F.K.Ü. - Rise Of The Mosh Mongers

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Siento simpatía por F.K.Ü. Porque es un grupo que siempre ha estado, o esa sensación da, pululando por la escena y dando conciertos, y porque dice cosas como esta: “Queremos devolver a nuestros fans a aquellos maravillosos tiempos en los que los estantes de los videoclubs estaban llenos de historias de homicidas maníacos. Aquellos tiempos en los que las cosas no se tomaban tan en serio y se hacían películas llenas de sangre y vísceras que podías ver con una sonrisa en los labios”. Amantes del cine de terror y del Thrash Metal, es imposible que no empatice con un grupo cuyo nombre es Freddy Krueger's Underwear. La ropa interior de Freddy Krueger. Absolutamente magnífico.

Decía que este grupo parece llevar por ahí desde siempre y no andaba muy desencaminado. Fundado en 1987 y puesto en conserva una década para retomar su actividad en el 97. “Rise Of The Mosh Mongers” es su cuarto disco desde entonces. Una carrera compatibilizada con las otras actividades musicales de sus miebros, la más renombrada la del cantante Lawrence Mckrory -aquí Larry Lethal- que participó en la fundación de DARKANE, grupo al que ahora ha vuelto, y que pasó también por SCARVE.

La propuesta de F.K.Ü. en "Rise Of The Mosh Mongers" es una ensalada de tópicos que rinde pleitesía a la historia y la tradición del Thrash Metal, música que parece compuesta hace  más de veinte años e historias llenas de horror de serie b y sentido del humor sádico. Como hacen muchos jóvenes de la nueva ola retro Thrash, sus composiciones parecen hurgar en la máquina del tiempo, pero en su caso opta por una producción moderna y potente que actualiza un mensaje que va más allá de épocas y modas: el Thrash es un estilo divertido, energético e icónico, necesario a la hora de entender el Metal como género. Todo aquel que comparta ese sentimiento se lo pasará bien con este disco, que roba riffs de los cuadernillos clásicos y no aporta nada que emocione por su novedad pero que le pone tanta y tan genuina pasión que te lleva a su terreno, que no es otro que una mezcla de OVERKILL, EXODUS, S.O.D., ANTHRAX, TESTAMENT, NUCLEAR ASSAULT, SACRED REICH... Velocidad, ritmos matadores, grooves musculosos y líneas vocales viciosas: Thrash Metal.

Larry Lethal es un buen cantante que se mueve como pez en el agua entre las tesituras de Paul Baloff y las de Bobby Ellsworth, con algún ramalazo más heavymetalero y teatral en cuanto se lo permiten unas composiciones con una base de ritmo achuchante y buenos riffs que compensan la completa ausencia de solos. Son 17 canciones y poco más de 40 minutos, diversión a todo trapo sin tiempo para mortificaciones pero con la ingrata presencia de dos o tres temas que pasan muy desapercibidos y de cuatro fragmentos de un puñado de segundos dispersos por el disco, las cuatro micro partes “The Überslasher”, que no aportan absolutamente nada.

 

El resto es buen material para thrashers irredentos. Los riffs de la Bay Area con el groove de la Costa Este, derrapadas de Speed Metal muy Old School y pinceladas melódicas y pegajosas que no andan muy lejos de lo último que han parido ANTHRAX o TESTAMENT. Aunque seguramente la influencia mejor asimilada sea la de OVERKILL, cuya sombra hipermetálica ribetea algunos de los mejores momentos del disco: “Black Hole Hell”, “They Feed In The Dark” o la viciosa y carismática “Scream Bloody Mosher”. En ese nivel, F.K.U. es un grupo notable. El asunto es que no lo mantiene a lo largo de todo el disco a pesar de que la mayoría de canciones cumplen con su cometido con buena nota, de la insistencia de “At The Mountains Of Madness” o “112 Ocean Avenue” (la dirección de aquella maldita casa de Amityville) a la rotunda “Rise Of The Mosh Mongers”, que abre el disco entre destellos de Metal clásico, o la final “Anthem Of The Mosoholics”, que lo cierra con un aroma profundo y épico que parece una rendición Thrash a DIO.

Nada original ni deslumbrante pero entretenido y energético, es muy fácil desnudar las virtudes y defectos de este "Rise Of The Mosh Mongers" y de F.K.U., grupo que seguramente nunca será mucho más grande de lo que es ahora pero que tampoco parece especialmente preocupado por ello. Lo suyo es divertirse y divertir. Lo primero parece claro que no dejan de hacerlo por muchos años que pasen y lo segundo también lo logran en buena medida. Así que salud, hermanos del Thrash Metal. No puedo daros una nota mucho más alta ni hablar maravillas de este buen (a secas) disco. Pero la siguiente ronda va por vosotros.

 

Juanma Rubio

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