La banda británica mantiene su trayectoria ascendente
Si eres un amante del Doom y del Hard Rock seguramente te suene el nombre de GREEN LUNG. Si no, corre ya mismo a escuchar los que hasta ahora eran sus tres brillantes trabajos por el momento: “Woodland Rites”, de 2019; “Black Harvest”, de 2021 y “This Heathen Land”, de 2023. Estos tres les habían situado en el radar de muchos aficionados al Stoner, el Hard Rock, el Occult Rock o el Heavy Metal clásico. De hecho, “This Heathen Land” fue seleccionado de manera prácticamente unánime como uno de los mejores discos de Metal del año 2023 por los redactores que componemos esta humilde web.
Hoy nos ocupamos de analizar la más reciente entrega de GREEN LUNG, un “Necropolitan” que sostiene la trayectoria ascendente de los londinenses a base de riffs pesados y melodías con gancho que demuestran personalidad propia y, a la vez, variedad.
Tom Dalgety vuelve a producir a GREEN LUNG
Para grabar y producir este nuevo disco la banda ha optado por repetir con Tom Dalgety, un ingeniero que ya participó en las sesiones de “This Heathen Land” y que cuenta con amplia experiencia a la hora de dar forma a álbumes de bandas con querencia por sonidos oscuros, melancólicos o góticos como pueden ser DEATH SS, TRIBULATION, UNTO OTHERS o GHOST. Imagino que a algunos les habrá recorrido un escalofrío de terror al leer el nombre de la banda de Tobias Forge en este listado, temiendo quizá que GREEN LUNG hayan optado por edulcorar su sonido o dulcificar su pegada. Si es tu caso, respira y relaja: tus temores están infundados. El grupo británico suena sin artificios como una banda de Rock de la vieja escuela: cruda, directa, oscura y contundente.

La guitarra de Scott Black sigue siendo uno de los principales puntales y señas de identidad de la banda. Fiel discípulo espiritual de Tony Iommi, sus riffs pesados y contundentes agarrarán tu cuello para que tu cabeza golpee el aire al son que le marcan. A este aspecto hay que añadir la base rítmica pegajosa y atrayente de Joseph Ghast al bajo y de Matt Wiseman tras la batería. Todo ello, barnizado además por un sonido retro setentero gracias a la voz de Tom Templar (lejanamente emparentada con la de Ozzy, por buscar un parecido evidente) y, muy especialmente, por el órgano Hammond y los teclados de John Wright.
Melodías y estribillos hipnóticos
Este repertorio de virtudes no agota, ni mucho menos, las cualidades en el inventario de GREEN LUNG. Porque, seamos realistas, en cualquier estilo abundan formaciones con músicos desbordantes de talento o, aún más, simplemente eficaces. Ello solo no te destaca entre la multitud. Es necesario aportar un extra que te ayude a brillar y destacar. En el caso de “Necropolitan”, los ingleses presumen de su facilidad para construir melodías y estribillos hipnóticos y eficaces. Este saber hacer queda claro y patente en los sencillos de adelanto del álbum, como “Evil in This House” o “Black Magick Radio”. Por cierto, como curiosidad, no puedo dejar de señalar que la letra de este último tema incluye el canto wiccano ‘Eko Eko Azarak Eko Eko Zamilak’, que aparece también en el tema homónimo de los veteranos CLOVEN HOOF y en una canción de otros imprescindibles del Doom como son ELECTRIC WIZARD.
Un disco variado y ágil
Referencias ocultistas aparte, “Necropolitan” también goza de la ventaja de ser un disco relativamente variado y ágil. Aunque la sombra de BLACK SABBATH impregna su personalidad (ya hemos hablado de “Black Magick Radio” y “Evil in This House” y podríamos añadir también la inicial “Dance to the Grave”), GREEN LUNG dejan aflorar otras influencias de modo que las canciones del álbum no llegan a generar monotonía en ningún momento.
Así, “Necropolitan Line” ofrece un desenfrenado Rock and Roll fronterizo con el Punk, demostrando que el tatuaje de Snaggletooth -la mascota de MOTÖRHEAD- que luce el guitarrista no es un gesto gratuito y vacío. Pero no se trata solo de un plagio de MOTÖRHEAD, VENOM o TANK. La personalidad setentera de GREEN LUNG lleva a que “Necropolitan Line” suene simultáneamente a DEEP PURPLE, especialmente por los solos de órgano Hammond de John Wright, que se cruza con la guitarra de Scott Black para ofrecer un tema que podría ser una versión “macarrizada” de “Speed King” o de “Highway Star”.
Otro tema más rockero –incluso, me atrevería a decir so pena de blasfemia, que “bailable”–, protagonizado por la cadencia y el groove que ofrecen los teclados es “Alostrael (Be My Babalon)”, cuya introducción es narrada por Riley Pinkerton (conocida como “La Reina Rata” en su papel de frontwoman de CASTLE RAT).
La vertiente épica de “Ozymandias”
En “Ozymandias” GREEN LUNG ruedan libres por una vertiente más épica. El tema lleva al oyente a imaginarse esa estatua derruida de Ramsés II en el desierto que inspira el soneto de Shelley sobre la decadencia de los imperios y la fugaz naturaleza del poder y el éxito. La capacidad narrativa y sugestiva de esta canción me lleva a marcarla como uno de mis temas preferidos del álbum.
Por su parte, “Together In Death” arranca de manera muy desnuda, con el piano y la voz apenas arropada por retazos de órgano, prometiendo una balada estándar pero en unos breves recupera la agresividad del grupo y agrede al desprevenido oyente con unos riffs propios de los CATHEDRAL más clásicos.
GREEN LUNG mira hacia el Folk y el Proto-Metal
“Necropolitan” se cierra con “To the Gallows Borne”, donde GREEN LUNG ofrecen un reflejo más propio de unos LED ZEPPELIN descaradamente más folk que va incrementando en agresividad hasta el protometal psicodélico de unos ASHBURY, por pensar en clásicos, o de unos WYTCH HAZEL o TANITH, por poner referentes más contemporáneos.
Así, en balance, “Necropolitan” resulta un disco con personalidad pese a sus múltiples influencias, gracias a las virtudes que ya he glosado: melodías eficaces, estribillos con gancho y riffs demoledores. Es un disco cautivador, que mantiene un nivel muy regular y elevado, que invita a ser reescuchado y en el que sucesivamente descubres nuevos momentos de brillantez.
Discográfica: Nuclear Blast
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