Crónica de LEPROUS, SPHERE y RENDEZVOUS POINT en Madrid

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Promotora: Madness Live

El inicio del puente de la Hispanidad daba previsiones de cambio de tiempo, pero ni eso, ni que la mitad de los madrileños estaban colapsando las carreteras de salida de la ciudad, impidió que una más que decente entrada de tres cuartas partes de la sala Caracol fuéramos a ver a LEPROUS. La prometedora y ya consolidada banda noruega, que se ha quitado el “Sanbenito” de ser el grupo de directo de IHSAHN, repetía en nuestro país con un nuevo disco bajo el brazo, “The Congregation”, álbum que me parece un gran paso adelante en su música, si bien también es su pieza más difícil de digerir. Además, por lo que había podido leer por las redes, le iban a dar buena cancha en directo a este último disco, por lo que sería una buena oportunidad de ver si temas como “Third Law” o “Rewind” suenan tan apoteósicos, y si la parte más densa del trabajo funciona bien en directo. Como acompañantes RENDEZVOUS POINT y SPHERE, todos compatriotas. Los primeros tenían pensado salir como segunda banda de apoyo, pero el hecho de que Baard Kolstad hiciese doblete como batería con ellos, hizo que para que el muchacho pudiese descansar, salieran primero RENDEZVOUS POINT.

RENDEZVOUS POINT

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Empezando por estos últimos, y aún con menos de la mitad de la sala llena (muchos conocedores de la música de RENDEZVOUS POINT se llevarían una sorpresa al ver el cambio de orden en el escenario), puntuales a las 19:30 salían a escena los noruegos, con un disco a sus espaldas nada más, “Solar Storm”, que descargarían casi por completo en medio de una excesiva niebla de ambiente. El sonido estaba demasiado alto (lo cual sería una tónica general en todos los grupos, restando cierta claridad), pero en general sonaron muy bien, con muchas ganas de agradar, especialmente su cantante Geirmund Hansen, que no paraba un minuto quieto, o su bajista femenina, Gunn-Hilde Erstad, que pese a su ensimismamiento nórdico, vivió el concierto desde el principio. Por su parte Baard se dejó llevar a gusto con el set de batería prestado por SPHERE, dejando entrever lo que luego pasaría con LEPROUS: su fuerte pegada, que es quizás a veces excesiva

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A lo largo de los 40 minutos del concierto el grupo desgranó su “Solar Storm” prácticamente íntegro, obviando “The Hunger”. Destacando “Wasteland”, uno de los temas atmosféricos más conseguidos, “Mirrors” con sus juegos vocales sincopados y la apoteósica “Para”, llena de clímax. La música del grupo es una mezcla entre el Neo Progresivo de toda la vida y las nuevas tendencias Djent, aunque sin usar guitarras de ocho cuerdas, con lo que encajaban a la perfección en el programa de la noche. Sin duda un grupo a seguir la pista muy de cerca.

SPHERE

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Después de un rápido cambio de escenario, un poco más tarde de las 20:15 salía a escena SPHERE, que venía a presentar su trabajo “Primordial”, el cual en 40 minutos de descarga también revisaron casi al completo. El problema, frente a RENDEZVOUS POINT es que SPHERE no tenía personalidad propia. Su música era como ver a MESHUGGAH y PERIPHERY, ya está, sin más que decir. Hasta las guitarras de ocho cuerdas que sacaron eran idénticas a las de MESHUGGAH. Eso y una labor compositiva mínima, hicieron de su concierto un rato “agresivo”, pero aburrido.

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La limitada voz de Isak Haugan y los desafinados acompañamientos de voz limpia de Marius Strand, no daban variedad a unos temas que se sucedían sin descanso como si fueran el mismo, y que el grupo ni tan siquiera presentaba. El sonido estuvo muy saturado desde el comienzo y ni siquiera los teclados pregrabados daban variedad.

Ni la propia “Primordial”, ni “Shock And Awe” ni “Erratic”, que para mi gusto son los mejores cortes del disco, lograron relucir por encima de una media musical mediocre. Si bien es cierto que ganas le pusieron, y el juego de luces que traían con leds en el logo del grupo y en los instrumentos de sus miembros podía entretener, pero es que la propuesta del grupo no da más de sí, y desde luego fue un bajón respecto a sus predecesores y lo que quedaba por llegar.

LEPROUS

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A estas alturas la sala ya llegó a su aforo de venta, sin llenarse, pero con bastantes más entradas de las que yo me figuraba que iban a entregar. Los telones, inmóviles durante las dos descargas previas, esta vez sí los cerraron, para quitar de en medio la parafernalia de los teloneros y dejar todo listo para LEPROUS. Aun así se hizo largo el cambio pues duró casi media hora. Hasta que por fin se abrieron las cortinas a las 21:30 y LEPROUS, de negro riguroso, salió a descargar desde inicio temas de su reciente trabajo, con breves citas a “Coal” y “Bilateral”. El tema de partida elegido fue “The Flood”, con ese inquietante inicio electrónico que con el juego de luces y el propio estilismo del grupo, sonó enigmática y absorbente. No obstante, desde el inicio fue evidente algo con el sonido. La rítmica estaba sobredimensionada, especialmente cuando Baard usaba el doble bombo. Esta saturación sonora restaba brillo a los temas, especialmente en las partes más intensas como el final de “Rewind”, “Chronic” o “Third Law”. El oído tardaba en asimilar tal descarga decibélica, pero el resto estaba muy bien ecualizado con lo que al final se disfrutaba, pero no estaría de más intentar dejarse un poco de contundencia en el bolsillo.

