Entrevista al cantante y compositor madrileño por el lanzamiento de su nuevo disco
Carlos, no sabía muy bien cómo iba a ser este proyecto, “Solitud”, pero desde luego que escuchando las canciones se percibe una faceta tuya intimista, incluso quizá más de lo habitual ya que tanto con SÔBER como con SAVIA siempre has experimentado con la emotividad y buscado la conexión con el oyente a nivel de sentimientos. Pero en “Solitud” ya vas con todo.
Sí, aquí creo que de alguna manera hay más conexión con uno mismo que con el oyente. Como concepto es un poco la manera de enfocar este disco. Es un disco hecho para mí, sin ninguna pretensión. Es luego cuando se piensa en empacarlo y meterlo en el formato y que la gente lo escuche, por supuesto. Pero en principio no estás componiendo para nadie y eso te da una libertad importante. Cuando haces una canción de de SÔBER, al final estás pensando que de ahí no te puedes mover demasiado. Pero aquí tienes esa libertad de hacer y crear algo desde cero y no saber hacia dónde va.
¿En qué momento te surge la idea de crear “Solitud”? Después de tantos años de carrera casi ininterrumpida, porque siempre has estado haciendo una cosa u otra sin parar, por qué ahora, en este momento, es cuando has decidido mostrar esta faceta tuya más íntima.
A partir de la pandemia para acá me metí a componer desde otros estados emocionales. Creo que ahí es un poco donde arranca todo. Hay una canción que se llama “Apocado” que es muy intimista y que sale justo desde ese momento. De alguna manera el entorno no te está condicionando porque estamos dentro, encerrados en casa desde la pandemia, y no hay nada que hacer y conectas contigo mismo. Creo que ese es el pistoletazo de salida de este “Solitud”. El inicio es en pandemia, cuando piensas "hostia, estoy componiendo, no sé para qué ni para quién, pero necesito sacar estas emociones que tengo dentro en forma de canción".
De hecho, ahora que mencionas “Apocado”, ¿es la misma canción que salió en 2023 o has hecho algún cambio?
Es la misma canción porque, además, recoge a nivel de producción ese momento donde se tuvo que grabar y mezclar todo dentro de casa. O sea, que realmente no tiene muchos elementos externos. Quería seguir manteniendo esa sonoridad y esa producción. Sí, surgió la idea de decir, "¿y si esto lo grabamos dándole el punto del estudio?" Pero es que la canción estaba contada desde lo más profundo y a nivel sonoro era un reflejo perfecto de lo que estábamos viviendo en ese momento.
Además, dentro lo atmosférico que es que es el disco, diría que “Apocado” concretamente es uno de los temas más tristes, por decirlo así de alguna manera, del trabajo. Luego, sin embargo, hay otras canciones, como “Sábanas vacías” y el propio tema título que tienen un sonido como más americano.
Yo lo llamo sureño, porque tiene ese punto, ese rollo un poquito más oscuro y con guitarras más orgánicas, no tan distorsionadas como como yo vengo acostumbrando. Y sí, tienes el punto más sureño, más más Rock.
Desde luego el oyente se va a encontrar una variedad de estilos, a pesar del tono general apesadumbrado.
Eso es. Creo que cuando uno se tiene que definir dices, "es que yo soy un poco así, ¿no?" Realmente puedo pasar a lo largo del día de escuchar algo bastante cañero y con ritmo a canciones un poco más tranquilas y oscuras. Incluso viendo un poco ya en perspectiva todas las canciones que he elegido de algunos de los compañeros de ruta como pueden ser MAREA, Yosi de LOS SUAVES y demás, siempre he ido rescatando la canción y llevándomela a ese momento más íntimo. No intentando llegar a una parte más Metal ni más Rock, sino como sacándole la esencia de la letra, de la historia que se contaba, llevándola a un a unos matices mucho más más suaves.
La psicología de "Solitud"
Hablando del concepto del disco, “Solitud” es un sinónimo que, por lo visto, está ya en desuso de soledad.
Sí, pero no es un sinónimo total.
