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THE MOORLAND: "Hemos pasado de la ira al clímax" en nuestra evolución musical

Entrevista a Jorge Gallart, cantante y guitarrista del grupo oscense de Rock

THE MOORLAND es una banda aragonesa con apenas tres años de vida, aunque sus integrantes tienen un bagaje musical previo, que trata de hacerse un hueco en la escena española con una música bastante ecléctica, pero bajo el paraguas de la oscuridad.

Con motivo de la edición el 18 de julio de su último trabajo, el EP “Shadows”, nos pusimos en contacto con Jorge Gallart (vocalista, guitarrista y principal compositor del grupo) para que nos hablara tanto de este EP como de THE MOORLAND en general. El resultado fue una completa y amena charla con la que conocer, de primera mano, al quinteto oscense.

Los orígenes

La primera pregunta es un poco “obligada”. ¿Cómo y cuándo surge THE MOORLAND?


THE MOORLAND surge en 2022, concretamente a finales de ese año. Lo iniciamos Leandro y yo, que estábamos en otro proyecto (Ndr: DISTOPÍA) en el que hacíamos una especie de rock electrónico, más sinfónico, y decidimos hacer algo más directo metiendo más guitarras. Para darle forma contamos con músicos de nuestro pueblo que conocíamos donde uno venía del Rock, otro del Punk y otro que abarcaba todos los estilos (risas).

Fuimos al local de ensayo ya con seis o siete canciones hechas y vimos que la cosa tiraba para adelante así que decidimos seguir con el proyecto. La verdad es que estamos muy contentos.

¿Pensabais en traeros algo de la esencia de DISTOPÍA a THE MOORLAND o la idea era hacer algo totalmente rupturista con lo que hacíais en el otro proyecto?


No, la idea era hacer algo totalmente diferente, En el anterior proyecto había también mucha guitarra y mucha electrónica, pero la electrónica era más del tipo samplers. Era un tipo de música totalmente diferente.

Para THE MOORLAND queríamos hacer algo más orgánico, guitarras que tiraran más hacia el Rock que a crear ambientes, dejando este aspecto a los sintetizadores. Queríamos hacer una mezcla un poco más compleja y, sobre todo, que todo lo que sonase fuera en directo. No queremos llevar en los conciertos ni samplers, ni cajas de ritmos, acabamos muy hartos ya de todo aquel rollo y queríamos hacer algo mucho más orientado al directo.

Sin trampa ni cartón, lo que grabáis es lo que mostráis en directo.

Eso es.


El pasado mes de julio editasteis un nuevo trabajo, “Shadows”, un EP al igual que “Songs for Rats”. ¿Por qué no un disco completo como “Burgers and Lobsters”?

El primer disco “Burgers and Lobsters” tiene un número suficiente de canciones para considerarlo LP, pero, sin embargo, la duración total es de 30 minutos, o sea, prácticamente es como un EP en ese sentido. Son canciones cortas, de 2 minutos y medio porque creemos que hoy en día, desgraciadamente, hay muy poca gente que aguante un disco entero, por ejemplo, de una hora. Yo sí lo aguanto, pero la mayor parte de la gente, no. Han cambiado mucho los tiempos y ahora sólo importa la inmediatez, los 40 primeros segundos de cada canción por lo que que, aunque tenemos ganas de hacer un disco y, de hecho, teníamos canciones para hacerlo, optamos por algo más inmediato, que “golpee”.

Además, también pensamos en la promoción y en que todas las canciones que tenemos hechas nos servirán para un futuro trabajo. Vamos acumulando en la “mochila” bastantes canciones que verán la luz más adelante. Nos parecía que, tal y cómo está la sociedad, desgraciadamente para nosotros porque no la entendemos, había que ofrecer un producto que no costara mucho masticar y por eso este EP de cuatro canciones. Es triste, pero el panorama es así.

¿Qué tal está funcionando “Shadows” entre público y prensa?


La verdad es que a nivel de prensa está siendo muy positiva la respuesta y con el público igual. Nosotros, al estar una zona rural, tocamos en sitios donde este tipo de música no es lo que más desea la gente (risas). Evidentemente prefieren un grupo tributo, pero, al vivir en el medio rural, tras todos los proyectos en los que nos hemos embarcado hemos aprendido a luchar contra ese rollo.

