El grupo danés vuelve por todo lo alto con un álbum entretenido y potente
¿Qué es RAUNCHY a día de hoy? La nota de promocional del disco “Prisoner” dice: “Hay un silencio particular que envuelve a una banda cuando nadie sabe con certeza si han terminado o si simplemente están durmiendo. Para RAUNCHY ese silencio duró casi una década y ahora se ha roto”.
Tras un largo período de hibernación, los daneses han decidido publicar un nuevo álbum y en esta letárgica etapa nos ha ocurrido de todo por el mundo: una pandemia, guerras por doquier, Filomena, unos cuantos mundiales de fútbol, olas de calor, el Brexit… y así podríamos seguir con un largo etcétera de sucesos. Por muchas trabas que la vida nos pueda dar, debemos estar felices ya que han vuelto las melodías bailongas, los estribillos pegajosos y las voces poperas. “Prisoner” es energía y firmeza, resistencia y entereza. Valentía, coraje y nobleza, lo que viene siendo el ADN de RAUNCHY.
El recuerdo que tenía de su anterior álbum, “Vices.Virtues.Visions.” no era del todo bueno, no voy a negarlo. En su día me pareció trabajo inferior (que no malo) al resto que habían publicado, que únicamente contenía un puñado de buenos temas. Volviéndolo a escuchar, para poder hacer correctamente esta crítica de “Prisoner”, mi opinión sigue firme. No fue un disco nefasto ni mediocre, simplemente por debajo de lo que yo esperaba de los daneses. Esto es porque creo firmemente que RAUNCHY no tienen ningún anodino trabajo, pero su anterior disco no me cautivó. Para mi fortuna, y espero que de unas cuantas personas, “Prisoner” es una muy buena obra. Hay temazos, momentos emotivos y duros, mucha diversión y nostalgia. RAUNCHY ha vuelto.
La crudeza del Pop y la sensibilidad del Metal en toda regla
“Frostbite” abre la lata y vaya si arranca con fuerza. Es un tema intenso donde de primeras ya oímos muchas de las señas de identidad de RAUNCHY: sintetizadores, voces pop y guturales, pomposos estribillos, potentes riffs y una contundente batería. Un detalle donde creo que sí existe una mejora con respecto al disco anterior, es en la labor de Mike Semesky en las voces más extremas. En “Prisoner” sí noto que se desgañita de lo lindo para intentar abarcar lo máximo posible en todos los temas.
Quien no decae en su entrega es la melódica y accesible voz de Jeppe Christensen, quien desde el segundo disco “Confusion Bay” (Nuclear Blast, 2004), lleva la dura faena de armonizar y unir la música de RAUNCHY, como bien demuestra en el inicio de la melódica “Stranded”. Aquí también resalta otro pilar fundamental de la banda, el trabajo enérgico y fatigoso de Morten Toft Hansen (ASINHELL) en la batería.
La siguiente en caer es “Frameworker”, un corte que podría encajar perfectamente en la nueva época de DARK TRANQUILLITY, gracias a los teclados del inicio y la melodía tan marcada en los coros. “Darkest Self” es una oscura balada, impregnada de una armonía con mucha alma Pop, que me recuerda bastante a la maravillosa “Big Truth” del disco “A Discord Electic” (Lifeforce Records, 2010).
Los tonos más duros continúan con “Designed Despair”, con riffs más pesados y un estribillo donde las caderas se mueven solas y en el que los dos vocalistas recrean su mejor versión, cada uno en su personal registro.
Es verdad que “Higher Truths” empieza siendo algo sosa donde predomina la electrónica, por lo que acaba siendo un tema pausado y más lenta qué el resto de canciones, sin contar las baladas. Lo que sí remarco es que contiene unos de los estribillos mejores y más disfrutables de todo el disco, de esos que se quedan impregnados en la memoria.
La cruda y férrea “Masquerade” es posiblemente la canción con los momentos más acelerados del álbum, gracias a una buena ración de tupatupa a cargo del bueno de Morten en las baquetas.
El siguiente tema, “Revealing I”, tiene un aire bastante metalcoreta de los 2000 (de cuando su poso musical se acercaba más al Death Melódico que al Djent) con una melodía sólida y disciplinada que marca el ritmo.
“Vanishing Act” no es tan extrema como la anterior, ya que tiene un sonido mucho más suave, ahondando en muchos pasajes en el Rock Alternativo.
Cierra el disco una balada, la homónima “Prisoner”. Un tema totalmente radiofónico que encaja en cualquier radio comercial: empapada de teclados, voces en off y mucha sensibilidad. Entendiendo como es el contexto de RAUNCHY, es un final cuasi perfecto.

Sin etiquetas
Sinceramente, a RAUNCHY se la suda las etiquetas, aunque por cojones tenemos que ponerlas. Los daneses han dejado el largo silencio para hacer lo que realmente les apetecía, cuando y como les vino en gana. Como resultado de estos ideales, nos han otorgado este “Prisoner”, que no será su mejor trabajo, que para un servidor es “Wasteland Discotheque” (Lifeforce Records, 2008), pero sigue siendo igual de entretenido y aprovechable que el resto de su discografía.
Más información de RAUNCHY y su "Prisoner" en página de Facebook.
Discográfica: Target Records











