La banda estadounidense arriesga en su tercer álbum
Heavy Metal épico, melódico, con bastante elaboración y medio tiempo, es lo que los estadounidenses ETERNAL WINTER vienen a plasmar en su cuarta obra, “Cosmic Blood, Cosmic Grail”, un lanzamiento a las espaldas del sello griego Alone Records. No había escuchado nada previamente de la banda, así que desconozco su bagaje previo en cuanto a su estilo, pero en aquí tenemos abundantes pasajes complejos, donde la narrativa manda sobre la música (no en vano su compositor es un novelista de fantasía) en muchos de ellos, haciendo el conjunto global de difícil asimilación por el oyente.
Y es que meterse en este tipo de composiciones requiere de una finura y un estado de gracia a nivel de hacer canciones que no está al alcance de todo el mundo. Cuando no estás capacitado para hacerlo a lo grande, la cosa puede acabar mal. Y sí, hay momentos de interés cuando ETERNAL WINTER pone toda la carne en el asador con los dos primeros temas del disco, pero precisamente en el segundo “Templum Esoterika” es cuando más se hace notar la otra pega del álbum: la voz de Matthew Knight, un nuevo aspirante a rey de los falsetes.
Matthew, que además toca la guitarra y es el fundador del grupo, te recordará por su timbre y técnica a un Tobias Sammet mezclado con DeFeis de VIRGIN STEELE, pero tiene momentos un tanto desesperantes, donde sus gritos llevarán al límite de lo disfrutable. Además del parecido con DeFeis, la propia música de ETERNAL WINTER tiene ciertas similitudes con VIRGIN STEELE, pero no precisamente los de sus años de gloria, más bien a su época más barroca y pesada.
“Cosmic Blood, Cosmic Grail” es un disco que requiere de mucha escucha activa y no apto para todos los públicos
Igual que a sus compatriotas, la letra y la historia acaban por devorar a la música, forzando las composiciones hacia un lado complejo y poco atractivo, que requieren de mucha atención para entender la propuesta del compositor, y no llegando a convencer al cien por cien. La cosa reflota un poco en algunas canciones, como la propia “Cosmic Blood, Cosmic Grail”, o “Song Of The Sworn Blade”, un tema que se pierde hasta llegar al estribillo, que es donde más encanto guarda la canción.
Tampoco está mal el cierre con “The Temple Of Abraxas”, que resulta muy prometedor en su arranque, donde más rápido atacan bajo y bombos de batería, con las guitarras rítmicas más desatadas, pero que se presta a frenazos para interludios de tranquilidad que acaban por desconectarte de nuevo de la propuesta de ETERNAL WINTER.
Así pues, si te gusta el Heavy Metal muy elaborado, cargado de narración y los registros con falsetes imposibles, ETERNAL WINTER puede ser una formación interesante para ti. Para los demás, y a pesar del nivel instrumental bueno del grupo, pasará sin pena ni gloria.
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