La verdad es que nos gusta muchísimo tocar en el medio rural y en pueblos pequeñitos, pero tocar en sitios más grandes como Lérida o Madrid, por ejemplo, donde te encuentras con público que viene a escuchar este tipo de música, es para nosotros es una satisfacción tremenda y el público lo está recibiendo muy bien. Es algo que podemos testar poco, a no ser que salgamos de nuestra zona, pero ahora que lo estamos comprobando, pues súper contentos, claro.

Por curiosidad, ¿de qué zona rural sois?

Nosotros somos de un pueblo de la zona de Huesca que está pegado a Cataluña. Es de los más grandes de la zona, pero todos trabajamos por aquí en el mundo rural y nuestro entorno son pueblos de muy pocos habitantes. Allí hemos ido a tocar con mucho orgullo, porque son zonas que nos encantan, y nos gusta mezclar la modernidad y la oscuridad de este proyecto con la tradición que hay en estos pueblos. Han salido cosas muy chulas. Pero claro, cuando sales a tocar a Madrid, Lérida o Pamplona y ves que hay más gente como tú, pues mola un montón.

La música de THE MOORLAND

No os conocía previamente y he escuchado vuestros trabajos en orden inverso a su publicación. Creo que la evolución de vuestra música se aprecia notablemente ya que vuestro debut me ha parecido más crudo y visceral, por decirlo de alguna manera, y “Shadows” resulta más atmosférico, en gran medida por los teclados de Leandro Lasheras. ¿Cómo lo ves tú?

Sí, las primeras canciones fueron fruto de la ira de proyectos anteriores que se habían ido a tomar por saco tras mucho trabajo. La composición de esas canciones, que fue mía, fue súper rápida tanto la música como la letra, ya que había mucha mala hostia en nuestra sangre en ese momento. Fue llegar, grabar, no pensar apenas en la producción y salir a tocar. Este proceso en el siguiente disco fue mucho más repensado. De hecho, aunque se hicieron más canciones, se cogieron las cuatro que podían albergar los diferentes estilos representados en THE MOORLAND.

Sin embargo, ya sabíamos que nos faltaba un tercer trabajo para hacer la música por la que nosotros montamos el grupo que era un poquito esta música oscura, más melódica y atmosférica. Digamos que hemos pasado de la ira al clímax y eso se nota a la hora de componer y producir las canciones. Ahora que nos va mejor estamos disfrutando de lo que no pudimos durante los años que tuvimos malos. El primer disco mostraba la rabia por haber currado tanto y, aunque habíamos tenido cierto recorrido, no conseguimos lo deseado tras tanto esfuerzo en un proyecto tan experimental como fue Distopía. Pensé, saco mi ira y ya estoy preparado para hacer los discos que pegan más con el estilo que me representa.

Según tengo entendido, en ti recae el peso total de la composición. Cuéntanos un poco cómo es el proceso creativo en THE MOORLAND para dar forma a las canciones. ¿Qué es lo que te inspira a la hora de componer?

Soy un adicto de la composición. De hecho, me gusta incluso más que tocar, y eso que tocar me gusta mucho. Yo estoy todos los días intentando crear cosas. Cuando tengo más o menos la estructura de una canción la llevo al local y allí la “masticamos” con el resto del grupo y siempre salen riffs, partes de sintetizador… Salen historias en las que yo jamás hubiera pensado y entre todos arreglamos un poco el tema, lo volvemos a replantear y, llegados a este punto, ya me encargo yo de la producción y los últimos retoques.

Pero, por ejemplo, tener a Óscar Mur en la otra guitarra que te hace un riff punky y dices, ostras, esto me lo llevo, eso es buenísimo, ¿sabes? O tener al otro Óscar a batería (Ndr.: Óscar Satué), que es más rockero, nos ayuda también.

