DARE y STRANGERS: Crónica del concierto en Madrid

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Tras un sensacional concierto en el pasado Firefest donde DARE demostró su elegancia y su clase en tan sólo 50 minutos, tenía muchas ganas de volver a disfrutar de un concierto completo suyo por lo que el anuncio de varias fechas, en las que se incluían tres en nuestro país, me llenó de alegría. Lamentablemente varios factores, unos ajenos y otros propios del grupo, empañaron a mi modo de ver un concierto que “pintaba” muy bien y que terminó en “borrón”.

STRANGERS

Siempre nos estamos quejando de lo pronto que empiezan los conciertos los fines de semana pero, en el caso que nos ocupa, la apertura de puertas se produjo a las nueve de la noche, hora aceptable ya que tan sólo iba a haber un grupo telonero por lo que no hacía falta salir de casa temprano, aunque a los más futboleros lo mismo les fastidió algún partido…No se puede tener todo.

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Los madrileños STRANGERS fueron los elegidos para abrir la velada con la gente entrando poco a poco en la sala por lo que, según fueron cayendo sus canciones, terminaron gozando de una asistencia más que digna, hecho que no pasó desapercibido para el grupo como comentó en varios momentos su vocalista Óscar O´brien agradeciéndolo expresamente.

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Hablando del vocalista. Cuando me preguntaron por quiénes eran los teloneros, comenté que era un grupo de Hard Rock con vocalista femenina al frente ya que estaba seguro que habían sido ellos los que abrieron para ECLIPSE en su primera visita hace un año aproximadamente. Por eso, ver salir a Óscar micrófono en mano me desconcertó y llegué a pensar que les había confundido con otro grupo. No, no estaba equivocado y Óscar ha sido el reemplazo elegido para la voz de Belén Ballesteros. Importante cambio sin duda pero que, a tenor de lo visto, no afectó a las prestaciones de STRANGERS en directo ya que Óscar me pareció bastante solvente en su labor.

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La intro de rigor dio paso a “Take Me Away”, tema que abre el debut de los madrileños e hizo lo propio con su concierto, mostrando desde el inicio a un quinteto con cierta inexperiencia (cosa lógica dada su corta andadura musical) pero con muchas ganas de agradar.

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Con los teclados de Carlos Jiménez erigiéndose en protagonistas del sonido del grupo, continuaron con “Hopeless Town” y “Looking For You”, cortes muy melódicos y pegadizos que arrancaron palmas a algunos de los presentes a petición de Óscar y que dejaron ver a un grupo que se lo pasa bien sobre las tablas, ya que los continuos gestos de complicidad entre todos los miembros y las sonrisas fueron constante durante su actuación.

“Waiting”, uno de los temas más “cañeros” y rápidos de cuantos interpretaron de “Emotions”, donde los coros tanto del bajista Daniel San Miguel como de Carlos acompañaron a Óscar acertadamente, dio paso al momento relajado y “pimpinelesco” de su descarga con la interpretación de la balada “Hold On The Dream” para la que contaron con la ayuda de Mar Cabello que, mientras llegaba al escenario, fue introducida por una acortada versión de piano y voz de “Carrie” de EUROPE que no terminó de convencerme.

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Tampoco lo hizo cómo les quedó el manido clásico de JOURNEY “Separated Ways” que siguió a “Forbidden Love”, tema con el que volvieron a la senda más “dura” de su sonido que, en mi opinión, gana en directo respecto al de estudio.

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El concierto de STRANGERS estaba llegando a su fin, como anunció Óscar, y para ello eligieron el medio tiempo “Night In Paradise” para finalizar los 50 minutos que duró su concierto, tal vez demasiados para mi gusto, con “Rocking You Tonight”, otro de los temas que más me gustaron de su repertorio, agradeciendo la presencia y el entusiasmo de los asistentes que, en este momento, prácticamente llenaban la céntrica sala.

DARE

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Con los propios miembros de DARE realizando los últimos ajustes a sus instrumentos se respiraba bastante expectación por comprobar cómo sonaría el combo de Gales con el retorno de Nigel Clutterbuck (bajista original) a sus filas. Esto, a priori, parecía una buena noticia y así fue recibida por un amplio sector de sus fans, que entendieron que de este modo más temas de los dos primeros discos sonarían pero, que la presencia de Nigel supusiera la ausencia de Richard Dews (como le preguntaba en la entrevista previa remitida a Darren y que parece ser que nunca verá la luz ya que no fue respondida según nos comentó la promotora), para mí, fue un jarro de agua fría porque Dews, con su guitarra acústica y sensacionales coros, es el principal responsable del personal y evocador sonido celta que posee DARE en directo a día de hoy. Lo siento, esto el repescado bajista no lo consiguió suplir en ningún momento aunque no fuera su menester.

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Si a esta importantísima baja le sumamos el peor enemigo con el que tuvieron que lidiar Wharton y compañía, que no fue otro que un pésimo sonido que arruinó toda posibilidad de disfrutar del concierto y de un grupo de las características del que lidera, pues el resultado nunca podrá ser el que a todos nos hubiera gustado y la decepción de muchos de los presentes, incluida la mía, se podía apreciar canción tras canción.

