El disco que evidencia que para HELLOWEEN las segundas partes sí son buenas
Dentro de la cultura cinematográfica se suele decir con asiduidad aquello de que segundas partes nunca fueron buenas. La emblemática frase en cuestión puede que se haya ajustado a la realidad muchas veces en el mundo del celuloide, pero en el apartado musical quizá estas ilustres palabras no tengan tanto peso, como demuestra claramente el aquí presente "Giants & Monsters" de HELLOWEEN si lo comparamos con su predecesor, ese disco homónimo que hace cuatro años nos presentó esta nueva encarnación de la formación germana.
El presente siglo nos ha deparado muchos movimientos, como poco, extraños e inauditos en nuestra escena musical. Bandas fragmentadas en dos partes tras las pertinentes disputas que, aun así, acaban interpretando luego idénticos temas en directo, formaciones veteranas que anuncian sus giras de despedida y diez años después siguen subiéndose a los escenarios y reuniones inesperadas o, al menos, difíciles de creer.

La reunión de Hansen, Deris y Kiske que acabó siendo una fantasía
En ese último apartado, cabe decir que cuando se anunció que en el nuevo esqueleto de HELLOWEEN entrarían a formar parte Michael Kiske y Kai Hansen la noticia fue una fantasía en toda regla para numerosos seguidores del Heavy Metal a nivel mundial. Lo lógico o, digamos, más común, es que la banda teutona hubiera despachado a Andi Deris para, a continuación, anunciar el retorno de Kiske, el vocalista que, aunque no haya sido precisamente el que más tiempo ha permanecido en la banda, fue el que registró las dos obras que llevaron a esta a jugar en primera división por todo el mundo. Pero no fue así y, finalmente, una pizca de magia y otra de locura transitoria hicieron de las suyas y propiciaron que las tres voces que han pasado por distintas etapas de HELLOWEEN pudieran compartir labores en un nuevo trabajo discográfico.
Dentro de todas las majaderías que nos estaba dando de sí este extravagante siglo, se nos plantó ante nuestras narices la que se llevó la palma. De primeras, el aplauso fue generalizado y el público arropó la propuesta. Tanto es así que la banda pasó en muchísimas ciudades de todo el planeta de tocar en salas de cierta envergadura a hacerlo directamente en pabellones.
¿Y qué se puede decir sobre aquel trabajo homónimo de unos reconstruidos HELLOWEEN? Que su gestación debió ser tan apasionante para los padres de la criatura en cuestión como abrumadora. La banda le echó un órdago a la industria, tiró de valentía y principios y, desde luego, logró editar un disco con alma y numerosas virtudes, pero también, siendo honestos, con sus fallos. Una excesiva duración y algunos instantes algo deslavazados e imprecisos no lograban empañar un lanzamiento repleto de ilusión y buenas ideas, pero sí dejaban entrever que la presión en el seno de la banda por lograr satisfacer a la mayor cantidad de gente posible pudo jugar su papel entorpeciendo el resultado final del álbum.
Por eso, y retomando lo comentado en el primer párrafo, con HELLOWEEN segundas partes sí que son buenas. Y es que "Giants & Monsters" es claramente la versión mejorada de ese sistema operativo que arrancó motores hace cuatro años. La banda, una vez superada esa fase de incertidumbre y de saber si una apuesta tan mastodóntica iba a tener una respuesta a la altura, seguramente haya podido trabajar en la elaboración de este nuevo plástico con mayor holgura, midiendo mejor los tiempos y desarrollando mejor cada concepto que finalmente se haya visto trasladado al álbum.
“Giants & Monsters”, la versión mejorada del anterior disco de los alemanes
De primeras, el disco tiene una duración de cerca de 51 minutos frente a los 65 que presentaba su predecesor. Sin duda, un acierto. Por otra parte, la combinación de las voces es mucho más fluida, entendiendo que el protagonismo se lo vuelve a llevar el combo Kiske-Deris y que la participación vocal de Hansen es meramente testimonial y bastante más reducida.
En lo que se refiere a esta circunstancia, hay un trabajo enriquecido con respecto a la anterior obra de los alemanes. La simbiosis vocal suena natural, astuta, equilibrada y busca y encuentra un constante autohomenaje a toda la discografía de HELLOWEEN. Y es que, si no fuera porque todos queremos que dé más de sí la trayectoria y vida de la banda, "Giants & Monsters" podría y merecería ser el epitafio que quedara para el recuerdo y cerrara el legado de una de las bandas más importantes del Metal teutón.
Hay cariño, mucho, depositado en este lanzamiento, pero también hay táctica y mucho diseño de pizarra para intentar encendernos la bombilla de la nostalgia y, al mismo tiempo, darnos a entender que la vida sigue y la actualidad, con sus correspondientes tendencias, marcan el devenir del mercado. Por eso hay Power primigenio en este trabajo, del épico y elevado vocalmente, pero también hay Heavy de guitarras vitaminadas, algunos leves pero reconocibles trazos de Prog Metal e incluso Hard Rock/Metal Melódico de ese perfil tan europeo y eurovisivo por momentos que, de aquí a un tiempo atrás, ha logrado posicionarse medianamente bien dentro de la escena metalera más contemporánea. También, como cabía esperar, hay algo de humor, desenfado y ese gamberrismo que puntualmente siempre ha caracterizado a nuestra querida calabaza desde tiempos remotos.