Ahora íbamos a eso, porque la interpretación que haces de solitud es la soledad que tú buscas en momentos de recogimiento, el encontrarse con uno mismo. Estás solo, pero estás contigo mismo, así que no hay soledad realmente.
Eso es. La definición es la agradable sensación de estar contigo mismo. La soledad siempre se ha marcado un poco como negativa. "Hostia, ese tío está solo, vive en soledad". Cuando encuentras esos momentos en conexión contigo mismo, te sientes más acompañado que nunca porque necesitas menos del resto. Entonces dices, "es que estoy en en mi refugio, estoy encontrándome guay".
La canción de “Solitud” dice, "En este en este sitio, en esta soledad, es donde puedo encontrarme cuando estoy perdido". O sea, mejor refugio que ese no hay ninguno. Cuando tu cabeza va a 2.000 por hora o tienes problemas, los enmascaras con todo a lo que nos lleva esta sociedad dopamínica, a irnos hacia un lugar u otro o cubrir un poco esas necesidades de salir del dolor. Yo creo que la sensación hay que vivirla. La sensación de dolor o cualquier tipo de emoción hay que vivirla y curarla, no enmascararla.
“Solitud” es una reflexión sobre eso, los momentos donde quizás estamos pasando un bache y que la gente te dice, "tío, lo que tienes que hacer es salir y olvidarte". Quizá hay que sanar y aprender de lo que ha ocurrido, sacar la parte positiva de esto. Y la mejor manera de sanar es encontrarte a ti mismo y hablar contigo mismo.
Por ejemplo, en el vídeo de “Sábanas Vacías” hay ciertos matices a los que quiero llegar, que es un poco todas esas personalidades: yo mismo soy el bajista, el batería, el guitarrista, el cantante. Al final son personajes que nosotros creamos en nuestra cabeza desde el ego. Está el yo compositor, está el yo padre, la persona, el yo deportista... y al final que convivan todos juntos y se lleven bien es lo más complejo de todo esto. Dentro de la mente.
“Solitud” es un poco como, hostia, he podido hacer que se lleven bien todos y que puedan convivir y que no tire más uno que otro, porque muchas veces que sin darnos cuenta el ego es muy traicionero y te está diciendo, "no, porque yo esto me lo merezco o esto lo necesito o es que esto tiene que ser así" .Y al final cuando dejas hablar a las otras partes, llegas a consenso y la verdad es que te lleva por un camino diferente donde quizá sufres menos.
De alguna manera el disco habla también sobre la salud mental.
Sí, claro, por supuesto. Tiene tiene muchísimo que ver porque lo principal es estar bien contigo mismo. Estar en paz es es algo muy difícil en estos tiempos. Y tengo que decir que el disco reivindica un poco eso, estar en paz, estar a gusto, hacer una especie de balance. En mi caso, tras 30 años de carrera con SÔBER, creo que me merecía también un punto de reposo, un sitio, el lugar de mi recreo, como decía Antonio Vega. Y tener ese espacio y poder refugiarme ahí cuando uno se encuentra mal es como llegar a a tu casa. A la cabaña de madera que has creado mentalmente, donde no se juzga y no se pasa mal.
Por esto que me estás contando, las impresiones que transmite el disco al escucharlo y lo que estamos hablando, en “Solitud” muestras todo tu interior. Los artistas, siempre que creáis, de alguna manera os estáis desnudando, quitándoos la piel para mostrar vuestras emociones. Te estás exponiendo e incluso dejas entrever cierta vulnerabilidad como ser humano. En ese sentido, ¿hubo alguna canción en concreto que te costase más que otras porque te afectaba más a nivel personal?
Sí, hay canciones como “Apocado” donde cuentas la vulnerabilidad que tiene el ser humano y los miedos... sobre todo los miedos. Al final son creencias limitantes que que te llevan a estar rodeado de de miedos y cuando eres capaz de vencerlos, de apartarlos, es como que empieza todo. Empieza el juego. Al final, sin darnos cuenta, vamos creando pequeñas máscaras desde pequeños. Entonces, cuando haces este tipo de reflexiones, vas apartando los miedos, te muestras... El ego no está. Entonces, al no estar no sientes el miedo a que te juzguen. A mí me da igual que me juzguen mientras no me juzgue yo, que esa es la parte negativa de todo esto. Cómo a veces nos hablamos a nosotros mismos. Pero hay un ejercicio muy chulo que dicen que que cuando te estés hablando así, te preguntas “¿a la persona que más quieres le hablarías así?”. No, pues no deberías hablarte así a ti mismo. Muchas veces te dices “soy gilipollas”. Pero yo no hablaría así a un amigo que quiero o a mi mujer o a mi hija. No eres gilipollas, trataría de decir, “tío, trata de ir por aquí, no te lo tomes tan a pecho que podemos fallar”.