En el caso de Leandro sí que vamos mano a mano. Él empezó un aprendizaje en el mundo de la guitarra cuando nos juntamos en 2009 para crear el proyecto de Distopía y yo empecé un aprendizaje en el mundo de la electrónica. Nos hemos intercambiado lo que sabíamos cada uno incluso a nivel de producción. Yo creo que eso ha sido tremendo. Tremendo porque yo creo que pensamos de la misma forma. Aunque yo lanzo la primera producción, él es muy purista con el sonido de los sintetizadores y retocamos mucho, sobre todo esa parte “ambiental” que nos interesa conseguir en las canciones. Siempre decimos que no son esas partes el hilo conductor, porque para nosotros lo es el bajo y la batería, que además es lo que te llega al corazón, pero todo lo demás, todo lo que “flota”, para mí es lo que diferencia a este tipo de música. Esas partes te dan ese colchón que creo que es lo que te diferencia porque da mucha variedad, puedes jugar mucho en este sentido y nos centramos mucho en ese aspecto de nuestra música.

Si no estoy equivocado, en el último EP no ha habido ninguna colaboración como si la hubo en “Songs for Rats” para el tema “Ignorant Rat”. ¿Cómo se gestó esa colaboración con Nerea y qué crees que aportó? ¿Es algo que os planeáis volver a hacer en el futuro o preferís que no haya colaboraciones externas?

Nerea es una amiga mía. Verás, yo he estado en cientos de conciertos, seguramente como tú, y la primera vez que la escuché cantar hace muchos años me quedé alucinado porque es una persona que tampoco es que ha escuchado mucha música, pero es de estas personas que ha nacido con el don de cantar bien. Cante lo que cante. Es verdad que no tiene proyectos musicales a nivel personal ya que se dedica a otra cosa, pero me empeñé mucho en que cantará esa canción. De hecho, cuando escribía la letra ya pensaba en que para esos arreglos su voz iba a quedar perfecta y su participación nos ayudó a “suavizar” un poco el tema y hacerlo más cercano.

Respecto a la otra pregunta ni mucho menos hemos descartado más colaboraciones. De hecho, seguramente las habrá con ella y, a lo mejor, con más personas, pero en este disco preferimos que no las hubiera porque queríamos dejar nuestra marca total en las canciones.

Evidentemente, para el próximo disco seguro que está Nerea y, tal vez, alguna persona más porque nos encantan las colaboraciones sobre todo de nuestro entorno. Como te he comentado, estamos en una zona rural, pero tenemos un grupo de Whatsapp con entre 50 o 60 músicos de la zona que nos vamos ayudando los unos a los otros, así que existe una especie de “cooperativa” musical.

Fuera etiquetas

En la actualidad tendemos a etiquetar todo y a THE MOORLAND os han metido en el inmenso “saco” del post punk. ¿Os sentís cómodos con esa etiqueta o pensáis que hay muchos más elementos en vuestra propuesta?

A nosotros nos encanta el Post Punk, pero sí que es verdad que, siendo puristas, si escuchas nuestro disco no es un disco de Post Punk. Para mí tampoco es un disco de Rock al uso, tampoco es un disco de New Wave como lo han calificado algunas personas. Personalmente creo que es una mezcla de todo eso.

¿Cuál es el problema? Que en la mochila que llevamos hay muchas cosas distintas. Por ejemplo, yo con 16 años escuchaba DEEP PURPLE o el “Master of Puppets”, pero luego he escuchado a PIXIES, a JOY DIVISION... Entonces yo creo que el problema que podemos tener, en la sociedad actual, es que no somos fácilmente etiquetables, y eso es un problema porque hoy la gente o escucha Heavy, o Rock, o Reggaetón o lo que sea. Es increíble que teniendo el acceso que tenemos a la música, que cuando yo tenía 18 años no existía, la mayoría de gente, con perdón, son como ovejitas. Yo intentaba escuchar cuanta más música, mejor.

La gente se segmenta en un lado y no quieren escuchar nada más. Por eso decía que igual es un problema para nosotros, pero hacemos lo que queremos y esto es lo que nos ha salido.

Yo creo en la actualidad por las redes sociales, los algoritmos y todo eso estamos segmentados y a nivel de promoción es un problema, pero no nos va a cambiar la idea de hacer lo que nos sale, y lo que nos sale es esto. No buscamos que nos etiqueten, pero si nos etiquetan como Post Punk, pues bueno, seguramente será mucho más cierto que, si nos etiquetan en Pop, así que bienvenido sea. Nos da un poco igual eso.

