El fin de la banda de Heavy-Doom Metal de Nate Garrett
La noticia de la publicación de lo que se ha convertido en la sexta y última entrega discográfica de SPIRIT ADRIFT se mantuvo en secreto para los medios especializados hasta pocos días antes de su lanzamiento. “Infinite Illumination” llegó de la nada y fue una grata sorpresa para quien escribe estas líneas, pero mi perplejidad fue aún mayor al leer su nota de prensa, donde se anunciaba que este trabajo supone el canto de cisne de la formación estadounidense liderada por Nate Garrett, certificado con un mensaje de despedida.
Quien me conozca sabe bien qué SPIRIT ADRIFT es una de mis bandas fetiche de la actualidad. Sigo al combo comandado por Nate desde que su música llegara a mis oídos tras editar “Divided By Darkness” en 2019 y quemé obsesivamente tanto “Enlightened In Eternity” como “Ghost At The Gallows”. Lo nuestro fue amor a primera escucha. El magnetismo de las líneas vocales de Nate, la densidad de los riffs, los ritmos pesados, todo ello unido a unas composiciones que removieron lo más profundo de mi ser, hicieron que todas las piezas encajaran como un puzzle con mi forma de entender el Heavy Metal.
Caprichos del destino hicieron que, a su vez, se convirtieran en una banda maldita para mí, ya que no he conseguido verles en directo nunca. Estuve cerca de hacerlo en dos ocasiones, pero ambas giras fueron canceladas. La primera visita a nuestro país junto a CORROSION OF CONFORMITY estaba prevista para mayo de 2021, viéndose truncada por la pandemia de la COVID-19. La segunda vez, prevista para agosto de 2025, fue cancelada después de que Nicole, la esposa de Nate, fuera diagnosticada con cáncer de estómago.
El fin coherente y por todo lo alto de SPIRIT ADRIFT
“Infinite Illumination” atesora todo lo que un seguidor de SPIRIT ADRIFT puede esperar. No hay ninguna sorpresa ni giro brusco de guion en las nuevas canciones de los de Austin. La banda presenta ocho nuevos cortes que fluyen con la armonía habitual que les caracteriza, canalizando las influencias de siempre de un Nate que ha firmado todas y cada una de las canciones del disco, convirtiendo este capítulo final en un ejercicio continuista de lo que fueron sus últimas entregas discográficas.
El redondo arranca de la mano del tema homónimo, una pieza extensa, de casi ocho minutos de duración, que se inicia con la delicadeza y parsimonia de unos arpegios que juegan en contraposición con la cenagosidad de unos riffs que se han convertido en santo y seña de Nate a lo largo de estos 10 años de trayectoria musical. Todo ello se integra con absoluta naturalidad en la densidad de unos ritmos que la banda moldea a su antojo a lo largo y tendido del tema, alternando la velocidad según requiere la propia composición.
La sinuosidad de las líneas vocales de Nate se abre paso con delicadeza entre un ufano bosque de riffs electrificantes, casi hipnóticos, que se entrelazan con maestría en algunos de los cortes más destacados del redondo, como “Window Within”, “You Will Never Hold The Key” o “Buried In The Shadow Of The Cross”, en la que la lentitud de las guitarras podría incluso llegar a atravesar lo más profundo de nuestras almas, y que me hace pensar que así es cómo podrían sonar los METALLICA del “Black Album” si ralentizaran, hasta niveles puramente Doom, los tempos de aquellas pistas.
No solo de ritmos lentos vive el hombre, y SPIRIT ADRIFT lo demuestra insuflando velocidad a “White Death”, un tema que, por su contundencia, estaba llamado a ocupar un lugar fijo en sus repertorios. Este halo de velocidad es, sin embargo, una especie de espejismo en medio del desierto, ya que los de Austin vuelven a enterrar sus pies en los terrenos pantanosos que tanto les gustan de la mano de la cautivadora, lánguida, y pesada “Where Once There Was An Ocean”, que cierra “Infinite Illumination” con pericia.
“Infinite Illumination”, un adiós
Así pues, este inesperado “Infinite Illumination”, que se erigía como una nueva esperanza de poder disfrutar de su música en vivo, ha supuesto el punto y final de la carrera del grupo.
En cualquier caso, estamos ante un trabajo sólido, contundente, mordaz y continuista que reafirma la identidad de la banda sin renunciar a seguir dejando huella entre aquellos a los que su música nos cautivó. Se les va a echar de menos, aunque Nate ya está tratando de abrirse camino con NEON NIGHTMARE, su nueva aventura musical.

Discográfica: 20 Buck Spin
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