Tras un largo sendero plagado de singles, los barceloneses lanzan su primer LP
Hay que reconocer que la escena Rock/Metal catalana actual se ha convertido en un hervidero en constante ebullición al que hay que acercarse a degustar de forma más que recurrente y, para dar buena cuenta de ello, tenemos a los barceloneses LÖANSHARK, que lanzan su primer larga duración titulado “No Sins To Confess”.
No estamos hablando de jóvenes músicos inexpertos. Este power trío compuesto por Aless Oppossed al bajo, Ángel Smolski entre platos y tambores y Lögan Heads haciendo la ardua tarea de combinar guitarra y voces, guarda en su mochila nombres como CRIMSON STORM, OPPOSSED o RAPTORE; un bagaje se palpa en cada una de sus composiciones.
Aunque este proyecto lleva lanzando miguitas de pan en forma de single desde hace cosa de seis años, ha llegado el momento de tener entre manos un trabajo completo para poder disfrutar de su buen hacer.
LÖANSHARK bebe de unas claras influencias sin perder frescura y originalidad
Su sonido es claro y meridiano. Hablamos de Heavy Metal clásico y sin tapujos ni complejos, con una marcada línea ochentera desde la que explotan descargas constantes bien pulidas a base de técnica y metrónomo.
No hay absurdas pretensiones ni pedantes grandilocuencias. Lo que vamos a encontrar en este trabajo son dedos ágiles surcando el mástil hasta la extenuación, marcadas líneas de bajo y el azote constante de una batería que empuja la mezcla hasta el límite, generando un groove imparable.
“No Sins To Confess” mezcla solos virtuosos y riffs categóricos a una velocidad radical
La estructura es simple y se repite de forma efectiva a lo largo de los diez temas: introducción, estrofa, estribillo, estrofa, solo, estribillo y outro. Aquí no hay lugar para medios tiempos ni plácidas baladas que ambienten momentos románticos.
Desde el arranque con “Electric Shockin’ Waves” hasta su conclusión final con “Heavy Metal Addicts”, este álbum se convierte en un descenso sin frenos a velocidad constante, hasta las profundidades del averno.
Entre sus temas vamos a encontrar progresiones interesantes con sutiles cambios melódicos como los que ofrecen en “Machine Gunner” y recursos vocales como los presentes en “Bad Guys Don’t Lose”. Aquí las voces corales que dan apoyo a una voz principal en ciertas situaciones se siente algo apagada e incluso cansada, pero no me resulta extraño, teniendo en cuenta el frenético ritmo que marcan a cada tema.
De nuevo disfrutamos de guiños clásicos al inicio de algunos temas con el arranque de pequeñas grabaciones de efectos de sonido como sirenas o el cierre de un maletero que podemos apreciar en “The City Goes Fast” o “Another Man In The Trunk” y que le dan cierto sentido y teatralidad a la obra.
En líneas generales el apartado técnico es sobresaliente. Riffs de manual ejecutados por encima de los 150 bpm, solos vieja escuela que evocan lo mejor del Metal ochentero, elementos bien diferenciados en la mezcla y una reverb llevada al límite de la elegancia haciendo que todo en este álbum recuerda a… pero suena como nadie.
Llegados a este punto me gustaría hacer una mención especial al diseño de la portada, obra del artista Stanislav Atanasov que hace un guiño más que evidente a la N.W.O.B.H.M., con ese aire al más puro estilo IRON MAIDEN de la etapa Paul Di’Anno y que, de nuevo, supone una declaración manifiesta sobre el material que vamos a encontrar en su interior.
Como conclusión final, quizá lo que me ha faltado en “No Sins To Confess” es algún elemento disruptor que, separándose ligeramente de la tendencia general del álbum, pudiera convertirse en sí mismo en una suerte de himno para la banda. Ese elemento discordante que alza la mano entre la multitud convirtiéndolo en un sujeto reconocible de entre todos los demás. Pero, aun así, los barceloneses LÖANSHARK garantizan, prácticamente, 40 minutos de desenfreno a los que merece la pena sumarse.
Discográfica: RPM/Roar
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