"A mí me da igual que me juzguen mientras no me juzgue yo"
Parece que esta sociedad ha generado una serie de mecanismos: nadie puede fallar, el filtro tiene que estar, la arruga no puede estar, no puedes mostrar tus vulnerabilidades. Es más, todo lo contrario, las redes sociales solo están para contar las cosas buenas, no las malas. Conozco a muchísima gente que usa así las redes sociales. Cuando sales a comer por ahí y te pegas el festín... ¿por qué no subes una tuya, tío, trabajando en algo que no te mola? Piensan, "no jodas, tío, cómo voy a subir eso". Pues a lo mejor es el principio de poder abrirte y poder tomar conciencia de si lo que estás haciendo es lo que quieres hacer. Al fin y al cabo, a veces tenemos que salirnos fuera porque porque hay un cambio inminente que hay que tomar, y es quitarse ese miedo. Es lo que te puede hacer prosperar en la vida.
En este disco, la verdad es que cada canción es una historia en sí misma y cada una de su padre y de su madre. Me ha llamado la atención mucho la adaptación del poema de Lorca, "Thamar y Amnom", que ha quedado muy bonita, tanto musicalmente como la letras. Has adaptado el poema... adaptado entre comillas. Has seleccionado partes. No sé si querías condensar toda la historia teniendo en cuenta el tiempo limitado de la canción.
Sí, aún así hay bastante letra en la canción, pero seleccioné aquellas partes para que la historia tuviese un sentido un poquito más lírico, pero que a la vez tuviese esa explicación, de por dónde va.
¿También las elegiste por la musicalidad de ciertos versos?
No, casi más por la historia, porque musicalidad debo decir que Lorca es supermusical y era lo que me transmitía cuando estaba leyendo el poema. Siempre lo cuento como anécdota, que fue mi hija, que estaba estudiando y me dijo: "papá, esto te va a encantar". Y dije "hostia, este no lo he leído". Y cuando me puse a leerlo, no sé por qué, pero yo estaba sintiendo la música, escuchándola. Y fue ahí exactamente cuando cogí la guitarra y me puse a tocar y fluyó y pensé, "hostia, esto hay que hacerlo canción". Porque además tiene un grito rompedor. La historia que se cuenta, la violación de Thamar y todo lo que surge en esa historia. Había que hacer una canción que además tenga un poco esos connotaciones, esos ritmos 6x8, que es muy flamenco, muy de Lorca, muy de Granada, muy musical.
Entonces, tengo que decir que todo el poema es muy musical, pero es cierto que yo elegí las partes donde realmente iba contándote la historia un poco más cronológicamente.
Versiones de SAVIA
Una de las versiones de SAVIA que incluyes en “Solitud” es la que canta Ruth Lorenzo, “Agua Para Tu Sed”. ¿Cómo surgió esa colaboración? Por contar con alguien tan ajeno al mundo del Rock o el Metal como Ruth Lorenzo, que además es una persona muy mediática.
Ella es superrockera, hay que decirlo. Tengo relación con ella hace mucho tiempo porque coincidimos juntos para una cosa de Rock FM, en una actuación y me confesó que era era una cría cuando nos perseguía a SÔBER allá en el 2000-2001 por todos los conciertos que íbamos haciendo en Murcia. Le encantaba el grupo y de alguna manera entendía el Rock de una manera más americana y que el grupo más americano en España éramos nosotros. Y entonces tuvimos la suerte de justo de antes de la pandemia hacer una colaboración con nosotros en Las Ventas con la sinfónica. A partir de ahí tengo que decir que todos nos quedamos encantados de, sin haber prácticamente ensayado, cómo ella se unió a este concepto nuestro. Encima nos llevamos increíble. Este verano hemos estado buceando juntos y la verdad que tiene una filosofía muy parecida a la mía y de alguna manera me hacía muchísima ilusión que ya no solamente fuese en un concierto.
