liderada por el imponente vocalista Hednar, sí pareció convencer a los gustosos por el Death Metal y las sonoridades más extremas, y es que entre el masivo público que prácticamente abarrotó la sala había más mezcolanza y heterogeneidad de gente de la que, a priori, se pudiera imaginar.

Tan solo veinticinco minutos después de la actuación de los suecos, y con la rigurosa puntualidad que exigen salas como la But de cara a abrir un par de horas después para otro tipo de público, se apagaban las luces en torno a las 20:55 mientras se veía al fondo del escenario la lona negra sobre la que emergía notoriamente el logo de ANNIHILATOR en blanco. Tras los primeros compases del clasicazo “Alison Hell”, aparecía en escena el cuarteto liderado por el incombustible Jeff Waters, el cual, y como dato curioso, se presentó ante la audiencia portando una camiseta de la marca Metalhead, creada por la conocida presentadora y modelo Pilar Rubio, con la que el músico mantiene amistad. De hecho, y como muchos ya sabréis, la susodicha prestó su imagen de cara a la portada de “Feast”, con lo que la reciprocidad en el detalle estaba servida. “Tú posas para la portada de mi nuevo disco y yo le doy publi a tu nuevo negocio”, debió pensar el viejo Jeff.  Simpática anécdota a la que tampoco hay que darle excesivas vueltas.

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Como iba comentando, “Alison Hell” abría el show de los canadienses provocando el griterío entre los asistentes, y es que siempre es de recibo toparse de primeras con un clasicazo en toda regla como es el aquí citado, y más si tras este viene una belicosa agrupación de piezas antiguas de la banda como son “W.T.Y.D.”, la cual fue presentada con apasionada fuerza por el propio Waters, “Knight Jumps Queen”, “Reduced To Ash” y “Set The World On Fire”. Hasta aquí, inmejorable modo de iniciar un show. Clásico tras clásico de los primeros discos, imponente y sólido sonido, gran ejecución, como no podía tratarse de otro modo en una banda precursora como pocas de las virguerías técnicas en el Thrash Metal y de los cambios estridentes, tanto vocales como meramente musicales, y mucha diversión encarnada en el fiel reflejo de un músico que siempre que sale al escenario te da a entender que se siente como un jovenzuelo al que le acaba de llegar la golosa oportunidad de enfrentarse cara a cara a medio millar de personas. Me refiero al guitarrista y alma máter del cuarteto, Jeff Waters, un tipo que no para de buscar la complicidad con los asistentes, de gesticular, sonreír, moverse de un lado a otro y hacerte sentir parte del show con su metálica y difícilmente inigualable presencia. Todo un crack y gran ejemplo de profesionalidad, a fin de cuentas.

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A su vez, cabe resaltar la labor de Padden. El vocalista y guitarrista, desde que entró en el seno de la banda hará algo más de una década, ha sido el centro de las miradas de los que le achacan parte de culpa de los males, musicalmente hablando, de ANNIHILATOR. Personalmente, creo que la formación canadiense ya había coqueteado con sonoridades más modernas y alejadas del arquetípico patrón thrasher bastante antes de que entrara él en la banda, y el hecho de que los últimos trabajos del cuarteto canadiense sean más bien reguleros y estén llenos de altibajos tampoco creo que sea culpa del citado cantante. Por lo menos, no al cien por cien, como algunos se empeñan en creer. En fin, habladurías aparte, de las tres veces que he visto a la banda sobre los escenarios, esta ha sido con gran diferencia en la que he notado a Dave Padden más echado para alante, más colíder que nunca junto al amigo Waters, y pletórico en sus funciones. Padden es ágil riffeando, acopla bien su voz a todas las etapas del grupo para que los nostálgicos no tengan que acordarse de Rampage, Comeau y Randall, y no solo entona con facilidad todos los temas que le echen encima, sino que se muestra energético en cada cometido, subiendo, bajando, rasgando la voz, etc. Un animal de escenario, que se suele decir en la jerga musical, pese a quien le pese.

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Posteriormente, fueron cayendo más piezas de la talla de “Refresh The Demon”, “Never Neverland”, “Bliss” y “No Zone” entre otras, con las cuales seguía la tónica ya establecida; esto es, buena y frondosa calidad de sonido, impecable ejecución y caras de satisfacción entre los numerosos asistentes que por muy poco no colgaron un sold out en la But.

Una celebrada “I Am Command”, “Second To None” y la sigilosa balada “Phoenix Rising”, donde Padden cayó bocas de nuevo mostrándose también como un buen vocalista en su faceta más melódica, fueron algunas de las canciones que pudimos presenciar cuando la actuación iba llegando a la hora de duración sin apenas parones.

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Un leve aunque, como siempre, aburrido e insustancial solo de batería, permitió descansar momentáneamente a los instrumentistas de cuerda. Ya de vuelta a las tablas de la But, Waters se dirigió al público en el tono amable y bonachón que le caracteriza para comunicar que íbamos a escuchar varios temas de esa nueva obra denominada “Feast”, lo cual no debió de sentarle del todo bien a un asistente que, tras unos breves compases de “No Way Out”, arrojó un vaso lleno de cerveza al escenario sin que, por fortuna, impactase en ninguno de los músicos. La respuesta de Waters, ejerciendo de líder en su más rabiosa expresión, no se hizo esperar, parando el tema de lleno y pidiendo en tono hostil y notoriamente enfadado que se señalara al culpable de lo sucedido, cosa que no pasó. Tras un momento de incertidumbre acrecentado por la imagen de Jeff aposentado con los brazos cruzados en un lateral del escenario, todo volvió a su cauce y la banda retomó su, hasta entonces, brillante actuación, sin que la sangre llegara al río, aunque no le faltaba un ápice de razón al guitarrista de ANNIHILATOR, todo sea dicho.

“Swear Compaign”, la rápida “Ambush”, que provocó un alocado y vertiginoso mosh entre las primeras filas, y “Deadlock”, dedicada por el propio Waters a todos los fans del Thrash de la vieja escuela, fueron las piezas elegidas para preceder a los bises, entre los cuales se hallaban “Ultramotion”, que entró totalmente desbocada, y la siempre predecible “King Of The Kill”, todo un emblema para los canadienses.

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Tras algo más de hora y media, se cerraba una actuación en la que, por poner una leve pega, me faltaron “Phantasmagoria”, “Word Salad” y “Stonewall” entre otras, y es que puestos a pedir…

Eso sí, intentando ser lo más objetivo posible, recalcaré que ANNIHILATOR se mostró en plena forma, regalándonos las virguerías habituales y los derroches de genialidad a los que Jeff Waters y sus tres compañeros de andanzas nos tienen acostumbrados, y todo ello sin apenas interrupciones y haciendo un amplio recorrido por casi toda su discografía, con especial hincapié a la hora de ofrecer un buen puñado de clásicos (más de la mitad del setlist), lo cual siempre es de agradecer.

En definitiva, buena noche de Metal la vivida el pasado viernes en la capital ante una audiencia que respondió con creces, y eso que yo tenía mis dudas, a la hora de acudir al evento y reventar prácticamente el recinto. Grata sorpresa en todos los sentidos.

 

Crónica: Jorge Osoro

Fotos: Carlos Clayman (por cortesía de www.Metaltrip.com)

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