Crítica de GÁNDARA - "Gándara"

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La carrera musical del bilbaíno David Gándara está marcada desde sus mismos comienzos por la incansable búsqueda de la excelencia. Con CELSIUS, su anterior banda, ya dio sobradas muestras de su gusto por las melodías elaboradas y los arreglos minuciosos publicando tres magníficos discos que marcaron una prometedora trayectoria ascendente. "Alas" (2006), "Viento a Favor" (2008) y sobre todo el más maduro y sólido "Sizygia" (2012) reclutaron una amplia legión de seguidores que se quedó un tanto huérfana cuando David anunció la disolución de la banda y el comienzo de un periodo de “reinvención musical”. La espera ha terminado y quienes apreciamos su Hard Rock melódico y lleno de sentimiento estamos de enhorabuena con la edición de este nuevo trabajo.

"Gándara" devuelve al artista a la primera línea del Hard Rock melódico vasco con un disco brillante.

Lo primero digno de mención en "Gándara" es el elenco de extraordinarios músicos del que se ha hecho acompañar David una vez más. El prolífico compositor, arreglista y productor Jagoba Ormaetxea vuelve a tomar el timón de la nave y ya sólo eso es señal de que vamos a enfrentarnos a canciones dotadas de un sonido espectacular y unos arreglos de primera división. Otro viejo amigo de David y compañero de aventuras en CELSIUS, Igor Falcón, se hace cargo de las guitarras con su maestría habitual y el prodigioso batería Ibón Jordán completa una formación de verdadera Liga de Campeones que demuestra que cuando talento, trabajo e ilusión se conjugan el resultado siempre es deslumbrante.

Ya desde los primeros compases de "Génesis" apreciamos la gran calidad de cuanto vamos a encontrarnos por el camino. Pausada en sus inicios, la canción me trae a la memoria reminiscencias de los tiempos más A.O.R. de los canadienses HEART o del mismísimo BRYAN ADAMS. O sea, estamos ante Hard Rock melódico de raíces americanas, toques nórdicos y factura absolutamente impecable, algo verdaderamente insólito en nuestro entorno y que los amantes de este tipo de género agradecemos de corazón. La suave y cálida voz de David se hace acompañar de unos espectaculares coros que explotan en el brillante y optimista estribillo. Las letras de David, siempre tan personales, mueven a la reflexión, a la emoción y al optimismo realista, algo tan necesario en los tiempos que corren.

Más dinámica y vibrante es "El Tiempo Se Acabará", un tema dotado de un patrón rítmico sobresaliente y unos arreglos de teclados que personalmente me recuerdan a mis queridos MAGNUM. Si prestamos atención a los instrumentos y a las voces por separado apreciamos el mimo con el que Jagoba Ormaetxea ha grabado todo y lo bien que se aprecia el gran trabajo de todos. El objetivo final de que la canción sea compacta y directa no oscurece el brillo de cada músico individualmente y esto es clave para poder apreciar su gran talento.

"102" arranca con guitarra y acústica y la sutil voz de David eligiendo con tino las palabras para emocionarnos con la poesía de sus letras. La batería de Ibón Jordán suena orgánica y su pegada marca el compás como un reloj inmutable, como el paso del tiempo que es una de las reflexiones a que mueve la poética letra del David. El melódico solo de guitarra de Igor Falcón encamina la canción hacia un plácido final redondeando una partitura prácticamente perfecta. Como contrapunto arranca arrolladora "Una Imagen Que Borrar", la canción más acelerada y potente del disco. Pese al gran protagonismo de la guitarra de Falcón, los teclados de Ormaetxea dibujan arreglos de gran belleza a lo largo del corte y sobre todo en el memorable estribillo que hace que la canción sea, en mi opinión, una de las mejores del disco. Si a todo ello añadimos un magnífico solo de Igor Falcón estamos ante una de esas canciones redondas que hacen que el disco, a estas alturas, sea ya una de las más gratas sorpresas de este año.

Los amantes del Hard Rock estamos de enhorabuena con este disco que nos deja calidad y optimismo

El cierre de "Gándara" lo pone "Creer", una de las canciones más personales de las escritas por David en este disco. La valentía que subyace en cada decisión arriesgada y la necesaria fe en uno mismo que impulsa cada paso en la vida es el leit motiv de una canción que me ha recordado a los nórdicosCIRCUS MAXIMUS en el interludio previo al bello solo de guitarra y que, una vez más, está dotado de una colosal producción de voces y teclados apreciables sobre todo en el tarareable estribillo. Se hace corto el disco y está claro que la banda se merece tener continuidad y seguir ofreciendo estos geniales destellos de calidad musical. No es un género fácil el que practican, pero nunca hubo gloria en las batallas fáciles. Zorionak, David, nos alegra tenerte de vuelta.


Discográfica: Izkar Producciones

Más información sobre la banda en su página de Facebook.

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