Tener a Ruth Lorenzo dentro de una canción que significa tanto como “Agua Para Tu Sed”… Se lo propuse y me dijo, "Si tú me dices, "Ven, lo dejo todo". Estuvimos trabajando y fue un placer, un placer absoluto. Y rescatar una canción como esta, que también tiene mucho de solitud. Cuando compuse el tema recuerdo que estaba en un cumpleaños y tenía la melodía en la cabeza, tenía la letra y yo estaba rodeado de gente. Arranqué el coche y me fui al estudio yo solo y ahí me tiré hasta las tantas de de la noche componiendo la canción porque tenía la idea. Dije en la fiesta, “me vais a perdonar, pero…” La gente flipaba pero es que yo me dedico a esto, y la musa me tiene que pillar trabajando. Como surgió también desde ese momento de aislare un poco y encontrarme a mí mismo, me apetecía mucho meterla en el disco.
¿Te ha pasado muchas veces encontrarte en situaciones en las que no debías estar pensando en trabajo? Al final la creatividad sale de dentro y en momentos inesperados...
Eso es. A lo mejor sin decirlo, pero estoy con el móvil escribiendo una frase que me ha venido o me voy al baño y tarareo algo. Y me pasa muchas veces en moto. En moto sí que vas muy en solitud. Vas tú y tú mismo y de repente “qué melodía más guapa”. Y parar a la derecha, sacar el móvil con el casco puesto y hacer una melodía. En ocasiones sí que se han utilizado cosas de estas que han salido, otras no porque no están en el contexto. Tú las sacas del contexto, por eso es muy bueno que la creatividad te pille trabajando, en algún sitio donde puedas darle rienda suelta, porque a lo mejor esa melodía se queda ahí y si la hubieses podido desarrollar en ese momento hubiese tenido un poco más de de continuidad.
Pero sí, es cierto que te pillan en en momentos así y como son tan escasos y valiosos, hostia, tienes que intentar que no se vayan. Puedes rescatar lo que puedas pero muchas de las ideas las leo, las escucho y digo, "tiene que llegar el día que cuando la oigas de nuevo hagas ‘plim’ y vuelva otra vez esa conexión con la idea". Hay veces que no estás inspirado y la oyes y piensas "no es para tanto". Pero hay veces que sí, que oyes alguna idea de esas y dices, "hoy es el día de esta canción". Y te lías a currar y te dan las tantas.
Además de “Agua Para Tu Sed”, hay otra canción de SAVIA, “Insensible”. No sé si tu intención era, ya que han pasado 20 años del nacimiento de SAVIA, que no cayera en el olvido la música de la banda. O más bien es que esos temas se adaptaban a lo que tú querías para “Solitud”.
Claro. La otra canción que he querido elegir es “Insensible”. Es como cuando vuelves otra vez ahí a ese lugar donde tú lloras solo y puedes rescatar desde ahí todas esas emociones. Por eso te decía que todas las canciones surgen desde esa historia un poco más oscura, pero sacando lo positivo. Además, “Insensible” es una canción que significa mucho para mí porque fue un poco el inicio de esto que estamos hablando. Yo creo que con SAVIA teníamos todo eso, esa maquinaria. “Insensible” sí que arranca con ese concepto de encontrarte, de hacer las cosas más tranquilo, de no tener presión más allá de la que tú te quieras poner. También es una canción me recuerda mucho a esos inicios y Albertito [el batería Alberto Madrid] que ya no está con nosotros, ahí solos en ese disco de Big Simon, por ejemplo, y las secuencias. Cuando haces un disco en solitario también quieres como trocitos de tu propia vida, ¿no? Ponerlos ahí y decir, "eres tú gracias a a todas estas cosas que han ocurrido, tanto buenas como malas". Al final el fruto de eso es de toda tu vida, esto es “Solitud”.
