MEGADETH se despide con su último álbum de estudio
Algo se enrarece en el ambiente cuando llega una despedida, cuando alguien con el que has convivido o compartido cierta conexión durante buena parte de tu vida te dice adiós para siempre, se difumina lentamente o se pierde entre una abrumadora ráfaga de temperaturas insoportables, como le sucede a nuestro ilustre y legendario Vic Rattlehead en la portada de "Megadeth", el disco de título homónimo de la banda capitaneada por Dave Mustaine que tenemos hoy entre las manos.
Hace meses, el bueno de Dave sorprendió, o quizás no tanto, a toda la comunidad metalera diciendo que el próximo lanzamiento de MEGADETH sería el último de la banda, el cual conllevaría una dilatada gira de despedida y, tras esta, pues adiós, muy buenas.
Como siempre, y dados los numerosos fantasmas acompañados de medias verdades que han estado vinculados a muchos de estos anuncios recurrentemente, imagino que habría quien pensó que esto es solo una excusa más de otro músico ilustre de nuestra escena para aparcar su película temporalmente, hacer caja con su supuesta despedida y volver tiempo después al ruedo como si nada. Pero yo, a título personal, creo con bastante firmeza que esta será la primera vez que veamos a una banda cumplir con sus seguidores y colgar las botas para siempre llegado el momento.

Arranca una gira de despedida que durará en torno a un lustro
No quiero pecar de ingenuo y si algo tengo claro es que esta será, con toda probabilidad, la gira mundial más costosa que tenga que afrontar todo aquel que se quiera despedir de MEGADETH en directo y, especialmente, del carismático Mustaine. Pero si tenemos en cuenta que el tipo va de camino a los 65 años, que él mismo ha comentado públicamente que padece dolores musculares y problemas en sus manos y muñecas de diversa índole y que pretende realizar shows durante cerca de un lustro, pues todo parece indicar que cuando esté llamando a las puertas de los 70 años no será el momento más idóneo y lógico para regresar a la palestra con una banda de este calibre, en la que el estado físico importa y mucho, siendo un elemento casi indispensable para cumplir con las exigencias que implica tocar con precisión este modelo de canciones.
Si, a su vez, añadimos a la ecuación que las prestaciones vocales de Mustaine en directo hace tiempo que no son las que eran y debieran, pues creo honestamente que conviene darle un voto de confianza y creer que el curso de la vida echará el resto para que el pelirrojo, llegado el momento, pueda descansar y disfrutar de su jubilación con la cabeza bien alta por el buen trabajo realizado.
¿Y qué nos depara musicalmente hablando el último trabajo de la agrupación estadounidense? Pues, de primeras, una obra que cumple y, quizás, sobrepasa las expectativas. El mejor cierre que cualquier seguidor de la banda podría esperar y un álbum que raya a un nivel verdaderamente sorprendente.
"Megadeth" logra comprimir buena parte del recorrido de la banda
Con "Megadeth", Mustaine ha puesto su retrovisor a punto para echar un buen vistazo inteligentemente a buena parte de su trayectoria, logrando comprimir parte de todo ese largo recorrido en un interesantísimo trabajo que huele claramente a clausura de un ciclo.
La fragancia en sí viene empapada de nostalgia, de rabia a veces, de emotividad disparada y hasta de reencuentro con la paz y la tranquilidad, lo cual evidencia el ultimo corte que se halla en el plástico, un "Ride The Lightning" que apenas necesita presentación y con el que nuestro protagonista se ha dado un baño de reconciliación con su caótico y grisáceo pasado al frente de METALLICA.
Las guitarras brillan por encima del resto en la última obra de MEGADETH
Bajo el amparo de un sonido espectacular, repleto de brillo y un tratamiento más que demoledor de la labor de guitarras, nos encontramos con un disco tremendamente académico, de textura fina y, por momentos, elegante y con la ortodoxia de la banda siempre reconocible y creativa como hacía tiempo que no se le veía a MEGADETH en lo que a la dupla Mustaine-Teemu a las seis cuerdas se refiere. Y es que, a decir verdad, la incorporación del guitarrista finés sustituyendo a Kiko Loureiro ha sido todo un acierto, atendiendo a la inaudita consonancia entre este y el veterano pelirrojo.