Imagino que el bajo tan marcado y los tintes oscuros de los teclados hacen, seguramente, que se tienda a englobaros en ese estilo, aunque haya más elementos como has comentado…

Sí, sí, es muy posible que sea por eso.

Creo que algunas influencias presentes en vuestra música se atisban con claridad, pero, a título personal, ¿cuáles son las tuyas actuales y pasadas que se reflejen cómo compositor?

Buff, es que escucho de todo. Me han influido desde Pixies hasta, por ejemplo, y te voy a hablar de Pop o Indie, que no son estilos que me gusten especialmente, el último disco de León Benavente. Lo escucho y digo, buah, aquí hay unos riffs que te mueres. De bandas actuales pues me encantan Idles, The Blaze, que es casi música electrónica y que es uno de los grupos favoritos de Leandro… Luego tenemos cosas en común ya que a todos nos encanta Depeche Mode o New Order. Por ejemplo, los primeros discos de New Orden a mí me gustan mucho, pero soy fanático de lo que sacaron en los noventa por esos bajos con distorsión que tenían.

Creo que nos influyen todos los estilos de música que escuchamos que, como ves, son variados.

Formatos y consumo de música

Hoy en día parece prácticamente imprescindible tener presencia en plataformas digitales para intentar llegar al público que no ha conocido otro formato. THE MOORLAND lo está. Sin embargo, como comprador de música en formato físico, quería saber qué importancia le dais a este aspecto y cómo ves personalmente la evolución de los hábitos de consumo entre las nuevas generaciones.

Nosotros hemos sacado formato físico de los dos últimos discos y distribuido en toda España, pero hemos sacado sólo 500 o 600 unidades que hemos vendido, regalado o que, por ejemplo, hemos utilizado también como promoción para la gente de prensa que ha venido a vernos y se pudiera llevar el disco en formato físico.

Nosotros somos seguidores de ese formato, el problema es que la búsqueda de la inmediatez actual te obliga a trabajar con plataformas para todo. Por ejemplo, ahora mismo te apuntas a un concurso de música, como hay muchos en España, y si no subes tu música a Spotify, o a cualquier otra plataforma, es que ni puedes acceder a él. Esto funciona así, pero no vamos a renunciar al formato físico y, si nos fuera mejor, sacaríamos también vinilos, además de CD. Hasta cinta de casete si pudiéramos porque yo tengo en casa mi colección de cintas hechas por mí cuando tenía 16 años, que para mí eso es la joya de la corona y me gusta conservarlo. El otro día se lo decía a un amigo, yo guardo revistas de música desde el año 1990 creo y, de vez en cuando, cojo la revista del año 92 y miro qué escuchaba cuando tenía esa edad.

Es verdad que la realidad te obliga a sacarlo también en formato digital a través de plataformas, afortunada o desgraciadamente. Por un lado, tiene la ventaja de que no dependes de una distribuidora y llegas a muchos sitios rápidamente, pero tiene el inconveniente, para mí, de que se pierde ese romanticismo y el esfuerzo que hace el público por tener algo tuyo en sus manos. Y ese esfuerzo es muy bonito para nosotros.

Es cierto que es complicado, pero quién sabe si volverá con fuerza porque leí el otro día una noticia sobre la venta exponencial de vinilos en Estados Unidos en la última década. Supongo que también responde a una moda, y puede no ser algo representativo, pero la verdad es que hay algunos formatos ideados para el coleccionista, porque al final los que compramos música somos coleccionistas, y de cierta edad. No conozco mucha gente joven que se gaste dinero en discos.

Sí, pero fíjate, hace diez años se dejó prácticamente de editar vinilo y ahora todos los grupos potentes en España editan en vinilo y, además, lo enseñan y hacen un vídeo abriéndolo el día de la promoción como diciendo mira, tenemos formato físico. Hace diez años no lo hacía nadie y todas las empresas de vinilo iban a cerrar.