Las versiones de "Solitud" interpretadas por Carlos Escobedo
En "Solitud" hay muchos trocitos de Carlos Escobedo y también de otros artistas, como los has definido antes, compañeros de ruta. Tienes versiones de MAREA, LOS SUAVES, Joaquín Sabina, “Lucha De Gigantes” de Antonio Vega... ¿Por qué elegiste estos temas en concreto?
Si quieres vamos uno a uno...
Sí, porque cada uno tendrá su propia historia.
Desde muy pequeño soy fan de LOS SUAVES, pero desde muy pequeño. Yo me recuerdo con 9 ó 10 años escuchando en un radiocasete pequeño a LOS SUAVES. "Dolores Se Llamaba Lola" significa mucho. Tengo la suerte de de tener mucha cercanía con Yosi a partir de todo esto que hicimos de la CRAZY ROCK BAND, hemos coincidido muchas veces tocando. Pero a partir del CRAZY tengo que decir que con Yosi me llevo muy bien. Fuimos a pasar un fin de semana a su casa y pude dormir en su cama de toda la vida, una cama de 90, muy pequeña, la cama de su casa, toda llena de libros y cosas. Dormir ahí hace que te impregnes un poco desde desde dónde están compuestas las canciones de de Yosi, porque también tiene esa manera de escribir desde la melancolía, desde la herida. A mí me ha contado muchas historias de muchas de las canciones que ha escrito.
Retomando “Dolores”, te cuenta un poco la historia de esa Dolores, que ahora es la vieja verde. Y hostia, es una canción con toda la caña, los solos increíbles, pero nunca te habías fijado tanto en la letra, en la historia que había detrás. Te enmascaraba todo ese Rock y toda esa parte de armonías. Entonces fue ir a a la historia de verdad, despojarla de todas esas guitarras, baterías y coger, digamos, un poco la parte de la raíz de la canción y de lo que se cuenta. Fue un reto porque es una canción que tiene cuatro estrofas, la historia va creciendo incluso con el tono de la canción, la melodía vocal va subiendo hasta un momento que es bastante desgarrador. Le mandé mi versión a Yosi y se le saltó una lágrima y me dio el beneplácito para poder sacarlo.
"Le mandé mi versión a Yosi y se le saltó una lágrima"
Al final es una versión “aprobada”.
Sí, porque si no yo no lo hubiese sacado. Tú haces las cosas porque te apetece hacerlas y luego que la gente las escuche. Si me llega a decir, "no, Carlos, esto es una cosa para nosotros", pues se queda ahí para nosotros, no hay ninguna pega.
Y con el tema de MAREA pues casi tres cuartos de lo mismo, porque me invitaron a cantar “La Luna Me Sabe A Poco” y yo para aprendérmela lo que hice fue llevármela a mi terreno con la acústica y me la llevé a un terreno que de repente, adquiría otros timbres, otras sensaciones. Y con Freddy, que es el el pianista que ha ido con MAREA a veces y ha sacado algunos arreglos para los discos del grupo, pues en Bilbao, “La Luna” era la canción número 18. Tuvimos dos horas de poder charlar, empatizamos muy bien y yo le dije, "la canción la he preparado en acústico". Le puse un vídeo que tengo y comenta “hostia, tío, es que funciona que no veas, ¿por qué no le hago yo un piano, que tengo un piano de cola con micros y un estudio y te mando el piano y la cantas y y vemos a ver qué surge?" Se la mandamos a a todos los “mareas” y a Kutxi Romero y me dice: “muy bonita, cabrón, muy bonita”. Y pensé, "bueno, pues a ellos les apetece también que la que la saquemos”.
Es un homenaje a ellos y es que además crecimos juntos… Tenemos fotos de hace 25 años tocando MAREA y SÔBER y éramos unos chavalines absolutos, y luego más adelante hemos coincidido muchas veces.
