Un regreso al Power Metal más clásico
Hoy toca hablar de los muniqueses STORMHAMMER y es que su recorrido es, cuando menos, digno de admiración. Con algo más de 25 años en la carretera, sus trabajos se han mantenido débilmente a flote pese a recibir unas críticas para nada deseables… y ojo, no es que lo diga yo, basta con abrir su enlace en la Wikipedia para toparse con un chancletazo digno de una madre de los ochenta. Pero vamos a intentar ser honestos, no dejarnos influenciar por su pasado —todos merecemos una oportunidad— y descubrir qué tienen que ofrecer en esta ocasión.
De entrada, siempre es agradable regresar al Power Metal. Para alguien que vivió su adolescencia a finales de los noventa, reencontrarse con este género sagrado es como entrar en casa de la abuela, donde siempre hay croquetas y se merienda pan con chocolate. Da igual los caminos del metal que recorramos, siempre habrá una cota de malla y una espada toledana guardadas en el armario a disposición de nuestra nostalgia más aguerrida.
Las presentación de "Wrath Of The Hammer"
Pero vamos al meollo de la cuestión. Abrimos "Wrath Of The Hammer", su séptimo trabajo de estudio, publicado por ROAR! / Reigning Phoenix Music bajo la producción de Alex Krull, para encontrarnos con diez cortes que alternan velocidad, melodía y más intención que hechos.
La portada, obra de Ingo Spörl, deja pocas dudas sobre el género que practica el grupo. Un guerrero solitario avanzando entre fiordos helados mientras el fuego y la muerte consumen el horizonte a su espalda. La imagen parece anunciar una historia de dioses nórdicos, pero las letras revelan un concepto bastante más humano: la voluntad de enfrentarse al miedo y la traición. Esa es la idea que recorre prácticamente todo el álbum, dotando de cohesión a unas composiciones que hablan de reyes depuestos y viajeros perdidos, sin renunciar al imaginario fantástico que siempre ha acompañado al Power Metal.
Cuando la épica de STORMHAMMER pisa el acelerador
El álbum arranca con una introducción instrumental titulada "Beware", cumpliendo exactamente la función de una buena obertura. Poco más de un minuto de orquestaciones solemnes que preparan el terreno antes de que la banda descargue toda su artillería.
Y entonces golpea con "Wrath Of The Hammer", tema que da nombre al álbum, de forma directa y sin contemplaciones, disparando un riff que suena más a Thrash que a Power Metal y que sorprende por su agresividad. El doble bombo entra completamente desbocado mientras las guitarras disparan una sucesión de riffs afilados que mantienen la tensión durante todo el recorrido. Cuando aparece la voz principal, respaldada por unos coros profundos y bien integrados, el tema encuentra el equilibrio entre contundencia y melodía. La batería de Ashley Guest firma uno de los momentos más sólidos del disco y los solos aportan el brillo necesario antes de un pequeño respiro que desemboca de nuevo en el riff principal para cerrar un inicio realmente convincente.
"Wrath Of The Hammer": velocidad, melodía... y exceso de ambición
STORMHAMMER apuesta claramente por mantener un nivel de intensidad elevado durante el arranque del álbum. "Ashes Of The Throne" comienza con un aire ceremonial que apenas dura unos segundos antes de lanzarse a toda velocidad. La composición alterna secciones frenéticas con pasajes más abiertos donde la voz encuentra espacio para desarrollar un registro algo más melódico. La letra, centrada en el regreso de un rey desposeído dispuesto a recuperar su trono, encaja con el carácter épico de la instrumentación.
El primer cambio importante de dinámica aparece con "Light In The Dark", probablemente uno de los mayores aciertos del álbum. Aquí las guitarras de Phil Meyer y Christos Efstathiou galopan con un tempo mucho más contenido, permitiendo que la composición respire. Finalmente M.Nox abandona la obsesión por las notas más agudas y desarrolla una interpretación algo más orgánica, incluso ligeramente rasgada en algunos momentos, que resulta mucho más convincente.
No ocurre lo mismo con "Wheels Of Eternity". La composición recupera velocidad y, aunque la base rítmica funciona correctamente y la ambientación sinfónica aporta profundidad, el conjunto transmite una sensación de linealidad difícil de ignorar. El tema resulta totalmente plano y la búsqueda constante de registros vocales elevados, que no se llegan a alcanzar, termina restando frescura a una canción que parece contener mejores ideas de las que finalmente desarrolla.
La inevitable balada del disco llega con "Guardians Of The Night", un corte construido con paciencia que va creciendo de forma progresiva. Aquí los solos de guitarra aparecen en el momento preciso y la grandilocuencia no resulta impostada. Un tema que actúa de bisagra antes de retomar la carrera con "Veil Of Fire". Aquí la banda vuelve a disparar las pulsaciones recuperando la fórmula más agresiva del álbum. El ritmo vuelve a ser endiablado y la instrumentación mantiene un excelente nivel, aunque nuevamente la voz parece luchar por mantenerse en registros demasiado exigentes durante algunos pasajes.
Las mejores canciones llegan cuando STORMHAMMER frena
La mayor sorpresa del álbum aparece con "Scars Of The Abyss". STORMHAMMER abandona momentáneamente la necesidad de demostrar velocidad para construir una composición mucho más rica. La introducción presenta una atmósfera sombría que evoluciona mediante diferentes cambios de dinámica. Se genera una sensación constante de descubrimiento y la alternancia entre momentos contenidos y explosiones de intensidad mantiene viva la atención del oyente durante todo el recorrido. Incluso la letra abandona parcialmente el imaginario fantástico para hablar de heridas emocionales, convirtiéndose probablemente en el corte con mayor carga de sentimientos del disco. El solo de guitarra es probable que resulte menos memorable que el resto del desarrollo, pero no empaña una de las composiciones más inspiradas del trabajo.
Con "Shattered Dominion" recupera la electricidad con un planteamiento mucho más directo. Posee cierta fuerza, pero le falta ese elemento diferenciador que permita recordarla una vez termina.
Y nos vamos directos al cierre con "The Dune", el tema más extenso del álbum. Sus algo más de cinco minutos funcionan como un resumen de todo lo escuchado anteriormente. Cambios de ritmo, melodías bien construidas y una estructura que crece paulatinamente hasta alcanzar un desenlace convincente. Quizá se eche en falta un punto más de agresividad en el tramo final, pero la composición consigue despedir el disco con cierta dignidad, dejando la sensación de haber salvado los muebles.
Un disco correcto, pero fácilmente olvidable
Como viene pasando con los trabajos anteriores de los alemanes, "Wrath Of The Hammer" poco aporta de nuevo al género y su apuesta, aunque en líneas generales puede ser tolerada por los amantes del Power Metal, carece de esa chispa que lo haga ser recordado. Siendo honesto, no es que sea un completo desastre, ya que la producción es sólida, las guitarras mantienen un nivel suficientemente alto durante casi todo el álbum, la batería firma un trabajo notable y canciones como "Wrath Of The Hammer" o, especialmente, "Scars Of The Abyss" justifican por sí solas su escucha… Sin embargo, la insistencia en mantener unos registros vocales demasiado exigentes para M.Nox termina generando cierta sensación de ahogo en la mayoría de los pasajes.
Tristemente, "Wrath Of The Hammer", pese a ser un álbum técnicamente pasable, se olvida tan pronto termina, sumándose a una discografía que poco o nada novedoso va a ofrecer al oyente exigente.
Discográfica: ROAR! / Reigning Phoenix Music
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