La calidad de las canciones: la principal virtud de "Giants & Monsters"
Pero lo principal y fundamental para que este álbum haya logrado escalar algún que otro peldaño con respecto a su predecesor es que los temas, en su gran mayoría, funcionan, enganchan y emocionan. Sin esto, está claro que todo lo comentado en líneas anteriores sería un mero y anecdótico atrezzo que haría su función, por supuesto, revistiendo y perfilando el potencial del álbum. Pero al final las canciones, con su capacidad creativa detrás, son las que tienen la última palabra y en este aspecto HELLOWEEN ha logrado hacer un gran trabajo de campo.

Hay discos que requieren de numerosas escuchas para que logremos apreciar en su justa medida el potencial que tienen detrás y no por ello son peores; simplemente, quizá, ponen más trabas para su disfrute o están confeccionados con una amalgama de elementos tan amplia que la digestión final de sus temas es algo más espinoso.
En el caso de "Giants & Monsters", todo, hasta las partes más rimbombantes y aparatosas, presentan una apariencia sencilla, de consumo directo. Hay mucha musicalidad en las melodías vocales, tanto en estrofas como en los estribillos, pero también lo hay en la admirable tarea desempeñada por el triunvirato Hansen-Weikath-Gerstner. Sus guitarras exudan vida, se refugian en un sonido sutil y, especialmente, muchos de los punteos lucen con una energía impropia de tipos sexagenarios con tanta traca a sus espaldas.
"Giants On The Run" tiene una fisionomía envolvente que va creciendo hasta estallar en un arquetípico e intrépido estribillo marca de la casa que perfectamente podría haber ubicado la agrupación germana en discos como "Better Than Raw" o "The Time Of The Oath". Las voces de Hansen y Deris juegan entre subidas y bajadas de intensidad regalándonos un gran tema para abrir el trabajo. "Savior Of The World" irrumpe velozmente, con un Kiske guiñándole un ojo a aquella añorada dupla de sendos "Keeper". El estribillo, con sus rasgos alegres y vitalistas, podría parecer casi una melodía reciclada de la citada época y hará las delicias de los seguidores de esa etapa en la que género del Speed/Power alemán aún estaba en fase de construcción.
"A Little Is A Little Too Much" es pura inspiración. Un tema que enfatiza mucho la vertiente más Hard N Heavy de la banda y donde las melodías vocales que se van intercalando Kiske y Deris resultan adictivas desde la primera estrofa hasta el soberbio estribillo. "We Can Be Gods" saca pecho desde el inicio con un vociferante Hansen, que acaba encontrándose con Deris y Kiske en otro corte veloz, épico, cocinado a la vieja usanza y desarrollado con mucho gusto.
Unas delicadas notas de piano y la cálida voz de un comedido Kiske nos abren las puertas de "Into The Sun", un medio tiempo elegante pero rocoso donde las voces de nuestros tres protagonistas vuelven a asociarse brillantemente para cuajar un tema que pone la nota distinta al álbum. "This Is Tokyo", atendiendo a otros temas que contiene el trabajo, me pareció desacertado cuando salió como single, pero no por ello malo o desdeñable. Tiene en su haber la faceta más comercial que puede ofrecer la banda y que, desde hace décadas, esta tampoco hace por esconder. Hard N Heavy de trazado europeo, con estribillo coreable y una melodía que se te inserta con pasmosa soltura.
"Universe (Gravity For Hearts)" es uno de los cortes más intensos y peleones que contiene el lanzamiento. Hecho por y para el servicio de los mágicos agudos de Kiske, el tema acaba siendo una convincente excursión por el mejor Heavy/Power de la época dorada del género. "Hand Of God", con unos derroteros más modernos y un semblante más recio, ofrece otra inyección de calidad y de melodías bien estudiadas.
"Under The Moonlight" asoma la cabeza con unas guitarras dobladas con el inigualable sello HELLOWEEN y esa apariencia tan entusiasta y jovial que, en esta ocasión, logra empapar al tema de todo ese rebosante color con el que arranca. Finalmente, "Majestic" es una pieza enigmática de inicio, muy apoyada en un sonido de piano con el que logro acordarme de SAVATAGE. Con cierto semblante a medio tiempo, pero un acabado más fibroso, la canción que clausura el plástico camina entre recurrentes subidas y bajadas, teniendo como principal virtud los vistosos solos de guitarra que hay a lo largo y ancho del trayecto y el cortante y musculoso estribillo.
Realmente, me ha llamado mucho la atención este nuevo trabajo del septeto de Hamburgo. El hermanamiento de todas las piezas, que no son pocas, para que el álbum brille tan categóricamente me lleva a pensar que los astros han estado del lado de los alemanes y que estos, a su vez, han sabido aprovechar la necesaria inspiración y las mejores ideas que tenían sobre la mesa para elaborar un elepé que, con el tiempo, puede que quizá se vea sobrealimentado por la mitomanía, pero que hoy hay que valorar por lo que es: un gran disco de Heavy Metal. Y, sobre todo, "Giants & Monsters" es divertido y tremendamente dinámico, así que una de las premisas con la que unos jovenzuelos y atolondrados alemanes iniciaron su andadura hace 40 años en este mundillo se sigue cumpliendo y con creces, que no es poco. Estoy seguro de que si el malogrado Ingo levantara la cabeza a día de hoy y escuchara este lanzamiento volvería a sonreír, al menos, una vez más.
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Discográfica: Reigning Phoenix Music