Por momentos, muchos pasajes del álbum donde el binomio cobra todo el protagonismo logran recordar, al menos circunstancialmente, a los tiempos en los que Marty Friedman y Dave Mustaine, básicamente, dominaban con sus diabluras, desparpajo e ingeniosos atrevimientos esta particular escena estadounidense sin que nadie les tosiera o pudiera mirar a la cara.
Las guitarras de este disco rebosan vida, talento a raudales y tienen un fuerte componente de diversión. Parece que, muchos años después, Dave ha logrado encontrar al mejor escudero posible de cara a catapultar lo más alto que se pueda todo ese borboteo de ideas soberbias y ocurrentes que navegan por su cabecita.

Como decía antes, este disco tiene algo de mirada retrospectiva en cuanto a que atesora elementos de diversas etapas de la formación. Mismamente, si quieres Thrash del que tiene riffeado contundente y acelerado, lo tendrás en piezas como "Tipping Point", "Let There Be Shred" y "Made To Kill". Si, por contra, buscas esa faceta más melódica, aperturista e inquieta y asociada a discos como "Countdown To Extinction", pues "Hey, God?" y "I Am War" te darán las necesarias respuestas.
La densidad noventera que rememora los tiempos de "Youthanasia" la tienes en "Another Bad Day", cuyo estribillo es puramente Mustaine, y "Obey The Call". Las esperadas virguerías y malabares guitarreros para los paladares exquisitos te los encuentras en "I Don,t Care", en la que, si atiendes y afinas bien el oído, podrás escuchar un pequeño guiño al mítico "Hangar 18", y "Puppet Parade", atiborrada de punteos lustrosos a la par que precisos.
A su vez, si el cuerpo te pide material de la vieja escuela, el pelirrojo ha desempolvado todo un "Ride The Lightning", ese clásico de METALLICA que, en su día, coescribió junto a James Hetfield. Más allá de cuestiones de sonido y preferencias por un acabado más polvoriento o más actual, la revisión de MegaDave no ofrece apenas distancia con respecto a su concepción original. A tu criterio dejo evaluar quién se lleva el gato al agua en esta ocasión. A mi modo de ver, esta versión queda en un amago de ejercicio entrañable y más que digno por parte de Mustaine, pero, más allá de eso, la factura que tenía la canción que METALLICA incluyó en su segundo trabajo de estudio es, por fuerza, méritos propios y energía juvenil de la época, imbatible a todos los efectos.
El largo adiós
Dave Mustaine nos dice adiós y lo hace, atendiendo a la lógica, de forma definitiva. Se marcha una figura clave a la hora de entender la gestación del Thrash Metal estadounidense, un individuo que acabó moldeando el género a su antojo, con sus propios códigos, tan anárquicos como irrepetibles. El tipo que conoció la ira y la frustración tras ser desterrado de la banda que acabó siendo la más grande a nivel de popularidad dentro de la cultura metalera, el que posteriormente conoció el éxito con su nueva criatura pero siguió deambulando en una espiral de conductas malsanas y adicciones llevadas al límite, ese mismo que hoy sigue con la cabeza intacta a la hora de crear pero con el rostro más marchitado, se nos va. Y se da media vuelta volviendo a donde, en principio, todos tendemos a volver: a los orígenes.
Si METALLICA nos dejó en los primeros años noventa su disco homónimo de carátula totalmente ennegrecida, nuestro Dave se desmarca en su "Megadeth" con su particular "White Album", de color antagónico al de sus viejos colegas. Para cerrar el círculo y que todo cobre aún más sentido, las de "Ride The Lightning" son las últimas notas que escucharás en este trabajo. A partir de ahí, por mi parte solo queda añadir mi gratitud infinita, y seguro que la de muchos de vosotros, a la labor desempeñada por esta banda a lo largo de cuatro décadas, con sus aciertos y también con sus errores, pero con un catálogo musical tan mágico y excepcional en su apogeo que permanecerá siempre en la memoria de los que en su día nos dejamos atrapar por el embrujo de estos norteamericanos de la costa oeste.
Discográfica: Tradecraft / BLKIIBLK
Más información sobre MEGADETH en su página de Facebook y en su web oficial.
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