DIE APOKALYPTISCHEN REITER - The Divine Horsemen

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DIE APOKALYPTISCHEN REITER The Divine Horsemen

El disco improvisado de DIE APOKALYPTISCHEN REITER

La banda ya avisó que su último trabajo es fruto de la improvisación tras el confinamiento, y la improvisación no siempre es sinónimo de éxito. Puede que en otros estilos musicales como Jazz, Blues o Rap la jugada salga bien, pero en el Metal es bastante complicado o al menos no es nada fácil. Es por esto que cuando oyes este “The Divine Horsemen” de los alemanes DIE APOKALYPTISCHEN REITER te deja una sensación final de ser un disco pesado, largo (es doble CD), tedioso y monótono.

En estos 25 años de existencia, DIE APOKALYPTISCHEN REITER se ha sumergido en el Folk, Grind, Heavy, Death o Hard Rock, entre otros; distintos géneros musicales interpretados con menor o mayor fortuna. Y para mí está es una de las virtudes de los alemanes en los cinco lustros de vida. Han sabido aprovechar la suficiente originalidad para no encerrarse en un camino insoportable. Esta singularidad, esta particularidad, es clave sobre todo en los conciertos, que suelen ser bastante entretenidos.

En “The Divine Horsemen” también se puede decir que hay un poco de todo, musicalmente hablando. Como ellos mismos dijeron: Rock psicodélico, música extrema, sonidos ambientales y acústicos, Folk con instrumentos poco ortodoxos y así un largo etcétera. También advirtieron que habría cierta influencia del Metal tribal del “Roots” de SEPULTURA, el punto final de lo que fue una banda magnífica, aunque para un servidor ya habían perdido el norte un disco antes. Decir que el “Roots” ha contribuido a este nuevo trabajo es empezar mal. Y comienzan pronto, en el primer tema titulado “Tiki”, un corte que recuerda claramente a este disco de los brasileños.

Partes de "The Divine Horsemen" sí merecen la pena

Entrando de lleno en el disco de los teutones, de casi 80 minutos, no podemos decir categóricamente que todo es tan plano o aburrido. En este trabajo hay ciertos temas o, mejor dicho, momentos, que, por fortuna, sí merecen la pena. Canciones explosivas, portentosas. Temas que estallan como un obús en un campo de batalla. Estos son los cortes que nos traen sonidos grindcoretas o death metaleros. Es decir, un sonido bastante más extremo. Es por eso que hay temas que sobresalen del resto, canciones como la rápida “Salus”, la explosiva “Amma Guru” o la potente “Haka”, temas donde brilla también el buen trabajo de la batería por parte de Sir G.

Dentro del viaje de sonidos que hay en “The Divine Horsemen”, tenemos otros temas que se distinguen del resto. Por ejemplo, es el caso de “Duir”, un corte largo donde un piano brilla sobre una pieza acústica hasta que los riffs desgarran la melodía. Este tema podría encajar perfectamente en los últimos trabajos de los nórdicos SOLSTAFIR. También destaca, y bastante, el tándem de Black Metal con “Ymir” y “Nachtblume” (esta última un poema de Joseph von Eichendorff, poeta romántico alemán), canciones cortas llenos de rabia, sobre todo la segunda.

Y realmente ya está. El resto de canciones que no he nombrado, casi la mitad del disco, son tediosas. La jam session que es “The Divine Horsemen” se torna aburrida, muy plana. Un popurrí de ideas sin un hilo conductor, un experimento fallido. Si el concepto de los alemanes era crear un trabajo de vanguardia, revolucionario, una improvisación que cautivara, el tiro ha salido por la culata. Es por eso que para un servidor, el resultado final de este último disco de DIE APOKALYPTISCHEN REITER es malo y aburrido, términos que no encajaban, al menos hasta ahora, como adjetivos de los alemanes. Si el propósito era esto, creo que deberían planteárselo un par de veces antes de volver a la improvisación.


Discográfica: Metal Blade

Más información sobre DIE APOKALYPTISCHEN REITER en su Facebook.

Reseña
Nota
4.5
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Neófito en el ámbito musical, me dejo fluir por cualquier ritmo con algún toque especial, ese algo que machaque mi cabeza. Arrastrado por vertientes extremas, no dudo en adentrarme sin hacer ascos a cualquier tipo de género y estilo que se precie.

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