Los escoceses nos asaltan en con una recreación en vivo de algunos de los mejores temas de su anterior trabajo
Como una suerte de epílogo a modo de precuela (si semejante pirueta narrativa fuera posible) los post-metaleros escoceses DVNE nos ofrecen un viaje atrás en el tiempo con su nuevo trabajo “Live at the Biscuit Factory”, una producción en “directo” que pone fin al exitoso episodio musical que supuso su predecesor “Voidkind”.
Aclamado por la crítica y respaldado por buena parte de la escena alternativa del Metal europeo, el tercer disco de la banda de Edimburgo supuso su consolidación en una liga en la que empiezan a ser respetados como un referente y, en honor a dicho trabajo y para que los fans pudieran ver la verdadera génesis de todo ello, se ve ahora revisitado en algunos de sus cortes con este lanzamiento grabado en vivo en el afamado local de eventos “The Biscuit Factory” de la capital escocesa. Una revisión en toda regla que los seguidores de la banda van a apreciar como un verdadero regalo para sus oídos.
Conocí a la banda gracias un espectacular concierto que dieron en la sala Groove de Portugalete en octubre de 2022, cuando presentaban “Etemen Aenka”, su segundo y aplastante trabajo, y he de reconocer que del más absoluto desconocimiento pasé al interés y de ahí a la admiración. La banda del francés de origen Victor Vicart (guitarra y voces) y del atronador batería Dudley Tait, se ha agrandado hasta ser un sexteto que campa a sus anchas por los territorios desolados del Post Metal más valiente, que tan pronto nos asoma a paisajes sonoros lúgubres y desolados, como nos arrastra a infiernos sónicos de los que sales con los tímpanos chamuscados y un trance hipnótico que embota los sentidos. Y esto mismo lo han querido subrayar y destacar en “Live at the Biscuit Factory” con un sonido crudo, directo pero, a la vez, abierto a sutilezas y matices que ensalza las grandes composiciones que integran el disco.
Las canciones de "Live At The Biscuit Factory", un disco que ofrece el lado más salvaje, crudo y directo de una banda que se hace cada vez más grande en el terreno del Post Metal
“Eleonora” arranca como si de los mismísimos PINK FLOYD estuviéramos hablando con un colchón de teclados y unos arreglos de voz y teclados fantasmagóricos que súbitamente dan paso a una ráfaga de riffs abrasivos y obsesivos que nos sacuden de manera inopinada. La combinación acertada de voces limpias y agresivas aporta variedad y melodía a una composición que va in crescendo a lo largo de la partitura. La incorporación de Maxime Keller a los teclados ofrece al grupo la oportunidad de agregar a sus canciones un valiosísimo aporte melódico que, además, podrán replicar en directo sin tener que recurrir al tan socorrido y tramposo uso de las pistas grabadas que con tanto descaro emplean otras bandas.
Sin solución de continuidad la banda acomete “Sarmatae”, un tema que, como su predecesor, comienza sutil, evocador y melancólico para ir poco a poco ganando en intensidad. Cuando menos te lo esperas los riffs de Victor y Danile Barter incendian la canción apoyándose en el colosal trabajo rítmico del citado Tait y del bajista, Alexandros Keros, tensionando el ambiente de manera inusitada y generando una extraña sensación de placentera inquietud.
“Abode of the Perfect Soul” nos estalla en la cara como una bomba de napalm sonoro desatada por los incendiarios riffs y las voces desgarradas de Victor y Daniel y, súbitamente, se remansa sobre la base de un arpegio de guitarra delirante y electrizado que da pie a que las voces limpias enriquezcan la composición haciendo que sus más de ocho minutos se nos pasen en un suspiro. La parte final del tema, un maremágnum de decibelios desatados, provoca un estado de trance hipnótico del que cuesta salir por la intensidad y contundencia del muro de sonido que es ya marca registrada de la banda escocesa.
“Cobalt Sun Necropolis”, tema con el que ponen punto y final al disco, ofrece más de diez minutos de epopeya sonora que no puede dejar indiferente a nadie. Los arreglos vocales de sus primeros minutos son dignos de elogio y aquí es donde se aprecia en toda su intensidad el talento tanto de Victor como de Daniel también cuando cantan con voces limpias. Lo mismo puede decirse de su colosal trabajo a las seis cuerdas o el incansable retumbar de la batería de un Dudley desatado que no para de ofrecer arreglos y detalles de gran calidad.
El hecho de haber sido grabado en directo, esto es, sin haber sido retocado posteriormente en el estudio (o eso asegura la banda…) nos da una pista de lo que verán quienes se acerquen a verlos en su actual gira por Europa y puedo aseguraros que son una experiencia catártica. Mientras tanto podremos disfrutar de este intenso e inquietante paseo por los mejores temas de su, hasta el momento, último trabajo en estudio. Dicen que son los herederos de MASTODON… Juzgad vosotros mismos.
Discográfica: Metal Blade Records
Más información sobre DVNE y su "Live At The Biscuit Factory" en su página de Facebook.