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Pero no queda ahí la cosa ya que el último ingrediente que estropeó el “pastel” corrió a cargo del grupo que considero que estuvo poco acertado a la hora de confeccionar un repertorio equilibrado y el reparto de canciones de sus dos épocas no fue el adecuado, como se pudo comprobar por la reacción del público que, durante la primera parte del concierto estuvo poco menos que ausente y “viéndolas venir” mientras que los clásicos de sus dos primeros discos, tocados al final, gozaron de una respuesta totalmente distinta.

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La preciosa “Sea Of Roses” sirvió para dar comienzo al concierto con un sonriente Darren, un serio y concentrado Vinnie Burns (esto suele ser habitual), y un ligeramente desubicado Nigel al que el peso de la inactividad pareció pasarle algo de factura en estos primeros compases. De todos modos daba lo mismo cómo afrontaran los músicos este inicio porque el penoso sonido que les acompañó enturbió este tema y los que le siguieron. El técnico de sonido debe ser sordo porque el volumen era tan alto que hasta resultaba molesto, muy molesto para ser exactos. Lo malo es que ya pasó algo parecido días antes en ECLIPSE donde un elevado volumen restó enteros a la actuación de los suecos pero, en el caso de DARE y de sus temas “celtas”, los destrozó porque su esencia quedó anulada por completo.

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Además, la gente estuvo totalmente parada en temas como “Shelter In The Storm” de “Arc Of The Dawn”, “Dreams Of Fire” y “Silent Thunder” de “Belief” o “Storm Wind” del protagonista de esta primera parte, el genial “Beneath The Silent Water”, del que también sonaron con igual resultado “Where Darkness Ends” y la que le da título que, en ningún caso, lograron transmitir la magia que encierran en estudio por el infame sonido y la ausencia de Dews.

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Sin Richard, los teclados y algunos samplers que corrieron a cargo de Marc Roberts, cobraron más protagonismo así como sus aportaciones vocales de apoyo a Darren porque las de Burns y Clutterbucks (aunque los dos tenían micrófono) fueron más bien inexistentes en estos temas. La voz de Darren Wharton no parecía estar en mal estado pero, con el transcurso de las canciones, y debido a que no se escuchaba correctamente por los monitores (hecho del que no paró de quejarse durante la mayor parte del concierto pero que no supieron solucionar visto lo visto), empezó a flaquear y afrontó la segunda parte del concierto bastante más mermado vocalmente de lo debido, hecho que se notó en varios momentos.

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“Emerald” marcó el punto de inflexión en lo que a la respuesta del público se refiere y, a partir de aquí, al menos este aspecto mejoró de forma considerable el concierto como comentó Wharton, a pesar de que el sonido siguió sin acompañar. Con Nigel ocupándose del bajo mayormente que de la guitarra, al contrario de como había sucedido anteriormente, y con temas más conocidos y queridos por el respetable como “Wings Of Fire” y “, sobre todo, “We Don´t Need A Reason” coreada por toda la sala, pasamos al bloque temático correspondiente a su magnífico debut “Out Of The Silence”.

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Seguramente esta maniobra para terminar únicamente con temas de su mejor disco hubiera surtido efecto y grandes momentos como “Abandon”, “Into The Fire” o el medio tiempo “The Raindance” nos hubieran hecho olvidar en buena medida el sonido, la elección del orden de los temas y a Richard Dews pero no, las condiciones seguían siendo adversas y la voz de Wharton no estuvo a la altura por los problemas comentados, a pesar de que la guitarra de Vinnie Burns sonó algo mejor y aportó esa clase que sin duda posee este gran guitarrista.

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“King Of Spades” sirvió para que el grupo se fuera unos instantes a camerinos esperando la reacción del público para volver a escena en esa pantomima en la que se han convertido los “bises” porque todos los que habíamos visto el setlist sabíamos que faltaba la emotiva “Return The Heart” para la que, efectivamente, salieron de nuevo los músicos de DARE recibiendo una ovación y los coros de toda la sala en el último momento de comunión entre público y grupo ya que con ella se marcharon definitivamente tras 80 agridulces (bastante más agrios que dulces a mi parecer) minutos, nada de dos horas como comentaba Wharton en algunas entrevistas previas.

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Este año tendremos nuevo disco de DARE, parece que con Nigel en sus filas, y seguramente será un gran trabajo porque calidad les sobra pero, lo vivido el sábado de autos no les hizo justicia a ningún nivel y, sin duda, me quedo con su anterior actuación en Ritmo y Compás de largo. Una pena y espero que el técnico de la sala sea consciente que subir el volumen al grupo principal hasta que nos duelan los oídos para otorgar protagonismo al cabeza de cartel frente a los teloneros (que ni que decir tiene sonaron mucho mejor) es un error que, por desgracia, ya he vivido dos veces en menos de un mes. Esperemos que no se convierta en costumbre.

 

David Ortego

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