Los conciertos de THE MOORLAND

¿Cómo es mayoritariamente el público de THE MOORLAND? ¿Hay un poco de todo, como en botica, o predomina la gente con cierta edad cuyos gustos que provienen del pasado fundamentalmente?

Nuestro público en la mayoría de los conciertos son gente de 35 años para arriba. Es verdad que, en ocasiones, te sorprende ver chavales de 18 años, pero son los menos. Creo que ahora ha salido un mercado muy interesante para la gente que está un poco desencantada con el mundo actual de la inmediatez y de todo eso, y esa gente sale y va a conciertos. De hecho, hace poco tocamos en una sala en Monzón y me decía el dueño que se mantenía vivo el negocio con la gente de los ochenta porque hacía un concierto, llenaba, y esa gente, que ya está más estable en su vida, se echaba unas copas o unas cervezas mientras disfrutaba del concierto. Yo creo que estamos en eso. Todo lo que no sea mainstream creo que se escapa para la gente más joven o, o al menos, para la mayoría de esa gente. Sin embargo, hace muy poquito alucinamos porque había diez o doce personas de 18 años disfrutando de esta música y fue muy guay, pero sí que la mayoría son gente de 30 hacia arriba, efectivamente.

El pasado 8 de octubre tocasteis en el café de La Palma de Madrid. No me fue posible asistir, pero ¿qué tal fue el concierto? ¿Cómo de importante es tocar en vivo para THE MOORLAND? ¿Cuáles crees que son los puntos fuertes del grupo en este aspecto?

El concierto la verdad es que muy fue bien. Es una sala en la que yo había estado en un concierto hace muchos años y el sonido me gusta mucho. Lo disfrutamos un montón y, aunque nos hubiera gustado llenarlo como es lógico, sabemos que es complicado. Nosotros siempre dijimos que con el grupo empezaremos a disfrutar cuando hayamos ido cinco veces a Madrid y esta es la primera.

Hubo la tensión normal de tocar en Madrid, pero luego en el concierto lo gozamos muchísimo, muchísimo. Hubo incluso gente que conocíamos que no controlábamos que estaban en Madrid y fueron. A nosotros todo lo que sea tocar en salas nos gusta mucho, somos muy de bar oscuro (risas).

Nos gustó mucho tocar en esa, la verdad, pero, por ejemplo, el fin de semana pasado tocamos en un festival que hacían aquí en un pueblo cercano, Tamarite, y nos gustó muchísimo igual, pero preferimos más ese ambiente íntimo de sudar en una sala y tener al público fácilmente a tu favor. Eso se consigue mejor en una sala pequeña.

Sí, la verdad es que el tipo de música que hacéis yo creo que se disfruta más en espacios reducidos más que en que en grandes recintos. ¿Cuáles crees que son los puntos fuertes del grupo en directo? Ya has comentado antes que no quieres llevar nada grabado y eso, para mí, ya es un punto fuerte.

Eso es. Nosotros lo que tenemos claro es que no vamos a hacer meter sampler. De hecho, tenemos que ensayar mucho si queremos meter algún ambiente rítmico para que nuestro baterista y bajista vayan de la mano.

En líneas generales nuestro directo creo que es un poco más rockero que en disco. ¿Por qué? Porque el sonido de la caja del disco es difícil de conseguir en directo. Además, el bajo los metemos con mucha distorsión y, por ejemplo, en el concierto de Madrid decidimos no hablar hasta la octava o novena canción ya que las primeras canciones eran de 2 minutos y medio o de 3 minutos, y lo que nos interesaba era conseguir intensidad. Nos gusta que los conciertos sean muy intensos, las guitarras son muy “ásperas” aunque siempre dejamos hueco para los partes ambientales metiendo silencios para que resalten…Creo que es una buena fórmula para el directo.

La selección musical de Jorge Gallart

Aunque ya lo has comentado algún nombre con anterioridad, ¿qué tipo de música actual suena en tu reproductor actualmente?

Pues mira, como te he dicho, estoy enamorado de IDLES. Hace un año y medio sacaron su sencillo “Grace” y me encantó porque para el vídeo hicieron un fake con el cantante de COLDPLAY cantando la canción paseando por la playa. Unos tíos que rajan del algoritmo y lo utilizaron para que su vídeo fuera de los más vistos en todo el mundo. Me parece increíble que en 2025 saquen discos como lo sacan estos tíos. También escucho ahora mismo mucho THE BLAZE, que los vi hace dos años y han vuelto a sacar disco y me parece un grupazo.

