ELDKRAFT - Shaman

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No abunda el Epic/Pagan Metal en la producción de Metal Blade, que ha apostado sin embargo por este debut de ELDKRAFT al que vende con ese aire pretencioso que sienta tan mal a los grupos que finalmente no están a la altura: “Una constelación musical cuya fundación primordial se apoya en el Epic Metal para añadir elementos de la música ancestral y de los rituales espirituales de las tierras del norte. “Shaman” es un viaje psicodélico que recorre elementos contemporáneos y avanza en busca del conocimiento, el crecimiento y el éxtasis del alma”. En realidad en “Shaman” se aprecia una intención más o menos semejante que encalla finalmente en las tierras de la más mediocridad más mundana. Hay potencial pero está desaprovechado. Al menos por ahora.

ELDKRAFT es un grupo nuevo, apenas un par de años de vida, pero sus componentes no son precisamente pipiolos. Los padres del invento, John Sandlin y Hans Karlsson lo han intentado ya, siempre amagando pero sin terminar de dar con la fórmula definitiva, en el Black Metal (HORDE OF HEL), en el Death Metal (IN BATTLE) y hasta en el Folk Metal (VALKYRIA). Ahora toca una suerte de Epic/Pagan Metal melódico y atmosférico en el que se intuye una buena idea que no se desarrolla de la manera adecuada. Es fácil pensar a priori en BATHORY y algo ahí, aunque seriamente aguado. También hay recuerdos a PRIMORDIAL, los primeros TYR y hasta SUMMONING, yo un toque muy menor de ENSLAVED, un grupo del que sí se podría decir con absoluta justicia casi todo lo entrecomillado en el primer párrafo, del viaje psicodélico a la búsqueda del conocimiento y el éxtasis del alma. “Shaman” no responde a todo lo que pretende ser, seguramente demasiado: se extiende durante más de 56 minutos que se acaban haciendo excesivos de manera palmaria. Y se acerca a un influjo arcano al que no termina de ayudar una producción moderna y expansiva, un sonido de categoría que no siempre parece ser el que necesitan estas diez canciones. Como un traje muy caro pero que no termina de sentar bien, un par de tallas demasiado grande.

Y la pena es que, insisto, este disco exhibe potencial y amaga varias veces con alcanzar picos excelentes. Pero se queda finalmente en lo simplemente correcto con otros cuantos cabeceos hacia lo directamente aburrido. Después de la primera escucha empieza a enseñar sus recovecos y su verdadera forma pero de repente cae, interceptado en pleno despegue por unas composiciones menores que no encuentran momentos de verdadera distinción, apenas nada que te marque durante una escucha que se vuelve de esta forma monótona, previsible y llevada finalmente al extravío por la voz de Sandin, que intenta una suerte de recitado operístico y melancólico con un toque de tenor que a veces le hace parecer un alumno de segunda de Messiah Marcolin y que termina resultando fallido en demasiados momentos, a veces incluso despegado de una música que sobrevuela con una producción excesiva, demasiadas capas y demasiado poco efecto. La música por lo demás reverbera con buenos momentos entre ritmos marciales, riffs melódicos y épicos y teclados que acompañan para dibujar unas atmósferas paganas y ancestrales. Bien pero no muy bien. Discreto y sin el suficiente brillo y, desde luego, mucho mejor cuando las melodías rompen de forma más emocional y cuando los tempos fluctúan con acercamientos al Doom o al Black Metal. Cuanto más emotivo, mejor. Cuanto más áspero, mejor. Cuanto más oscuro, mucho mejor. Esa es la enseñanza más obvia que le debería quedar a ELDKFRAFT para el futuro.

Casi todas las canciones tienen momentos interesantes pero la conexión con ellas va y viene de forma demasiado inestable. No terminan de echar raíces ni en el corazón ni el cerebro y algunas de ellas se desploman completamente con la sucesión de escuchas. Algunas están cerca del éxito rotundo, especialmente “Patterns”, que sí consigue ser verdaderamente intensa y emocional, o la solemne y poderosa pero reptante y afilada “Gränslöns Gräns”. Ninguna canción merece una crítica demasiado ácida (más allá del trabajo vocal de Sandin en unas cuantas) pero casi ninguna destaca sobre el resto o persevera en tu memoria una vez que ha dejado de sonar un trabajo que es simplemente correcto, un baremo que se queda muy corto para lo que considero un disco recomendable o digno de mejor calificación. La sensación final es que “Shaman” desaprovecha los notables medios con los que ha sido creado y se queda a mitad de camino.

ELDKRAFT tiene potencial y no está en realidad muy lejos de lograr un sonido verdaderamente interesante. Pero para encontrarlo necesita mejorar en todos los aspectos que lastran este debut: en la producción, en la interpretación y en la composición. Si no lo consigue se estancará en la mediocridad de forma irremediable y seguramente definitiva.

Juanma Rubio

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