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El concierto visualmente fue una maravilla: las luces, el juego de vídeos con cuatro pantallas que habían colocado en el escenario y donde pasaban imágenes metafóricas o fragmentos de los videoclips del grupo, la propia imagen elegante y sobria de los miembros de LEPROUS, todo estaba cuidado al milímetro y daba una sensación muy agradable a la vista. Estaba muy conseguido el acompañamiento a cada momento musical, tenue e intimista en los momentos más oscuros y atmosféricos, nervioso y excitante en los momentos de clímax musical (y LEPROUS tiene unos cuantos de estos). Además no era fácil el repertorio: al centrarse tanto en “The Congregation” que es un disco con dos caras muy claras, el concierto podía pecar de tener un momento de “bajón”, pero LEPROUS tiró de experiencia y logró combinar muy bien en el setlist los momentos más intensos, con los más envolventes y referencias a sus discos pretéritos, para que en ningún momento se notara bajada de energía en los asistentes ni en los propios componentes del grupo. Eso sí, se notaba que el público les había venido a ver con conocimiento de causa, pues todas las partes corales (que dicho sea de paso deberían empezar a moderar un poco…) se las sabían al dedillo, sorprendiendo la juventud de gran parte del personal allí concentrado.

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Después de “The Flood”, LEPROUS miró un poco hacia atrás, trayendo a colación uno de los temas más celebrados de “Coal”, “Foe”, que sin meter aún voces agresivas, sí era más movido que la apertura elegida. El grupo alternaba guitarras de ocho cuerdas, más rítmicas y pesadas, usadas sobre todo con los temas de “The Congregation”, con las guitarras clásicas dentro del Rock, e incluso una Stratocaster de sonido retro que contrastaba enormemente con la pesadez rítmica del conjunto. No obstante LEPROUS no es una banda de virtuosismos personales, los solos están relegados a un segundo plano y salvo en temas puntuales, buscan más un sonido de conjunto y la complejidad en la estructura y el ritmo, no en el lucimiento personal. Eso sí, Einar Solberg, maestro de ceremonias en todo este asunto, debería de buscar más presencia en el escenario: es cierto que el estar detrás de un teclado le resta protagonismo, pero la postura que adoptaba al tocar y cantar al mismo tiempo y las pocas veces que se despegaba de las teclas y se movía por el escenario, no ayudaban a darle presencia en el grupo. Quizás aquí deberían aprender un poco de una de las influencias que se cita en LEPROUS, de MUSE, que siendo tres llenan el escenario como si fueran doce. Y hablo de escenarios más grandes que el de Caracol obviamente.

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En la primera parte del concierto alternaban así temas de “The Congregation” con “Coal”, todos ellos dentro de lo que podemos denominar la “vena cañera” de LEPROUS: “Third Law”, que sonó un poco deslucida por el sonido, “Chronic”, la primera vez donde metieron guturales y por supuesto “Rewind”, para mi gusto el tema más intenso y progresivo que han compuesto nunca y cuya parte final en directo sonó caótica pero no por ello menos excitante, con un Baard que parece un autómata detrás de los parches. Después de tanta fuerza, era necesario algo de tranquilidad y por eso enlazaron tres cortes más reposados, uno por cada disco (obviando su primera obra “Tall Poppy Syndrome”, algo que no entiendo). “The Cloak” fue la primera, con imágenes del videoclip del tema, le siguió “Acquired Taste”, primera referencia a “Bilateral” y acabó con “Red”, uno de los temas más atmosféricos del último trabajo. Aun así el grupo sabía mantener muy bien la tensión, sobre todo porque no decían ni hola entre tema y tema, iban absolutamente a piñón fijo, sin descansar.

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Con “Slave” y “The Price” volvieron a recuperar la intensidad, entrando así en un bloque exclusivo de “The Congregation”. “Slave”, de nuevo con guturales, volvió a deslucirse un poco por el sonido, y en “The Price”, Einar tuvo un pequeño despiste que le hizo repetir el fraseo principal antes del estribillo, pero se soliviantó con su profesionalidad. Después el grupo optó por volver a la densidad y a la introspección con “Down” y “Moon”, si bien es cierto que sonaron mucho más cañeras que en disco. El final antes del “bis” lo puso “The Valley” de “Coal”, a medio camino entre la atmósfera de los últimos cortes de “The Congregation” y lo que quedaba por venir. Porque poco tardaron LEPROUS en volver a escena y soltar los diez minutos de “Forced Entry” de “Bilateral”, un tema progresivo en el sentido más amplio de la palabra y donde todas las influencias de LERPOUS salen a relucir, teniendo a su público entregado a la causa después de 95 minutos de concierto que resultaron incluso escasos.

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No voy a negar que mejoraría cosas: no en cuanto a repertorio (si bien alguna referencia a su primer trabajo no habría venido mal), pero sí en cuanto a sonido y presencia en el escenario, pero LEPROUS es un valor seguro en estudio y en directo hoy por hoy. Una de las bandas más interesantes del panorama musical actual ajeno a cualquier etiqueta. Que vuelvan pronto con otro gran disco bajo el brazo.

 

Crónica: Raúl Ureña

Fotos: Laura Ruiz García

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