El reconocimiento de THE MOORLAND en Aragón

El año pasado recibisteis el galardón en la categoría “Mejor grupo” en los premios de la música de Aragón. ¿Cómo valoráis este reconocimiento?

Le damos mucha importancia porque ese premio en Aragón es el Oscar de la comunidad. De hecho, a todos los que hacemos música aquí en Aragón le gustaría estar ahí. Lo que fue sorprendente es que cuando nos nominaron por primera vez fue en la categoría de “Mejor producción” por “Burgers and Lobsters”, que no tiene nada de producción, pero yo creo que nos nominaron porque suponíamos un cambio respecto al panorama que había en Aragón.
Así que cuando el año pasado nos llegó una carta diciendo que teníamos que ir a una gala previa y nos nominaron en cuatro categorías flipábamos. Estábamos al lado de Gabriel Sopeña, Más Birras, Esther Vallejo, que es una pedazo de cantante que hace música tradicional aragonesa, o Los Bengala y empezaron a decir las nominaciones y nos cayeron cuatro, nosotros ni nos lo creíamos.

De hecho, como venimos de Huesca y los premios de la música aragonesa se hacen en Zaragoza, sí que hay un vivero musical allí muy importante. Nosotros nos sentíamos como “ahí están los que saben, los de Zaragoza”, a ver qué pintamos nosotros. La gala fue pasando y al llegar los premios dices, bueno, hemos disfrutado de la gala y vamos a disfrutar de la fiesta posterior. Entonces te nombran al final y te dan el premio al mejor grupo de Aragón. Para nosotros creo que fue una de las mayores alegrías que nos llevaremos en la vida acabe el proyecto ahora o lo haga tocando en DOS años en el BBK.

Además, a nivel regional supuso un cambio brutal porque pasamos de existir para unos pocos a existir para todos los de Aragón. Por eso para nosotros fue muy importante, la verdad.

Aunque en toda nuestra geografía han surgido bandas relevantes, en Aragón históricamente ha habido una importante escena musical con tintes oscuros. ¿Qué importancia le das a ella en tu desarrollo musical, si es que lo tiene?

En mi desarrollo personal, sin duda, HÉROES DEL SILENCIO ha significado todo para mí. Para nosotros con 16 o 17 años era una religión entre los que no escuchábamos Operación Triunfo. De hecho, ibas a Zaragoza de copas y te encontrabas con Bunbury en un bar que tenía y decías, joder, he visto a Enrique Bunbury. Era top. Leandro, por ejemplo, con Héroes no tuvo mucha relación, pero él personalmente conoce a NIÑOS DEL BRASIL y estaba muy, muy enganchado a ellos o a LAS NOVIAS, por ejemplo.

La verdad es que todos tienen algo en común, tienen esa parte áspera, oscura, porque hay discos de Héroes muy oscuros, y yo creo que nos ha influido como banda. Nuestro bajista, que no era tanto de HÉROES, sin embargo, es un enfermo de Enrique Bunbury en solitario. Aquí en Aragón HÉROES DEL SILENCIO han sido una linterna super importante que nos ha alumbrado a todos los que hacemos música, o sea, a toda mi generación. Incluso a grupos de chavales en nuestro pueblo de 18 años los siguen como si fueran una religión. Cuando era joven aquí Héroes no era una opción, era una religión y veías en el periódico que había tocado en Berlín y decías, joder, qué orgulloso estoy de esta peña.

Nos ha marcado muchísimo y yo creo que hasta el primer disco de Amaral también está muy influenciado por ellos.

Lo malo que tiene es que cuando sacan un disco Enrique Bunbury o AMARAL, al ser tan grandes, eclipsan el resto de las cosas que se hacen en Aragón. Pero es normal. A nosotros el primer año que estuvimos nominados nos ganó el productor de Bunbury, pero ¿cómo no lo va a ganar si es que es una maravilla? Se vive muy a gusto aquí, a nivel musical, teniendo estos padrinos y ha sido una suerte tenerlos cerca y aprender de ellos.

