La banda lanza su cuarto trabajo, un álbum doble
Si al Ángel Gutiérrez de 16 años que en los 80 soñó con montar una banda de Metal le llegan a decir que en 2026 capitanearía una banda de Heavy - Power Metal seguro que no lo habría creído ni loco. Pero así es la vida: sueñas, estudias, trabajas, sigues soñando, sigues trabajando y formándote y, de repente, tu sueño se ha cumplido y lideras un grupo con ya cuatro discos a sus espaldas, muchos conciertos en su haber y un nombre emergente en la escena metalera nacional. Y es que “IV”, el nuevo trabajo de los madrileños NURCRY es más que el sueño de una persona; es un gran trabajo que va a dar mucho de qué hablar. Vamos a ello…
Explorando "IV"
“IV” es un disco extenso, diverso y trabajado al detalle. Tanto es así que hasta nos ofrecen dos portadas (ambas excelentes) obras de Joe Arca (I) y Dess Díaz (II) lo que da una pista del cuidado que la banda pone en sus trabajos.
Este nuevo trabajo supone, además, el debut de Sergio Martínez al bajo, que ha pasado previamente por bandas como LETHARGUS y PHOENIX RISING, y podríamos afirmar que es la consolidación total de la banda en el muy competido segmento del Power Metal nacional. Porque es darle al play y sentir que estás ante algo de notable calidad por su excelente factura sonora, la contundencia de las guitarras y la excelente producción de Manu Acilu, que deja brillar a todos los instrumentos en su justa medida.
El primer disco de "IV"
“Enséñame a Sentir”, sirvió de single de adelanto del disco y desde los primeros compases ya nos quedamos prendados de la clara y potente voz de Kike Fuentes, un vocalista que destaca por la belleza de su timbre, su riqueza de recursos y su elegancia.
Las guitarras de Manu Acilu y Juanjo Alcaraz se entrelazan en solos de gran virtuosismo y belleza mientras Ángel les da soporte rítmico apoyándose en el buen trabajo del ya citado Sergio al bajo y del gran Jason a la batería. Grandes melodías y letras que apelan a la emoción y a las ganas de seguir peleando a pesar de las dificultades se combinan en un tema perfecto para abrir el disco.
El doble bombo de Jason impulsa como una locomotora a la banda a través de la partitura de “La Enfermedad”, un tema con bellas melodías de guitarra, que se doblan y se persiguen serpenteando por nuestros oídos, llenándolos de embrujo musical. Llama mucho la atención lo bien que se escucha el musculoso bajo de Sergio, un gran músico que llena de groove y ritmo los temas de NURCRY como de melodía y sentimiento los llenan la elegante voz de Kike.
“El Futuro” abunda en la fórmula del Power Metal de corte europeo, aunque en este caso se adivinan influencias de bandas mucho más clásicas como IRON MAIDEN, de quienes a buen seguro NURCRY son devotos seguidores.
La entrada a capela de “Corazón y Cuerpo” llama la atención y nos engancha tanto como sus cuidadas melodías, sus cambios sorprendentes y su letra comprometida con la igualdad y el respeto a la libertad de elección. Un medio tiempo con unos arreglos vocales deslumbrantes y una energía directa y sobria que poco más necesita para metérsenos bajo la piel.
“Otra Vida” abre fuego a la vieja escuela, con un riff de guitarra infeccioso, totalmente “maidenesco” y se va arropando de capas de melodías vocales y arreglos musicales que la van construyendo como una canción-himno que nace para ser coreada a voz en grito en los conciertos de la banda. Los solos de guitarra de Manu y Juanjo rezuman un clasicismo de muchos kilates regalándonos melodías tarareables, llenas de ganchos para que se queden prendados en nuestra memoria.
“228”, dedicado a las víctimas de la DANA de Valencia, es un tema cargado de emoción y rabia. Arranca melódico y pausado y pronto se carga de furia, riffs afilados y ritmos cabalgantes que dan un aldabonazo en las conciencias de quienes contribuyeron a que la catástrofe natural acabara con la vida de tantas personas. Una canción que pone el corazón en un puño no sólo por la belleza musical, sino por la reivindicación de justicia y el grito de rabia que supone. El Metal de NURCRY está pegado a la realidad y nos sacude con fuerza para despertar conciencias, como siempre han hecho las grandes bandas del género en este país.