Creo que esa cercanía y ese hacer las cosas desde el cariño importan, viendo ahora que cuando todo el mundo que hace una versión es para intentar buscar las colaboraciones. Sobre todo en la industria, en las colaboraciones, muchos de los artistas ni se conocen. Son cosas de la compañía, que plantea "oye, una colaboración de este artista con este otro puede hacer que nos venda más discos". Y le dicen al artista que va a colaborar con otro. "¿Qué parte son las mías?" "Pues tú canta esto". Pero ni se conocen ni se ven, son estrategias. Y aquí se reivindica lo contrario. Aquí se reivindica el amor hacia la canción y hacia las personas que la hicieron.
Las versiones de Joaquín Sabina y Antonio Vega
Con Sabina no tengo relación, pero es una canción también que dice mucho de la soledad de un tren vacío. Y con "Lucha De Gigantes" pues pues tres cuartos de lo mismo, porque por Antonio Vega siempre he tenido muchísimo muchísima admiración. Es el compositor que ha marcado para mí la manera de escribir, de decir las cosas pero sin decirlas y esa forma de contar el dolor que él llevaba dentro y hacerlo canción, y hacerlo bonito. Algo chungo, hacerlo bonito, ¿no?
Además, precisamente las canciones más rockeras son las que más difieren de las originales, pero "Lucha De Gigantes", por ejemplo, es bastante bastante parecida en tono. Supongo que al grabar y producir las canciones quisiste también desde el estudio darles algún toque especial a la hora de producirlas, destacar algunos elementos.
Sí, hay una cosa muy clara: de a lo que uno estaba acostumbrado, pues justo lo contrario. Las baterías del disco las ha hecho José Bruno, batería de de LEIVA, de Fito, que ha estado con ellos. Es un crack que entiende de la batería desde desde otro prisma, desde un momento más de groove, de sonoridad. Graba las baterías completamente naturales con micros antiguos y previos de válvulas y todo a la antigua usanza y eso hace que las baterías sean mucho más orgánicas y generen ambientes diferentes. Tengo que decir que el sonido es muy de verdad, de cómo puede sonar una banda en un local de ensayo. No está muy procesado. Al final es lo más de verdad que que hemos podido contar a nivel de producción.
La gira "En Estado Puro"
Estás inmerso en la gira "En estado puro". Además, has comentado que va Charlie contigo, el músico que ha grabado el violín en "Solitud".
Eso es. Y Raúl Perona también, que es el pianista. Los dos son cantantes y por primera vez estamos a tres voces en muchas partes, cosa que yo jamás había tenido, porque nunca he tenido coros ni tenido voces extra. Y cada concierto sí que puedo decir que es diferente a otro.
He visto un vídeo en YouTube, creo que forma parte de esta gira, con El Suso cantando.
Sí, flamenco en Salamanca. Formaba parte de esta gira, como el chico es de Salamanca y fuimos al FACYL, que es un festival de artes. Es un festival increíble en Salamanca porque se va haciendo en debajo de monumentos, catedrales y a nosotros nos tocó el Patio Chico que es es precioso. Suso ya me había dicho que teníamos que hacer algo juntos y cuando salió la fecha de Salamanca le comenté, "Suso, vamos a hacer aquí algo que se salga de lo normal, porque él es un cantaor flamenco más moderno. Cogió la canción de "Arrepentido" y se la llevó a su terreno. Siempre dejo margen a que, dependiendo de la ciudad donde esté, alguien colabore conmigo.
¿Cómo estás trasladando las canciones al directo? Porque la mayoría requieren de poca instrumentación, por decirlo de alguna manera. Principalmente es un show acústico. ¿Tenéis algún momento más eléctrico también?
Estamos creciendo en ese sentido y hay canciones desde lo justo lo contrario, desde el momento piano-voz. Ese momento donde el público está completamente en silencio, donde yo suelto la guitarra y solo estoy cantando. También hay momentos donde estamos mucho más a full y ahora queremos, y lo haremos en Madrid, el momento de arranque donde vamos a meter algo de percusión. Viene Sergio Bernal, el batería de MCLAN y David Lozano que es también guitarrista de Ruth Lorenzo. Donde podamos darle ese puntito extra y que dentro del show haya una dinámica un pelín mayor, momentos más álgidos, más eléctricos, más sonoros y también momentos vas íntimos. A partir de ahí nos moveremos un poco por todo ese por todo ese momento de subidas y bajadas.
