La formación clásica vuelve con sus señas de identidad intactas
Cerca de tres lustros han tenido que pasar, nada más y nada menos, para que podamos ver a la formación clásica del combo neoyorquino BIOHAZARD dando guerra de nuevo y haciendo de las suyas mediante un nuevo lanzamiento discográfico, denominado "Divided We Fall".
Los de Brooklyn siguen teniendo claros los conceptos musicales.
BIOHAZARD es ese tipo de agrupación que tiene claro los conceptos que trabaja. Los tuvo claros en el pasado y los mantiene intactos en el presente. Tanto que hasta pudiera ser que nuestro cuarteto llevara sus propios preceptos tatuados en sus ya de por sí tintadas pieles. La de Brooklyn es esa banda que camina mirando al frente sabiendo que BLACK SABBATH fue el inicio para muchas cosas.
También tiene la convicción de que el Punk abrió nuevas vías de expresión en un movimiento nacido para acumular cicatrices en la calle y que, sobre todo, el ácido tóxico que escupieron en esos primeros 80 agrupaciones como BAD BRAINS o AGNOSTIC FRONT en Norteamérica y DISCHARGE o THE EXPLOITED al otro lado del charco sirvió para que todo ese movimiento malencarado tuviera su espejo en Estados Unidos, especialmente en Nueva York, donde cada suburbio era una ratonera para unos y un espacio de hermanamiento y camaradería de subculturas urbanas (heavies, raperos, punks...) para otros.
Y ahí precisamente es donde nace BIOHAZARD como piedra angular de toda una corriente gestada en un barrio estigmatizado, de composición sectaria y con forma y fondo de gueto. Un enclave donde un buen surtido de vivencias no aptas para todos los públicos lleva a que nuestros protagonistas plasmen toda esa singular cotidianeidad en obras tan personales y a día de hoy históricas como "Urban Discipline" y "Mata Leao" entre otras.
"Divided We Fall": música como banda sonora del día a día y santo y seña de un patrón de vida
Se me antoja difícil poner en duda que la de Brooklyn pertenece a esa estirpe de bandas que se muestra incorruptible, siempre fiel a su filosofía urbana y callejera, donde la música acaba siendo con total naturalidad la banda sonora del día a día, el santo y seña de un patrón de vida.
Pero ¿qué queda a día de hoy de la esencia de esos cuatro tipos que, en su día, caminaban desafiantes, con semblante chulesco y de pocos amigos y exhibiendo testosterona por el puente de Brooklyn en su mítico videoclip de "Punishment"? Pues todo, a decir verdad. Absolutamente todo.
El alma; el espíritu juvenil y combativo; el fuerte arraigo a los orígenes de una parcela sonora con clara esencia contracultural; la noción de familia; la reputación; la actitud hooliganesca; la credibilidad; la ética y los principios, a fin de cuentas.

Si buscas desenfreno en este nuevo plástico y ese modelo desbocado de temas que, desde hace décadas, el cuarteto yanqui tiene bien armado, verás colmadas tus expectativas con "Fuck The System", "Forsaken", "I Will Overcome" o "Warriors".
Si necesitas algo de neblina y esa densidad sabbathica que tan bien maneja la banda, "Death Of Me" y "Eyes On Six" en su inicio te darán una buena ración de pesadez y sobriedad musical.
Si, a su vez, el cuerpo te pide saltar, movimiento y una dinámica más asentada en el Rap Metal/Hardcore de mediados de los 90, "S.I T.F.O.A." será tu tema de cabecera en el lanzamiento.
Este trabajo, "Divided We Fall", expone de principio a fin los motivos por los cuales el cuarteto de Brooklyn, muchos años después de su irrupción en la escena, sigue siendo mayoritariamente respetado por un público tan variopinto como fiel dentro del ámbito rockero/metalero. La complicidad entre oyentes y músicos se solidifica como nunca mediante un lanzamiento que suena como tiene que sonar: orgánico, embarrado, polvoriento y con aspereza.
Si cierras los ojos durante la escucha del álbum, no será difícil que lleguen a ti muchas de las icónicas imágenes que nos ha regalado el cuarteto en su dilatado recorrido. Verás a Bobby con su clásico pañuelo en la cabeza dar vueltas sobre sí mismo con su guitarra, al igual que te llegarán esbozos de Billy dándose un baño de masas sobre el público, de Evan luciendo musculatura y de Danny golpeando su batería con su ya habitual sequedad.
Una sucesión de secuencias que bien hilvanadas te trasladan al pasado, pero sin dejar de lado el presente. Y es que, a fin de cuentas, si hay alguien que ha sabido trasladar la pasión, la fuerza incombustible y los viejos códigos del Hardcore neoyorquino old school al tiempo presente, ese es el combo de la costa este.
Discográfica: BLKIIBLK.
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