¿Cómo de difícil es compaginar en vuestro caso la actividad del grupo (grabar, ensayar, tocar en directo) con el resto de los aspectos profesionales y personales de cada uno de los miembros?

Es complejo. Todos tenemos familia, hijos… La cuestión es tener unas rutinas. Yo me levanto todos los días a las 5:00 de la mañana y de 5 a 7 hago música. La gente me dice ¿estás loco? Bueno, hay gente que va al gimnasio… Hay que buscar el hueco y nosotros, por ejemplo, ensayamos cuando nuestras familias estén dormidas. Vamos al local de ensayo y nos quedaremos hasta la que nos dé la gana y si mañana tenemos que ir al curro habiendo dormido 4 o 5 horas lo tendremos que hacer, y encima nos gusta.

Es que si no hay motivación…es muy difícil.

Por eso. Además, creo que a todos los miembros del grupo les ha ido mejor en su vida desde que hacemos música.

Una especie de válvula de escape que siempre viene bien para lidiar luego con el resto de los ámbitos de tu vida familiar, profesional…

Eso es. Luego tenemos la ventaja que tenemos los hijos, más o menos, de la misma edad y a algunos les ha dado por imitar a sus padres. Uno toca la batería, otro toca la guitarra y estamos esperando el relevo generacional y que nos echen ya (risas). Por ejemplo, el hijo de Javi, el bajista, toca en SEVEN DAYS, que hace música alternativa y es uno de los grupos potentes de Aragón que el año pasado quedó semifinalista en el concurso de Pop y Rock. Con lo cual estamos aquí todos metidos. Parecemos una familia musical y estamos todos metidos en el ajo, así que muy contentos.

Aunque ninguno tenemos una bola de cristal para saber qué nos deparará el futuro, ¿hasta dónde te gustaría llegar con THE MOORLAND?

Bueno, nos limita el estilo de música y lo sabemos. A nosotros nos gustaría poder tocar en España y, por qué no, algún sitio del extranjero. Somos un grupo que no da más de 20 conciertos al año o por ahí y con eso nos conformamos. Lo que nos gustaría es poder seguir haciendo música con autosuficiencia que le guste a un determinado número de gente, que nunca va a ser grande, pero sí lo suficiente como para mantener vivas las ganas de enseñar cosas.

No vamos a tocar para 20000 o 30000 personas, pero nosotros disfrutamos mucho yéndonos un fin de semana a Madrid o yendo con la familia a cualquier sitio. Disfrutas en directo y es lo que queremos hacer.

Nosotros tenemos cada uno nuestra profesión y ojalá algún día tuviéramos la duda de plantearnos de dejar nuestra profesión por esto. Con el tipo de música que hacemos sabemos que eso es prácticamente imposible, pero no por ello vamos a cambiarlo nunca. Entonces, mientras podamos compaginar las dos vidas que llevamos, seguiremos así.

Muchas gracias, Jorge, por tu tiempo y despide la entrevista cómo quieras.

Pues decir que para mí ha sido un placer poder charlar contigo porque, aunque hemos dado muchas entrevistas estos días, es agradable encontrar a alguien que vea y viva las cosas parecido a ti (Ndr.: charlamos largo y tendido sobre HÉROES DEL SILENCIO).

Y simplemente mandar el mensaje de que, si la gente quiere venir a ver a THE MOORLAND, que vengan sin prejuicios y a pasárselo bien. El que tenga muchos prejuicios y quiera encajar nuestro proyecto en un estilo determinado va a tener complicado pasar un concierto bueno con nosotros, así que mejor dejarse llevar.

Sigue a THE MOORLAND:

David Ortego
David Ortego
David Ortego es un apasionado de la música, en su más amplio espectro, y de los conciertos de casi todo pelaje. Coleccionista de música en formato físico, colaborador desde hace más de dos décadas en diversos medios de Rock y Metal y otros géneros musicales -como Cuantoyporquetanto, Dark Music Site y The Concert in Concert- como cronista y fotógrafo ocasional y padre de familia a tiempo completo.

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