“Grita” levanta el pie del acelerador solo en apariencia porque, tras la introducción acústica y melancólica, nos acomete la batería de Jason con ese gran sonido que le han sacado y esa gran pegada que exhibe y nos arrollan los férreos riffs de guitarra que ubican de nuevo la canción en los parámetros del Metal más clásico. La voz de Kike se desgañita en un estribillo perfecto para que el público le acompañe en este canto a la rebeldía y a la lucha y los solos de Manu y Juanjo exhiben técnica, elegancia y unas dotes melódicas dignas de aplauso.
“El Muro” arranca con un riff que recuerda poderosamente a los SCORPIONS más ochenteros y el tema deambula por esos derroteros con verdadera convicción y solvencia. Los solos de guitarra son de verdadero infarto y se entreveran a lo largo de toda la canción con unas estrofas bien construidas y un estribillo tarareable al máximo siendo este uno de los temas de corte más “comercial” de todo el disco hasta el momento.
Un segundo volumen con canciones en inglés

Pasamos al segundo disco con una agradable sorpresa. Y es que NURCRY empiezan a planificar su salto internacional con la inclusión de temas en inglés y “The Curse” es el primero de los que se incluyen en “IV”. El corte, ágil y vibrante, tiene claras reminiscencias de los JUDAS PRIEST más festivos y matices de bandas de Hard Rock americano de los 80 como WINGER o DOKKEN, algo que apreciamos más claramente en el brillante estribillo, cantado a voz en grito, ideal para los conciertos de la banda.
“El Guardián del Equilibrio” es Power Metal de aires germanos, con guitarras aceleradas, dobles bombos desbocados y aires de guerra y resistencia en sus letras. La voz de Kike suena bélica, áspera y convincente en un tema muy destacado tanto por lo melódico como por lo lírico, demostrando la madurez a nivel compositivo de NURCRY. Los tintes “helloweenescos” de los solos de guitarra son todo un homenaje a unas fuentes veneradas a las que la banda acude con respeto y total solvencia.
“Perros del Infierno” es puro Metal acelerado lo justo para no entrar de lleno en el terreno del Speed Metal, pero lo suficiente como para subirnos la adrenalina y clavarnos en el asiento. La canción ofrece pasajes más pausados donde las guitarras tejen solos de bella factura y melodías pegadizas no exentos de un toque de virtuosismo que denota el gran nivel de Juanjo y Manu a las seis cuerdas.
“Tú y Yo” es un medio tiempo de aires románticos que narra una larga historia de amor sobre el lecho sonoro de unos riffs de corte clásico y hard rockero. La influencia de los SCORPIONS más ochenteros o de bandas americanas como STRYPER parecen más que evidentes dotando así al disco de una riqueza y una diversidad muy de agradecer.
“Nuclear Goodbye”, del que el grupo ha rodado un potente videoclip, es otro de los temas en inglés que están llamados a abrir fronteras para los madrileños. La voz de Kike brilla con autoridad también en la lengua de Shakespeare y su timbre encaja a la perfección con dicho idioma por lo que la banda podría aventurarse sin miedo por este camino. El tema es intenso, rápido y melódico en voces y guitarras, como es ya santo y seña de la banda. Una buena canción para entrar en el mercado internacional sin duda.
Un melancólico piano y la sutil voz de Kike abren “La Fuerza de tu Amor”, una balada extensa, pausada y llena de intensidad emocional donde las guitarras dibujan innumerables detalles en acústico y eléctrico. Hay que aplaudir una vez más la exquisita producción de Manu, que ha logrado sacar un gran sonido a todos los instrumentos y a la voz y mezclarlos de manera que todos son claramente apreciables pudiéndose así disfrutar del talento de todos los integrantes de la banda.
Vamos llegando al final de “IV” con “Race to the Core”, un tema que rezuma, de nuevo, aires “scorpionescos” y elegancia por los cuatro costados merced a unos infecciosos riffs de guitarra y a unas melodías vocales de gran calidad. Los coros y las pistas de voz se solapan generando un muro de sonido que se apoyan en una sólida y rica base rítmica y se adornan con el excelente trabajo de guitarras que de manera incesante construyen una partitura sólida y convincente.
“Haylee is the Answer” marca el punto final del disco con aires de Blues Rock melódico y festivo recordando a bandas como WHITE LION, con ese regusto americano en las melodías y en la ejecución. Curiosa elección para cerrar un disco marcado claramente por las sonoridades más metaleras y por los tempos más acelerados, pero es otra muestra más de la valentía de un grupo que no tiene miedo a romper esquemas y ofrecer variedad y calidad a partes iguales.
Muy buen disco, en definitiva, que planta a NURCRY en el centro de la arena para pelear por el cetro del Power Metal nacional. Enhorabuena.
Discográfica: Demons Records
Más información sobre "IV" de NURCRY en su página de Facebook.