Hablando del público, habrá asistentes que dirán, "Carlos Escobedo de SÔBER toca aquí, vamos a verlo". ¿Qué puede se encontrar un seguidor de SÔBER de toda la vida que vaya a uno de estos conciertos? ¿Qué le vas a ofrecer?
Se va a encontrar la esencia de esas canciones. De cómo se compusieron y de cómo se hicieron. Tengo que decir que una canción como "Arrepentido" surge de una guitarra acústica, la voz, la letra... Al final es muy fácil, porque ahora lo que hay que hacer es ir quitándole instrumentos, coger la esencia y y llevarlo a la gira con ese piano, con esas voces que te decía. Una canción como "Arrepentido" en directo, o por ejemplo "El Hombre De Hielo" que arranca a tres voces y es una parte armónica que al que conoce la canción le gusta. Mucha gente está escuchando ahora las letras más a fondo. Está diciendo, "Hostia, es que detrás de esta canción..."
Por ejemplo, en el caso de "La Escalera", es una canción que yo hice a mi suegro que tenía Alzheimer y lo puedes contar. La gente que llega viene esperando a lo mejor una cosa y se va con otra. Conozco gente que le gustan más los conciertos de "En estado puro" que de SÔBER. Aquí no se puede perder detalle, están como centrados.
Es más inversivo.
Eso es. Aquí no hay distracción más allá de tres tíos tocando a veces a dos metros de distancia, porque los sitios que estamos cogiendo son de 200, 250 personas.
"Conozco gente que le gustan más los conciertos de 'En estado puro' que de SÔBER"
El uso de teléfonos móviles en conciertos
Ahora que hay bandas como GHOST o IRON MAIDEN que han protestado por el uso de los teléfonos móviles, que los prohíben o quieren restringir su uso en conciertos, aunque estamos hablando de conciertos masivos, con muchísimo público, ¿tú lo notas, en esta proximidad, que la gente está más atenta o alguno también te graba porque llega llega el momento de alguna canción muy emblemática?
He tenido la suerte de poder hacer algunos teatros y castillos y la gente ahí está muy metida. No lo estoy viendo demasiado. Creo que la gente viene a sentir una serie de cosas y cuando estás con el móvil no tienes no tienes capacidad.
Se nos está yendo un poco de las manos lo del tema del móvil, porque yo sí que veo en primeras filas de conciertos, sobre todo de SÔBER, gente que graba el concierto entero, pero no una canción... Hostia, es que tienes el concierto entero. Entonces piensas, "¿para qué vienes?"
Además, a lo mejor no lo vuelves a ver, o no lo ves en años. Si grabas el concierto entero te lo estás perdiendo.
Total, a no ser que tengas una capacidad de dualidad total y tú estés disfrutándolo y el móvil esté grabando, pero es que realmente el móvil no va a rescatar ese momento. Va a rescatar unas imágenes pero no ese momento que tú estás viviendo. El aquí, el ahora... hay que reivindicar ese momento de disfrutar el presente. Sí prohíbes el móvil habría algunos que irían diciendo, "ya, entonces, ¿para qué voy si no lo voy a poder contar?" Como en el gimnasio, quitas los móviles y se desapunta la mitad porque al final quieren mostrar lo que están haciendo, buscando validación.
La validación tiene que surgir de ti y una vez que tú ya validas tu historia y tu viaje, a partir de ahí, tío, para adelante.
Ahora se dice justo lo contrario, que el verdadero escape es dejar Internet y volver a la vida real.
Por eso hay que buscar tanto la conexión contigo mismo, la meditación. Antes tú estabas meditando, ¿sabes dónde? Cogiendo el autobús. Como no tenías móvil estabas observando el aquí y el ahora, porque no había otra manera de esperar. No es tan difícil, es volver un poco a a dejar los dispositivos. Es una herramienta cojonuda para comunicación pero que no nos condicionen la vida. Y que cada tres minutos como mínimo tienes que mirar aunque sea la hora, tienes que encender el móvil por si alguien te ha escrito o llamado.
Acabas de mencionar esa necesidad de validación y de contarle a los demás todo lo que se ha hecho. ¿Cómo observas el impacto de las redes sociales y del entorno digital en las nuevas generaciones?
