La banda experimenta con el sufrimiento en cadencia de Black Metal ambiental
El Metal Extremo en nuestro país no deja de ofrecer variantes, y dentro del casi infinito campo de bandas y proyectos disponibles, YUGULA es una opción más. El Black Metal, el Doom y el Ambient descorazonador tiñen de gris al oyente en “Cantos A Una Tierra Muerta”, un trabajo de poco más de media hora suficiente para regar tus oídos de angustia musical.
Estas sonoridades, y algunos se lo van a tomar a risa, han tomado una forma especial dentro de Castilla y León, hasta el punto que entiendo se ha creado un movimiento, inconscientemente y sin conexión directa entre los artistas, dentro del Metal Extremo castellanoleonés. Este estaría centrado en las atmósferas depresivas, los sonidos que nos ponen delante las bastas planicies, los horizontes de campos sembrados sin fin y la soledad de lugares vacíos y fríos.
Como en todos los movimientos, siempre son creaciones de conjuntos un poco artificiales: al fin y al cabo, son clasificaciones culturales muchas veces dadas por los periodistas (pocas veces por los propios músicos) pero con las que no todos están de acuerdo. Sin embargo, aquí veo una serie de paralelismos sonoros que me llevan a esa idea de movimiento o corriente, sin que haya necesariamente un vínculo humano entre todos los grupos, pues no sé si se conocen entre las bandas a nivel personal.
Así, entiendo que este movimiento lo enriquecería YUGULA, que se une a SUN OF THE DYING, YERMO y ORNAMENTOS DEL MIEDO en esa onda de Metal Extremo, ya sea más tirando al Black o al Death, pero con una pesadumbre y sombra constante que me hace pensar en la influencia orográfica en las mentes humanas, dándole matices propios a la hora de pensar, de sentir, y por lo tanto de componer música.
"Cantos A Una Tierra Muerta" parece un homenaje a los crudos paisajes castellanos
En las cuatro piezas “Hundo Mis Manos En Tu Cuello”, “Hundo Mis Manos En Ti”, “El Pulso De Los Ahogados” y “El Pulso De Los Muertos” (cuyos títulos ya auguran lo que vas a escuchar posteriormente) YUGULA muestra una querencia por los tempos lentos, con unas guitarras de sonido roto y el apoyo de ocasionales solos de guitarra desgarradores pero muy melódicos, un contrapunto a la opresión total de las voces rasgadas, siempre susurradas y espectrales. Toda esta amalgama se basa en el Black Metal y el Doom, con un enfoque ambiental absoluto, potenciado además por arreglos de percusión o piano.
Desde aquí solamente nos queda felicitar a J. Moreno y I. Martín por este sorprendente trabajo, no apto para todos los públicos, y ahora que entramos en pleno invierno, YUGULA será la banda sonora perfecta de todos los amantes de la climatología más dura, los paisajes agrestes, así como los momentos de calma y reflexión.
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