Tengo una hija de 22 años y se nota mucho que se ha criado con las redes sociales. Como todo lo que es la industria, todo gira en torno a eso. Les ocurre a veces, que esto me dejó flipado el otro día, que coinciden dos amigas y cuando se dan cuenta van vestidas iguales. Porque lo han visto en un vídeo. La moda al final te lleva.
Yo recuerdo que cuando éramos pequeños, cada uno iba como le daba la gana y no coincidías nunca. Y yo se lo comentaba a mi hija y flipaba un poco diciendo: "Es que eran otras épocas". Y yo le decía "ya, pero si te das cuenta, cada uno tenía su personalidad en base a la música". Uno era más Heavy Metal y lleva el pelo más cardado, el otro era más punkarra, o le gustaba más la música Hardcore, pero al final todos éramos amigos, ¿sabes? Y ahora parece que las pandillas de chavales y chavalas están cortadas por el mismo patrón.
Me da rabia porque, hombre, nosotros también tendríamos nuestras historias, pero es verdad que esta sociedad al final está basada en redes sociales y en escapar todo el rato, en el scroll infinito. Tengo que decir que es un poco la perdición de la nuevas generaciones.
"El scroll infinito es un poco la perdición de la nuevas generaciones"
La solitud del futuro
¿Va a haber más solitud después de este disco o lo consideras una experiencia muy puntual y concreta de este momento de tu carrera?
Es una es una experiencia que se va a quedar ahí y seguiremos avanzando y seguiremos creciendo hacia otro lugar con esas bases. Con la base de la solitud y de estar en paz con lo que haces.
Después de este viaje interior, ¿cómo te imaginas en un futuro más o menos próximo, tanto con SÔBER o en solitario? ¿Qué te ronda en la cabeza para próximos proyectos?
Ahora mismo estamos inmersos en "Solitud", pero es que ya tengo el disco de SÔBER compuesto, porque voy componiendo, desde ese otro estado quizá... Para 2026 seguro estará el nuevo disco de SÔBER, realmente no hay treguas... Mientras, hay algún pequeño descanso que yo creo que a SÔBER le va a venir muy bien. Es probable que que a lo mejor el 20 de diciembre en Madrid en el Teatro Eslava sea un poco ese último concierto. No lo sé si será el último, pero sí de este bloque. A partir de ahí, a hacer más cosas, la verdad.
Carlos, creo que hemos cubierto casi todo. Si quieres dedicar unas palabras a los lectores de HELLPRESS para que vayan a verte, para que escuchen el disco, que comprueben esta esta solitud, que la compartan y ellos mismos recapaciten sobre todo esto que nos has estado contando.
Para todos los lectores de HELLPRESS tengo que decir que no os podéis perder sobre todo ese 20 de diciembre, concierto final de año de "En Estado Puro" y que intentéis escuchar "Solitud" desde el punto donde yo lo he escrito, desde esa tranquilidad, ese disfrute de poder estar con uno mismo, disfrutarlo y y vivirlo. Esa agradable sensación. Espero que os guste mucho y nos vemos pronto.
Próximos conciertos de Carlos Escobedo
- 1 de noviembre de 2025 – Valdealgorfa, Teruel (Salón Don Diego)
- 7 de noviembre de 2025 – Bilbao (Sala Azkena)
- 8 de noviembre de 2025 – Barcelona (Sala Upload)
- 14 de noviembre de 2025 – Talavera de la Reina, Toledo (Teatro Palenque)
- 15 de noviembre de 2025 - Estella, Navarra (Espacio Cultural Los Llanos)
- 22 de noviembre de 2025 – La Aparecida, Cartagena (Arizona Ruta 66 Rock Bar)
- 20 de diciembre de 2025 – Madrid (Teatro Eslava)
- 27 de diciembre de 2025 – Valencia (Sala Jerusalem)
- 23 de enero de 2026 – Zaragoza (Centro Cívico Delicias)
Entradas disponibles en Enterticket (excepto Barcelona y Estella).
Más información sobre Carlos Escobedo en su web oficial.







